Invitados a la vida

Hoy Arcadi habla de los pixeles. Ahí queda. Sólo algo más. El rostro, la expresión del rostro, nos identifica más que ninguna otra cosa. Por eso las fotografías pixeladas nos enseñan monstruos. En la fotografía, las hijas del presidente del gobierno parecen seres absurdos y deformes. Y no por lo que visten. Es lo que tiene ver el mal en toda visión. Por cierto, la mejor manera de proteger a las personas del acoso es perseguir a los acosadores, no encerrar a sus víctimas en cajas translúcidas.

Punto_Negro

Dart

Un día, mi hermano Carlos se cruzó con un «dogedar» igual al que tuvo mi padre. Y tanto. Al mirar la matrícula comprobó que se trataba del mismo coche.

He rescatado una fotografía en la que aparece, aparcado junto a mi casa de entonces. El más pequeño soy yo. Y sí, estaba enfadado. Seguro.

MG

6 comentarios en “Invitados a la vida

  1. He leído hoy ya expresiones parecidas a: “y no por lo que visten” suficientes, como para que terminen chirriando. Vamos a ver, si se les viera la cara acabaría usted pensando lo mismo: parecen monstruitos. Y claro que importa lo que visten, ¿cómo no va a importar? ¡Es lo que más importa de esa imagen!

    Da igual que tus hijas sean góticos (que también es casualidad, ¡las dos!). Da igual lo que esté de moda en la calle Fuencarral. Da igual que sean más cabezonas que Amaro. Da igual que no les apetezca ponerse un vestido de panal y un lazo. También da igual que estén gorditas (esto, lo que más). Si se tienen que presentar en un acto público, véase acompañándose de presidentes del gobierno (vamos, casi nada), es decir, si salen a la calle como hijas de un presidente del gobierno, y van a ser fotografiadas como tal, ¡¡¡no pueden parecer dos murciélagos!!!

    Tal y como van vestidas, para mí es como si se hubiesen puesto unas gafas, una nariz y un bigote de broma. Parece de cachondeo. Parece mentira.

    1. No. No lo pensaría. Lo que pienso es lo que he escrito. Creo que el pixelado es como esas «versiones» que están circulando (¡¡Las he recibido ya cuatro veces por correo electrónico!!). Lo otro me parece menos importante. Si se tratase de mis hijas no irían así. Pero no son mis hijas. Si sus padres están de acuerdo en que vistan así, porque les gusta, allá ellos. Ellas no me representan. Y me interesa mucho más el asunto del pixelado que todo lo demás. Por lo demás, menuda putada. Y parte del runrun de internet tiene que ver con la censura que nos muestra lo demás.

      (Por cierto, estoy mirando en foros y comentarios de noticias y la ferocidad y bestialidad de lo que dice la gente es acojonante. Y lo de gordas y fetos aparece por todas partes)

  2. Hoy es un gran día, Tse. Así vemos el país en que nos ha tocado nacer y vivir. Los mismos perros con otros collares. Los mismos que hacen bromitas con la estatura de FJL y sus pies colgando de la silla en una tertulia televisiva o con la “r” de Arcadi. Y eso que sólo he escuchado tertulias, la red me la imagino.

    En mi opinión, en el momento en que se hace ese posado, la foto pasa a ser pública. No hay pixelado que valga. Las hijas de Zapatero pueden vestir como quieran y les permitan sus padres. Ahora, si están ahí es en calidad de hijas del Presidente del Gobierno de España, si no de qué. Y por tanto es obligación de sus padres enseñarles y obligarlas a ciertas normas de protocolo en actos como el del Metropolitan. Cierto, no nos representan, pero no se trata de comer la sopa con las manos en la Casa Blanca, aunque en su casa lo hicieran. El protocolo se inventó para algo. Llevando su argumento al absurdo, si a la familia Zapatero le pareciera bien no importaría que fueran en bañador al Metropolitan, ¿no?

    Una última cosa: esos que las llaman feas deberían recordar que la genética tiene sus reglas. Por lo general, de padres altos y guapos suelen salir niños guapos y altos. Habría que ver a esas niñas con unos cuantos kilos menos y vestidas de otra forma.

    1. El problema de la reducción al absurdo con normas de conveniencia es que las normas de conveniencia no son axiomas matemáticos. Si cogemos la reducción y la ponemos en la pendiente contraria, podría parecernos mal que alguien se incline 45º en vez de 48º, como dictan las normas (ésta me la he inventado, claro). En cualquier caso, quiero que sepa que coincido en que es un error, pero lo que está diciendo la gente es repugnante. Efectivamente.

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