Retorno al pasado

Hace una par de meses me entretuve, en casa de un amigo, echando un vistazo a una colección de cinco películas de Jacques Tourneur (la colección se llama Tourneur essential, y la recomiendo vivamente). Me pillaron, y mis hijas (bien aconsejadas) me las regalaron, junto con otra colección de Bergman, por mi cumpleaños.Una de esas películas es Retorno al pasado. Quería hablar de ella por comparación. El cine negro me ha gustado desde siempre y, este verano, aprovechando las vacaciones, y siguiendo una pequeña tradición familiar, pensé que era hora de incluir alguna película de este tipo entre las que iba a ver con mis hijas. Y pensé en dos películas que no veía hacía mucho: El sueño eterno y El halcón maltés. Fue curioso: a ellas les gustaron bastante, aunque se hicieron el lío típico. Sin embargo, a mí me decepcionaron muchísimo. Al fin y al cabo, se supone que abren el género y luego todo va cuesta abajo.

La decepción tiene que ver con un guión lleno de situaciones forzadas, con brillantes diálogos que no vienen a cuento, con la rigidez teatral de muchas situaciones, con interpretaciones artificiales de personajes artificiales. Me parecieron, incluso, infantiles, y no, no hablo de realismo, hablo de la credibilidad de la historia, que puede faltar en las chabolas de Kibera y, sin embargo, existir cuando un español busca a un asesino con seis dedos en una mano para decirle prepárate a morir.

Sin embargo, hace dos días vi la película de Tourneur, que es de la misma época (concretamente, 1947). Todos los defectos de las otras dos películas desaparecen en ésta. El guión es simplemente extraordinario. Hay frases espléndidas, pero siempre vienen a cuento. El mismo planteamiento, basado en un enorme flashback, ayuda a crear esa idea de inevitabilidad que flota durante toda la película. La mala, Jane Greer, es muy mala, pero no es una mala de manual, sino una superviviente. Mitchum, ese actor que no necesitaba aprender a ser alto, resulta totalmente convincente, y miren que es difícil convencerse de que ese hombre se deje arrastrar por una femme fatale. Algo parecido sucede con Kirk Douglas, que está especialmente brillante en el momento en que descubre que ella, la mala, le ha vuelto a mentir. La sutileza de Tourneur es, como siempre, un activo. Evita que se vea la violencia, pero nos muestra sus consecuencias, y llena la película de escenas al aire libre y repletas de sol, introduciendo los contrastes que hacen más potentes las otras, las que coparían la película negra de un director mediocre (en eso me recuerda mucho a Chinatown, la genial película de Polanski). Es curioso como la claridad (los datos están siempre ahí, disponibles, y por anticipado) tan propia de Tourneur afianza tu sensación de que todo el pescado está vendido, a la vez que se evitan las soluciones “evidentes”, como la presumible intervención justiciera del ex-novio de Virginia Huston o la respuesta que da el chico sordomudo. Esa escena, precisamente, la última de la película, es magistral.

El resumen es sencillo: puede que me haga viejo y ya no vea lo que debo ver en las cientos de visitas de Bogart a una misma casa o en las apariciones de la mala que busca a lo “memento” el tesoro de los Caballeros de Malta, pero mi decadencia está en buena compañía, en ese lugar en el que You say to yourself, “How hot can it get?”

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6 comentarios en “Retorno al pasado

  1. Es curioso, pero a mí el cine negro nunca me gustó demasiado hasta hace unos años, en que sí le empecé a encontrar la chicha. Recuerdo que cuando vi “Las diabólicas”, hace muchos años, me pareció bien, pero nada del otro jueves. La volví a ver hace menos años y me agarró de arriba abajo. Aún así, como en casi todo, soy un diletante del cine negro.

    (Ahora que lo pienso: ¡cine negro! ¿Por qué no vamos a algún ministerio a que nos subvencionen por nuestro instinto solidario de promocionar el “cine negro”. Propongamos un título como “Atuneros en Somalia”, o parecido. Según me cuentan, subvencionan a razón de 1 millón de dólares a fondo perdido sin tampoco mucho trámite. Sería una historia medio descacharrante de un atunero asaltado por piratas en que su gobierno no da pie con bola y se ven sometidos a vejación permanente sin que nadie dé un duro por ellos. ¿Le parece?)

  2. Hombre, podría rodarla Mariano Ozores, con Juanito Navarro y Fernando Esteso de protagonistas. ¡Viva la revista!

  3. La verdad que a mí me gustan las tres.
    Me ha hecho mucha ilusión que hayas comentado lo de la naturalidad de los diálogos porque esta peli la ví hace diez años y se me quedó una frase que dice Robert Mitchum… algo así como que su corazón se lo llevaba el agua junto con las hojas de otoño el agua de una alcantarilla. Hablo de memoria pero la frase estaba metida con calzador…PELICULON

  4. pues no era tan forzado , la verdad…

    Kathie: I had to come back. What else could I do?
    Jeff: You can never help anything can you? You’re like a leaf that the wind blows from one gutter to another. You can’t help any thing you do, even murder.
    Kathie: You can’t say it was that.

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