Esos chicos juguetones



Es cojonudo.

Chávez especula con el precio del dinero. Lo hace porque puede. Es la ventaja del monopolio. Sólo él puede decidir cuánto vale el bolívar.

Sin embargo, cuando los demás deciden hacer lo mismo, les cierra el negocio. Y eso teniendo en cuenta que no son monopolios.

A eso aspira. A que todos los negocios sean suyos. A poder hacer con el detergente lo mismo que con el bolívar.





El «triángulo de maldad del régimen sionista, EE UU y sus agentes contratados».

Al leer la noticia me he acordado de algunos libros leídos hace muchos años. Sobre cartas enviadas a Egipto. Pero es una simple asociación libre.





Como me quedo siempre en los titulares, no sé si el hipopótamo está vivo, ni cuál es su título para vivir en la casa.





Leo en Granma esta carta al director:

¿Pago al chofer?

Los males si no se atajan a tiempo, se consolidan, echan raíces y luego es más difícil y doloroso arrancarlos. El número de pasajeros que opta por «pagarle» al chofer del ómnibus en lugar de hacer el depósito en la alcancía se incrementa por días. El número de choferes que acepta el «pago» se acerca alarmantemente al «casi todos».

La acción que se inició con cierto disimulo, ya es desfachatada.

La recogida de pasajeros aislados, fuera de la parada, ya es normal. Basta enseñarle un peso al chofer.

Conozco un chofer que rechazaba esta conducta, pero se ha sumado a lo que se está convirtiendo en moda.

Las consecuencias son múltiples. Deterioro moral de los implicados, afectación económica al Estado, contribución a la indisciplina social y una puerta a las manifestaciones enemigas, porque los motivos de esta conducta pueden tener, para algunos, carácter ideológico.

Las causas, como en la mayoría de los problemas, hay que investigarlas, pero en mi opinión la principal es el alto nivel de tolerancia con este problema y la falta de acción de las empresas y organismos implicados.

¿Cuáles son estas entidades y que van a hacer para resolver este problema?

L. González

Se la traslado a ustedes porque me parece un asunto candente, y porque no quisiera ver como les ataca el deterioro moral.





Funes me manda esta fotografía de sus vacaciones. No les diré quién aparece ahí abajo, haciendo una gracia, aunque seguro que lo adivinan: