Invictus



Acabo de ver Invictus, la última película de Clint Eastwood, basada en el libro de John Carlin, El Factor Humano. El libro y la película nos cuentan los primeros tiempos de la presidencia de Nelson Mandela, sus intentos para crear las condiciones para una reconciliación nacional, y cómo utiliza la Copa del Mundo de rugby que se va a celebrar en Sudáfrica con ese fin.

La historia es tan extraordinaria que se convierte, en cierto sentido, en un lastre para la propia película. Digamos, parodiando a Hitchcock, que Invictus no es un film de Eastwood. Su director tiene un pulso especial cuando los héroes de sus películas tienen un lado oscuro, como en el caso de Charlie Parker o de William Manny. Aquí ese lado simplemente no existe. Sólo aparece, y como con calzador, en una escena de Mandela con su hija. Todo el mundo es excesivamente bueno en la película. Es tan evidente el intento del director por demostrar la capacidad de Mandela para provocar un efecto a lo “capra” que las menciones al pasado y al horror terminan resultando excesivamente vagas, como si se estuviesen mencionando hechos sucedidos una generación atrás.

La historia, tal y como se cuenta, no tiene apenas tensión. Los guardaespaldas, negros y blancos, terminan unidos por la profesión y el deporte, pese a la violencia segura de su pasado y al odio previo entre ellos. El odio racial está presente de una manera demasiado diluida. Sobre todo el de los blancos hacia los negros. Y la evolución de Pienaar, el otro personaje central de la película, es demasiado basta. El director “pierde” demasiado metraje en mostrarnos a Mandela, pero ese gasto es excesivo e innecesario, porque el personaje no cambia (es imposible, es demasiado perfecto); son los demás los que evolucionan en contacto con él, pero lo hacen de forma brusca, poco sutil. Y a veces se cae en ciertos infantilismos en el guión (la explicación de la haka, dar por sentado que los sudafricanos ignoran -las cárceles, el odio a los springboks, la pobreza de los suburbios- asuntos que necesariamente conocían, porque eran absolutamente cotidianos).

Puede que sucediera así. Al parecer los grandes trazos de la historia real se parecen mucho a lo que se cuenta (salvo por el pequeño detalle de ocultar a Thabo Mbeki suministrando comida en mal estado a los neozelandeses, que jugaron el partido con diarrea), pero la pequeña historia, la importante cinematográficamente, no está bien hilada. Salta demasiado, y las transiciones no se aprovechan, como en otras ocasiones, sino que sólo sirven para llevarnos de un gran momento a otro: hay tantas y tan buenas anécdotas. Resulta muy curioso comprobar como, una vez más, tanto material termina produciendo una historia fría. Ni siquiera un momento de inflexión, la escena central, en la que Pienaar ve a Mandela en prisión, tiene la altura emocional que Eastwood consigue a menudo en sus mejores películas. Quizás sea producto de la cercanía, y algo así sólo pueda contarse cincuenta años después, con todos los protagonistas muertos.

Es, no obstante, una película que se puede ver. Está hecha con gran honestidad, y muy bien interpretada. Hay momentos estupendos, como el comienzo, con Mandela arreglando su cama, nada más levantarse de madrugada, o el equipo enseñando a unos niños negros en una barriada. Las escenas de competición son correctas, aunque a veces parezcan entrenamientos y sean algo torpes, y pese a que Eastwood juega un poco excesivamente con la progresión del clímax en el happy end, ¿quién no habría hecho lo mismo?




Despedida

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El vídeo perdido la semana pasada.
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Introducción

No todas las despedidas pueden ser como a lo Michael Jordan: esa que, en el último momento, robó un balón, hizo unos cámino, encestó y ganó unos campeonatos de la NBA. Bueno, ejem, quería decir como una de las despedidas de MJ quien, ya se sabe, volvió. Brett Favre no tendrá tal despedida, supongo.

Cuando escribo esto aún no he visto (es decir, visionado) el cuarto cuarto del partido del campeonato de la NFC, del a NFL, que enfrataba a los Minnesota Vikings con los New Orleans Saints por un puesto en la SuperBowl. Pero, lamentablemente, ya sé todo lo que no debo saber sobre el partido debido a una indiscreción de una página web. No lo intenten, no pueden hacerme más daño.

El QB —el QB es el quarterback— titular de los Vikings es una leyenda viva que se llama Brett Lorenzo Favre. BF atesora una de las carreras más longevas de la historia del deporte, incluido un récord alucinógeno. BF tiene ¡40 años! y juega en la NFL desde el 27 de septiembre del 1992 cuando aún no había nickjournal. Desde quiere decir, literalmente, desde ya que BF no se ha perdido ni uno sólo de los partidos que ha tenido que disputar. Suman 285 en liga regular y 309 en si se cuentan, también, los playoffs. En un deporte en el que la gente, sencillamente, muere o se queda paralítica [bien que escasamente] no está mal que no haya faltado a su puesto de trabajo ni un solo día. Y sólo en seis de esos 309 partidos hubo de retirarse lesionado.

Vayan unas ideas sobre lo extraño del récord. Cuando empezó a jugar, el QB más tenaz sólo pudo haber iniciado 128 partidos consecutivamente. Un récord sobrepasado en un 236%. Otro, sólo cinco QB en toda la historia han iniciado más de 100 partidos consecutivamente. Finalmente, este año ha sobrepasado el récord de partidos consecutivos en cualquier posición de campo mejorando una marca de un defensive end. Claro que el DE no tiene una marca en el casco que digan: vengan ustedes a por mí.

Cuento esto porque el 309º partido consecutivo de BF habrá sido su último partido. Y los tres cuartos que ya he podido ver consisten, entre otras cosas, en un pimpampum contra el probe BF al que le llueven golpes por todas partes: la defensa de los aints tiene un objetivo claro, golpearle. BF cojea, BF se va al banquillo, BF es masajeado, BF renquea y tiene 40 años. Y ya saben que no puedo ponerles tan crudas imágenes.

Sé que perdió y que no pudo despedirse como MJ.

Actualización

Estaba quedando bonita la entrada y he terminado de ver el cuarto cuarto. Efectivamente no se ha despedido a lo MJ. Todo lo contrario. Los Vikings están a 33 yardas, el partido empatado, 19s para el final, el field-goal está cerca y los Saints se ven perdidos. Falta contra los Vikings, cinco yardas más atrás y respiro para los Saints. Los Vikings debe forzar un avance para tener más garantías; y la siguiente jugada será la última jugada de BF.

BF lanza el balón a Rice, ganarían 20 yardas, se colocarían a 10 yardas, el field-goal sería cosa de niños y todos a la SuperBowl; aparece Porter y roba el balón; los Saints fuerzan la prórroga. Después llegaría la victoria.

Pueden leer el partido en modo texto.

Despedida

Claro que también les cuento esto porque la despedidas de BF son menos despedidas. Quizá hayan sacado la impresión que su longeva carrera ha tenido lugar en Minnesota. Nada más lejos (ni más cerca) de la realidad: se pasó dieciséis años jugando en la vecina ciudad de Green Bay, Wisconsin, con los Packers. Se retiró en loor de multitudes… … y volvió con otro equipo. Los Jets de New York. Se retiró con los Jets de New York y… volvió con los Vikings; archienemigos de los Packers. Ni siquiera hizo la pretemporada de los Vikings. Simplemente firmó e, insultantemente, jugó.

Y es que no hay trabajo más difícil en este mundo que el de despedirse.

¿O no?

SE BUSCA



Éstas son las estadísticas del blog que visitan:





Como verán, el crecimiento está siendo espectacular. Por desgracia, he descubierto que en la última semana, el veinte o el veinticinco por ciento de las visitas, busca una fotografía que colgué en una entrada. Y no es la del candidato Tse. Porca miseria.

Me da igual. Cualquier ayuda es buena. Quiero que esto se llene de gente y me importa un huevo la razón. No pararé hasta conseguir que éste sea un blog de referencia. Así que no se extrañen si de ahora en adelante cuelgo fotografías con nombres sugerentes.





Me manda Mercutio una foto suya, de niño. Dice no saber nada del paradero del otro personaje de la fotografía, gran amigo de la infancia. Aunque ha usado las redes sociales para poder contactar con él, hasta ahora no ha tenido éxito. Pueden transmitirle cualquier información a semeharotoel@email.com. Gracias por su colaboración.




Sírvanse, si quieren



Hoy, charlando con un amigo, le he comentado lo de Factual. Me ha dicho, lógicamente, que pidiera la devolución de la pasta. No pensaba hacerlo por dos razones: porque cincuenta euros no van a ningún lado, y porque pensaba que bastante tenían el que se iba y los que se quedaban, como para encima recibir correos de gente agolpada frente a la ventanilla gritando ¡estafadores!

Sin embargo, después de leer la cosa de los editores de Factual …

Arcadi Espada ha decidido dimitir irrevocablemente como director de Factual. Las decisiones son libres, se asumen, pero no por ello han de ser queridas. Ésta no lo es por parte de la empresa editora de Factual. Para Arcadi no tenemos más que agradecimientos. Agradecemos su dedicación, su empeño, que haya puesto parte de su inteligencia en el proyecto, su participación imprescindible en el lanzamiento, su capacidad para hacer del trabajo duro una ilusión, en fin. Arcadi ha dimitido y Factual seguirá, y espera seguir contando con su colaboración. No entraremos en los motivos de su decisión, pero el proyecto Factual seguirá contando con él y con todos los que unieron sus esfuerzos para crear una cabecera con la intención de que fuera la referencia de un periodismo nuevo. Muchos caminos angostos se van ensanchado paulatinamente, tomando decisiones que, aunque sean en mayor o menor medida criticadas, se adoptan con el único objetivo de consolidar un proyecto inicial. Y con ese empeño seguirá la empresa editora, para cumplir el compromiso con sus lectores y amigos.

La nueva dirección del diario la asumirá Juan Carlos Girauta. Este cambio conlleva nuevos desafíos e innovadores planteamientos en la estrategia y en el enfoque del diario.

La empresa editora.

Factual S.A.

… que no puede ser más lamentable y babosa, y después de enterarme de que van a echar a la mayoría de la gente que allí trabaja, he mandado esto:

Estimados señores:

Contraté con ustedes una suscripción porque se trataba de un periódico dirigido por Arcadi Espada. Habida cuenta los cambios producidos en el día de hoy, considero que se ha provocado por parte de Factual un cambio sobrevenido de las circunstancias, de tal entidad, que me autorizan a solicitar la resolución de mi suscripción y la restitución por su parte de la cantidad de 50 € que pagué en la confianza de que ese proyecto se iba a mantener, al menos, durante el tiempo de la misma.

Como ya les consta mi número de cuenta, les ruego procedan cuanto antes a restituirme dicha cantidad, dando por resuelto el contrato.

Sin otro particular, reciban un cordial saludo.

Pueden ustedes copiar la comunicación si quieren. Les cedo el texto gustosamente.

Todos en tierra



Acabo de enterarme de que Arcadi Espada deja Factual. Nos cuenta que mantenía discrepancias sobre el presupuesto, el modelo y la orientación del periódico con los editores.

Yo me hice suscriptor de Factual porque lo dirigía Espada y porque allí iban a participar algunos amigos. El asunto del contrato con los lectores y otras cuestiones filosóficas lo he tomado siempre con distancia (y cierta coña). Sin embargo, no comprendo muy bien cómo -si lo que cuenta Espada es cierto- los dueños del invento no previeron que debían dar carta blanca al director y contar con un presupuesto para, al menos, un año. Porque la suscripción es por un año. Si no lo previeron nos engañaron. A todos.

No sé qué pasará con el periódico.

Yo, hoy, lo cierro.




ACTUALIZACIÓN A LAS 19:00′

Girauta es el nuevo director. Y han echado a 25 personas. Debe ser como el 80 ó el 90 por ciento de los que trabajaban allí.

Capturo el periódico ahora mismo. La publicidad que aparece lo dice todo:




Estrategia de la defensa: poner alta la música y abrir los grifos



No hace mucho escribí acerca de la intervención de comunicaciones entre abogado y cliente. Hoy un juez ha dicho que no problem. El auto es muy extenso y está muy razonado. Sólo me referiré a una cuestión que se resuelve de manera peligrosísima: el auto concluye que se pueden interceptar las comunicaciones entre letrado y cliente siempre que se esté en el marco de una investigación penal y la medida sea objetivamente necesaria y proporcionada. Curiosamente recoge supuestos en los que la intervención realizadas cuando el propio letrado estaba cometiendo un delito. Casos así no estaban en cuestión por la mayoría (aunque yo sostengo una posición muy estricta incluso en estos supuestos). Lo que aquí se discutía era la intervención cuando no había indicios contra los nuevos letrados de Correa y otro de sus compinches. Pues bien, el magistrado no sólo la admite, sino que nos da noticia de otro caso que aún no es público: en el caso de Marta del Castillo se ha intervenido las comunicaciones con el letrado, en la prisión, para intentar localizar el cadáver.

Es un escándalo. Y los razonamientos, tan largos y tan bien hilados, quiebran si consideramos una cosa: siempre estará objetivamente justificado intervenir las conversaciones entre letrado y acusado, porque el acusado, precisamente, está acusado de un delito. De ahora en adelante, y de prosperar una tesis tan increíble, nada quedará en secreto si un juez quiere. Si ya no es seguro que las conversaciones sean secretas, porque un juez cree que puede obtener algún dato importante de la intervención, en España el derecho de defensa quedará absolutamente comprometido. Es así de sencillo.

Por cierto, en el auto se habla de un pretendido “privilegio” de los abogados. Increíble. También se menciona el control que se puede realizar de los resultados: el problema es la cantidad de oídos. No hablo por hablar: todas esas conversaciones del Gürtel han sido secretas, pero las hemos podido leer en los periódicos.

Espero que se corrija vía recurso, al margen, claro está, del efecto que una nulidad pudiera tener, que puede ser muy limitado.





Respiro … y paso a otras cosas.





Me ha pasado Cameron material de la segunda parte de Apotar.

Hay personajes nuevos …








Ahora, además de leer partituras, ¡ya pueden tocar el piano en mi blog. Ánimo:








Desde John Cox.

Todo lo que siempre quiso saber sobre la fotosíntesis y la respiración celular y no se atrevió a preguntar (VI)



Por fin, seis entradas más tarde, veremos cómo se produce la fotosíntesis. Ya tenemos todos los mimbres necesarios, y ahora sólo hay que poner el foco.

Eso sí, hay que seguir un orden: primero veremos cómo se generan esas moléculas de ATP y de NADPH (que exigen la presencia de luz) y luego analizaremos cómo esas moléculas son utilizadas, como “combustible”, para producir los azúcares que nos alimentan a todos.

Como ya sabéis, en los cloroplastos hay apilados una especie de sacos que se llaman tilacoides. En la membrana de los tilacoides hay unos conjuntos de moléculas llamadas fotosistemas, básicamente pigmentos y proteínas. Los hay de dos tipos (dependiendo fundamentalmente del tipo de clorofila y del tipo de radiación solar -de longitud de onda- que absorben), y para entender su funcionamiento empezaremos por el fotosistema II.





Los fotosistemas están formados por unas moléculas antena que absorben la luz. Los electrones se animan y saltan a órbitas más alejadas del núcleo. La ventaja del sistema es que la energía va pasando hacia las moléculas cercanas hasta que llega al centro de reacción, una parte del fotosistema de naturaleza mayoritariamente proteínico, que termina, gracias a la energía adquirida, liberando dos electrones bien cargados de energía que se dirigen hacia un sistema transportador de electrones. Los transportadores de electrones son moléculas que funcionan como una especie de escalera: los electrones pasan a través de ellos, perdiendo energía en cada paso. Esa energía se utiliza para hacer un trabajo fundamental: el trabajo que producirá ATP. Aquí hay que hacer un alto: hay que hablar de la quimiósmosis.

