Les voy a subir un vídeo en el que aparecen Bill Maher y Oliver Stone. Son dos piedras hiperprogresistas e hiperbuenrollito. El segundo no necesita presentación. El primero quizá sí.
En la pieza, de hace dos años, se critica a George W Bush por, allegedly, haber dicho que una guerra es buena para la economía.
El caso es que, curiosamente, ese tipo de pensamiento no es una veleidad exclusiva del expresidente. A la vez que ocurría el último megaterremoto de Japón ya hubo quien decía que sería bueno para la economía japonesa. El mismísimo Krugman nos invita a salir de la crisis con una especie de guerra de los mundos fake.
Pero no les traigo la pieza por economía; aún me quedan dos tardes para dominarla. Lo que me cautivó fue el subtitulador de la pieza.
Livestock vehicle accidents are rare but involve significant economic, human, and nonhuman farm animal losses. This study obtained information on the characteristics of accidents, the animals involved, and injuries to humans from newspaper reports about livestock vehicle accidents in Spain from January 2000 to December 2008. Most accidents involved pig transport (57%), followed by bovine (30%), poultry (8%), and sheep (5%). Driver mortality was not high (6%), and most accidents (76%) involved only the livestock vehicle, which often was overturned (64%) on a straight road transect (51%). Multivariate analysis of the data suggests 2 types of accidents, depending on the species transported. In the first cluster, 95.3% of the cases involved pig transport with articulated vehicles (60.5%). In the second cluster, 94.4% of the accidents involved small vehicles used for cattle transport (44.4%). The results of this study indicate that the characteristics of livestock vehicle accidents vary according to species. One of the main causes of accidents appears to be driver fatigue, which may be due to several factors such as intense workdays, poorly designed route plans, or high levels of pressure from companies.
Como es fin de semana de carnaval und zu vergessen les dejo algunos cuples de la chirigota Ricas y maduras, ganadora en el concruso de agrupaciones de Cádiz apenas esta madrugada.
Los primeros dedicado a la Pantoja y a Teo(ófila) Martínez, la lideresa de Cádiz.
La mayor dificultad al aprender otro idioma es expresarse con naturalidad en él. Y hay dos formas de conseguirlo. La primera es expresarse con la misma naturalidad con la que uno se expresa en otro idioma. La segunda es expresarse con la misma naturalidad con la que otros se expresan en ese idioma.
Miguél Angél Jimenéz, el golfista golfo, es de los del primer tipo: se expresa en inglés con la misma naturalidad con la que se expresa en castellano. Literalmente. Hace unos meses ganó un torneo por lo pelos de la barba y declaró en directo y con naturalidad que «till the tail, everything is bull».
Ayer MAJ fue noticia. Resulta que se cabreó, en cogió el putter (perdón el palo para ejecutar los golpes más cortos, Sauca Sergio pixit) y lo arrojó con violencia sobre la bolsa de palos en partiéndolo en dos mitades. Era el hoyo 14 y desde entonces jugó sin putter. Como máximo se pueden llevar catorce palos en la bolsa: pueden ser de diferente peleje y condicíon, el único nunca puede faltar es el putter. No es baladí porque en golf cuenta tanto un golpe de 300 yardas (normalmente con un driver) como uno golpe de cincuenta centímetros (el territorio del putter).
Lo compañeos de la partida de MAJ eran los también venerables Colin Montgomerie y Darren Clarke. Todos peinan canas y los dos anteriores se mofaron de MAJ a la salida del hoyo 16. Darren Clarke simulaba puttear con el microputt que le había quedado a Jimenéz. Y Colin Montgomerie pensaba en denunciarlo por llevar quince palos: los trece que le quedan y las dos mitades del putter roto.
Después de alguna que otra broma MAJ acaba por expresarse con su natural espontaneidad espontánea: «After twenty three years in the tour I have to support this».
