Hambre

El proyecto “Mil millones de hambrientos“ utiliza imágenes de impacto para mostrar la cara más amarga del hambre. Entre los famosos que la alientan está Jeremy Irons. El estupendo actor británico se enfada ante la cámara, y mucho. Lamentablemente, parece una más de sus interpretaciones. ¿Recuerdan aquello de que “quien mucho abarca poco aprieta”? Pues eso me parece esta campaña. Uy, intentar frenar el hambre en el mundo, qué osadía. ¿No podía ir “partido a partido” como dicen los futbolistas intelectuales? Sí, hombre, podrían intentarlo por países. Tomar por ejemplo Sierra Leona u otro lugar de esos en los cuales las moscas se han hecho con el poder del ambiente. Dejarse allí la piel, concentrarse de verdad en denunciar la miseria, condenar a los dirigentes que  nadan en la abundancia mientras permiten que sus súbditos se ahoguen en la mierda. Todos a una: Irons, Banderas, Roberts, Gere, regimientos de actores famosos, únanseles solidarios de a pie de todo el mundo, desplazados al país, con dos cojones, máxima cobertura mundial, pero en serio, pidiendo la intervención de la Onu o la Otan para que a los habitantes del país se les conceda de momento una comida digna al día. Hombre, ya sé que la cosa no es tan fácil, pero es que estoy hasta los cojones de las mismas estrategias que nunca consiguen solucionar ni siquiera el problema de un solo país. Cambien el chip de una vez, ya, joder.