Dos bromas y un asunto muy serio


Después de pagar una pasta a un informante, he recibido por fin el vídeo que nos cuenta la infancia de qtyop. Al verlo uno comprende su mal carácter y su olor a establo:





Al parecer Garzón se tiene que exiliar por culpa de Franco. He estado pensando y se me ha ocurrido una solución. Si es un perseguido retroactivo, podríamos aplicarle la Ley de Amnistía.



No suelo afirmar que tal o cual obra es imprescindible. Al final, supongo, que de todas las obras se puede prescindir. Sin embargo, acabo de leer un libro que me parece está cerca de ese calificativo. Así que no lo diré, pero queda dicho. La obra es El Tercer Reich y los judíos (1939-1945): los años del exterminio y su autor es Saul Friedländer. En realidad es una segunda parte, pero puede leerse independientemente de la primera. Se lo aseguro.

La obra está organizada de manera cronológica y tiene una enorme virtud. Los historiadores siempre ponen entre paréntesis el método basado en los testimonios de testigos. Hay muchos ejemplos de percepción poco objetiva de la realidad, de memoria distorsionada e, incluso, de simple mendacidad. En el caso del genocidio judío, además del enorme volumen de documentos disponibles, se cuenta con un enorme volumen de testimonios. Muchas personas creen que es injusto dejarlos de lado, y se han centrado precisamente en ellos. Su trabajo es reivindicativo. Por desgracia, incluso cuando se trata del trabajo más honesto, este procedimiento suele deslizarse hacia una forma, en el mejor de los casos, sutil, de propaganda emotiva. Los seres humanos tendemos a gregarizar todo, y a absorber vicariamente el sufrimiento de los “justos” (que reciben ese nombre por haber sufrido). Quizás por mi nula emotividad (modo de cachondeo privado) prefiero los libros de historia que manejan datos sin caras y sin nombres, antes que las memorias.

Todo esto lo cuento porque Friedländer ha conseguido algo prodigioso. Su libro está construido sobre dos pilares: la exposición pormenorizada y documentada de datos históricos, y las voces de la época. Y entre esas voces sobresalen las de personas “sin importancia”. En el libro se presta mucha atención al pensamiento escrito de los dirigentes de la época; sin embargo, de forma pausada, y sin énfasis, también vamos viendo cómo percibían la evolución de las cosas, personas que fueron escribiendo diarios y documentos que producen en el lector un efecto descarnado de realidad. Ese efecto es resultado de un tono aparentemente gris, ayuno de sentimentalismo. Todo lo más, a veces, a menudo, se perciben gotas de ironía. Y es resultado del fin previsto, que es inevitable para nosotros. Vemos como el horrible final va vistiendo el proceso, acumulando una sensación informe, ilocalizada. Es un libro lleno de memoria, pero engarzada dentro de la historia global.

Naturalmente, esos logros no son casuales. Son resultado de un proceso de selección. El mérito es extraordinario: escribir una historia objetiva de un período y un proceso terrible, una historia clara y ordenada; y conseguirlo incluyendo centenares de voces que no recuerdan, que son contemporáneas a lo que narra el autor, escogiendo precisamente aquello que nos dibuja mejor un escenario infame de desolación moral.

Es una gran obra.

28 comentarios en “Dos bromas y un asunto muy serio

  1. La infancia de qtyop desvelada al fin.

    Franco es como el Cid (pero en malo): sigue exiliando personas humanas 35 años después de muerto. Una cosa prodigiosa.

  2. Aquí escritoras famosas caen fulminadas con un bebé en los brazos al lado de sindicalistas griegos y el juez universal se exilia perseguido por un dictador que murió hace un siglo, o casi.

    Qué país.

  3. coño, está mañana iba a escribir una entrada sobre el morro que tienen los funcionarios y me ha pisado el titular…

  4. La pregunta ahora es: ¿cuánto de esto habría sido necesario si en 2008 hubiera tomado medidas de recorte del gasto público?

  5. Unos cuantos – y entre ellos funcionarios- inasequibles al desaliento, van a decir:
    ¡pobre Zapatero! qué mal trago estará pasando con estas las medidas que le obligan a tomar otros gobiernos.

  6. coño, yo creía que hoy se podía atender al titular (5%) sin tener que oír la música (el canto gregoriano retórico).

  7. ‘Al parecer Garzón se tiene que exiliar por culpa de Franco. He estado pensando y se me ha ocurrido una solución. Si es un perseguido retroactivo, podríamos aplicarle la Ley de Amnistía.’

    Ge

    nial.

  8. ¿Este recorte afecta a los funcionarios que cobran de las C.C. A.A.?
    ¿Estas van a aplicar algún plan de ajuste? ¿Y los Ayuntamientos?

  9. El TPI es un órgano de Naciones Unidas ¿no? Si es así, con semejante jefe, es el lugar apropiado para Garzón.

    (Como oí decir una vez a un policia en “Ley y Orden”:
    ¿Pedir ayuda a los de la ONU? ¡pero si sólo sirven para aparcar en doble fila….!)

  10. El recorte a los sueldos de los funcionarios será, en teoría, progresivo: es decir, que el 5% no será igual para todos, aunque no está claro con qué parámetros se repartirá. Me cuenta una diputada socialista desde el Congreso que afectará a todas las administraciones públicas, no sólo a los que dependen del Gobierno central: también bajarán los sueldos de todos los trabajadores de las empresas públicas, y también a los funcionarios que dependan de autonomías y ayuntamientos. Aunque está por ver cómo se pone en marcha tal medida, y si choca con las competencias de otras administraciones.

    Escolar.net.

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