La otra mejilla de España


Cuando he leído lo que decían los del Partido Popular sobre las amenazas de Rubalcaba de hacer uso de sus superpoderes, me he acordado de éste …



Habrá sido por la calva.

Sin embargo, el ejemplo es malo. No basta con oír todo lo que decimos y ver todo lo que hacemos. Para ser el profesor Xavier hay que ser bueno, listo y coherente. Y Rubalcaba es malo, ya lo saben. Y además, hay que ser gilipollas para llamar a los del PP paranoicos y gritarles que están mintiendo en el asunto de Sitel, para inmediatamente después reconocer que tiene superpoderes.

A ver si va a resultar que los del PP no se han leído el manual:




En el asunto del pirata Willy y sus amigos la razón está del lado del Gobierno, que es coherente con sus principios. Si se trataba de proteger a los españoles del barco, no quedaba otra que pagar. Lo que no parece muy sensato es decir que lo más importante es la vida de los secuestrados y luego hablar del prestigio de España por ahí.

O por decirlo de otra forma, la oposición, en esto, juega con dos barajas. La mejor manera de verlo es considerando un discurso alternativo coherente.

Por ejemplo, el siguiente: se recibe noticia del secuestro. Como se trata de aguas internacionales, mandamos a la armada, que para eso está. Consideren ustedes que el estado nunca (salvo en casos de terrorismo) es responsable de las indemnizaciones a las víctimas de delitos, sean estos solventes o insolventes. Su única obligación es impedir el delito y capturar a los delincuentes. En consecuencia, y conforme a lo que se haría aquí, si unos facinerosos de Albacete secuestran una sucursal de La Caixa, se rodea al barco. Se intenta engañar a los secuestradores, se les mandan pizzas, se dice que el autobús ya está en camino, y si no se entregan, hartos de esperar, se asalta el barco (con el uso de maniobras de distracción al efecto, incluida la de simular el pago). Naturalmente, a los familiares de los secuestrados no se les da, ni voz, ni voto. Si muere alguien, la responsabilidad es del delincuente, como es evidente. Y no se paga un euro. Otra cosa es lo que hagan los familiares o el dueño del barco, claro. También cabe que simplemente no se haga nada, considerando que el delito no se comete en España.

Esta alternativa exige considerar, como principio, que vale más que un estado no ceda al chantaje que la vida de varias decenas de personas. Esto no es tan brutal como parece. Es lo que se haría si Willy y sus amigos cogieran sus barcos y desembarcasen en Puerto Banús exigiendo con su artillería en ristre que se escriturasen todas las fincas a su nombre. Y ya que hablamos de número, es lo que, al final, justifica los millones de muertos de la 2ª Guerra Mundial. El personal no suele entender esto. Y de eso se aprovechan los extorsionadores.

Sin embargo, los dirigentes de la oposición no dicen: «lo sentimos: o se asalta el barco o se deja a los secuestrados a su suerte, pero nunca se debe pagar». No, hablan de tiempos, de mala gestión, de improvisación, de lo aliviados que estamos «todos», de chorradas varias. Chorradas que pueden ser ciertas, pero que no atenúan su corresponsabilidad, ya que han decidido que está bien que hayan sido liberados «así».

Yo, por mi parte, felicito al Gobierno. Puestos a comportarnos como un país de mierda, mejor hacerlo con una sonrisa.

Verdades como puños


Después de más de tres años con blog(s) puedo decir alguna sandez sin sentido sobre la cosa apoyándola en mi experiencia. La cosa (x) es el ombligo mundial del mundo de los que tienen ordenador, algo de tiempo, y «muchas cosas que decir». Una vez, en mi pleistoceno bloguero di las gracias a alguien porque había empezado a escribir como me daba la gana, por simple gustirrrinín. Era verdad, pero algo artificial. Cuando ves que tienes éxito (y éxito para un bloguero es que le lean su cuñado, cuatro amigos y dos robots chinos que buscan Han por la red) intentas crearte una especie de línea editorial, sobre todo si hablas de política. En la mayoría de las páginas la línea editorial consiste en imitar a otros que son siempre muy alabados por su tono épico/dos cojones. Se trata de gente que dice «verdades como puños», algo tan sencillo como la máquina de hacer máximas de ayer: basta con mezclar palabras como golfos, políticos, corrupción y vómito. Te conviertes en un émulo con hipervínculo. Si además eres uno de esos tíos «leídos», te preocupas por contar cosas que ya han sido contadas en internet muchas veces. Así pasa, que buscas «barbarroja» y lees en veinte sitios lo mismo, con las mismas palabras, en una demostración cósmica del «rincondelvaguismo» rampante. Presionado por la competencia feroz, el bloguero leído y cuidadoso, termina hablando de asuntos cada vez más raros, acumulando basura en internet. Y, a la vez, dice: «soy independiente, escribo de lo que quiero y cuando quiero». Pobre imbécil: está lleno de hipotecas virtuales y además ¡¡tiene que trabajar!!

En fin, yo ya he logrado, después de tantos años, escribir de lo que me da la gana. No me importa lo que espere nadie (ahí fuera) leer. Me la sopla si les gusta o no.

¿Está claro?

(Protactínio 1: cierto periodista que ahora se quiere vender, y no lo digo yo, lo dice él, fue muy criticado por decir que en los blogs no había información. Yo no diré que alguna vez, por ahí, en algún remoto rincón, sobre todo de gente con blog que no es gente normal, no aparezca alguna noticia. Sin embargo, creo que tiene razón: la mayoría de los blogs y foros son sitios en los que la gente se dedica a la felación biyectiva o al noble deporte de pensar lo mismo y, en consecuencia, despedazarse. Esto es lógico. Suelo leer un foro que está dedicado desde hace tres años, en exclusiva, al devenir de un par de estrambóticos e intrascendentes sucesos políticos. Tanto tiempo invertido en algo de tan poca o tanta importancia -ellos piensan que detrás está el destino del país- les ha llevado a pelearse y reconciliarse en tantas ocasiones que Brahma parece un aficionado. Es lo que tiene el roce constante)

((Protactínio 2: soy un tío raro. Me pareció un asco la campaña en la que Rivera aparecía tal y como es. Pero nadie compartía mi opinión. Hoy, porque me da la gana, no diré qué me parece otra publicidad que he visto))

(((Protactínio 3: si has llegado hasta aquí, apreciado lector, ya tendrás formada tu opinión sobre el asunto bloguero. No dudes en exponerla por ahí. El mundo lo espera con anhelo)))

Felicitémonos


Tiendo a escribir entradas muy largas.

La razón es sencilla: escribir sentencias está al alcance de cualquiera.




Hace tiempo que nos hemos vuelto muy prácticos en el asunto de los regalos de boda, de comunión, etc. Primero asumimos que lo de las listas de bodas conseguía el doble objetivo de no tener tres relojes despertadores y cinco cafeteras. Después dimos el paso lógico una vez enterados de que lo de la lista era un fraude (¡en todas estaban los mismos cachivaches!) y que la feliz pareja sólo pretendía sacarnos la pasta, pagando el peaje de la comisión por no querer reconocerlo abiertamente. El paso lógico lo dieron los primeros valientes que mandaron la invitación con el número de su cuenta corriente.

Yo, que soy práctico por naturaleza, considerando el buen rollito de nuestro Gobierno y del ciudadano hispánico, en general, creo que el ejemplo debería extenderse:






La eterna búsqueda del equilibrio entre la libertad y el orden nos lleva a hacernos preguntas que seguramente no tienen respuesta, como por ejemplo: ¿es proporcionada la respuesta represiva?







Tercera etapa y segunda encuesta


Aprovechando una entrada de Campos de fresa, y un magnífico poema, he comenzado mi tercera época como poeta.

La primera tuvo lugar de los dieciocho a los veintidós años, aproximadamente. La segunda comenzó el tres de julio de 2006, y terminó el mismo día.

En mi tercera etapa, lógicamente, me voy a centrar en el tema de la muerte y lo extremadamente civilizados y estoicos que somos lo poetas al morirnos.


-I-


El día que llegue el día
no quiero que estés allí,
te diré que era mentira,
que no eras la vida mía.
No quiero que estés allí
para no decir mentiras
cuando muera.


-II-


Si pasáis todos a verme,
deudos, amigos y coro,
si os vestís para la muerte,
os contaré fieramente,
el cuento de un viejo loco,
viajero hacia el mar de oriente,
y yo me iré.


-III-


Por apostar que no quede:
será Tora! Tora! Tora!
al ver mis horas de fiebre.


Punto_Negro

Hay un dicho que siempre me ha hecho gracia: «un tonto jode un pueblo». No sé hasta qué punto, esa idea de que un imbécil tiene más capacidad destructiva que otros engendros del mal, es acertada. Lo someto a su consideración, mediante la segunda encuesta de este blog.

Bésame mucho, dijo María Emilia


Hay un artículo del Código civil que debería derogarse. Es el artículo 1.7, que dice que Los Jueces y Tribunales tienen el deber inexcusable de resolver en todo caso los asuntos de que conozcan, ateniéndose al sistema de fuentes establecido.

Debería derogarse porque coloca a los jueces en una situación muy desagradable cuando no quieren resolver. Y eso ocurre a menudo. ¿No han estado ustedes, alguna noche, alargando las horas, para que no llegue la realidad? ¿Son ustedes mejores que los jueces?

Cuando llega la noche y todo es confortable, es mejor que no pase nada, que todo siga, que las decisiones sólo sean propuestas, que las cosas pierdan el nombre de acción.

Defensa de Camps


Me parece muy mal que el socialista Luna insulte a Camps, insinuando, sin argumentarlo, que es un enajenado.

Por poner un ejemplo, un enajenado sería aquél que tiene ideas delirantes, falsas creencias con las que trata de llenar alguna necesidad del tipo de: aumento de autoestirna, consecución de seguridad, castigo, o liberación de la ansiedad producida por sentimientos de culpa o miedo. A veces son permanentes (en el caso de los paranoicos) o transitorias (en algunas psicosis). Esas ideas son, para el enfermo, una forma de protección, por eso sólo las abandona cuando se cubre la necesidad.

Dar a entender que Luna querría ir a casa del señor Camps con una camioneta y luego … (aquí hay una elipsis), de forma que el señor Camps, o mejor sus restos mortales, aparecieran al día siguiente en una cuneta (etiología de la muerte desconocida, aunque presumiblemente, la muerte sería «injusta», como dicen en las pelis del FBI), no es prueba de una ideación delirante.

Es simple morro. No, Camps no es un enajenado. Sólo es un impresentable.

Ley de maridos borrachos y maleantes


He llegado tarde a la noticia que ayer comentaba Arcadi Espada y de la que me he enterado, precisamente, leyendo su blog. He estado muy ocupado, entre otras cosas, defendiendo a dos personas acusadas de pegar a sus mujeres: uno había bebido mucho y el otro había bebido mucho y parece ser alcohólico. Nada nuevo, por otra parte. Sucede frecuentemente, sobre todo entre hispanoamericanos, algunos de los cuales acostumbran a consumir, en fiestas privadas, ingentes cantidades de alcohol, ellas y ellos. Así que el asunto y su tratamiento me resultan bastante familiares.

Soy muy crítico, ya lo saben, con la regulación en la materia y ya dije lo que tenía que decir, en una larga discusión, sobre la lamentable sentencia del Tribunal Constitucional que avaló la constitucionalidad del artículo 153 del Código penal, pese a contravenir el principio de igualdad entre los ciudadanos.

En esas discusiones ya anticipaba lo peligroso de utilizar un cierto tipo de razonamiento en materias tan sensibles como el derecho penal. Ya hablaba de las apariciones, cada vez menos veladas, del derecho penal de autor, a veces, incluso en el ámbito de la inimputabilidad. Se trata de definir previamente un grupo, un conjunto de personas y deducir una consecuencia, que califica de una determinada forma la conducta individual. En el peor de los casos, el conjunto es arbitrario, en el mejor tiene alguna base real. Pero los matemáticos ya advierten de los peligros de extraer ciertas consecuencias de correlaciones estadísticas.

Esa deriva, tan escandalosamente contraria a los principios de un derecho penal moderno, avanza imperialmente.

Los legisladores que parieron la manifiestamente mejorable legislación en la materia, plantean ahora convertir el consumo de drogas o de alcohol en agravante.

Una idea tan totalitaria sólo se le ocurre a quien se ha olvidado del fundamento de ciertas instituciones y del carácter fragmentario del derecho penal (último baluarte de defensa del ciudadano), y se ha contaminado con la idea de que se pueden hacer «políticas activas» con las leyes penales.

La contaminación se produce por convertir el dato estadístico en un «argumento». Un derecho penal moderno castiga hechos concretos y determinados, bien definidos legalmente de manera abstracta, con carácter previo.

Concretando más, las agravantes se introducen porque implican un mayor desvalor en la conducta del responsable penal. Se considera peor que alguien mate por la espalda, por ejemplo.

Sin embargo, en el caso de las atenuantes, hay un grupo de ellas que tienen que ver con la propia definición de responsabilidad penal. Digamos que no permiten mucho juego. Sólo es responsable penal aquella persona que reúne una capacidad intelectiva y volitiva plena. Es decir, alguien que es capaz de comprender lo que hace y que no ve afectada su capacidad de querer por alguna influencia externa que resulte insuperable. Si esas capacidades están disminuidas, todos los códigos penales disminuyen la responsabilidad. Si están eliminadas, los códigos penales suprimen la responsabilidad completamente. Es el caso del enajenado o del que está totalmente intoxicado por haber consumido una sustancia que impide conocer y que afecta a la capacidad de querer. Digamos que esas atenuantes o eximentes no «premian» al delincuente, simplemente se aplican porque el delincuente es menos responsable.

Ahora, sin embargo, nuestros legisladores, basándose en un hecho estadístico, pretenden que eso no sólo no influye, sino que agrave la conducta. Alguien puede pensar en situaciones en las que el consumo se produce precisamente para obtener esa atenuación. En la práctica que conozco serían casos rarísimos, pero esos casos ya tienen solución. El Código penal ya excluye la exención de la responsabilidad criminal cuando la intoxicación ha sido buscada con el propósito de cometerla (la infracción penal) o no se hubiese previsto o debido prever su comisión.

Es decir, si el juez considera que se ha pretendido precisamente eso, el efecto eximente o atenuatorio no se produce. Es lógico. Equivale a la conducta del criminal que intenta tapar las huellas del delito o los indicios que le acusan. Y si bien al asesino no se le premia si es más inteligente o cuidadoso a la hora de ocultar su participación en el crimen, tampoco se le ha castigado de forma más grave por ello. Al criminal, la ocultación se le supone, por eso no se condena por enterramiento ilegal al que entierra el cadáver de su víctima para borrar las huellas del delito.

Se ha utilizado para soslayar esa «dificultad» el hecho de que en los delitos de conducción de vehículos bajo los efectos de alcohol o drogas, este hecho no produce esos efectos atenuatorios o eximentes.

Antes de nada, les diré que, a menudo, he jugado con la posible incongruencia de la norma. Les pongo un ejemplo. Una persona, que no tiene previsto conducir toma tal cantidad de alcohol que es incapaz de entender nada de lo que hace. Una vez intoxicado, sale a la calle, y afectado por delirios, se sienta en su coche, lo arranca y embiste al primero que pasa. Pues bien, esa persona, según los principios generales debería ser inimputable. Sin embargo, nunca he ido más allá de la teorización del asunto, por razones prácticas. Sé que no iría a ningún sitio.

No obstante lo anterior, el ejemplo sigue siendo inaplicable. El conductor borracho incumple una norma que prohíbe conducir borracho. Véase que el elemento esencial es precisamente estar borracho, porque conducir está permitido. El exceso de alcohol forma parte de la propia definición del delito.

Sin embargo, el que maltrata a su mujer o a su novia, es castigado por maltratarla. Esa es la conducta castigada. No está prohibido beber. Lo que está prohibido es maltratar, se esté sobrio o borracho. El hecho de que, estadísticamente, esas conductas se produzcan, en mayor medida, cuando el autor ha bebido o se ha drogado, puede interpretarse de muchas maneras: como una demostración precisamente de que las sustancias desinhiben y las personas hacen cosas que no harían en perfecto uso de sus capacidades, o como un dato que apunta a que estas conductas son estadísticamente más probables entre personas con determinados problemas que pueden causar también un consumo elevado de alcohol o de drogas. O puede que exista un gen del borracho agresor. Todo eso está muy bien desde un punto de vista de política criminal, pero no puede afectar a la responsabilidad concreta. La responsabilidad concreta exige un juicio sobre la capacidad del sujeto para entender y querer. No podemos hacer más grave la conducta de quien tiene sus facultades disminuidas. Y eso es más grave aún cuando no consideramos simplemente un situación concreta, sino una patología previa, como sucede en el caso de los alcohólicos o de los toxicómanos que lo son, como se dice canónicamente, con alcoholismo o toxicomanía antigua y arraigada. Existen muchas pruebas de la influencia de esas patologías en la conducta como para saltárnoslas ahora.

El peligro de ese uso de la estadística es evidente, por otro lado. La mayoría de los ladrones que usan violencia o fuerza en las cosas son personas de baja extracción social. ¿Consideramos ser pobre una agravante en ese tipo de delitos?

La reforma que se pretende camina hacia la desintegración de un derecho penal garantista. Es una reforma que atiende más a los resultados que a los derechos. Esa misma filosofía en busca de atajos ya ha sido utilizada antes. Ya saben de qué hablo.

Todo lo que siempre quiso saber sobre la fotosíntesis y la respiración celular y no se atrevió a preguntar (II)


Decíamos ayer que hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sueña la filosofía de Horacio, y blabla … Pues bien, para poder seguir hay que hablar, así como de pasada, de unas reacciones químicas que no puedo nombrar, porque se enfada el robot. Así que haré lo que han hecho desde siempre los grandes hombres de ciencia: poner un nombre nuevo a cosas viejas, y llamarlas reacciones de tiramos la casa por la ventana, o de semos modestos que hay crisis. En unas y en otras, la reacción química exige un gasto neto de energía.

En las reacciones de tiramos la casa por la ventana, cogemos una sustancia, la juntamos con otra, le metemos un chute de energía, y el resultado es uno o varios productos que almacenan menos energía y un porrón de calor. Así, si usted tiene carbón en la chimenea y la chimenea está en el planeta tierra, no debe preocuparse por el oxígeno que hay en el ambiente. Sin embargo, si aumentamos el calor del carbón, es decir, si aceleramos sus moléculas, el baile resultante empieza a ser capaz de sortear las molestas y algo pacatas nubes de electrones, provocando la unión del oxígeno y algunos átomos de carbono. Se crea CO2, dióxido de carbono, y se desprende más calor. Ese calor es capaz de provocar nuevas reacciones hasta que se acaba el carbón. Al terminar, nos quedamos con el dióxido de carbón más el calor producido (más el utilizado en la combustión inicial): un dispendio (aunque tiramos de la herencia de la abuela naturaleza, claro). Un dispendio porque el dióxido de carbono es un producto que almacena menos energía química que el carbono original.

Sin embargo, en las reacciones semos modestos que hay crisis, también tenemos dos sustancias y una fuente de energía. La diferencia se produce en el resultado final: la sustancia o sustancias que resultan tienen más energía química almacenada que los productos originales. Sin embargo, también hay dispendio. Para producir la reacción química necesitamos una energía mayor que la que resulta de la diferencia entre la de los productos originales y la de los resultantes. Una reacción así es la que se produce en cualquier planta que utiliza la energía del sol (empaquetada por la propia planta) para sumar dióxido de carbono y agua y producir un azúcar y oxígeno en el proceso de fotosíntesis.

Esto se ve visualmente muy bien mediante una gráfica y un ejemplo traído de la vida cotidiana. Otro día se los pongo. De momento tengan en cuenta que el ADN de una célula, de cualquiera, es tan largo como la distancia que hay de aquí a algún objeto sideral.

Ah, antes de hablar de esa energía empaquetada por la planta, es importante saber que las células usan unos trucos para evitar que la energía de activación (el chute inicial) sea tan alta que nos consumamos cual vampiro soleado. El truco consiste en bajar la energía necesaria utilizando un catalizador (algo parecido a eso que se estropea en todos los coches). Los catalizadores de las células se llaman enzimas, casi todos, son proteínas, y funcionan como un molde, obligando a los sustratos, las sustancias que deben reaccionar, a unirse, orientándolos de una forma determinada y facilitando las interacciones eléctricas (a veces esas interacciones se realizan usando la propia enzima como puente) hasta provocar la reacción. Y lo hacen utilizando una menor energía de activación. Son tela útiles, como puede comprobar si se envenena con algún inhibidor del estilo de los organofosforados.

Dicho lo cual y retomando la cosa energética, para las reacciones semos modestos que hay crisis hay que utilizar una cuanta de energía. Para que esa energía esté disponible, los seres vivos la empaquetan utilizando unas pocas moléculas.

La principal es el ATP o adenosín trifosfato (su nombre dentro de la famiglia es C10H16N5O13P3). Se trata de un nucleótido, un pariente de los famosos ADN y ARN, que está formado, como todos los de la familia, por un azúcar, la ribosa, una base nitrogenada, la adenina, y una cola de tres grupos fosfatos.

ATP

Como vemos en la imagen, la cola es la que distingue al AMP (un grupo fosfato), del ADP (dos grupos) y el ATP (tres grupos).

La clave del ATP, que es muy soluble en agua, se encuentra en la naturaleza de los enlaces de los grupos fosfato entre sí. Son enlaces de alta energía, aunque esto se dice para engañar a los inversores. En realidad, lo importante es su inestabilidad. La molécula tiene tendencia a hidrolizarse, produciendo ADP y un fosfato, y liberando energía. Precisamente la inestabilidad de la molécula y la facilidad para crearla y destruirla es lo que la convierte en un empaquetador de energía tan útil. Para que se hagan una idea, un corredor puede utilizar hasta un kilogramo de ATP en un par de minutos de esfuerzo. Su inestabilidad, naturalmente, no permite que el almacenaje sea permanente: para eso utilizaremos otras moléculas, como glucógeno o ciertas grasas.

El otro truco, como ya nos advirtió Micer Protactínio, no tiene que ver con el enlace dentro de la molécula, sino con el intercambio de electrones. Es el caso del NAD+ (nombre secreto, C21H27N7O14P2), el dinucleótido de nicotinamida adenina (a veces NADP, si lleva un grupo fosfato añadido) que, en su forma reducida, lleva dos electrones y un hidrógeno más.

NAD

La ventaja de la molécula es su facilidad en aceptar o dar esos electrones en las reacciones redox. Con unos pequeños juegos de manos, un feo ión hidruro (que se roba del «medio ambiente») se instala en la molécula, a la vez que sus electrones son adoptados por un nitrógeno y un átomo de carbono. Una vez ocurre esto, la reoxidación a NAD+ es fácil, basta con reducir otra molécula, con la ventaja de que el material está ahí, permanentemente preparado para seguir funcionando. Digamos que el proceso consiste en ir pasando electrones, como si fueran pelotas energéticas. Por cierto, esas reacciones de reducción-oxidación son catalizadas por unas proteínas que producen un pliegue muy característico, llamado de Rossmann (en homenaje al tipo que se dio cuenta). Aquí tienen un dibujito del pliegue, con el NAD+ en rojo.

Pliegue_de_Rossmann

Con todos estos datos, ya podemos enfrentarnos al siguiente capítulo (ya, ya sé que no pueden esperar), en el que descubriremos la maravillosa proeza de nuestras moléculas amiguitas.

Pero eso será otro día.


Glorias de Castilla calentando los pies

Este fin de semana corría el viento frío y no paraba. En broma les decía a las niñas: «¡aguantad! ¡sois castellanas!», mientras veíamos el río Águeda desde las murallas de Ciudad Rodrigo, y enfilábamos hacia la Catedral de Santa María y su Pórtico del Perdón.

Pórtico del perdón

Habíamos comido entre fotografías de payasos y corridas de toros, en la plaza, que parecía uno de esos documentales en los que se pasan las imágenes a gran velocidad, entreverada de sol y de lluvia. Luego desandamos el camino, hacia el Castillo del Buen Amor, con fondo arcoiris, un pie al sur y otro al norte de Salamanca.Llegamos anocheciendo, por expreso deseo del donante, pero las risas desencuadernaron el momento. Eso es lo que pasa con los niños, que son capaces de joder los marcos más incomparables, aunque sí se me pasó un fugaz pensamiento sobre este lugar, allá cuando se construyó, y los kilómetros de páramo alrededor.

Había que fijar una contraseña, porque las puertas de las habitaciones quedaban cerradas con grandes llaves. No puedo contarla, so pena de traición, pero cumplió su cometido, pese a los kilómetros de pasillo de nuestra habitación. Tras la cena y ruta de las esquinas, amenacé con visitarlas a la hora de las brujas descolgándome por el muro, pero no parece que resultase muy creíble como felino después de cuatro platos y dos postres.

castillo-del-buen-amor

Y nevó. Poco, pero bastante. Desde la cama, mirando al techo, a la bóveda del torreón, a cinco o seis metros de alto, el lugar parecía absurdo y familiar. Estaba negro en la ventana y descubrí alguna luz a lo lejos, quizás un coche en la carretera de Topas.

No hizo aparición ningún fantasma. Ni a nosotros ni, supongo, a las parejas que desayunaban encantadas de haberse conocido en la sexta acepción. Seguro que los Alonso nunca hubieran sospechado que en el siglo XXI la juerga no iba a estar en la mazmorra.

Y por lograr cierta simetría, vimos al Duero, negro y rotundo, desde el Real Monasterio de Santa Clara, ese lugar que fue palacio de la amante del padre y de la amante del hijo, hasta que las clarisas decidieron derribar las puertas pintadas de rojo, verde y negro, para mayor gloria de Dios, y artesonar el techo con pan de oro y mocárabes, supongo que para lo mismo.

Sta. Clara

Entrando en Medina del Campo descubrí que se había hermanado con un pueblo francés, y que se pueden inventar chistes variados con el Castillo de la Mota. Por cierto, hice un par de fotografías estupendas: por desgracia, las hice con la cámara de un turista y no tuve cuajo de pedirle copia. Ah, desde Mónaco se ve la Colegiata de San Antolín mientras hueles el cordero.

En Madrid, todo bien. Lo mejor es que el fantasma hizo aparición: avisó al portero de mi casa de que me habían robado el coche. Cuando bajé a verlo, resultó que todo había sido un sueño de alguien: del fantasma, del portero, o quizás mío.

Entrada en progreso


Ayer, día 8 de noviembre, los nazis recordaron el Putsch de Múnich. Es un buen momento para citar a Adolfo Hitler. Todos sabemos que el nazismo tuvo una deriva (ah, los individuos), una perversión, una degeneración de sus ideales, que desde aquí denuncio. Pero es evidente que una parte sustancial de los 25 puntos del NSDAP sigue vigente, más en este momento de crisis mundial. Son estos:

1.- Derecho de autodeterminación:

1. Pedimos la construcción de una Gran Alemania que reúna a todos los alemanes en función del derecho de los pueblos a disponer de si mismos.

2.- Derecho a la tierra, tan de actualidad entre los pueblos indígenas de América:

Pedimos tierra y colonias para alimentar a nuestro pueblo y reabsorber nuestro exceso demográfico.

3.- Derecho a la defensa frente a los contrarrevolucionarios:

Los no ciudadanos no pueden vivir en Alemania más que como huéspedes, y deben someterse a la jurisdicción sobre extranjeros.

El derecho a fijar la dirección y las leyes del Estado se halla reservado únicamente a los ciudadanos. Pedimos pues que toda función pública, de cualquier naturaleza que sea, quede vetada a los no-ciudadanos. Combatimos la práctica parlamentaria, generadora de corrupciones, de concesión de cargos por relaciones de partido, sin preocuparse ni del carácter ni de las capacidades.

4.- Derecho a la igualdad y a la prevalencia del interés común en la vida económica:

Pedimos que el Estado se comprometa a procurar medios de existencia a todos los ciudadanos.

Todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y los mismos deberes.

El primer deber de todo ciudadano es trabajar, física o intelectualmente. La actividad del individuo no debe de ser perjudicial a los intereses de la colectividad sino inscribirse en el marco de ésta y en beneficio de todos. Por eso pedimos la supresión de la renta de los ociosos y los que tienen la vida fácil, la supresión de la esclavitud de los intereses.

Pedimos la nacionalización de todas la empresas que, hoy en día, pertenecen a los monopolios.

Pedimos la participación en los beneficios de las grandes empresas.

Pedimos un aumento sustancial en las pensiones de los retirados.

Pedimos la creación y la protección de una clase media sana, la entrega inmediata de los grandes almacenes a la administración comunal y su alquiler, a bajo precio, a los pequeños comerciantes. Debe concederse prioridad a los pequeños comerciantes e industriales para cualquier contrata con el Estado, los Lander o los ayuntamientos.

Pedimos una reforma agraria adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que permita la expropiación, sin indemnizaciones, de la tierra, con destino a fines de utilidad pública, la supresión de la contribución territorial, y el freno de toda especulación agraria.

Pedimos una lucha sin cuartel contra aquellos que, con sus actividades, perjudican el interés público. Criminales de derecho común, traficantes, usureros, etc., deben de ser castigados a la pena capital, sin consideración de su confesión o de su raza.

La extensión de nuestra infraestructura escolar debe permitir a todos los alemanes bien dotados y a los trabajadores el acceso a una educación superior, y, a través de ella, el acceso a puestos de dirección. Los programas de todos los establecimientos de enseñanza deben ser adaptados a las exigencias de la vida práctica. El espíritu nacional debe de ser inculcado en la escuela desde el uso de razón. Pedimos que el Estado cubra los gastos de instrucción superior a los hijos de padres pobres, cualquiera que sea la clase social o la profesión de éstos.

El Estado debe preocuparse de mejorar la salud pública a través de la protección de la madre y del niño, de la prohibición del trabajo de los menores, de la introducción de medios específicos para desarrollar las aptitudes físicas a través de la obligación legal de practicar el deporte y la gimnasia, y a través de un poderoso sostén a todas las asociaciones que se ocupen de la educación física de la juventud.

4.- Lucha contra la falsedad institucionalizada en los medios infomativos en defensa de los intereses de los poderosos:

Pedimos la lucha legal contra la falsedad política consciente y su propagación por la prensa. Para permitir la creación de una prensa alemana, pedimos que:
a. Todos los directores y colaboradores de periódicos que aparezcan en lengua alemana sean ciudadanos alemanes.
b. La difusión de los periódicos no alemanes quede sometida a una autorización expresa.
c. Quede prohibida por la ley toda participación financiera o toda influencia de no-alemanes en los periódicos alemanes. Pedimos que toda infracción de estas medidas sea sancionada con el cierre de las empresas periodísticas culpables, así como con la expulsión inmediata del Reich de todos los no-alemanes responsables.

Los periódicos que van contra el interés público deben ser prohibidos. Pedimos una ley que combata las enseñanzas artísticas generadoras de la disolución de nuestra vida nacional, así como la clausura de las organizaciones que contravengan lo que se expone más arriba.

5.- Instauración de un partido y estado central poderoso que lleve a la práctica estos ideales:

Para llevar todo esto a buen término, pedimos la creación de un poder central poderoso, la autoridad absoluta del Comité Político sobre el conjunto del Reich y sus organizaciones, así como la creación de Cámaras Profesionales y de oficinas municipales encargadas del cumplimiento, en los distintos Lander, de las leyes marco promulgadas por el Reich.
Los dirigentes del Partido prometen hacer todo lo posible por la realización de los puntos arriba enumerados, entregando su propia vida por ellos si fuera necesario.

Naturalmente, esos ideales, plasmados en un contexto histórico concreto, deben ser revisados en la actualidad, realizando una autocrítica que se centre en el exceso de importancia dado a las cuestiones raciales, de tan perniciosos efectos, pues ha lastrado los elementos más positivos de la doctrina e ideología nazi, que como todo ser vivo, debe evolucionar según evolucionan los tiempos. Los excesos del pasado, debidos más a la deriva personal de los dirigentes que a la verdad ideológica, no deben impedir esa evolución.

Es interesante, al efecto, examinar el debate, sereno y emotivo, realizado, hoy, por dos destacados defensores de estos ideales.

Ah, perdón. Me he equivocado de link. Cuando encuentre el que pretendía poner, se lo haré saber a todos ustedes.