Quiero ser político

Quiero ser político. Lo admito. Jamás pensé que pudiera rebajarme a
considerar la posibilidad de afiliarme a un partido, seguir consignas
y emitir juicios precocinados para posteriormente acabar en una lista
electoral, y por fin, salir elegido alcalde, concejal o diputado. Y es que
no se me ocurre de qué otra manera podría hacer realidad mis sueños
más caprichosos. Les pondré un ejemplo, no sé, imaginen que estoy
cansado de oír rumores tales como que los extranjeros acaparan ansiosos
los servicios sociales básicos, o que no pagan los impuestos por sus
comercios o que incumplen los horarios y las normas de higiene en
sus negocios. Pues me inventaría un equipo de “agentes antirrumores”
con el fin de combatir esos tópicos. El programa podría constar de 10
ejes estructurados en 30 objetivos y 90 medidas, más o menos. Ni idea
del presupuesto, de momento. Bueno, en realidad buscaría hacer realidad
otro sueño, porque ése ya está pedido por el alcalde de Barcelona, señor
Hereu. Y mira que me da rabia, porque el de los antirrumores es jodidamente bueno…