Burka



Últimamente muchas personas han opinado sobre el asunto del burka y su prohibición. Opinan Arcadi Espada, Josepepe, en su blog, y David Torres, al que llego por este comentario de Pedro Echánove, corresponsal de Arcadi, y también opina Albiac, en ABC.

He escrito un correo a Espada sobre el asunto, comentando, en particular, el artículo de Torres, pero partiendo de todos ellos (salvo el de Albiac, que he leído después). No lo ha publicado, así que lo corrijo (faltaba especificar de qué ablación hablaba) y lo copio:

Estimado Arcadi:

Leo, gracias al correo del señor Echánove, el artículo de David Torres sobre el burka. Es un artículo que está muy bien, y sus preguntas son pertinentes. Sin embargo, creo que incurre en un error frecuente cuando tratamos con “costumbres” ajenas al mundo occidental y que deberíamos evitar. La diferencia entre los minaretes y el burka se encuentra en la prohibición. Se prohíben minaretes cuando está permitido edificar torres de iglesias. Eso está mal y para no aburrir, aquí dije por qué hace poco. Sin embargo, la prohibición del burka se dirige a todo el mundo. Si una atea decide llevar burka estaría actuando ilegalmente. Al margen de esto, personalmente soy sensible al ruido de fondo del artículo del señor Torres. Lo que sucede es que los casos estrafalarios o la gente cubierta porque hace un frío del carajo no son norma. Bueno, lo son, pero de gente que hace lo que quiere. Yo, en esto, creo que hay que dejar claros los prejuicios. Yo tengo muchos prejuicios acerca de la superioridad de la civilización occidental y de su sistema político y normativo. Y parto de que la mayoría de las mujeres llevan burka porque las obligan, y que más vale sacrificar la libertad de alguna que otra para liberar a la mayoría. Seguro que algún Tío Tom estaba encantado de servir a su amo, pero no por eso íbamos a hacer una encuesta para decidir si se prohíbe la esclavitud. Medir qué se prohíbe y qué no es muy sensato. Y no pasarse. Por eso nadie propone que el rojo dragón sea obligatorio en todas las prendas de vestir. Y por eso es exagerado obligar a una letrada a quitarse un pañuelo que cubre su cabeza, en un juicio. En cuanto al asunto religioso yo simplemente voy a la autoridad: los propios musulmanes nos dejan bien claro que la yihad es una cosa espiritual, una especie de versión de Las Moradas, que algunos se toman demasiado a la tremenda, y que la ablación del clítoris y el burka no son normas religiosas sino costumbres locales. No parece que haya ningún derecho fundamental afectado y estamos rodeados de prohibiciones administrativas: no tirar colillas, no defecar en la vía pública, no cantar de madrugada cerca de la residencia de ancianos Malagueña salerosa. Son cientos de prohibiciones. Yo estaría encantado de que existiera otra más que, además, tuviese la virtud de mandar un mensaje a los que creen que el “Gran Satán” es imbécil.

Un saludo,

Tse


ACTUALIZACIÓN CASI INMEDIATA

Veo que sí está publicado. Bueno, al menos esta entrada permitirá acceder a los otros textos.

18 comentarios en “Burka

  1. Todo esto está muy bien, pero me parece asistir a aquella discusión de las liebres sobre si los perros que se acercaban y venían a por ellas, eran galgos o podencos. Si para el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdoğan: “Las mezquitas son nuestros cuarteles y los minaretes nuestras bayonetas”, no sé que hacemos aquí. Mientras nosotros “nos la cogemos con papel de fumar” los moros lo tienen muy claro. Lo siento por el mundo occidental que dentro de unos años habrá dejado de serlo. No tengo ni idea de cual es la solución. ¡Menos mal que para entonces, yo estaré “criando malvas”.

    1. Bueno, Erdogan no puede hablar en nombre de mil millones de personas. Y no se preocupe, dentro de unos años el mundo occidental seguirá sano y coleando.

  2. Hará unos meses me llevé un sorpresa morrocotuda en Badalona: una mujer hacía prácticas de conducir con el burka encasquetado. Aunque parezca un contrasentido, se trataba de una autoescuela ancha de miras.

  3. No estoy tan seguro de esa futura salud que predica sobre eso que llamamos el Mundo Occidental, y menos en Europa.
    Además veo que parte Ud. de un error común con eso que dice sobre la yihad. Entendámosnos, hay musulmanes que sí dicen eso, pero otros no. Y ahora mismo están a bofetadas. Ya sabe, unos son impuros y los otros, los que por aquí logran la rendición incondicional de mentecatos como el Imbécil del Páramo y sus secuaces, los puros. Porque resulta que el yihadismo predica que todo musulmán tiene la obligación moral de emplear cualquier medio a su alcance para obligar al resto del mundo a someterse al Islam. Y esto son las excrecencias totalitarias de las soflamas de Muhammad ibn ‘al-Wahhab, como me consta que Ud. conoce, y la depurada exégesis de Hassan-al-Banna, el fundador de los Hermanos Musulmanes y su refinado pero no menos fanático compatriota Sayyid Qutb. Decía al-Banna que había que perseguir a las fuerzas del mal hasta sus propias tierras, invadiendo el corazón de Occidente y luchando para vencerle (y aquí se desliza un matiz de la cursilería patética muy del gusto de cualquier totalitario) “hasta que todo el mundo grite el nombre del Profeta y las enseñanzas del Islam”. Al-Zawahiri y el barbudo cavernícola no han hecho más que extender el campo de acción de las peligrosas memeces de los citados y llevarlas a la práctica en territorio infiel, a la vez que pugnan por llevar a su molino el agua de los millones de musulmanes que postrados en sus mezquitas ven el espectáculo, regocijados unos por las bombas y temerosos otros. Se trata de que ganen los temerosos y los impuros, como no dudo que sucederá, pero a costa de estar alerta y poner los medios para garantizar la libertad individual de los musulmanes que viven el nuestras sociedades, de forma que mezquitas y madrasas no se conviertan en viveros de desclasados potencialmente peligrosos y de exigir una inequívoca adhesión a las reglas del juego de nuestros países. Lo demás son frivolidades de tono menor. Pero si mostrarles cual es el camino del bienestar pasa por prohibir vestidos exóticos, no en cuanto a tales, que una alcaldesa vestida de lagarterana aun llamaría más la atención, sino en cuanto imposiciones ilegales, sea. La tutela de los derechos individuales es el único límite que debería existir en la aplicación de un estricto principio de reciprocidad en relación con los nacionales de cualquier estado de confesión musulmana.

    Si dejamos al albur de una política de hechos consumados a los emigrantes y conversos de fe musulmana, lo que pueda ser un problema puntual de orden público seguramente evolucionará muy mal, y más cuando sabemos que el experimento británico ha sido un fracaso y que el francés iba por buen camino hasta que los socialistas lo torcieron. El caso de Marsella es paradigmático.

    No diré más, aunque ya sabe quien estuvo con nosotros en Clavijo.

    1. No crea que me equivoco. Lo que digo es que nos agarremos a la literalidad en el asunto de la yihad. Si yo le digo al cafre: lo tuyo no es yihad, so bestia, que ya me lo ha dicho el hombre medicina, sino un problema de orden público, el hombre medicina puede desautorizarme. Si lo hace se retrata. Si desautoriza al cafre, vamos por el buen camino, el mismo que llevó a muchos de los engañados por la ópera hippie del galileo a desmarcarse de los seguidores de ciertas versiones de la famosa Batalla de Clavijo, en las que (ríase) se pretende que intervino un pescador judío.

