Tiempo (II)


Wheeler y Feynman se imaginaron una forma de entender la conocida creación de parejas de electrones y positrones que se produce cuando un fotón muy energético pasa cerca de un núcleo habitado. La cosa es así:



Como ven, el fotón (en amarillo), en un momento determinado, crea dos partículas, exactamente iguales, salvo por su carga: el electrón tiene carga negativa, el positrón, positiva. El electrón no tiene problemas en este mundo materialista. Sin embargo, el positrón como miembro de la familia de la antimateria, lo tiene crudo. Le basta con encontrarse con un electrón (y hay un montón) para que ambos (electrón y positrón) se desintegren creando un nuevo fotón, en un momento posterior.

Feynman y Wheeler, sin embargo, pensaron que había otra forma de entender el asunto: en vez de las líneas temporales de tres partículas diferentes, quizás estemos viendo la misma partícula. El positrón, según esta hipótesis, no choca con un electrón y crea el fotón. No, simplemente emite un fotón, va “hacia atrás” en el tiempo, en forma de positrón (es lo que pasa cuando haces algo así), hasta que, en su viaje, absorbe otro fotón y, al hacerlo, “rebota” hacia el futuro, bajo la conocida forma, de nuevo de electrón.

Lo cachondo es que, según Wheeler, ese fotón que absorbe puede estar creado por el dichoso electrón. Bueno, ése y todos. Vamos, que bastaría con un solo electrón (y un solo ejemplar de las restantes partículas elementales) para explicar toda la materia. Cada una de ellas, rebotando hacia delante y hacia atrás, crearían este entramado de cosas que tanto nos motiva.

(ACTUALIZACIÓN)

Recibo una prueba sorprendente de la hipótesis de que toda la materia está hecha de lo mismo.

Pongan los vídeos a la vez: