COMUNICADO


Mirando en el tablero de wordpress, he visto que a en la última hora ha entrado mucha gente desde el nickjournal. He mirado el origen del tráfico y he descubierto que se encontraba en un comentario en el que se me acusaba de ver, con malos ojos, Factual, el diario digital de inminente lanzamiento que dirigirá Arcadi Espada.

Pues bien, para dejar clara mi postura sobre el particular, diré que:

1.- Efectivamente, les deseo lo peor de lo peor. En particular, me gustaría que el diario fracasase estrepitosamente, considerando que forma parte del equipo de redacción una serie de personas que francamente me desagrada hasta la náusea.

2.- No sé lo que van a publicar, puesto que no ha salido ni un solo número, pero seguro que es todo mentira.

3.- Mis deseos y mi opinión sobre el particular, que ahora hago públicos, ya les ha sido trasladado a los propios interesados.

4.- El día que cierren, cosa que espero suceda pronto, yo estaré preparado para recordarles su fracaso merecido, no sea que se les ocurra iniciar algún proyecto nuevo.

Gracias por su atención.

ACTUALIZACIÓN UNOS DÍAS MÁS TARDE:


La otra mejilla de España


Cuando he leído lo que decían los del Partido Popular sobre las amenazas de Rubalcaba de hacer uso de sus superpoderes, me he acordado de éste …



Habrá sido por la calva.

Sin embargo, el ejemplo es malo. No basta con oír todo lo que decimos y ver todo lo que hacemos. Para ser el profesor Xavier hay que ser bueno, listo y coherente. Y Rubalcaba es malo, ya lo saben. Y además, hay que ser gilipollas para llamar a los del PP paranoicos y gritarles que están mintiendo en el asunto de Sitel, para inmediatamente después reconocer que tiene superpoderes.

A ver si va a resultar que los del PP no se han leído el manual:




En el asunto del pirata Willy y sus amigos la razón está del lado del Gobierno, que es coherente con sus principios. Si se trataba de proteger a los españoles del barco, no quedaba otra que pagar. Lo que no parece muy sensato es decir que lo más importante es la vida de los secuestrados y luego hablar del prestigio de España por ahí.

O por decirlo de otra forma, la oposición, en esto, juega con dos barajas. La mejor manera de verlo es considerando un discurso alternativo coherente.

Por ejemplo, el siguiente: se recibe noticia del secuestro. Como se trata de aguas internacionales, mandamos a la armada, que para eso está. Consideren ustedes que el estado nunca (salvo en casos de terrorismo) es responsable de las indemnizaciones a las víctimas de delitos, sean estos solventes o insolventes. Su única obligación es impedir el delito y capturar a los delincuentes. En consecuencia, y conforme a lo que se haría aquí, si unos facinerosos de Albacete secuestran una sucursal de La Caixa, se rodea al barco. Se intenta engañar a los secuestradores, se les mandan pizzas, se dice que el autobús ya está en camino, y si no se entregan, hartos de esperar, se asalta el barco (con el uso de maniobras de distracción al efecto, incluida la de simular el pago). Naturalmente, a los familiares de los secuestrados no se les da, ni voz, ni voto. Si muere alguien, la responsabilidad es del delincuente, como es evidente. Y no se paga un euro. Otra cosa es lo que hagan los familiares o el dueño del barco, claro. También cabe que simplemente no se haga nada, considerando que el delito no se comete en España.

Esta alternativa exige considerar, como principio, que vale más que un estado no ceda al chantaje que la vida de varias decenas de personas. Esto no es tan brutal como parece. Es lo que se haría si Willy y sus amigos cogieran sus barcos y desembarcasen en Puerto Banús exigiendo con su artillería en ristre que se escriturasen todas las fincas a su nombre. Y ya que hablamos de número, es lo que, al final, justifica los millones de muertos de la 2ª Guerra Mundial. El personal no suele entender esto. Y de eso se aprovechan los extorsionadores.

Sin embargo, los dirigentes de la oposición no dicen: «lo sentimos: o se asalta el barco o se deja a los secuestrados a su suerte, pero nunca se debe pagar». No, hablan de tiempos, de mala gestión, de improvisación, de lo aliviados que estamos «todos», de chorradas varias. Chorradas que pueden ser ciertas, pero que no atenúan su corresponsabilidad, ya que han decidido que está bien que hayan sido liberados «así».

Yo, por mi parte, felicito al Gobierno. Puestos a comportarnos como un país de mierda, mejor hacerlo con una sonrisa.