The rain in Spain


Vuelvo y compruebo que esto se ha convertido en una casa de lenocinio en la que lo único que importa es el éxito terrenal. Un lugar dedicado al culto a la “mejor entrada”, al “mejor post”, al “enlace más cliqueado”. La historia se repite: Moisés y el becerro, Jesús en el templo, el gato que se va y los ratones que bailan.

Este mundo al revés está a punto de acabar. Y si no le meto mano hoy, es por gratitud: el principal responsable del desaguisado nos abrió los balcones a esto:



Mañana volveremos a la rutina.

Antes de irme. Lehningen tenía razón: