Espadas

 

De noche es más fácil ver cómo cambia el color. Como enrojece y termina casi blanco. Por eso el forjador de espadas trabaja de noche, trenzando las tiras del alma de la espada, y añadiendo duros filos de acero, mientras con el martillo separa los restos del carbón de madera que antes añadió. Ésa es la explicación del trabajo nocturno, el control preciso del fuego. Un fuego posible porque la mezcla de carbón rebaja los 1.500 grados centígrados necesarios para fundir el hierro puro, en un tercio. Así, mientras el herrero añade la cantidad necesaria de carbono (una cantidad muy pequeña en peso, entre un 1% y un 4%, aunque mayor por volumen, cerca del 20 %), la va calentando y enfriando, en agua, o mejor en orines de dónde sale el nitrógeno que formará esos cristales, nitruros de hierro, otro ladrillo de la dureza de la hoja. Y el forjador de espadas golpea y produce casi hojalata, recubierta por una capa de óxido. Un “pan de acero” que calentado puede ser doblado, atrapando el óxido en su interior. Cada doblez duplica la anterior, y diez o doce veces más tarde, hay miles de capas. Los dones del herrero, el artífice nocturno rodeado de fuego y chispas, se ven en los dibujos de las curvas espadas damascenas, basiliscos como nudos, en las “hojas zorras” de Julián del Rey, el Moro, el gran maestro toledano, en el trabajo a dúo de los herreros de Solingen, que murmuraban que habían traído sus secretos de Oriente, en compañía de caballeros de San Juan, o del sol naciente de las katanas del shogunato Kamakura.

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Pueden leer sobre esto y sobre muchas otras cosas en el magnífico libro de Richard Cohen, Blandir la espada.

En ese libro encontré una fotografía inquietante porque muestra una escena que parece cotidiana. Al pie se nos dice que se trata de un duelo con sable a finales del siglo XIX, en un lugar y con unos protagonistas desconocidos.

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7 comentarios en “Espadas

  1. Partes de la hoja
    Bigotera Zona corta sin filos y plana próxima a la empuñadura. En ella se solían poner las marcas del armero. Ricasso
    Canales Acanaladuras más estrechas y profundas que los vaceos.
    Contrafilo Borde cortante de la hoja, normalmente opuesto al filo principal, de menor longitud y próximo a la punta. False Edge
    Espiga Zona de la hoja que queda cubierta por la empuñadura y se remacha o atornilla en su extremo para asegurar ésta. Tang
    Filo Borde cortante de la hoja. Una hoja de espada puede tener uno o dos filos. Edge
    Hoja Elemento principal, cortante y/o punzante, de un arma blanca. Blade
    Lomo Borde no cortante. Puede ser de sección cuadrada o redonda. Butt
    Mesa Zona plana presente en parte o la totalidad de la hoja. Cuando se describe una hoja, lo más habitual y correcto es contar sólo las de una cara, es decir, la mitad de las realmente existentes.
    Pala Zona de la hoja próxima a la punta, sin vaceos ni canales, habitualmente con doble filo.
    Punta Extremo agudo de la hoja más alejado de la empuñadura. Point
    Recazo Zona plana y más estrecha que el resto de la hoja, entre la espiga y ésta. Sólo presente en las antiguas espadas con empuñadura de taza o concha, visible entre éstas y los gavilanes. También allí se imponían marcas del espadero. Ricasso
    Vaceos Acanaladuras anchas longitudinales presentes en algunas hojas para mejorar sus condiciones de peso manteniendo su resistencia. Fuller

  2. Le leí hace tres o cuatro años.

    Recuerdo que en el libro se dice que no era infrecuente que los duelos terminaran como muestra la fotografía, sobre todo si eran con sable. Y que también sucedía a menudo que alguuno de los duelistas perdiera la nariz, que se recogía del suelo, se dejaba cuidadosamente sobre algún sitio para intentar su reimplatanción más tarde, y se proseguía con el duelo. Recuerdo (tengo anotadas, más bien) escenas terribles como el duelo entre Jarnac y Chasteneraye, o el del Barón Mohun contra el Conde de Hamilton.

    (Por cierto, para tratar de erradicar los duelos, El Cardenal Richelieu promulgó una ley que castigaba a los duelistas con… ¡la decapitación!)

    Concuerdo: un libro harto interesante.

  3. Para seguir con el tema, les aconsejo la lectura de una interesante novela de Joseph Conrad, “El duelo”, una obsesión entre dos enemigos que se mantiene a través de los años en un duelo interminable…como dos nicks que yo me sé…

  4. …y un libro de poesía: “Espadas como labios”, de Vicente Aleixandre, que no viene a cuento pero queda muy fino…

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