Seguiremos charlando; por matar el tiempo


El problema es que nos falta perspectiva. Cojan ustedes las noticias de portada de cualquier periódico: todas en paralelo. Con lo fácil que sería buscar un punto de fuga y hacerlas ir hacia la luz.



Llevo unos días acatarrado y sin ganas de escribir. Y no será porque no haya temas. Leo, más o menos, los mismos periódicos de siempre, y los mismos blogs de siempre. El adelgazamiento del nickjournal ha producido lo que alguien ha llamado diáspora: no se trata tanto de que haya páginas nuevas, como de que los comentarios y los comentaristas se hayan dispersado por ellas. Al ver esas agrupaciones espontáneas (junto con intentos desesperados del tipo: «no doy crédito, ¿por qué no escriben aquí?», desde el propio nickjournal), he llegado a la conclusión de que había algo falso desde el principio. Uno de esos momentos en los que la mayoría de la gente dice que se quiere y flotan las buenas intenciones (blancos y negros abrazados el día que gana Obama). Las discrepancias de raíz, sin embargo, se han mantenido todo este tiempo. Y lo más importante: sin intención de ponerlas sobre la mesa, realmente, para ver si resistían. Todo lo más se han dejado de lado en aquellos casos en los que había surgido algún tipo de relación personal. Menudos somos con las relaciones personales.

El plan (lo llamo así no en un sentido teleológico, sino simplemente descriptivo) ha sido un fracaso. Todos cacareando, cada uno con el adjetivo de su prosa, las mismas cansas consignas desde hace años.

La única ventaja de todo esto es aprender que, desvelada la soberbia, aún podemos seguir charlando entre amigos.



De por qué hay que tener cuidado con las celebraciones: