Atracción fatal


Hoy he tenido una experiencia espantosa. Iba a un juicio en una ciudad del sur de Madrid y he cogido el metro. Para los que no sean de Madrid, hay una línea que conecta el metro de Madrid capital con Metrosur, la línea que une todas las grandes ciudades del suroeste. Con buena lógica, se llamó a la parada que une ambas redes de metro, Puerta del Sur.

Yo iba como siempre, despistado, pensando en las cosas de la vida, la muerte, el amor y las lentejas, cuando, al subir al metro en esa estación, Puerta del Sur, un individuo extravagante (desgarbado, con sandalias sobre unos calcetines de rayas, sudadera con personajes de los Simpson y chupa de tipo militar, una especie de cartera de cuero colgada en bandolera y con una cara de tarado que tiraba para atrás), que estaba a unos metros, me ha gritado: «Eh, tú … tú eres tsevanrabtan».

Claro, en ese momento, lo único que se me ha ocurrido decir ha sido: «No, no, usted se confunde». El tipo se ha acercado y ha repetido, en voz alta: «Que sí, que tú eres tsevanrabtan, que he visto las fotos en las que te presentas a presidente». Todo el vagón nos estaba mirando, pensando que el sujeto estaba loco.

«Yo soy …….. Te sigo desde siempre, desde lo de Arcadi, y ahora, a veces, escribo en las cuatro esquinas del mundo, pero no tienes razón con lo de brema, te crees mejor que los demás, y eso no puede ser, ya lo dijo Memoria histérica y ayer quedó claro que Adrede es un hijoputa».

La gente alucinaba. Intenten repetir lo que había dicho, olvidando (hagan el esfuerzo) que saben de qué habla. Imagino a la señora de enfrente preguntándose «¿Quién será ése que es un hijoputa adrede?»

(Hago una parada en el relato del suceso, para copiarles algo que me ha hecho mucha gracia de lo tonto que es:

Anyway, President Obama today met with Chinese leader Hu Jintao. But in China, the first name is actually the surname, so he’s known as President Hu. So, of course, every time he meets an English-speaking leader, it’s like the Abbott and Costello routine. “Sir, Hu’s here.” “Who’s here to see me?” “That’s what I’m telling you. Hu.” “What are you talking about?”)

El tío no paraba. Yo no había vuelto a abrir la boca. «Al Fedeguico habría que haberlo echado el primer día, es un cabrón. La culpa la tenéis los administradores, el blog habría sido mejor sin el niño clic y el niño lisérgico, y toda esa mierda zapateril (aquí la gente suspiró -eso lo habían comprendido) que sólo sirve para que el sablista y follandeiro no escriban más que de higos a brevas, y para que pasten el bose-einstein (aquí el gesto de comprensión venía de un tipo con pinta de estudiante de físicas de la Juan Carlos I) y el puto Aldeans de mierda, y se haya ido un tío tan cojonudo como Borde».

De nuevo la gente, que ya parecía haberse acostumbrado al follón de nombres y había empezado a asumir la normalidad de la anormal escena, ha empezado a mirarse, extrañada por el hecho de que alguien pudiera ser, a la vez, cojonudo y borde.

En fin, el asunto se me estaba escapando de las manos. Me imaginaba al tío persiguiéndome por las calles de Móstoles, explicándome (¡Y yo sin UHF!) los males del nickjournal y sus soluciones.

Es cierto que la gente me miraba con cierta compasión. Me habían creído. De verdad creían que yo no era el tal tssraratsán, y que era la víctima de un paranoico.

Hasta que he estallado:

«¡Me tienes hasta los huevos! ¡Tenía que haber cerrado el chiringuito y haber echado zotal! ¡Y como no me dejes en paz te juro que meto tu IP para que me salga como spam y le pido a Mercutio que te mande a la sentina!»

El hombre, en ese momento, ha dicho: «Vale, tío, no es para ponerse así. No mezcles la sábana con la vida real. Venga, ya me piro».

Y se ha bajado en una estación que está cerca de un conocido «supermercado» de productos estupefacientes. Bueno, a lo mejor vive allí su abuela. Al irme, el tío me miraba desde el andén, con una cara que parecía una jetilla, pero no sé si una de ésas que sonríen o una que vomita.

Lo malo es que, cuando he mirado alrededor, la gente del vagón no me quitaba ojo. El único pensamiento que me ha venido a la cabeza ha sido: «qué pena no tener los cubos de basura debajo de su cara de cotillas, se iban a enterar».

En fin, lo cuento por dos razones: porque ha pasado (y quiero contar lo que pasa, tengo un compromiso con los hechos) y porque no quiero banear a nadie. Así que seguirá apareciendo por aquí, supongo, pero si un día se pasa, diré quién es.

Ah, una cosa más: aunque reúne todos las características de Funes, no es Funes.

14 comentarios en “Atracción fatal

  1. ¡Yo no he sido! Y me la suda que me crean o no (que no lo lean las niñas, luego ponen las frases en sus cuentos). Dos pruebas:

    1) con sandalias siempre llevo calcetines negros o blancos, jamás a rayas, ¡qué mal gusto, ni que fuera británico!

    2) Jamás he sabido pronunciar tsevantantán.

    Coño, ¿se ha ido Borde? Jeje, ¡siempre se van los mejores!

  2. Por eso yo siempre viajo en metro. Por la aventura y la buena «compaña». De todas formas toda mi experiencia es una bronca con dos «moritos» que insultaron a unas chicas. Y en cuanto llegamos a la parada siguiente, justo en la puerta más próxima, aparecieron los de seguridad.

  3. Qué historia más inverosímil. Si se diera la extraña circunstancia de que se encontrara Ud. a un seguidor de un blog tan aristocrático como el suyo en un sitio tan cutre como el Metrosur, éste, al ser seguidor de este blog, por definición habría de ser un individuo mucho más moderado y (¡sobre todo!) mucho más apuesto que el que describe.

    Pero si finalmente la extraña fábula que cuenta es verdad, tómese positivamente la experiencia: debe ser el primer bloguero al que reconocen sus lectores por la calle (o en el metrosur).

  4. Yo no he sido, que conste.

    Los locos siempre son los otros ¿no?

    (Confieso que la aclaración sobre Funes era necesaria)

    Hablando de otra cosa ¿qué me dice de Posteguillo?

  5. ¡¡¡¡¡JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA!!!!!

    ¡Ay!, Tsevanrabtan, qué cosas le pasan a Usted. Eso de ser candidato a Presidente tiene sus inconvenientes.

  6. ¿Atracción fatal? Pues, hombre, haber ido prevenido y, sentadito en el metro con un kilt escocés, a la ortodoxa manera, delante del interrogador haber descruzado y cruzado las piernas.

    Un ejemplo:

    (¡¿Qué les das, ladrón?!)

  7. Querido amigo:

    Puede parecer una tontería, pero una de las cosas que más tranquiliza a quien padece alguna dolencia es saber que su mal tiene nombre: un diagnóstico. Los expertos ya conocen los síntomas, los han catalogado y agrupado; están, al menos, en la senda correcta hacia la curación.

    Así que relájese: sufre Vd. una variante benigna del síndrome del tirador en primera persona, también llamado Duke Nukem’s disease.

    La ayuda está en camino.

    Deseando su pronta recuperación, reciba un abrazo.

  8. El señor que me vio en Puerta del Sur está entre los que han escrito.

    Lean entre líneas y lo localizarán.

    Por lo demás, quien acertó (ahora pasado el tiempo lo reconozco) sobre el error que provocó la decadencia del nickjournal fue Al59. Muy al principio.

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