Receta para guisar el pulpo


Hay un aspecto interesante en lo sucedido ayer con las adhesiones nacionales que no he visto subrayado en ningún lugar. Si el Tribunal Constitucional realiza una faena de aliño, quedándose en el conocido y trilero «ni pa ti ni pa mí», sin tocar el Estatuto en su núcleo, y los órganos de los partidos catalanes (ya saben, los comités de dirección, los periódicos, el Fútbol Club Barcelona, el Colegio de Abogados de Barcelona, etc), después de la que han montado, se lo toman con tranquilidad, habrán conseguido el objetivo de desactivar cualquier crítica contra la sentencia. Terminarán siendo, ellos, los razonables. Al exigir que no se toque una coma y «transigir», provocarán el alivio de muchos, que les perdonarán sus actos pasados. Además, cuanto mayor sea la reacción contra el texto, más «justificado» quedará su comportamiento anterior. Al fin y al cabo, ellos montan el cirio e inmediatamente preguntan a todos los demás: «tú, si sale una sentencia que declare el Estatuto constitucional, ¿no vas a meterte con el TC?». Y los que no habían abierto la boca tienen que contestar: «no, no yo acataré la sentencia, diga lo que diga». Alguien dirá que es obvio, que hay que acatar la sentencia. Sin embargo, en ese acatar hay algo más. El retraso en dictarla no es neutral. La prueba es que el retraso «sine die» implica la constitucionalidad de hecho del Estatuto. Llevamos tres años tragando THC (y no se me ha colado una letra) y ahora, esto, es sólo una hostia para ver si estamos bien dormidos. La jugada es magnífica: ya estamos listos para una nueva prueba de madurez.

7 comentarios en “Receta para guisar el pulpo

  1. Disculpe que me repita en su Blog, amigo Tse, pero es que me parece útil sacar a debate esta idea que ya he enviado a otros blogs:
    Frente a la propaganda nacionalista de la «Premsa del Moviment», sería bastante útil que algún partido, asociación ciudadana o club excursionista hiciera un estudio (y lo publicara profusamente) de las consecuencias que debería tener para los ciudadanos que viven y trabajan en Cataluña la creación de una frontera por el Ebro y por los Pirineos. La Unión Europea quizá no sea el más eficiente de los entes supranacionales (aunque de momento viene a ser el único…), pero es bastante útil para la vida diaria de esos ciudadanos que, ahora, aunque sea a través del «Estado», están dentro de la Unión. Una futura independencia de Cataluña pondría a la nueva república, junto con todos sus ciudadanos, a la cola de los países candidatos, detrás de Albania…

  2. Estimado Tse, de nada valen ya los argumentos. Hay un sector de la población muy envalentonado por la propaganda. Según ciertas encuestas, se dice que un 20 % de la población catalana se muestra a favor de la independencia. No se aclara, sin embargo, que hace seis o siete años la cifra era de un 15 % y que el nuevo contingente lo forman, en su mayoría, jóvenes de entre 18 y 22 años. ERC elaboró hace tiempo el Programa 2014, un plan estratégico en el que se establecían los pasos necesarios para conseguir la independencia. Han surgido algunos contratiempos, como el desgaste del Tripartito y la crisis económica (ojo a la burbuja de Dubai y los datos de enero de 2010), pero el proceso sigue su curso. De hecho, se ha acelerado y se desea obtener por todos los medios una masa crítica que permita enconar aún más el enfrentamiento de cara a las elecciones de la próxima primavera.

    (Oído ayer: «si por mí fuera, no dejaba ni medio español vivo». ¿Anécdota o síntoma?)

  3. Sí, todo perfecto, pero el problema de fondo no es ni legal ni tan siquiera político en sentido estricto. Es un problema moral, o ético, el de la asunción por parte de mucha gente de la venda voluntaria en los ojos para no decir que, a pesar de tener ocho patas, vivir bajo el agua, expulsar tinta y moverse por propulsión a chorro, aquello es un pulpo como Dios es Cristo. Si uno decía -como muchos hemos dicho siempre- que era un pulpo, ya estábamos enfilados. Muchos de los que lo negaban -sostenella y no enmendalla- por la constricción de los testículos en la garganta siguen diciendo entrecortados «no es así, eres un facha», mientras corren a toda prisa hacia el vacín para evitar que la dilatación de esfínteres les delate: «Hemos criado un hijoputa, pero nunca reconocimos que lo era».

    No sé en qué acabará, pero el efecto de degeneración moral, de falta de sentido de la verdad, de manipulación del lenguaje, ya ha surtido su efecto. Ni con cachelos y pimentón dirán nunca que era un pulpo. Ya sabe, que el que crispa es el que grita porque lo están matando, no el que mata. Soy un facha, está claro.

  4. Fantástico, todo muy bonito si no fuera… Si no fuera que el criticado editorial conjunto no defendía la independencia sino que hablaba del encaje de Catalunya en España. A ustedes les da igual, ni lo leyeron. Leyeron y escucharon 4 o 40 comentarios en los diarios y tertulias madrileñas y esto les bastó para cargar. Los independentistas si que han leído el editorial y por esto lo critican.
    ustedes no, ustedes tocan de oido una vieja canción que se saben de memoria: «España una y no cincuenta y una».

    1. ¡Qué va! Yo, desde luego lo leí. Tampoco es tan largo. Ni tan difícil de entender. Se resume en: cuidado con cargarse el estatuto, que si pasa nos enfadaremos y quién sabe. Y eso se lo dicen al TC, demostrando que las reglas del juego sólo valen mientras nos lleven en la dirección que nos gusta. La historia es vieja. Su mismo comentario es una versión (sincera, no lo dudo) de eso mismo. Y lo de España una y demás, es un rollo macabeo, amigo. Ya estamos muy viejos y llevamos muchos años con el mismo asunto como para no reconocerla.

  5. Tiene razón Juanito, Puig.
    Es tan corta la vida, que no merece la pena perder el tiempo leyendo tonterías. Los independentistas que, según usted, sí leyeron esa maravilla hasta el punto final, ¿Sabrían explicar el significado de la primera línea? (el título ¡ese título!)

    Es un pulpo y yo soy facha

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