Temo a las bolsas aunque traigan galletas


Lo más alucinante del artículo de Almudena Grandes es esto:

Si algún día caigo fulminada en plena calle con un bebé entre los brazos, siempre se lo confiaré antes a un sindicalista griego que a un financiero anglosajón. Vivirá peor, pero su espíritu permanecerá a salvo de la despiadada crueldad de los cínicos.

Me hago terribles preguntas: ¿de quién es el bebé? ¿qué la fulmina? ¿si cae fulminada, cómo le va a dar tiempo a confiar el bebé a alguien? ¿espera que, al caer fulminada, estén cerca un financiero anglosajón y un sindicalista griego, ambos esperando recibir el encargo?



Acabo de localizar al especulador que está detrás de los volátiles mercados. Es el niño que se tapa los oídos:





Me encanta esta noticia. Los vascos son «tan distintos» de los otros europeos, como lo son los italianos de los rusos. En el próximo estudio los compararán con los africanos, siguiendo criterios tan rigurosos como que los donantes provengan de tres generaciones de africanos de la misma provincia, por ejemplo, Logroño o Murcia.



Las explicaciones de Garzón sí me han convencido esta vez.



Me han hecho mucha gracia las explicaciones de la china: ¡menuda cara se le ha puesto con tanta chuleta!



Fino y necesario análisis de las elecciones británicas. Aún estoy con la boca abrida (*)

…tú qu’ tiés la boca abrida dile al burro so.



Y ahí va mi último analista financiero: