La cena de anoche


Son las 20h45′ del domingo cuando escribo esto. ¡Y la actualidad rebosa de noticias! A Berlusconi le han lanzado una catedral a la cara y, claro, le han acertado. Un 22 % de un no sé qué por ciento de habitantes de un no sé qué por ciento de pueblos de Cataluña se ha convertido en el centro de la prensa internacional. ¡Y yo tengo una explicación!: España es el país que más fiestas crea. Véase el caso de Buñol: la tomatina tiene poco más de cincuenta años, pero hasta hace veinte no pasaba de cosa gamberra para los mozos locales. Hoy es Fiesta de Interés Turístico Internacional, el Ayuntamiento pone los tomates, y ves en televisión a australianos, norteamericanos o suecos, llenos de mierda y encantados. ¿Cómo no va a gustar en esos mundos, siempre al acecho de lo típico y lo exótico, que se celebren ciento y pico “referendos” por la independencia? Es como ese comentario (no sé si es leyenda urbana) producido en una televisión centroeuropea cuando aparecieron las imágenes del Tejero, en el golpe de estado del veintitrés de febrero, con su tricornio y su pistola, en el Congreso de los Diputados. Alguien dijo algo así, “sí, sabemos lo que es un golpe de estado y eso, pero ¿por qué tiene que ir vestido de torero?”

Pero hay más, hay más noticias. He visto a Rosa Díez haciendo de cartera y jugándose el peinado en El Aaiun, y no me han gustado algunos comentarios leídos acerca del supuesto carácter populista, demagógico y electoralista del gesto de la diputada. Del gesto …



También he leído que ha muerto Samuelson. Yo lo vendí cuando estudiante … ¡y el Samuelson era de mi mujer! (Espero que no lea esto)

Hay huelgas pasadas contra nadie, y huelgas del día de los militares, y hay palabras de Hermann Tertsch, hablando de profesionales.

En fin que no sé con qué quedarme.

Menos mal que me interrumpe mi hija pequeña, que quiere leerme una poesía por teléfono. Luego les digo cuál.

Camino de casa, con un frío tremendo, leo sobre los ruidos desagradables y sobre el trabajo del profesor de acústica Trevor Cox, que en su web te permite escuchar y votar.

Y me entero de que, después de más de un millón de votos llegados desde todo el mundo, va en cabeza de los ruidos más desagradables el del vómito.

Y ahora, la poesía:

Los piratas vomitan en el mar tormentoso,
y los gigantes potan desde el árbol frondoso.
Los reyes en el váter arrojan la papilla,
y los perros la sueltan debajo de la silla.
A los bebés les gusta vomitar en mi ropa,
pero a veces prefieren devolver en la sopa.
Y siempre acaba oliendo,
después de un viaje en coche,
a los restos podridos,
de la cena de anoche

6 comentarios en “La cena de anoche

  1. ¡¡¡Jooooder, la foto de Rosa Díez!!! (Me voy de puntillas antes de que levante la vista y me eche el ojo encima…)

  2. Y hablando de profesionales, han habido palabras sobre Hermann Tertsch en el NJA. Excusatio non petita, accusatio manifesta, empero mosquita muerta.

    ¡Y el Samuelson! También lo vendí cuando estudiante …

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