La furia




Hoy, muchos, se han ocupado de ese asunto que tantas conciencias ha removido.

En realidad, lo único especial del suceso es la rapidez con la que ha quedado resuelto. Se nos dice por parte del abogado, que su cliente ha sufrido un “linchamiento moral del que tardará años en recuperarse”.

¡Paparruchas! Su cliente es un suertudo. Sólo le han jodido durante unos pocos días. Las barbaridades que se han dicho en este caso no son especialmente peores que las que oímos en otros similares. Sólo sucede que están muy cerca como para poder olvidarlas. Así que la gente y los periodistas (esos magníficos periodistas progres que pedían la pena de muerte o que se pudra en la cárcel “hasta que se muera”) no han podido mirar hacia otro lado.

Ahora la gente le pide perdón, y aparece como la víctima que es. Seguro que sus vecinos le reciben con aplausos y reflexionando, tanto, tanto, como lo que dure en aparecer otro hijoputa igual (mmm… quizás no he escogido bien las palabras).

No. Lo verdaderamente jodido sería que la solución no hubiera sido tan sencilla ni tan rápida. Que hubiera tenido que soportar, antes de la absolución, una instrucción de dos o tres años y, a lo mejor, un juicio.

De haber ocurrido eso, se habría convertido de verdad en una mierda. Y nadie le habría pedido perdón, porque habría pasado mucho tiempo desde el “juicio” popular. Y además, ¿por qué pedir perdón si hay algún indicio en su contra? Porque, si le acusan, es por algo, eso seguro. ¿Qué más da cuál sea el resultado final? Sus vecinos le verían como el tipo ese que se ha salvado gracias a alguna triquiñuela, y los periodistas ni se acordarían de su cara.

Este caso, en realidad, no sirve para ejemplarizar. Todo lo más (y durante un período breve de tiempo) los periodistas (por si las moscas), esperarán a tener un auto de imputación para condenar.

Este caso sólo demuestra que, incluso para el linchamiento, hay que guardar las formas.

Por ejemplo, hablar en tercera persona, como hace, responsablemente, el ABC:


9 comentarios en “La furia

  1. No, si entre que esto es un país de memos al que sólo les entran las cosas con escenitas sentimentales, que se ha implantado el sistema de precondena incorporada a todo hombre por el hecho de serlo, que la gente cree que hay que condenar por la condición supuesta del acusado y no por los hechos probados y penados en la ley, ¿qué esperamos que suceda?

    Fuera de todo esto, es ya para morirse de asco pensar que muchos de los que propugnaban andarse con melindres con un asesino convicto como el de Juana, sin el menor empacho se lanzan a solicitar la condena a muerte de alguien del que no se ha probado nada, aunque hubiera sido responsable y culpable de cualquier cosa. Más reciente, la hipócrita indignación por que dos cacicotes del cotarrito carlista oriental acusados de robar a manos llenas -lo que es con casi total seguridad cierto- aparecieran -¡pobrecitos!- esposados bajando del furgón de la policía, ¡como si fueran dos vulgares ladrones! ¡Coño, si alguien es culpable, lo es y si no, no, y, además, según la ley, no según a lo que a cada cual se le pasa por los pliegues del recto! Ya basta de el sistema de precondena que se activa con la aplicación del Indignación 1.0 y el Populismo 2.0, mierda.

    Este país cada día da más asco. Me voy a fumar la pata de la mesa, a ver si me relajo.

  2. Sin duda esto no habría sido tanfácil si no hubiera unos antecedentes. Por ejemplo, el comportamiento de la sociedad y los periodistas en el caso de Marta del Castillo. El juez implicaba a los presuntos asesinos o los exoneraba de culpa 8al menos temporalmente) pero los tres implicados principales ya habían sido condenados con antelación, y ni las personas que se apostaban a las puertas de los juzgados ni muchos periodistas (de esos que se consideran serios) aceptaban que no feurna culpables. El público en más de una ocasión intentó linchar a alguno de ellos. Algunos periodistas lo hicieron en las radios o las televisones.
    Este último caso ha sido la gota que ha colmado el vaso, pero solo eso.

  3. Hombre, hombre: “el periódico”, “el director”. Espada y Otero cogiéndosela con papel de fumar hasta que alguien se lo ha recordado. Entonces sí: “ABC” “Ángel Expósito”. Y SG, con esa portada, un dulce de Sacha, mirando para otro lado cual diabético ante el escaparate de la pastelería. Él, que cada 13 de septiembre nos recuerda aquella gloria de titular “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”.

    Hay más. Supongo que habrá visto las imágenes de TV. En ellas se puede escuchar la voz de una señora que insulta al detenido, mientras lo meten en el furgón. Lo que nos ocultaron fue el making off: cómo un periodista incita a la señora para que insulte y así poner una buena banda sonora a la película.

  4. Encuesta en elmundo.es

    ¿Quién cree que es más responsable del linchamiento público de Diego, el chico acusado por error de matar a su hijastra?
    Los servicios médicos 29% (4.397)
    Los medios de comunicación 66% (10.063)
    La Policía 5% (743)

    Total de votos: 15.203 *

    Yo creo que mucho se debe a una especie de histeria que se ha destadado con el tema de los malos tratos a mujeres, tanta concienciación y correción política, y esa ley que da por hecha la maldad intrínseca del varón y su incapacidad de resistir la llamada de sus genes y de los ‘siglos de dominación machista’

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