Evo: vuelve el hombre




Veo que se están cachondeando en tertulias, foros y periódicos de todo el mundo, por las declaraciones (¿preclaras? ¿valientes? ¿adelantadas a su tiempo?) de Evo Morales.

Es la tiranía de lo políticamente correcto la que elude el debate serio. Veamos qué dice Morales:

1.- El tema de los pollos: Dice Morales que se engorda a los pollos con hormonas femeninas y que como el pollo «Está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres». Esto no es nuevo. Ya se decía, hace treinta años, en España, que comer mucho pollo te aflautaba la voz y te provocaba una pérdida acelerada de aceite. Sobre todo si se consumía el cuello de los pollos, el lugar en el que se acumulaban más hormonas. Y no sólo Evo: no hay español, que ronde los cuarenta, al que no vean ustedes rechazar el cuello de pollo. Lo que no sabía (gracias Evo) es que las niñas desarrollen prematuramente el busto por las hormonas.

2.- El asunto de la calvicie y la profecía de que «en cincuenta años todo el mundo será calvo», no hay que tomárselo a broma, como si se estuviese simplemente cacareando un dicho popular. El análisis de Evo se basa en indudables datos objetivos: «La calvicie, que parece normal, es una enfermedad en Europa, casi todos son calvos. Y es por las cosas que comen. Mientras, en los pueblos indígenas no hay calvos, porque comemos otras cosas». Morales, como el que esto escribe, cree que Europa se está quedando sin hombres de verdad y que los calvos son un peligro para la especie humana. Yo iré más lejos (comprendo que Evo, como mandatario responsable, no dé este paso): este estado de cosas es producto de una conjura de los calvos, esos afeminados comepollos.

3.- La patata: bueno, aquí puede que haya algo de nacionalismo encubierto. Pero no deja de ser sospechoso que la papa europea sea tan redonda, tan grande, tan «perfecta», tan artificial en suma. Los tubérculos indígenas, sin embargo, demuestran autenticidad. Digamos que la «patatez» (la cualidad esencial de la patata) indígena es más «patatez» que la «patatez» europea. Sí, la patata indígena está satanizada por el producto «plastificado» europeo. La patata europea no se puede comer con cáscara, porque la cáscara es plástico venenoso: sí, el producto natural tiene una belleza rústica, primigenia, y los putos calvos comepollos plastificados odian esa naturalidad.

4.- La Cocacola: al margen de la experiencia del propio Evo, lo que cuenta forma parte del inconsciente colectivo. Yo he escuchado, toda mi vida, contar como la cocacola desatasca tuberías y permite quitar tuercas y tornillos herrumbrosos. ¡Mi propio padre me contaba que los mecánicos usaban la cocacola cuando los aceites y desengrasantes más poderosos no funcionaban! Desde entonces miro con prevención (y algo de respeto) a ese producto tan eficaz. Sé que ahora se cuenta que eso es una leyenda urbana; sin embargo, eso suena a la típica maniobra de los calvos patateros comepollos de la Coca Cola.

5.- En cuanto a los medicamentos occidentales que curan un mal pero provocan dos más y el maligno uso del plástico frente al barro cocido, no creo que sea necesario dar argumentos: tal es la evidencia de la superioridad de la vida del altiplano (esos pueblos repletos de hombres sanos, de gran melena, comiendo sus pequeñas y rugosas patatas, con piel incluida, que beben «chicha» y miran con suspicacia a los pollos occidentales) frente a la vida de las mugrientas urbes europeas (repletas de tipos lampiños y calvos, con sus voces atipladas, sus patatas esféricas, sus cocacolas y sus plastificadas pastillitas), que no me piro, a toda leche, camino del paraíso, sólo por responsabilidad. Alguien con algo de pelo debe quedarse aquí, para combatir la degeneración.



ACTUALIZACIÓN
Me entero, gracias a Al59 que aquí se dice que Evo no ha dicho lo que se dice que ha dicho sobre el pollo, que cierto «también» es importante, y que, además ha dicho otras muchas cosas muy interesantes y muy válidas.

Yo lo leo, y sigo viendo lo mismo (allí y en el enlace). En cuanto a las cosas válidas, y sin entrar en demasiado detalle, no coincido en ninguna. Pero aquí lo dejo, para constancia. Pueden leer y sacar conclusiones.

32 comentarios en “Evo: vuelve el hombre

    1. Supongo que recurrirá. La Junta tiene derecho de tanteo y retracto sobre los bienes de la lista, pero la inclusión de los muebles («intimamente» vinculados) implica que no puedan sacarse de allí ni venderse independientemente del inmueble. Ahora la pregunta: ¿qué es íntimamente vinculados? Je je: terreno abonado a leguleyos y a una minuta cojonuda.

    2. Este párrafo, impagable: «Los tapices datan de los años en que Flandes fue un foco de rebeldía que los dominadores españoles combatieron a sangre y fuego». Sólo podía ser publicado en El País… (En Público habría sido algo más heavy, algo como: «Los tapices datan de los años en que los imperialistas castellanos sometieron a genocidio a los pueblos asentados en el territorio que hoy ocupa el estado de los Países Bajos»)

  1. La Cocacola. Un amigo mío es abogado de la Cocacola y dice que de leyenda urbana nanay de la China: corrosiva a macromuerte.

  2. El ministro de Educación, Angel Gabilondo es partidario de la asistencia a clase de la niña expulsada del IES Camilo José Cela en Pozuelo de Alarcón (Madrid) por llevar el ‘hiyab’ islámico (según el reglamento interno del centro está prohibido entrar en el recinto con la cabeza cubierta). En opinión del ministro el derecho de la educación «está por encima de todo». Yo creo que es la niña la que prefiere, por encima de todo, llevar un pañuelo en la cabeza a ser educada como el resto de sus compañeros.

    1. Anoche, en Tele-Espe, entrevistaron al respecto a una representante de la Asociación de Mujeres musulmanas en España, o algo así.

      Dijo, rotundamente, sin ninguna ambigüedad ni ningún pero, que la niña debe cumplir las normas del colegio. Que si la niña no quiere quitarse el velo, que se cambie de colegio.

      Lo que me jode del caso es «expulsada por llevar hiyab», cuando simplemente es por no cumplir con las normas sobre la uniformidad. No creo que haya que meter a la religión en esto. No se puede entrar a clase con la cabeza cubierta.
      – ¿Llevas la cabez acubierta? Pues fuera.
      – Pero es que yo soy musulmana
      – Vale. ¿LLevas la cabeza cubierta? Pues fuera.

      1. Es que la cosa es así de simple. Que se vaya a un cole en donde el reglamento permita ir con la cabeza cubierta. Y si al final la trasladan a ese centro… espero que la acompañen sus 5 amiguitas solidarias.

        1. Acabo de leer esto en El país:
          «Turquía: Desde 1980 (y de acuerdo a la laicidad constitucional del Estado) se prohíbe el acceso a los edificios públicos (escuelas, bibliotecas, universidades, etc.) con velo, a pesar de que el 99,8% de la población profesa la fe islámica. En una polémica sin precedentes, el Parlamento Turco aprobó, en febrero de 2008, una enmienda a la Constitución que permitía el acceso con hiyab a las universidades, pero fue derogada ese mismo año por el Tribunal Constitucional.
          Gabilondo, Gabilondo, el velo me lo quito y me lo pongo.

          1. Bueno, hay algo de trampa en eso. Hay otra religión que lo sustituye: el nacionalismo y el culto a Ataturk. Y ni siquiera lo sustituye realmente: la sociedad sigue siendo más o menos igual, pero se excluye lo que huele a los aspectos que causaron la crisis del imperio turco, en su opinión. Entre ellos un exceso de religión en todas partes. Algo parecido sucedió en Siria, en Argelia, en Irak, incluso en Egipto. No son un buen ejemplo en el que mirarse.

    2. Sí, sí, yo lo he oído en la radio (a Gabilondo-A) y me ha colocado en un tono emotivo parecido al que te arrastra en «Mujercitas». La leche.
      Aa

  3. Bueno, mi padre y yo solíamos visitar un desguace de trenes que tiene FEVE en S. Esteban, en la desembocadura del Nalón, inocentemente armados con un destornillador, una llave inglesa y un par de latas de Cocacola. Le decíamos al vigilante que si podíamos llevarnos unos cartelitos de ‘se prohíbe escupir en el suelo’ y esas cosas, nos decía que sí y mangábamos como un chamarilero obsesivo-compulsivo.

    En una ocasión levantamos, de un vagón de madera del año de la nana, un asiento entero de primera, la red portamaletas de encima de la cabeza, una puerta completa con su ventanilla practicable, las dos barras de bronce que hacían de pasamanos para subirse al vagón -dos barras de metro y medio cada una- y un grifo del baño espectacular.

    La Cocacola era imprescindible. Ni 3 en 1, ni pollas.

  4. Pues anda que el vino. Aten ustedes un jamón a una soga y métanlo en una tinaja llena de vino. Sáquenlo cuando pase un tiempo. Tendrán suerte si todavía queda el hueso. Ni las pirañas, oiga. Así están algunos por dentro. Me río yo de las burbujitas.

    Y eso sin entrar en de dónde sea el vino. No quiero meterme en armas de destrucción masiva ni cosas así.

    1. Por alguna razón tendemos a pensar o a creer que un jamón en vino se transubstancia y pasan las cualidades del vino al jamón, con lo cual nada se pierde. Se consigue un maravilloso vino con un regustillo de tocino. Por el contrario, la coca-cola roe todo lo que se encuentra y luego se volatiliza, con lo cual aquello de que «la materia no aumenta ni disminuye» no sirve para la coca-cola o simplemente es que no es materia.

      *

      Otro uso de la coca-cola que yo le doy es dejarles a unas hormigas argentinas que tengo en casa -cada vez menos, la verdad- un cerco de lo que sale de un vaso cuando lo sirves. Al cabo de unas horas están ahí extasiadas y medio muertas las supervivientes. Me sirve para saber como anda la colonia a pesar de los ultrasonidos que les tengo puesto.

  5. Evo quiere ser longevo.

    evo.
    (Del lat. aevum).

    1. m. poét. Duración de tiempo sin término.

    2. m. Rel. Duración de las cosas eternas.

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