La explicación de la quimiósmosis se la debemos al bioquímico y premio Nobel Peter Mitchell, que en 1961 planteó la hipótesis de que la energía que fluía a través de los transportadores de electrones se usaba para crear un gradiente químico. Ya vimos que el cloroplasto está lleno de un líquido llamado estroma. En el estroma se encuentran iones hidrógeno. Para entendernos, se trata de átomos de hidrógeno que han perdido de vista su electrón, que normalmente se encuentra cerca de alguna molécula de agua. El caso es que la energía de nuestros electrones se utiliza para transportar iones hidrógeno desde fuera del tilacoide hacia dentro: básicamente, los electrones arrastran los protones hacia el interior. Al final, al aumentar la concentración de iones dentro, se crea un gradiente químico. Ya saben lo que sucede con los gradientes: ¡a la termodinámica no le gustan los gradientes! La energía acumulada en el interior del tilacoide debe equlibrarse con la del exterior. Para aprovecharlo, el tilacoide tiene unas proteínas insertas dentro de la membrana que se llaman ATP-sintasa. Son canales a través de los cuáles circulan los iones hidrógeno. En el proceso se libera un exceso de energía que se utiliza para producir ATP partiendo de ADP. El primer paso se ha conseguido: obtener ATP que será luego utilizado en las reacciones oscuras (en ausencia de luz) para producir glucosas.





Ahora hablaremos de los fotosistemas I, aunque ya se ha anticipado en el vídeo anterior. El funcionamiento es similar. Las moléculas antena absorben luz (de una longitud de onda diferente) y de allí pasan al centro de reacción que termina liberando dos electrones que pasan a una cadena de transporte de electrones. Antes de seguir, puesto que se trata de procesos cíclicos, hay que advertir que los electrones que pierden son repuestos gracias a los electrones que provienen del fotosistema II, una vez han llegado a un nivel mínimo de energía.

La diferencia fundamental entre ambos fotosistemas, es que el I es menos cool y más campechano. No se complica tanto la vida. Simplemente permite que las moléculas de NADP+ se reduzcan (usando también una proteína ad hoc, la NADP+-reductasa), pasando a ser NADPH: para reducir la molécula, la enzima utiliza la NADP+, más dos iones hidrógeno del estroma, más los dos electrones que han viajado por el transportador de electrones, para producir finalmente NADPH más un ión hidrógeno. Las moléculas de NADP+ y NADPH son hidrosolubles y se acumulan en el estroma. Es decir, el fotosistema I produce una versión reducida del NADP+, un transportador de electrones que será muy útil para sintetizar las moléculas de fosfogliceraldehído que son necesarias para producir azúcares.





Se preguntarán, naturalmente, qué pasa con los electrones perdidos por el fotosistema II; cómo se recuperan. Ahí interviene el agua. El fotosistema II atrae dos electrones de una molécula de agua. Al perder los electrones, los oxígenos se unen formando moléculas de O2 y quedan sueltos y disponibles dos iones hidrógeno (ya saben para se usan éstos). Ésas moléculas de gas oxígeno pueden ser utilizadas o expulsadas: he ahí la explicación de la producción de oxígeno por las plantas mientras tienen lugar las reacciones luminosas.

El siguiente paso es la producción de azúcares, como ya hemos visto. Pero eso será otro día.

No obstante, si les ha parecido algo complicado el proceso de quimiósmosis, y el vídeo anterior no les ha servido de mucho, quizás les ayude el ejemplo que pueden ver a continuación:




El Rafita se presentará si nos extinguimos por sexta vez



Zapatero dará la cara si la cosa no se arregla. No sé qué es peor, que el tipo simplemente mienta, explicando por qué se presentará de todas todas (si hay crisis para dar la cara y si no la hay porque ¡lo habrá arreglado todo!), o que esté tan endiosado que piense que las elecciones sirven precisamente para que ÉL dé la cara, en plan la doncella de Orléans, aunque salga malparado.





