Mi nick la tiene más gorda

Vengo de ver Iron Man 2. Entretenida, y eso que el tipo que se sentaba a mi lado olía fatal. El caso es que no tengo sueño y ya he leído el Marca y he mirado los correos. Por eso voy escribir sobre algo sobre lo que ya he hablado antes, aunque no sé si inteligiblemente. A ver si esta vez.En la mal llamada vida real, la gente no sólo no va de cínica todo el rato, pásmense: ni siquiera es cínica todo el rato. La hijoputez es cara. No hablo de lo que la gente es, sino de cómo se comporta. He tenido y tengo trato con gente facinerosa. Sin embargo, normalmente no lo son conmigo. El “mal” indiscriminado quizás sea un tema literario cojonudo, pero en la vida es un mal asunto. Los que se apuntan a él (al mal indiscriminado) suelen ser unos gilipollas de nota. Y si lo hacen por razones literariovitales no les digo. Gilipollas al cuadrado.¿Ven por dónde voy? La gente apunta instintivamente y suele ser relativamente correcta, por aquello del donde las dan.

Hay muchos estudios que relacionan eso con la capacidad de recordar. Si se puede ser egoísta sin que se note, el número de egoístas aumenta. Y hay un lugar en el que nadie recuerda: el mundo de la ficción.

Los personajes de tu rollo imaginado no protestan, porque no tienen memoria. Ni siquiera protestas tú, cuando te imaginas (también ahí eres un ser de tu imaginación) en el puente de Praga, y llueve a mares y ella te ha hecho la gran putada y suena Rachmaninov. Por eso hablaba de los literariovitales: esos son los que actúan como si los demás viésemos un alma atormentada, en vez de a un imbécil empapado.

Lo acojonante es que ha aparecido un mundo de fantasía, en el que los gilipollas interaccionan de maravilla. ¡Internet!

En internet, un montón de gilipollas son humpreibogarts y duros, la prosa es macho y mascullante, y están de vuelta sin haber salido. No sé si luego escupirán a los pies de la portera, pero qué más da, si ven la vida a través del cristal amarillo.

Si se te ocurre aplicar en internet eso que aprendes desde niño si eres listo y tus padres aplicados, siempre habrá algún duro que te ponga virtualmente en tu sitio.

No sé si esta vez me he explicado.

Antes he dicho que he conocido a muchos facinerosos que no se comportan conmigo conforme a su norma. Hay una razón comprensible: les conviene. Y como ocurre en todos los ambientes, algunos agradecen lo que haces por ellos. No suelen explicarte lo chungos que son y lo gilipollas que es esperar una integridad relativa.

En el mundo es mucho más real el comercio que el cinismo. Y lo más importante para el comercio es la buena fe. Y la relación más estrecha del comercio con el cinismo tiene que ver con el producto y la venta. Por decirlo con un ejemplo: la HBO tiene accionistas.

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35 comentarios en “Mi nick la tiene más gorda

  1. Perfectamente, Tsé. O eso creo.

    Hablando de otra cosa: como a mi admirado y amigo Bremaneur no le dejan aparecer por aquí (él sabrá, ay, porqué) le voy a decir Atleta, y no en su nombre sino en el mío, le voy a decir….nada. No merece la pena.

    1. Rectificándome: Tsé y Brema, el pelirrojo, sabrán el porqué, si es que lo hay.

      Lo que si tengo claro es que unos armonizan muy bien con la Residencia de Estudiantes y otros tienen en La Noria, por ejemplo, su lugar natural.

      Y yo lo dejo, no quiero que me echen. Que tengan un buen domingo.

      1. Usted lo ha dicho muy bien Sidrina. También resulta irritante el rasgo patrio de la glorificación del hijo de puta con pintas de equidistante y buenos modales. Quizá se deba a la herencia de las cadenas y la inacción, pero también es un empanamiento muy peligroso. Fíjense a que empantanamiento nos ha llevado. Culpa de FJL sin duda. Hay que entender un poco como funciona el mundo.

  2. ¿Cómo valoraría la segunda parte respecto a la original? Hace dos días vi la primera, principalmente por ver al DownJnr, y me decepcionó un poco.

      1. Gracias. Con la asiduidad con que voy al cine últimamente, si la llego a ver al menos serà en un espacio sin riesgo de encontrarme a Airón Mal.

  3. Lo del tipo que estaba a su lado en el cine indica que sin la coraza de hierro de ironman, se puede ser agresivo…y hasta letal…

  4. Lo del recuerdo es interesante, pero no estoy de acuerdo con el resto del planteamiento. Tampoco hay que elevar a paradigma el que el chulo de bar también se haya transportado al mundo de internet dónde se puede hacer conocido fuera del bar y es un rol más asequible gracias al anonimato.

    Tras tener razón con los gilipollas y el mal indiscriminado, se pierde la conclusión de que en el mundo real también hay tanta careta, historia, cinismo, supervivencia o como lo quieran llamar que en Internet. Usted mismo con esos facinerosos con los que vive una historia distinta dependiendo de si pagan o no. Y usted actúa como un personaje creíble en el que ellos confían. Por supuesto que algunos por gilipollas que se creen su autoengaño -de ellos-, sin saber cuál es este ya que depende de la relación particular de ustedes.

    Pero los inteligentes creen en usted porque nos encanta vivir historias en las que nos sentimos a gusto y disfrutamos de personajes creíbles.

    1. Yo no digo que en el mundo real no haya todo eso. Lo raro es que alguien lo haga todo el rato con todo el mundo. Sin entrar en las interioridades de por qué la gente hace esto o aquello, la colaboración es lo que funciona. De eso no tengo duda. Lo sigo intentando explicar es que hay gente que, en internet, intenta aplicar a los que actúan de manera normal, unas reglas infantiles de cómic para adulto. Y se fundamentan en el que el mundo está lleno de malos, de cínicos y tal y cual. Y que ellos, al manos, admiten serlo. Lo cachondo es que eso es mentira. Tampoco ellos son así cuando van al banco, al dentista o cuando le entran a una tía.

  5. Pero el problema no es sólo de los tarados, porque si pareciendo y actuando como tarados, se les trata como a tarados, ¿qué pasa? No pasa nada.

    El problema es que en plaza pública (inexplicablemente para mí) se les ríen las machadas y se les jalea hasta que en la crecida (uhhhh) se acaban subiendo a las barbas. Porque si algo tienen estos pencos, es que siempre encuentran otros pencos dispuestos a arrastrarte el ala.

    Después vienen las renuncias reculadoras y el acordarse de los genes y de lo que se ha aprendido, y el no querer ponerse a la altura. Tarde. Porque la altura se tenía que haber mantenido desde el principio, desde siempre, y entonces ni se hubiera interactuado con ellos, ni se les hubiese dado tanta información, ni se hubiesen tenido que cagar estas plumas tan gordas. Con perdón.

    Demasiada cancha.

    Ni fuego.

    1. Yo tengo por costumbre suspender el juicio un rato y acumular evidencias; más que nada para no meter la pata. Igual que ha dicho lo que he dicho, le diré que he conocido (supongo que a usted le habrá pasado también) a auténticos animales de los que van embistiendo por la vida, a los que uno prefiere tener al lado, pese a todo, y a gente extremadamente educada totalmente canalla. Mi vida como internauta (activo) es relativamente corta. Hay cosas que hice que no haría. Lo sé ahora.

      1. No sé si es cuestión de tiempo (y me refiero a “tiempo” en sentido amplio, metiendo en el saco todos los recursos del medio que se nos ocurran). Hace ya varios años que les trato, y la verdad es no tengo la menor idea de cómo son. Muy frecuentemente me sorprenden y me hacen cambiar de juicio: me descolocan. Creo que aquí, así, no podré conocerles nunca. Y que si me equivoco fuera, con más datos y certezas, qué no me pasará aquí.

        Así, esa cercanía que me gusta tener con las personas con las que trato (mejor dicho, que necesito tener), en internet me ha hecho pagar muchos patos, y con el tiempo he comprobado que es imposible aspirar a ella. Y que tampoco importa.

  6. “En internet, un montón de gilipollas son humpreibogarts y duros, la prosa es macho y mascullante, y están de vuelta sin haber salido”.

    Exacto, porque es gratis. Pero ud. está pensando en alguno(s) en concreto.

  7. “La hijoputez es cara. No hablo de lo que la gente es, sino de cómo se comporta. He tenido y tengo trato con gente facinerosa. Sin embargo, normalmente no lo son conmigo. El “mal” indiscriminado quizás sea un tema literario cojonudo, pero en la vida es un mal asunto”.

    Coño, Tse, está ud. sembrao.

  8. “Por eso hablaba de los literariovitales: esos son los que actúan como si los demás viésemos un alma atormentada, en vez de a un imbécil empapado.”

    Jajajaja. Lo dicho.

  9. A mí, los que en internet se convierten en unos bergantes me recuerdan a los que se “transforman” cuando se ponen delante de un volante o se toman un par de copas. Muestran su verdadera faz en cuanto se les quita el muro protector (para los demás) de la reprobación social o del simple cálculo de pérdidas-ganancias. La impunidad del castillo en forma de carrocería, la comprensión hacia el enajenado etílico o la virtualidad digital en realidad nos enseñan la verdad desnuda de lo que alojan, tapan o protegen.

  10. Para no variar, no me entero de nada. En la vida real conozco a unos cuantos que son verdaderos hijoputas aunque conmigo se comporten amigablemente. Siempre he pensado que un miserable amable es más miserable aún. Conozco a un par que pasaron en pocos años de llevar una vida normal a un estado de riqueza y los personajes amables se convirtieron en auténticos gilipollas. La gente suele echarle la culpa al dinero: “el dinero lo volvió gilipollas”, dicen. No, el dinero sólo le quitó la careta. Pero ya digo, eso es en la vida real.

    En la vida de internet perdí toda esperanza de entender algo cuando un “gran amigo” le decía a otro “gran amigo” que era un perturbado sin más vida que la que llevaba en la red. Para mi sorpresa, al poco tiempo se narraba el encuentro de ambos compartiendo amigablemente cuchillo y mantel.

    Creo que lo describió usted muy bien en el affaire CC-AE: somos espectadores que sólo vemos la superficie.

    1. Su juicio sobre el hijoputa no le impide dejar constancia de que no se comporta como tal permanentemente y con todo el mundo. Más aún, el cabrón listo no presume de serlo, precisamente porque no saca nada de ahí. Eso demuestra que las buenas relaciones son más fructíferas. Puede que el mundos ea un lugar asqueroso en el que todo el mundo disimula. Yo creo que no. Yo creo que la mayoría de la gente querría ser decente, a menudo no lo es y se justifica, y los verdaderos hijoputas disimulan todo lo que pueden. Incluso los tiranos más abyectos intentan engañar a sus súbditos explicándoles por qué hacen ciertas cosas. Pero esto ya lo sabe.

      Lo de internet se explica, creo yo, porque hay quienes intentan ser más o menos iguales allí y en otro sitio (admitiendo que la lejanía y el anonimato facilita las cosas), mientras que otros se comportan como personajes de novela (y entre estos siempre hay quienes reprochan a los primeros su normalidad, comparándola con sus hazañas virtuales).

  11. Lo de FdM, si se trata de Faustine, es un ejemplo de que también ocurre lo contrario. No hay que ver sólo lo negativo del melifluo que puede jugar a las bravuconadas sin temor a la bofetada del vivo y directo.

    También las almas sensibles pueden expresarse honestamente, incluyendo por supuesto la crítica, a salvo de las vergüenzas o presiones que les impidieron hacerlo en el momento, en público.

    Y lo digo sin juzgar, querida Faustine. Presento el hecho y que cada uno lo vea como quiera. Yo resalto lo positivo. Por cada uno que se encanalla con la tentación del anonimato o de la barrera digital hay muchos más que disfrutan de un espacio de libertad, tanto en el plano cualitativo de la honestidad como en el cuantitativo de la expansión de horizontes.

    1. Obviamente, el medio y la distancia permiten desde pequeñas imposturas a novelones de nota. Y supongo que los que “tenemos un blog” somos especialmente propensos al desmayo o al ahí están mis huevos virtual.

      Naturalmente, el medio es cojonudo. Resáltelo usted.

  12. A mí también me hacen apretar los dientes las personas que tienen que aprovechar internet para “expresarse honestamente, incluyendo por supuesto la crítica, a salvo de las vergüenzas o presiones que les impidieron hacerlo en su momento, en público”. Y les metía no una, no, varias collejas. Y además si son muy sensibles les daría un buen par de tortas. Pero volvemos a lo mismo, lo ortopédico y forzado pone de los nervios, de un signo o de otro.

    La cuestión principal, creo yo, es que cuando te comportas con naturalidad, te arriesgas a que te den las hostias a ti, sin intermediarios, y para eso, para poner en ese riesgo la cara y otras vísceras (digo yo), tampoco vale todo el mundo. Como se demuestra en la reacción de aquellos a quienes internet les ha cortado las gomitas de la careta y se les ha acabado viendo hasta la talla de camiseta interior. Y lo que eso jode.

  13. (Que viendo la película me he dado cuenta, y véase la falta de adaptación al medio y la gilipollez hasta dónde llega, de que usted a lo mejor, XDDDDD, con su segundo párrafo intentaba describirme. También cabe la posibilidad de que no, claro, XDDDD. La cosa es que yo no me veo retratada ahí, en esas circunstancias. Pero yaaaaaaa pensaré en ello, ya, que todavía queda mucha peli, XDDDD)

    ((Horrorosa, de Russell Crowe en la Provenza (ahí es nada): “Un buen año”, en Canal 9))

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