  4. Tengo que compartir esta gracia que he oído mientras hacíame de cenar.

    Surge la noticia de que el Reino Unido de la Gran Bretaña ha pedido sal al Reino Desunido de España y Estados Unidos. El duro invierno del 2010 es lo que tiene.

    Ante la noticia un comentarista anónimo ha escrito a una radio:

    “es extraño que el presidente del Gobierno de España no haya salido ya, diciendo: somos el salero del mundo“.

    1. Le agradezco la referencia al debate en que nos embarcamos con S sobre la prohibición de la burka. Lamento aparecer en estas páginas como defensor de esa moda islámica, nada más lejos de la imagen que tengo de mí mismo. Yo sólo quería decir que no es verdad que en Bélgica y Francia esté prohibido llevarla, como afirma en su columna Arcadi Espada. Hay, sí, en esos países numerosos partidarios de prohibirla, y están buscando la fundamentación legal para conseguirlo. Pero les cuesta encontrarla.

  5. Creo que poco mas hay que añadir a lo expuesto en el tema. Excepto que como escribí en su momento en el faceB de Arcadi (no se si lo lee alguien pero soy de los que claman en el desierto) no se cual es la mejor estrategia. Prohibirlos por las bravas? solo conseguiremos rebeldes y mártires. Patronizar a las mujeres? malo malo… habida cuenta que tambien creo que el 95% de las que se ponen el burka lo hacen obligadas o mas bien aborrecidas, quizás un apretón de huevos a los hombres que las machacan, apoyo a las facciones mas “liberales” dentro de Islam, educación educación educacion (tambien de los no musulmanes, para que no confundan churras con merinas)…
    En cualquier caso, un gesto chocarrero como prohibir el burka con discursos chorras de supuesta “defensa de la occidentalidad” es no solo patético sino contraproducente.

  6. Leí hace años un artículo en Granta acerca de jóvenes musulmanes que viven en países europeos nórdicos. Lo que más me asombró era observar el apego que tenían a unas costumbres familiares (religiosas) que eran compatibles con la sociedad europea. El apego a las costumbres era enorme, y los chavales eran totalmente impermeables a las críticas.
    No tengo conocimientos ni perspectiva para saber si eso se ha dado en otras épocas, o es algo nuevo propio de esta sociedad posmoderna.

  7. seguramente los raperos turcos de berlín les superan en número. y los jóvenes turcos que, como si fueran murcianos, van al puff(*) el fin de semana.

    (*) umgangssprachlich ein Bordell

  8. Garven, lo de retomar antiguas costumbres pueblerinas o tribales por parte de los jóvenes airados es algo recurrente. Es una manera de rechazar lo moderno o lo urbano o lo occidental, volviendo a algo que para empezar repatea las narices a la burguesía (y lo priemro a los propios padres). Los movimientos románticos empiezan por la recuperación de las raíces populares (o al menos la versión elegida), el Folk-lore o saber popular. y lo mismo en los movimientos nacionalistas (vease el renaciomiento literario irlandes y su asiciacion a la independencia, y los equivalentes…), los staroviery o antiguos creyentes de la rusia de Iván el Terrible, Walden-2… y para que hablar del retorno al paganismo nazi como postura de fuerza frente a la tradición cristiana europea…

    1. No los recuperan. Los aprendieron de sus padres y los mantienen. Me resulta curioso que sean capaces de esa “bipolaridad”, ese vivir entre dos mundos de manera natural. No hablaba de jóvenes marginales.

  9. Y es que asociar el retorno a las raices (mas bien a su visión ideal y recuerdo cribado) a un retorno a la pureza y la verdad es muy viejo… si te pones la saya de tu abuela tambien recuperas su inocencia (ya clar, como que la abuela era tonta y no se revolcaba en los pajares…). Una vuelta de tuerca en el mito de la edad dorada

  10. Lo del retorno a las raíces no suele ser un asunto de marginales, sino de niños urbanitas que nunca ordeñaron una cabra.

Los comentarios están cerrados.