BZN

Barcelona es una ciudad encantadora y comprenderán que uno pueda visitarla de incógnito.

Comprenderán también que me guste tocar las narices. Si aparecí por allí sin la guardia de korps y dejé constancia de ello se debió, precisamente, a que no podía hacerme acompañar de la guardia de korps. Y sólo pude tocar un poco las narices.

He de decir que he ido poco por Barcelona. Que menos he dormido allí. Y que siempre visité las cosas típicas de un turista japonés; y corriendo. Esta vez he estado alejado de los circuitos turísticos y me he quedado vistando Sarrià y Sant Gervasi o Sant Gervasi y Sarrià, que yo qué sé. Un lugar residencial acogedor y extraño: hay muchas más farmacias que restaurantes; y hay muchas más farmacias que supermercados. El número de farmacias sólo se puede comparar al de Patisseries o al de Forns. Conclusión: el pan y los dulces son malos para la salud.

Entré en un garito pequeño y semivacío, allá por la Major de Sarrià, que parecía regentado por una sola persona y con una carta de unos treinta platos a cual más variados. Cené como los ángeles y aún no sé como se las agenciaba el gachó.

Lo único que acerté a ver en compañía de mis amigos japoneses fue la Pedrera. Hace esquina pero, extrañamente, no tiene colgado el cartel con el nombre de la calle Passeig de Gràcia. Sí lo tiene, el siguiente edificio. Supongo que el ayuntamiento no encontró carteles doblados ni contornsionista que los doblase.

Una barcelonesa anómina amenizó mi viaje al aeropuerto. Debía tener tarifa plana o mucho dinero a ambas cosas. Hablaba hasta bajo tierra. Por el móvil. Me enteré de sus deseventuras amorosas. De lo pirada que estaba una amiga. Y, lo más importante, lo jodidamente fea que va una la primera noche que va a la playa. A la segunda noche, todo esplendor.

El aeropuerto me sigue pareciendo debuten. Miles y miles de aparcamientos, ya sean en superficie, ya sea en edificios. Miles y miles de plazas; vacías. Pues cuando construyan el metro… También vi un carril bici; alguna explicación debe haber, que se le escape al viajero ocasional, para llegar en bicicleta al aeropuerto.

Al llegar me encontré con el aparcamiento VIP. Me dejó preocupado. No sé qué es un VIP ni cómo se obtiene el carné de VIP. Si hay que abonarse, renovarse o morarse. Sería extraño que, por ejemplo, Ferran Adrià sea un VIP y aparque en la boca del aeropuerto. O Dani Alves. O el messisimo Mesmo. No sé. Bueno, yo también soy amante de los privilegios y prefeririá que dijera discretamente: parking reservado (y discrecionado) AENA.

¿Saben cuál es la diferencia entre el aeropuerto de Sevilla y el de Barcelona? Muy fácil. El avión se retrasa 40minutos y llega al aeropuerto de Sevilla. Pas de problemme. Su puerta de atraque/desatraque le esta esperado; y si hubiera llegado tarde una hora más, también. El finger se acerca y todo trascurre a pedir de gloria, más cuarenta minutos. El mismo avión llega al aeropuerto de Barcelona cuarenta minutos tarde… y tiene que parar en medio de la pista y desembarcar al ganado a plena luz del sol.

Me iba a hacer una foto con el rebequita en la Pedrera. La Guàrdia Urbana lo impidió. Hagan apuestas sobre su color.