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Ayer, día 8 de noviembre, los nazis recordaron el Putsch de Múnich. Es un buen momento para citar a Adolfo Hitler. Todos sabemos que el nazismo tuvo una deriva (ah, los individuos), una perversión, una degeneración de sus ideales, que desde aquí denuncio. Pero es evidente que una parte sustancial de los 25 puntos del NSDAP sigue vigente, más en este momento de crisis mundial. Son estos:

1.- Derecho de autodeterminación:

1. Pedimos la construcción de una Gran Alemania que reúna a todos los alemanes en función del derecho de los pueblos a disponer de si mismos.

2.- Derecho a la tierra, tan de actualidad entre los pueblos indígenas de América:

Pedimos tierra y colonias para alimentar a nuestro pueblo y reabsorber nuestro exceso demográfico.

3.- Derecho a la defensa frente a los contrarrevolucionarios:

Los no ciudadanos no pueden vivir en Alemania más que como huéspedes, y deben someterse a la jurisdicción sobre extranjeros.

El derecho a fijar la dirección y las leyes del Estado se halla reservado únicamente a los ciudadanos. Pedimos pues que toda función pública, de cualquier naturaleza que sea, quede vetada a los no-ciudadanos. Combatimos la práctica parlamentaria, generadora de corrupciones, de concesión de cargos por relaciones de partido, sin preocuparse ni del carácter ni de las capacidades.

4.- Derecho a la igualdad y a la prevalencia del interés común en la vida económica:

Pedimos que el Estado se comprometa a procurar medios de existencia a todos los ciudadanos.

Todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y los mismos deberes.

El primer deber de todo ciudadano es trabajar, física o intelectualmente. La actividad del individuo no debe de ser perjudicial a los intereses de la colectividad sino inscribirse en el marco de ésta y en beneficio de todos. Por eso pedimos la supresión de la renta de los ociosos y los que tienen la vida fácil, la supresión de la esclavitud de los intereses.

Pedimos la nacionalización de todas la empresas que, hoy en día, pertenecen a los monopolios.

Pedimos la participación en los beneficios de las grandes empresas.

Pedimos un aumento sustancial en las pensiones de los retirados.

Pedimos la creación y la protección de una clase media sana, la entrega inmediata de los grandes almacenes a la administración comunal y su alquiler, a bajo precio, a los pequeños comerciantes. Debe concederse prioridad a los pequeños comerciantes e industriales para cualquier contrata con el Estado, los Lander o los ayuntamientos.

Pedimos una reforma agraria adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que permita la expropiación, sin indemnizaciones, de la tierra, con destino a fines de utilidad pública, la supresión de la contribución territorial, y el freno de toda especulación agraria.

Pedimos una lucha sin cuartel contra aquellos que, con sus actividades, perjudican el interés público. Criminales de derecho común, traficantes, usureros, etc., deben de ser castigados a la pena capital, sin consideración de su confesión o de su raza.

La extensión de nuestra infraestructura escolar debe permitir a todos los alemanes bien dotados y a los trabajadores el acceso a una educación superior, y, a través de ella, el acceso a puestos de dirección. Los programas de todos los establecimientos de enseñanza deben ser adaptados a las exigencias de la vida práctica. El espíritu nacional debe de ser inculcado en la escuela desde el uso de razón. Pedimos que el Estado cubra los gastos de instrucción superior a los hijos de padres pobres, cualquiera que sea la clase social o la profesión de éstos.

El Estado debe preocuparse de mejorar la salud pública a través de la protección de la madre y del niño, de la prohibición del trabajo de los menores, de la introducción de medios específicos para desarrollar las aptitudes físicas a través de la obligación legal de practicar el deporte y la gimnasia, y a través de un poderoso sostén a todas las asociaciones que se ocupen de la educación física de la juventud.

4.- Lucha contra la falsedad institucionalizada en los medios infomativos en defensa de los intereses de los poderosos:

Pedimos la lucha legal contra la falsedad política consciente y su propagación por la prensa. Para permitir la creación de una prensa alemana, pedimos que:
a. Todos los directores y colaboradores de periódicos que aparezcan en lengua alemana sean ciudadanos alemanes.
b. La difusión de los periódicos no alemanes quede sometida a una autorización expresa.
c. Quede prohibida por la ley toda participación financiera o toda influencia de no-alemanes en los periódicos alemanes. Pedimos que toda infracción de estas medidas sea sancionada con el cierre de las empresas periodísticas culpables, así como con la expulsión inmediata del Reich de todos los no-alemanes responsables.

Los periódicos que van contra el interés público deben ser prohibidos. Pedimos una ley que combata las enseñanzas artísticas generadoras de la disolución de nuestra vida nacional, así como la clausura de las organizaciones que contravengan lo que se expone más arriba.

5.- Instauración de un partido y estado central poderoso que lleve a la práctica estos ideales:

Para llevar todo esto a buen término, pedimos la creación de un poder central poderoso, la autoridad absoluta del Comité Político sobre el conjunto del Reich y sus organizaciones, así como la creación de Cámaras Profesionales y de oficinas municipales encargadas del cumplimiento, en los distintos Lander, de las leyes marco promulgadas por el Reich.
Los dirigentes del Partido prometen hacer todo lo posible por la realización de los puntos arriba enumerados, entregando su propia vida por ellos si fuera necesario.

Naturalmente, esos ideales, plasmados en un contexto histórico concreto, deben ser revisados en la actualidad, realizando una autocrítica que se centre en el exceso de importancia dado a las cuestiones raciales, de tan perniciosos efectos, pues ha lastrado los elementos más positivos de la doctrina e ideología nazi, que como todo ser vivo, debe evolucionar según evolucionan los tiempos. Los excesos del pasado, debidos más a la deriva personal de los dirigentes que a la verdad ideológica, no deben impedir esa evolución.

Es interesante, al efecto, examinar el debate, sereno y emotivo, realizado, hoy, por dos destacados defensores de estos ideales.

Ah, perdón. Me he equivocado de link. Cuando encuentre el que pretendía poner, se lo haré saber a todos ustedes.