El falso mundo de los poetas

 

O genus attonitum gelidae formidine mortis,
quid Styga, quid tenebras et nomina vana timetis,
materiem vatum, falsi terricula mundi?

Leo que ahora interpretamos mal el dicho latino. Verba volant, scripta manent, no era un elogio a la permanencia de los textos escritos frente a la inconstancia de las palabras solamente dichas. No, era un elogio a la palabra dicha, la única llena de vida, inteligible. Porque la llave del discurso era su correcta pronunciación, y el texto era un cuerpo inmóvil, simple materia para la inteligencia que vuela. Es extraordinario cómo, una vez más, la interpretación no cambia porque sí. Cambia porque cambia el mundo. Ahora leer en voz alta es cosa de niños, un mal hábito que hay que corregir. Todo lo más una práctica de cuentacuentos y gentuza similar. Ahora somos civilizados y ya no paladeamos palabras, sólo caldos y guisos. Adrià es un artista y Ovidio un nombre olvidado.

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