Yo Tarzán

Nos situamos en el interior de Nueva Guinea. negrerosUn jefe se acerca al comerciante y le dice talk business. Pero se lo dice a su manera. Suena como tok pisin. Sin embargo, se entienden. Se entienden porque hablan una lengua pidgin o piyin. Ese nombre, nacido, al parecer, de la forma china de pronunciar business, categoriza un conjunto de lenguas que tienen una serie de rasgos que se explican por su manera de nacer.

El proceso es similar. A veces es resultado del comercio, como ocurre con el tok pisin de Nueva Guinea, o con el russenorsk, el idioma que usaban los pescadores rusos para vender sus capturas a los comerciantes noruegos. Otras ha sido resultado de otro tipo de capturas.

Muchos piyin han nacido en África. Cuando compras hombres no te preocupas demasiado por respetar su cultura. En esos espantosos lugares situados en la costa africana o en algunas de sus islas, los seres humanos son estabulados. Y si han sido capturados juntos, adoptas la precaución de separarlos, que la unión hace la fuerza. Así que no hay quien entienda a nadie. Los esclavos no se entienden entre sí y tampoco entienden a sus captores, que hablan un mal inglés o un mal portugués, casi siempre. Sin embargo, sobre las necesidades de seguridad se impone la necesidad de dar órdenes y la de comunicarse. Así nace, mezclada con el lenguaje gestual, una lengua mínima, formada por palabras tomadas de la lengua de los negreros, palabras normalmente modificadas, y a la que se añaden palabras de las diferentes lenguas de los capturados. No existen prácticamente reglas morfológicas o sintácticas. El lenguaje es simple yuxtaposición de términos y sirve para asuntos imprescindibles.

Los esclavos son cargados en barcos y llegan algunos a algún país americano. Allí se encuentran con otros dueños, que también hablan algo que se parece al idioma de los negreros. Y se encuentran con otros esclavos, que también han pasado por un proceso similar al suyo. El lenguaje se extiende y se hace más complejo. Pero es difícil que supere un estadio primario. Hasta que aparecen nuevas generaciones. Los niños que nacen no pueden hablar las lenguas prohibidas de sus padres, salvo en secreto, y no les sirven de mucho, porque cada cuál tiene la suya. Tampoco tienen un contacto suficiente con sus dueños ingleses, portugueses o españoles, como para aprender bien su lengua. No tienen a su disposición otro idioma que el piyin que hablan sus padres. Pero, a diferencia de para éstos, para los niños el piyin no es una segunda lengua. Y ellos sí son capaces de completarla y dotarla de todos los recursos morfológicos, sintácticos y gramaticales para considerarla una lengua completa. Lo son porque la creación del lenguaje no es un producto cultural, sino natural, genético.

Apenas cincuenta o sesenta años después, ha sucedido algo extraordinario, el piyin se ha convertido en una lengua criolla.

Lo que acabo de describir muy resumidamente no es una elucubración. Se conoce muy bien la génesis de algunos de esos idiomas, como el sranan tongo de Surinam, el papiamento en alguna de las Antillas holandesas, el fa d’Ambó, en la isla de Anobón, en el golfo de Guinea, o el chabacano, al sur de Filipinas.

Una de las características más curiosas de esas lenguas criollas es que suelen ser sencillas, más sencillas que sus lenguas de origen. Hasta el punto de que algunas se han relexificado con gran éxito. Es decir, nacidas con una lengua base portuguesa, por ejemplo, cuando cambian los dueños, que son de habla inglesa, traducen literalmente sus estructuras (más sencillas ya que las del portugués) a un inglés simplificado. Una especie de fromlostiano ad hoc.

Y es que, además, la criollización no es producto necesariamente de una situación previa de dominación y de la previa existencia de un piyin. Es un fenómeno mucho más amplio, que tiene lugar cuando coexisten con gran pujanza diferentes idiomas y hay que comunicarse, casi siempre para vender o comprar algo. Por esa razón los árabes y los bantúes terminan creando el suajili, una mezcla del árabe y de varias lenguas bantúes, y los campesinos holandeses que colonizan El Cabo crean el afrikaans.

Las lenguas criollas son más sencillas normalmente porque sólo mantienen las estructuras sintácticas y gramaticales que son comunes a las lenguas de base. Por eso suelen respetar el orden sujeto+verbo+predicado. Y por eso los pronombres personales no se omiten y los tiempos verbales se limitan a una forma de pasado, otra de presente y otra de futuro, completándose con términos auxiliares.

No se trata tanto de que se vacune la carpeta, si se pretende pasar la aspiradora, o que se rapee a las tinajeras, si se habla del aumento del número de violaciones, como que la influencia mutua y la fusión resultante elimine esas particularidades tan queridas por los “buenos” hablantes de un idioma y que hacen tan complicado aprender bien una lengua extranjera. Imaginen si la lengua en cuestión pertenece a algún pueblo aislado como el inuit o el navajo. Es el proceso ya iniciado, seguramente, por el español y el inglés en Estados Unidos.

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