For the record, MAJ terminó putteando con un lobwedge que es un palo… bueno da igual qué palo es. En los cinco hoyos falló solo dos putts con el wedge. Un bogey (14), un par (18) y tres birdies consecutivos.
Actualización urgente
Ya sé que tendríamos que estar hablando de Egipto y de la influencia de Obama en los acontencimientos hodiernos. Pero es fin de semana y no damos para más.
Ayer madrugué, como todos los días, y me dirigí a la batalla del tránsito. Llevaba el depósito vacío y entré en boxes para repostar. Luego a lo largo del día me enteré de que el precio de la gasolina había alcanzado un valor histórico. Un euros y doscientas ochenta y cinco milésimas. Joder, me dije, vaya mierda de récord: si a mí me costó esta mañana a un euro y trescientasuna milésimas.
Después por la noche me enteré de que hoy, presuntamente, el gobierno canario va a sacar un canario decreto que canariza el partido CD Tenerife-UD Las Palmas como de interés general (interés general secundario, supongo). Joder, me dije, y yo que me aprestaba a ver, y bajo candado, un CA de Madrid-Real de Madrid CF. Luego alguno argumentará que esto no es un despipote.
No sé si mis circuitos aguantarán una nueva ruptura en el equilibrio de las fuerzas cósmicas donde, como es costumbre, siento una gran conmoción.
Me he vuelto alérgico a las adversativas, pero sobreviviré.
«Vamos a realizar nuestra conferencia en Andalucía porque [pausa para engolar la voz y ponerse estupendo]… lo he decido yo» PP, MRP, decisiones audaces.
Un hombre circula por una autovía durante 30km en sentido contrario. Aparentemente por despiste.
Cazan a hombre circulando borracho en sentido contrario y a 230km/h.
El articulo de EC sobre la HG: Suicidios. Que como todo el mundo sabe no es matar un sueco. Me ha llamado la atención dos cosas. Primero una frase, su paréntesis y su palabra clave: « Una violencia contra terceros que ya no puede seguir admitiéndose (solo está justificada en caso de necesidad, y la HG no lo es), pues atenta contra los derechos ajenos.» Lo de la violencia lo refiere por los piquetes. Enmárquese el paréntesis con paréntesis y destáquese esa necesidad.
Segundo. Esa palabra: los «Mercados». No hace mucho el totem era el ladrillo. Solo que el ladrillo fue siempre minúsculo y, la mayor de las veces, cursivo. Mayestático mercado. Teniendo en cuenta que la metáfora mercantilista no se sostiene: cuando uno se refiere a «mercado» como algo exógeno se adopta el papel de cliente. El que busca, compara y si encuentra algo mejor compra. Frente al tendero. En el caso que nos ocupa el uno es el tendero; es decir, el Tendero. Y lo que imposibilita es la Mercancía. Y se señala al Cliente quien, ya se sabe, siempre tiene razón.
Lengua
Hoy es, diu, the international Tag de las lenguas. Les cuento mis últimas anécdotas sin importancia sobre las versiones.
Seguía la serie esa sobre el NCIS (Navy la llaman aquí) y hay allí un tipo llamado DiNozzo. Al principio, cuando pillaba algún capítulo de la serie y entonces lo hacía en castellano, siempre entendía Tiñoso. Me parecía un nombre extraño ma non troppo. Quizá por aquello del Il etait une fois. Ahora la pillo en inglés y Mark Harmonn pronuncia un líquido y sonoro DiNozzo.
En la misma serie pillé un episodio entitulado Chimera. Es decir, Quimera. En el episodio se dialogaba eventualmente sobre la película The Gold Rush. Que en la versión española se titula, curiosmente, La Quimera del Oro. Es decir, en la versión española dirán el título: Quimera. Luego los protagonistas dialogaran sobre la quimera del oro. Sin que tenga nada que ver. El clavo de la página dos no clava el ataúd de la penúltima. Just found in translation.
Finalmente hoy hacía zapping y me encontré con Gilda. No con cualquier Gilda. Me encontré con la famosa escena de su primera aparición en la película. Allá cuando le «presentan» a Johnny. Ya saben esa famosa escena que sólo es menos famosa que el striptease bracial y que el guantazo universal. Esa escena que habrán visto miles de veces porque es aquella en la que Gilda aparece en el plano después de que su marido le pregunte si está visible y lo hace levantándose y echando su cabeza y pelo voluptuosamente hacia atras. Dejémosnos de rollos: es esta que sale aquí.
Habrán oído de fondo el put the blame on mame. El sonido sale aparentemente de una vieja radio que hay en la habitación. Pero eso es sólo en la versión inglesa. En la versión española sale una intrascendente música de pianito. Intranscendente sólo quiere decir que no la he identificado. Supongo que el blame iba embedded con el sonido original and got lost in translation.
Hoy he ido zapeado un poco. En el último momento he pillado un documental del natgeo y por casualidad he visto una dramatización la truculenta historia de un varón atacado por un tigre, de los hechos que envolvieron el ataque y de cómo se desenvolvió. No sabía nada del documental antes de empezar a verlo, pero como me ha gustado mucho y aquí tenemos una sección de fauna salvaje voy a contarles la historia tal y como la recuerdo.
Digamos que Oleg Sojolov es un naturalista que trabaja en los bosques del lejano este: en la región fronteriza sinorrusa por donde discurre el río Amur. Sojolov observa el comportamiento de la fauna lugareña y un día de mediados de marzo topa con unas pisadas de un tigre de Amur, uno de los más grandes, más bellos, más esquivos y más esquilmados de los grandes felinos. Sojolov camina con su compañero Vitaly Serchinsky y cumplen a rajatabla con los protocolos de autoprotección. Van hablando alto, haciendo ruido y soltando bombas olorosas para que los felinos noten su presencia y les eviten. Y cuando se encuentran con la huellas Sojolov sigue el rastro en dirección contraria: alejándose del tigre. Sin embargo al subir un risco el tigre aparece sorpresivamente y ataca, le muerde las piernas, ruge un poco y se aleja con un cigarrillo en la boca.
¿Por qué un animal tan esquivo como el tigre de Amur ha atacado a un hombre? El equipo de investigación de ataques de tigres, americano por supuesto, viaja hacia la zona para descubrirlo.
Mientras tanto Sojolov ha quedado tendido en la nieve, mal herido y sin poder caminar. Serchinsky anda un poco acojonado pero sube el risco y ve a su compañero herido. Le proporciona alivio y cobijo pero poco puede hacer. Sojolov muestra más enterza y explica cómo tiene que hacerle el torniquete.
Nos enteramos de que los casos de ataques de tigre no son tan infrecuentes en la zona. Unos días antes, o unos días después, en la parte china una cuadrilla de guardas forestales regresaba a su base. De repente apareció un tigre y corrió hacia ellos. Eligió presa fácil, que resultó ser la única mujer del grupo, atacó y mató. Los compañeros volvieron asustaditos cuando los ruidos cesaron y se encontraron a su compañera muerta, y al cadáver del tigre también. El tigre estaba furioso y mortalmente herido porque hubo caído en un lazo-trampa para ciervo y prácticamente se había degollado tratando de escapar. El tigre, decimos, estaba desesperado y eso justificaba su ataque. Pero el caso de Sojolov es completamente diferente. No había ninguna evidencia de que el tigre estuviera herido.
También en el lado chino un pastor criaba ganado. De repente una vaca mugió desesperada. Ahí estaba el tigre. El pastor corrió hacia él y, correspondientemente, el tigre también corrío hacia él. Él le atacó. Él tuvo suerte de que su compañero llegara. ¿Dos contra uno? Me voy, pensó él. El tigre. El ataque tenía intenciones mortales: el tigre fue directo a la yugular pero falló. Tendría hambre, mucha hambre. Sin embargo el caso de Sojolov es diferente: atacó a las piernas. Una conservadora, americana por supuesto, del museo nacional de control y estudio de los grandes felinos nos cuenta que es muy raro que un tigre ataque a las piernas. Da oportunidades a la presa. Y si se tratara de un bóvido eso es potencialmente peligroso para el depredador, que elige el cuello para comprometer la yugular o fracturar las vértebras. Es todo muy muy extraño.
Finalmente nos enteramos de que un cazador ruso fue atacado por un tigre. El tigre era tigre y gilipollas, porque en la recreación el cazador caza al acecho y le escucha llegar por la espalda. Se levanta, monta el arma, dispara al aire y después al tigre. El tigre venía en bicicleta. Acierta el tiro y, también, lo falla. Acierta porque le da. Falla porque el equipo de criminalística forense de tigres, americano por supuesto, descubre que su tiro no era mortal. Pero el tigre llevaba otro balazo que le hubo afectado sus entrañas. La trayectoria sugiere que su entrada es lateral. El forense dictamina que alguien disparó al tigre sin que este lo atacara y que una o dos horas después atacó a nuestro cazador cuando ya estaba mal herido y desesperado; el tigre. Ninguna evidencia de un caso similar en el ataque a Sojolov que es un caso muy muy muy extraño.
Sojolov resposa sobre la nieve debilitado. Su compañero corre hacia la base. Son 25km de maratón sobre nieve y con temperaturas bajando. Debe procurar pronto ayuda, de lo contrario Sojolov morirá en mitad de la noche de agotamiento o por el ataque de un depredador.
El equipo de investigación forense, americano por supuesto, analiza las pruebas en el campo y descubre algo que se les hubo pasado por alto. Sojolov iba tras el rastro de unas huellas de tigre de unos ocho centímetros pero hallan también debajo de un haya otras huellas de tigre de unos doce centímetros.
Serchinsky alcanza la base y se organiza el rescate. Sojolov pasa una noche en el bosque pero sobrevive y se cura. Sojolov da entonces la clave que permite solucionar el caso, aparece en pantalla y cuenta que antes de ser atacado oyó dos veces el rugido del felino. Qué extraño. La forense bata-blanca americana-por-supuesto del equipo especial de comportamiento felínico declara que los tigres no suelen avisar de su ataque. Más les vale. Añade que, probablemente, el tigre estaba tan sorprendido por la presencia de Sojolov como éste por la presencia del tigre: se sorprendieron mutuamente en mitad del bosque. Esto es aún más extraño. Cómo va a sorprender un humano a un tigre. Quizá Sojolov oliera a tigre. O…
El equipo de trabajo de campo, americano por supuesto, sigue analizando las huellas. Conocemos que las huellas de las diferentes patas de un tigre pueden ser diferentes. Pero esa diferencia es, normalmente, de un centímetro. Cuatro centímetros de diferencia sólo puede significar una cosa. ¿Adivian? Habia dos tigres. Y eso es muy muy muy muy extraño. El tigre de Amur, al contrario que otros felinos como los leones, vive solo, caza solo, bebe solo y se masturba solo. ¿Por qué extraño motivo podía haber dos tigres en un espacio tan pequeño?
Por el tamaño de ellas el equipo de investigación, americano por supuesto, llega a una sorprendente conclusión tras concluir el análisis del tamaño relativo de las huellas: que una de ellas corresponde a una hembra y la otra corresponde a un macho. ¿Qué extraño?
Yo lo dejo aquí porque no quiero desvelarles qué pudo ocurrir para que una tarde del comienzo de la primavera, tras un largo, frío y tenebroso invierno, un tigre macho que estaba en compañía de una tigresa hembra no pudiera advertir la presencia próxima de un humano, lanzara rugidos de advertencia, atacara a las piernas como si no quisiera que la cosa fuera a más y se alejara tranquilamente con un cigarillo en la boca.
La actriz Betty White es hoy noticia porque ha ganado su quinto Emmy.
Betty White es conocida en España sobre todo por su papel de Rose Nylund (nacida Lindström) en The golden girls. Recientemente ha vuelto a la gran pantalla y a la pequeña pantalla.
Betty White se hace acreedora del premio por haber presentado el penúltimo episodio de la última temporada de Saturday Night Live. Como ella misma cuenta en la introducción del episodio Betty White presentó por primera vez el programa después de que sugiera en Facebook un grupo que venía a pedir su presencia como anfitriona del SNL. El episodio fue emitido el fin de semana del día de la Madre en Estados Unidos: segundo de mayo.
No hace una semana que vi ese episodio; magnífico, por cierto. Me agrado gratamente volver a ver a Betty White después de tantos años. Y, sobre todo, descubrí una excelente voz de ochenta y ocho años y medio. Curiosamente al día siguiente zapeaba por la tele y la volví a ver en The Proposal. Una comedia romántica intrascendente donde lo único noticioso hoy es que actúa Betty White.
Sirva de homenaje porque bien está homenajear en vida a la única que vive de las cuatro y porque alguien tenía que romper el silencio.
Los medios españoles no llegan a un octavo. Jugaron al despiste o al alpiste. Por una parte están los simples de Cuatro que pretendían ver la emisión en versión original subtitulada. Hacerlo sin incedencias era materialmente imposible, como se demostró. Hay que aprender más inglés y dejarse de subtítulos: que sólo la hacen liar.
Lo de la sincronización. Je. Nos presentan un juego de cósmico universal por la cual en medio mundo se va a retrasmitir a la vez que en USA, y en algún medio de la cadena amiga se puede leer como anécdota que el final se vio antes en España (oh gracias Cuatro) que en USA. Y una puta mierda. Fox y Cuatro se han bajado el episodio por la mula y lo han emitido cuando han podido, legalmente. Lo de las dos horas y media de emisión fue un camelo: era el schedule americano que aquí se quedó en una hora y cuarenta minutos (más o menos). Pienso en los sufridos espectadores useñor fritos a anuncios (se notaban fundidos a negro cada cinco minutos, aprox.) Total que pensaba llegar tarde al trabajo y buscar una buena escusa con mi jefa… y terminé escuchando cómo se despidía Santiago González en lo de Herrera, la hora de echar a andar. Hablando de andar, los almonteños se dieron prisa en saltar la reja… tenían que ver a Lost.
Una teoría: empiece por el final
La serie, claro, ha terminado desastrosamente. Hay un test que puede hacer cualquiera que no haya visto Lost y que me enseñó un viejo relojero. Si usted no ha visto nunca Lost y quiere saber si le gustaría o no le gustaría este test es fácil y definitivo. Vea el último capítulo de una temporada: ese capítulo en el que todo se resuelve y todo queda colgando. Si siente unas irresistibles ganas de ver cómo han llegado hasta allí, no lo dude, vea la temporada. Caso contrario, déjelo. Las posibilidades de que se enganche a la serie y vea la temporada que finaliza en el episodio que ha visto es grande si pilla el final de la temporada 1, 2, 3, 4 o 5 son grandes. Si lo que ve es el final de la temporada 6, cogerá el periódico, lo doblará cuidadosamente, lo comprimirá con el sobaco y marchará recto al fondo a la derecha.
Parte del encanto de los finales de temporada radica en el cliffhanger que cuelga al final. Pero en los de esta serie también colgaba todo el andamiaje que soportaba a la temporada. Salvo en esta última temporada cuyo final es una mierda porque su historia es al final, y por tanto desde el principio, una mierda.
Una realidad: empiece por el inicio y termine por el final
En Lost ocurre también que el primer episodio de una temporada te invita a más y a más. Ocurrió desde luego con el episodio piloto y, también, con el primer episodio de la segunda temporada. Y, por ejemplo, la cuarta, primeros cinco minutos: una persecución americana, coche rojo veloz, coche de policía. Acaba: «leave the car!». Respuesta: «I’m one of Oceanic six» [uno de los seis supervivientes]. El inmenso salto narrativo, la evidencia de que han salido de la isla y la respuesta a cómo lograron a salir de la isla se desarrolla durante la inmensa cuarta temporada.
En la sexta temporada todo este inmenso espectáculo se vacia de contenido. Si bien la temporada empieza bien: el vuelo llega y los personajes retoman sus vidas, el resultado es absurdo: toda esa realidad no era más que el… ¡el purgatorio! ¡vida(17)! Pues bien, estoy hasta los santos cojones de que el purgatorio se parezca a la realidad (¡vida(4)!) como el ojo derecho al izquierdo. Paso The sixth sense que lo trató… ps, ps, bien. Pero no paso The others donde estarán muy muertos pero comen como cerdos y hasta se follan a la Kidman.
La realidad virtual en la sexta temporada
La sexta temporada en su realidad virtual es un gathering continuo de sus personajes, culminando en la escena final juntos como hermanos estamos todos muertos. Claro que hay, debe haber, problemas contractuales. Sonya Walger sólo aparece en una toma. Michelle Rodriguez en otra. Ian Sommerhalder and Maggie Grace en otra. Mientras que Adewale Akinnuoye-Agbaje no fue nominado y Harrold Perrineau tenía que estar en Valencia arropando a Francisco Jacobo Camps [¿se puede a ropar más a Camps?].
El problema es que esto, en Los Serranos, sería una necesidad del guión, pero en Lost, es una chapuza. A ver, recapitulemos. Durante las primeras dos temporadas se sucedían flashbacks en los que coincidían personajes de la serie sin que se dieran cuenta uno de la existencia del otro. Hombro con hombro. A ver, recapitulemos. Durante la cuarta temporada se da una visión mecanocuántica de los viajes en el tiempo. Un tío muere de exposición prolongada a los viajes temporales. Otro, viaja y viaja, hasta que encuentra a su constante. La variable es Desmond, la constante es Penny. El capítulo, la temporada, es una gozada para un man of science-fiction. Demasiada exposición a la QED podría tener efectos nocivos para los telespectadores y decidieron girar el cuantofísico loco a pergeñar Flashforward.
A ver, recapitulemos. En la quinta temporada, los tíos que se han quedado en la isla se mueven de martes a domingo como yo me muevo por el pasillo de mi casa. Y los elegidos que vuelven la isla les eligen (nominan) para un viajecito en el tiempo.
A ver, recapitulemos. Esos elegidos y los que ya estaban en el pasado se encargan de hacer estallar una bomba nuclear justito al final de la quinta temporada.
Y qué pasa después de esa bomba.
Nada. No sabemos nada porque esa línea argumental (¡que es el leitmotiv de la quinta temporada!) queda en suspenso. Sólo sabemos que los elegidos vuelven a su tiempo pero no qué pasa con el universo en el que estallo esa bomba nuclear.
Insisto, teniendo en cuenta que se trata de Lost esto es una auténtica estafa argumental. Algunas películas y series han tratado los saltos temporales y sus paradojas. Como he dejado escrito antes también Lost, y con brillantez. Tanto en la cuarta temporada como en la quinta. En esta, muchos diálgos, especialmente entre Hugo y Miles, tratan de este asunto. En esta también presenta un bucle espacio temporal en el que a John Locke le meten un balazo, salta en el tiempo, llega Ricardus Alpert y le cuida la herida, que sabe dónde está, salta en el tiempo, sigue su vida, y volvemos a otro episodio en el que John Locke le explica a Ricardus Alpert que en un segundo va a aparecer por allí, que tiene un balazo y que bla y bla. Todo esto deliciosamente filmado. Mucho mejor filmado que aquí narrado.
Todo para nada, porque lo que presentan como después de la explosión, y que inicialmente no es más que el vuelo aterrizando en LA, no sea otra cosa más que el purgatorio. Una engañifa.