“Objetivo: frenar la sexta gran extinción”.

Así titulan en El Mundo la noticia sobre una cumbre que se va a celebrar en Madrid, sobre biodiversidad. Seguro que en el programa, a media mañana, después de un refrigerio, hablarán sobre la construcción de arcas en el Himalaya.





Hoy, en El Mundo he leído al señor ese que preside el Movimiento contra la Intolerancia (antes Jóvenes contra la intolerancia hasta que su presidente ya sólo le parecía joven a sus abuelos) decir que el caso de El Rafita demuestra el fracaso de la Ley del Menor sobre no sé qué. Como no dice que demuestre el fracaso en el propio caso de El Rafita, por resultar una perogrullada, pero sólo se refiere al caso de El Rafita, y a ninguno más, habrá que concluir que pretende que el fracaso en el caso de El Rafita demuestra que la Ley fracasa en todos los casos que no son el caso de El Rafita. El ex-joven progresa adecuadamente. Lo demuestra su opinión sobre el concreto caso de El Rafita.

Quiero ser un inteligente emocional



Tengo una pregunta para ustedes.

¿Qué hay que hacer para caerle bien a la gente? Siempre he disimulado, en plan tipo nietzschiano que salta de cumbre en cumbre, sobre mi torpeza -supuestamente inexistente- y mi interés -supuestamente nulo con sonrisa- en tan particular cuestión, pero ya no me importa demasiado reconocer mi mendacidad (al paso que voy, dentro de poco, podré sacarme la chorra en público sin necesidad de llevar una cogorza de cuidado, tal es mi evolución personal). La verdad es que la profesión que me escogió me ha ayudado a mecanizar ciertos comportamientos, y con paciencia y algo de suerte, he llegado a ser capaz de mantener un comportamiento aparentemente natural durante un par de horas, sin que se note mucho mi “programa” de actuación. Sin embargo, ahora, quiero dar un paso más. Alguno de ustedes puede ayudarme, estoy seguro. ¡¿Qué hacer?!, que diría mi alter ego el maestro Mangiacaprini, para dejar de aparentar naturalidad y ser natural. Desde siempre he advertido en algunos especímenes esa capacidad innata para caer bien. Quizás alguno de ustedes pertenezca a ese grupo de escogidos que hace lo mismo que tú y a él le sonríen y aplauden y a ti te miran como si fueras una hormiga inmunda. Ojo, no quiero más “programas”. De ésos estoy más que surtido: chistes variados, conmiseración, melancolía, temas varios de interés general, espolvoreado de tacos, alusiones a la vejez y hasta cierto despiste. Además, puedo ser moderadamente borde dentro del “programa”, cuando de trato profesional se trata, ya que todo el mundo espera que su abogado sea un cabrón sin entrañas. Pero no, no quiero nada de eso. Quiero auténticas respuestas. Algo así como un yoga emocional. Si hace falta estoy dispuesto a realizar ejercicios matutinos.

Soy todo oídos.





Cuidado con Yo soy Bea.





He buscado esto, porque … (ejem: lo que hay en medio ha sido censurado) … y he mandado este diálogo:

1.- El diario de Ella

El sábado por la noche lo encontré raro. Habíamos quedado en encontrarnos en un bar para tomar una copa. Estuve toda la tarde de compras con unas amigas y pensé que era culpa mía porque llegué con un poco de retraso a mi cita, pero él no hizo ningún comentario.La conversación no era muy animada, así que le propuse ir a un lugar más íntimo para poder charlar más tranquilamente.
Fuimos a un restaurante y él se seguía portando de forma extraña. Estaba como ausente.
Intenté que se animara y empecé a pensar si sería por culpa mía o por cualquier otra cosa. Le pregunté y me dijo que no tenía que ver conmigo.Pero no me quedé muy convencida.

En el camino para casa, en el coche, le dije que lo quería mucho y él se limitó a pasarme el brazo por los hombros, sin contestarme. No sé cómo explicar su actitud, porque no me dijo que él también me quería, no dijo nada y yo estaba cad a vez más preocupada.

Llegamos por fin a casa y en ese momento pensé que quería dejarme.. Por eso intenté hacerle hablar, pero encendió la tele y se puso a mirarla con aire distante, como haciéndome ver que todo había terminado entre nosotros.

Por fin desistí y le dije que me iba a la cama. Más o menos diez minutos más tarde, él vino también y, para mi sorpresa, correspondió a mis caricias e hicimos el amor. Pero seguía teniendo un aire distraído.

Después quise afrontar la situación, hablar con él cuanto antes, pero se quedó dormido. Empecé a llorar y lloré hasta quedarme adormecida. Ya no sé qué hacer. Estoy casi segura de que sus pensamientos están con otra. Mi vida es un autentico infierno

2.-Diario de Él.

Ayer perdió el Madrid. Al menos eché un polvo.


¿Cuál es el motivo de esta entrada?

Ahora no termina la programación de televisión. Tampoco se cierra el periódico. A lo mejor no hay nadie al otro lado, pero la sensación que tienes es otra. Si los Lakers ganan su partido, puede que alguien nos lo cuente (aquí, claro) a las cuatro de la mañana. Esto mismo se ha aplicado a la vida particular. Alguien te manda un correo de madrugada y, dependiendo de lo importante que seas, tendrás que responder (los jodidos son los que están en medio). La gente se enfada si no tiene tu número de móvil y te niegas a dárselo. Parece que existe un derecho a la respuesta inmediata, da igual que en ese momento estés jiñando. Hemos llegado al punto de considerar como placeres insondables el sentarte al lado de una chimenea y no abrir la boca. No crean que estoy melancólico. No añoro el ruido blanco de la televisión cuando se acababan las señales. Un coñazo insufrible producto básicamente de las propias tripas del aparato (aerofagia útil para obtener confesiones), aunque lo utilicen los espíritus para comunicarse desde el más allá. Si al menos hubiéramos vivido a dos grados kelvin podríamos haber tenido una experiencia religiosa, estilo Akutagawa. Tampoco añoro mucho (bueno, un poco sí), las noches de invierno en el “hotelito” paterno, al lado de la chimenea. Calor por un lado y frío por otro. Pero joder, nos hemos pasado. Nos hemos convertido en señales para un GPS, todos en una partida gigantesca de comecocos, yendo a toda hostia, girando, subiendo, bajando, metiéndote en un túnel para salir por el mismo lado. Si hasta está reglamentado cuando te sales del tiesto: con seguros y certificados de calidad y hay un tío que te explica cómo sobrevivir en el Kalahari y se bebe su meado, ¡a pesar de tener al lado el equipo de producción! La fagocitación es tan bestial que las catástrofes naturales nos las cuentan en vivo (perdón por el sarcasmo) y en directo, tuiteando, y sale en el mismo sitio en el que hablas (a saber) con el “pianista nº 1” del mundo. Lo de la socialización del riesgo ha llegado a límites tan exagerados que el Behemot y el Leviatán se han convertido en una mezcla de actuario de seguros, publicista y mercachifle. Tanto control y tan banal, terminará pasando factura. Y no la pagará nadie porque el dinero público no es de nadie.(Si le ha gustado lo que he escrito en el párrafo anterior es usted un simple. Se trata de un montón de lugares comunes sobre mejores tiempos pasados que no hacen más que repetirse en todas las épocas. El aumento de la esperanza y la calidad de vida son tan evidentes y objetivos, y el olvido de la “parte mala” de esas épocas añoradas tan enorme, que parece mentira que tanta gente se deje convencer)

((Mmmm … El señor “objetivo” es muy objetivo en todo, salvo en el “parece mentira”. Digamos que huye de la pregunta adecuada))

(((La pregunta se responde fácilmente: nos olvidamos de lo malo con gran facilidad. Por eso la infancia suele ser un lugar estupendo para refugiarse)))

A partir de aquí, sigan ustedes; me llaman al móvil.