58588

Se habrán enterado que el sorteo de Lotería de El Niño fue para el Estado (coño, esta vez con toda propiedad). Se trataba de un número feo. Coincide con el rodaje de algo sí como Que vivan los feos o algo por el estilo.

Una vez compré un 55555 y lo repartí por ahí. Este año jugaba un 00282. No es que los busque. Es que los encuentro.

La percepción de que estos números nunca tocan es casi universal y se corresponde con una de esas ocasiones en las que la ciencia se manifiesta antiintuitiva. O, quizá, que sacamos la bestia que llevamos dentro.

La razón de esta percepción se basa, claro, en que comparamos los ‘pocos’ números feos con la inmensa pluralidad de números ‘bonitos’ o ‘insulsos’. Siempre podemos pensar en una característica singular del número que no satisfaga el finalmente premiado.

Similarmente en el deporte de fútbol ocurren percepciones parecidas. Por ejemplo siempre tengo la sensación de que tras un fichaje millonario las probabilidades de que el equipo transferidor y el equipo adquirente jueguen una eliminatoria, o al menos un partido, aumentan considerablemente. Apuesten por un Real Madrid-ManU esta temporada. Después del pasado Inter-FCB cuyos intercambios resultaban, sencillamente, una provocación para las bolitas. Claro que, obviamente, me intereso en destacar, y me llama la atención, los casos favorables a la tesis; mientras se pasa de puntillas por los desfavorables.

Algo parecido ocurre con las eleminatorias de un sorteo de Copa. Las probabilidades que queden enfrenten dos equipos que ya tienen previsto enfrentarse en la competición liguera en las mismas fechas aumentan considerablemente. Lo habré visto cien veces a lo largo de la vida. Ahora mismo el Sevilla y el FCB. Claro que descarto las miles de veces en la que esto no ocurre.

Escribo esta, digamos, reflexión porque estoy viendo un partido de la NFL (live from Ohio) que ha terminado la temporada regular y está ya en los playoff. Este es el fin de semana de los wild cards y, olvidados los combates a primera sangre, se juegan cuatro partidos a vida o muerte. Los partidos de wildcards se conforman de acuerdo con la clasificación tras la última jornada (ya saben la primera parte contratante de la primera parte contra las segunda parte contratante de la segunda parte etc, etc). Y resulta este año que tres de los cuatro partidos de este fin de semana coinciden con tres partidos que se jugaron en la última jornada; hace un fin de semana.

El partido enfrenta a los NewYork Jets y a los Cincinnati Bengals. En este equipo juega el señor OchoCinco. 85, qué casualidad.

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