Defensa de Camps


Me parece muy mal que el socialista Luna insulte a Camps, insinuando, sin argumentarlo, que es un enajenado.

Por poner un ejemplo, un enajenado sería aquél que tiene ideas delirantes, falsas creencias con las que trata de llenar alguna necesidad del tipo de: aumento de autoestirna, consecución de seguridad, castigo, o liberación de la ansiedad producida por sentimientos de culpa o miedo. A veces son permanentes (en el caso de los paranoicos) o transitorias (en algunas psicosis). Esas ideas son, para el enfermo, una forma de protección, por eso sólo las abandona cuando se cubre la necesidad.

Dar a entender que Luna querría ir a casa del señor Camps con una camioneta y luego … (aquí hay una elipsis), de forma que el señor Camps, o mejor sus restos mortales, aparecieran al día siguiente en una cuneta (etiología de la muerte desconocida, aunque presumiblemente, la muerte sería «injusta», como dicen en las pelis del FBI), no es prueba de una ideación delirante.

Es simple morro. No, Camps no es un enajenado. Sólo es un impresentable.