Purgo lo último. Explicará alguien que en esa engañifa de purgatorio es lógico que no apareciera el ataúd del padre de Jack (ya se saben, los problemas con los servicios, si a usted le pierden una maleta en Barajas, qué no harán en el purgatorio). O alguien argumentará que bueno, tratándose del purgatorio, es un poco absurdo, el cadaver, al ataúd, y bla, bla, bla. Bien, lo compro y paso por alto también la de gente que ha muerto en el purgatorio, enfermedades y operaciones. Pero en fin: muerta Claire de vieja, y con Aaron vivo, qué puto sentido tiene que esté embarazada en el purgatorio. Doblo la apuesta: ¿qué puto sentido tiene que nazca(1, pese a gengis) un bebé en el purgatorio? ¿Nació? Vaya, ahora no me acuerdo.
La virtual realidad en la sexta temporada
No le va a la zaga la realidad real de la sexta temporada. Ah, sí, empieza bien. Los grandes movimientos de «masas». El templo. Todo se va diluyendo a medida que va muriendo gente. De una forma muy americana: adiós al iraquí a los coreanos… al final todos wasp o gordos. Everybody loves Hugo, dude.
La virtual realidad es testigo de episodios grotescos: principalmente los que cuentan la vida de Ricardus, y la de los mellizos. Y de místicas cada vez más rídulas. Y la necesidad de dar detalles absurdos: el humo negro normalmente no es humo negro porque prefiere andar.
Y si la mística es mala… visto lo visto al final el clímax final es de segunda división. Debe ser que lo vi a las siete de la mañana pero tanto esperar, tanta piedra blanca y piedra negra… el yin y el yan, belén estaban y campanario… y al final tiene menos emoción que un telediario de la primera. Tres cuartos de lo ídem, para la «emocionante» huida final: cinta aislante y despegue de avión incluido. Uff debe ser que eran la siete de la mañana.
No hablo del ridículo papel del fontanero de segunda clase Desmond David Hume.
Ah, sí. Otra cosa. Salen de la isla. Unos cuantos. A ver… en el avión salen seis. Y de ellas una, Kate. Es la segunda vez que sale ya salió la otra vez; cuando fueron… a ver… otros seis. Sí, seis. Esos seis regresaron a la isla (hard to explain). Y de ellos regresa Kate. Sí, ejem. Pienso en las explicaciones que tendrá que dar a su vuelta: «¿cuál es la probabilidad de que una persona sobreviva a dos accidentes aéreos?»
Punto positivo para la terminación de la serie en plan bucle meláncolico y lo dejo donde estoy. Algunos patrios incluso piensan que han copiado el final de Los Serranos.
La cita del episodio final
Las difíciles de traducir. Kate a Desmond: «Christian Shephard? Are you kidding me?»
Strambote
Dicho lo cual. Lost ha sido una grandísima serie de ficción. Bellamente filmada, rodada, musicada, actorada, casteada, guionada y dirigida. Lástima de algunos detalles finales que han hecho que el misticismo haya ganado a la ficción científica y por goleada.
Habría preferido que muriera, simplemente, de aburrimiento y he de reconocer que el sabio relojero me avisó seis años antes de que acabarían como el Oceanic-815. Estrellados.
Nota benne 1
Man of Science-Man of Faith es el título del primer episodio de la segunda temporada. Su inicio es, para mí, lo mejor de la serie.
Nota benne 2
I coulda written this in English. Lo and behold! I bought some subtitles.
Nota benne 3: on behalf of the Ministerio de Igualdad
In another demonstration of its consistency (and why ABC will miss it terribly), “Lost” played almost equally as well with men as it did with women — a rarity in network television, and especially at ABC, which largely has shows that appeal to women. For the finale “Lost” had a 5.8 rating with women in the 18-to-49 group and a 5.4 rating among men. “Grey’s” had a 7.9 rating with women and only a 2.9 among men.