Save your bacon

Conozco de la reforma obamita lo que cualquiera que lea periódicos. Lo que he leído, titulares y frases sueltas, me asombra mucho y no tengo opinión. Se habla de obligar a los trabajadores a contratar un seguro de enfermedad. Es decir, la justa aplicación del líbreme señor de mis amigos que de mis enemigos me libraré yo.

He leído también sobre costes. Sobre el gasto sanitario aquí y allí. Sobre si una operación vale cuatro veces más allí que aquí. Toma claro, la culpa la tienen, apuesto por ello, los abogados de aquí y de allí; y la acción civil de aquí y de allí. Es muy chulo verlo en pelínculas; la vida real después es otra cosa.

He leído también sobre el coste de la asistencia sanitaria aquí y allí. Allí decía uno que le costaba alguna decena de miles de dólares al año para una familia. Aquí es un problema porque la gente cree que es gratis lo que traducido resulta que no sabe cuánto le cuesta. El cálculo se puede hacer de varias formas: por ejemplo se suma el coste de sanidad y se divide por españolito vivienta. Pero también se puede hacer una prospectiva indirecta con ese laboratorio que es Muface, mi mutualidad de pequeñito… de cuando no sabía nada de esto (como ahora) y no podía ver en internet y mi señora madre me metió en ello. El concierto de asistencia sanitaria de sus mutualista da una buena cantidad de partida: los 60 euros al mes por persona (de media) que Muface paga a las aseguradoras privadas que prestan el servicio (y que por otra parte cada vez son menos). Dicha cantidad coincide exactamente con la que paga Muface al Instituto Nacional de la Seguridad Social (o la Agencia Estatal de la Seguridad Social, según se llame ya) por el mismo servicio. Sesenta euros al mes por persona; setecientos veinte euros al año por persona; tres mil euros al año por una familia mediana. Ese es el valor; sin más impuestos ni otras zarandajas. Se aceptan sanos y enfermos con una cadencia de un mes y los más enfermos, dicen, huyen hacia la cosa pública.

Los funcionarios civiles estatales son cada vez menos: mi señora madre, maestra de escuela que fue, hoy no lo sería. Pero ahí una medida. Y bueno, sí, hasta cuándo va a pagar España su problema.