Animales y animaladas varias


Hoy he leído que el 60% de las truchas fingen el orgasmo. Y el tipo decía decirlo en serio. En fin, no pongo la mano en el fuego por la información.



Una prueba de la teoría del diseño inteligente. Más concretamente, una prueba de complejidad específica. Con jetilla.

Además, el sapo tiene una cara de listo y confiado que tira de espaldas.



Hay un chiste del que he oído muchas versiones. Una, por ejemplo: Uno dice: «¿Sabes que en Baltimore, una turba ha lapidado a un negro y a un taxista?» y el otro contesta «¿Y al taxista por qué?»

Le cuento esto porque me he encontrado con una versión especialmente negra del chiste.

Cuando aparecieron publicados, en Estados Unidos y en Reino Unido, informes ya muy concretos del genocidio judío, entre la información aparecía el dato de que los cadáveres de las víctimas se habían usado para fabricar jabón y fertilizantes. Himmler, indignado, mandó una carta a un subordinado suyo ordenándole que saliera al paso: debía garantizar que los cadáveres se quemaban o enterraban y no «ocurría en ningún sitio nada más con los cuerpos».



Creo que la conferencia de Alierta ha sido un superventas esta semana.

Yo, por si alguien no lo ha visto, dejo aquí esta obra maestra del surrealismo.





Ayer por la mañana, en la tertulia de Herrera, hablaban de la joven muerta en Seseña y de la guarnición. Estaba por allí Pilar Urbano (Fe de roedores: Cernuda), siempre tan indignada, el de las cocos (que ahora no me acuerdo del nombre), Barbeito y no sé quién más. La guarnición es todo eso que se dice cuando ocurre algo así: que si la violencia, los valores, los padres, la Ley del Menor y la tele. Siempre la tele. La tele y la telebasura en sentido específico. Aclaro esto por no falsear las tesis de los que nos ilustran con sus opiniones desde las radios. Quiero decir, que considerando que el asunto ha abierto varios informativos, parece que todos sacan petróleo del mismo sitio. Yo no sé qué pasaría si no hubiera telebasura y tal, y se educase aún más (¡¡aún más, no por favor!!) «en valores» y si el sensato Marina hiciese los planes de estudio. Lo que sí tengo claro es que tenemos una visión algo deformada del mundo y de lo que sucede en él, cuando ignoramos la comparación de datos sobre violencia en las sociedades de épocas pasadas y en ésta, o la comparación entre los datos sobre violencia en cualquier país occidental y en alguna tribu idílica de la selva amazónica, de Nueva Guinea o del Kalahari.

En fin, yo les digo mi propuesta sobre el particular: rebajemos la mayoría de edad a los catorce años.



Acabo de leer el auto del magistrado D. José Castro. Es acojonante; por dos razones.

La primera porque lo que en él se cuenta, de ser cierto, es una descripción estupenda de lo que es corrupción. ¡Qué desparpajo y qué profesionalidad!

La segunda tiene que ver con el propio magistrado. Se ve que se conoce el asunto y que lo tiene trabajado. Sin embargo, su auto le descalifica. Está plagado de comentarios innecesarios e impertinentes. Además, el auto parece una sentencia. Ha pecado, no hay duda. Sabía que lo iba a leer mucha gente y ha decidido poner por escrito sus certezas sobre lo ocurrido y sus opiniones. El caso es que al magistrado no le corresponde juzgar, y con esos comentarios lamentables y una ironía completamente fuera de lugar ha demostrado no estar a la altura de su función. Y ya es triste, considerando que los datos desnudos, puestos sobre el papel, le bastaban para considerar la existencia de indicios que justifican la medida de prisión evitable mediante fianza.

Les aconsejo, no obstante, que lean el auto. Explica muchas cosas. Sobre Matas y Baleares, y sobre muchos otros en muchos otros sitios.



En 1948, Bertrand Russell escribió: «I once received a letter from an eminent logician, Mrs. Christine Ladd-Franklin, saying that she was a solipsist, and was surprised that there were no others.»