Como decía Garzón


He incumplido (al menos por retraso negligente) el compromiso de dedicar una serie de entradas al derecho penal internacional. Sin embargo, y para enmendarme (o enmierdarme) un poco, podemos ver lo que escriben otros sobre el mismo asunto. Me refiero a la noticia que nos trae qtyop, de la que se deduce que el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos dice lo mismo que dijo Garzón. Naturalmente, habrá quien diga que por eso se acusa a Garzón de prevaricación. Esta tesis, por desgracia para Garzón, no es cierta (al menos formalmente, que es de lo que puedo hablar). La prevaricación de Garzón es resultado de muchas otras cosas que se resumen en la creación de un aparato artificioso para asumir una competencia que no le corresponde y terminar declarando (excediéndose de competencias) extinguida una responsabilidad penal.

No obstante, como rectificar es de sabios, voy a escribir esta entrada según leo la sentencia de Estrasburgo. A ver si es verdad lo que dice El País.

Son las 10H58′. Empiezo.

M. Vassili Kononov se queja de que su condena es contraria al artículo 7 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Y al parecer le iban dando la razón en las fases previas.

Estos serían, resumidamente, los hechos: El señor Kononov era soviético desde 1940 (ya sabemos cómo se produjo la unión). En 1941, el lugar donde vivía fue invadido por los alemanes, pero él se alistó como soldado de la URSS y se convirtió en un comando, adquiriendo el grado de sargento. En junio de 1943 es lanzado en territorio de Bielorusia, cerca de Letonia y empieza a actuar como partisano. Como consecuencia de ciertas detenciones de otros partisanos por los alemanes, y sospechando de espionaje o colaboracionismo de algunos campesinos, el 27 de mayo de 1944, vestidos como soldados alemanes, llegan al pueblo de Mazie Bati, lugar en el que encuentran (en la casa de un habitante de ese pueblo) armas. A las órdenes de Kononov se producen los asesinatos de varias personas, algunas calcinadas dentro de una vivienda quemada por los partisanos.

El señor Kononov negó su particpación, dando una versión bastante extraña, que consta en la sentencia. Sobre todo porque fue condecorado. En 1990, Letonia se independiza y se adhiere al Convenio (y declara ilegal la incorporación efectuada en 1940 a la URSS, efectuada, según dicen, por fuerzas de ocupación).

En 1998, el señor Kononov es acusado de crímenes de guerra. Primer dato interesante, por cierto. Sigo leyendo.

Al final es condenado por cometer actos prohibidos según las normas de Núremberg, el 4º Convenio de La Haya de 1907 y el 4º Convenio de Ginebra de 1949. Esta condena fue anulada, sin embargo, porque no se había resuelto el estatuto de los asesinados (la cuestión de si se trata de combatientes o no combatientes y si el territorio era o no territorio ocupado). Hay una segunda condena posterior, que absuelve por crímenes de guerra, pero condena por robo. En esa condena se parte de que las fuerzas no son de ocupación y que hay que aplicar la ley soviética vigente. Como existía una previa condena de los habitantes del pueblo (en juicio sumarísimo), los asesinatos de los hombres condenados estaban justificados militarmente, pero no el de las mujeres, que se califican como saqueo conforme a las leyes internas vigentes entonces.

Esta sentencia fue recurrida, sobre la base del argumento de que Letonia era un Estado independiente de iure y había que aplicar la legislación internacional y la ley letona vigente. La sentencia definitiva condena a Kononov aplicando las siguientes normas:

1.- El Convenio de La Hay de 1907.

2.- El Convenio de Ginebra de 1949, de protección de civiles en tiempos de guerra.

3.- El primer Protocolo del Convenio antes citado de 1977.

En cualquier caso, los hechos son calificados expresamente como crímenes de guerra.

Y específicamente se parte del hecho de que los civiles no eran soviéticos, sino letones, y que se trataba de no combatientes.

Y expresamente se dice que se aplican las Leyes y Costumbres de Guerra internacionalmente aceptados, tal y como se hace en el proceso de Núremberg.

Luego se analizan los Códigos Penales de Letonia, de 1926, y de la República socialista, de 1961. Se trata de normas que regulan la prescripción y, desde 1993, la inaplicabilidad de la prescripción a crímenes de guerra.

También se analizan las normas internacionales aplicables a crímenes de guerra (varias disposiciones son anteriores a la Segunda Guerra Mundial), y, esto es importante, también analiza las reglas aplicables a la guerra derivadas de las costumbres internacionales. Es muy largo, pero muy interesante. Les recomiendo que lo lean. Verán que, en materia de crímenes de guerra, ya había un corpus muy extendido anterior a la Segunda Guerra Mundial (es muy curiosa la propia práctica de la URSS durante la guerra).

Entro ya en la fundamentación de la sentencia.

Las alegaciones del Gobierno letón y del señor Kononov son muy clarificadoras. En primer lugar porque, en todo caso, se mantiene que se trata de crímenes de guerra contra población civil, que se trata de un delito perseguible conforme al Código letón de 1926 (aunque el delito estaría prescrito según el Gobierno ruso), y porque se parte de que ya era delito conforme a normas internacionales el ataque contra los no combatientes letones, por fuerzas armadas de otro país beligerante. Todo esto lo niego la defensa del señor Kononov, que, entre otras cosas, afirma que los asesinados eran soviéticos (esta es también la tesis rusa).

¿Qué afirma el Tribunal?

Primero: que los letones asesinados eran civiles.

Segundo: que el señor Kononov era un combatiente, que, además, llevaba el uniforme alemán (cometía pues un crimen de guerra, codificado, por ello).

Tercero: que conforme a las normas vigentes en ese momento, tanto los combatientes que se han rendido como los civiles de los que se sospecha han participado en las hostilidades cometiendo crímenes de guerra (ésa es la tesis del señor Kononov) pueden ser detenidos y juzgados, pero su ejecución sumaria es contraria a la ley de guerra.

Cuarto: es indudable que existía una codificación legal y consuetudinaria suficiente de los crímenes de guerra antes de la Segunda Guerra Mundial.

Quinto: muy importante. El Tribunal evita la discusión sobre si Letonia era o no URSS dejando claro que basta que el crimen se produzca en el contexto de un conflicto armado internacional. Como lo es el conflicto entre las URSS y Alemania

Elle considère (comme la chambre au paragraphe 112 de son arrêt) qu’il ne lui appartient pas de se prononcer sur la question de la légalité de l’incorporation de la Lettonie à l’URSS et qu’en tout état de cause pareille appréciation ne s’impose pas en l’espèce. S’il était nécessaire en 1944 d’établir l’existence d’un lien avec un conflit armé international pour engager des poursuites du chef de crimes de guerre, cela ne signifie pas que seuls les membres des forces armées ou les ressortissants d’un Etat partie au conflit pouvaient faire l’objet de telles poursuites. Ce qui était requis, c’était un lien direct entre le crime allégué et le conflit armé international. Autrement dit, le crime allégué devait être un acte accompli aux fins des objectifs de la guerre44. En l’espèce, les tribunaux internes ont estimé que l’opération du 27 mai 1944 avait été organisée au motif que certains villageois étaient soupçonnés d’avoir coopéré avec l’administration allemande. Il est donc évident que les événements litigieux avaient un lien direct avec le conflit armé international entre l’URSS et l’Allemagne et que les actes en question avaient été ostensiblement accomplis aux fins des objectifs de guerre soviétiques.

Más:

Dès lors, la Cour considère qu’en mai 1944 les crimes de guerre étaient définis comme des actes contraires aux lois et coutumes de la guerre, que le droit international exposait les principes fondamentaux sous-jacents à cette incrimination et qu’il donnait une large série d’exemples d’actes constitutifs de crimes de guerre. Les Etats avaient pour le moins l’autorisation (sinon l’obligation) de prendre des mesures pour punir les individus coupables de tels crimes, y compris sur la base du principe de la responsabilité des commandants. C’est ainsi que des tribunaux internationaux et nationaux ont, pendant et après la Seconde Guerre mondiale, poursuivi des soldats pour des crimes de guerre commis durant ce conflit.

Sexto: Específicamente, el Tribunal declara que la conducta del señor Kononov estaba ya prohibida en el Convenio de La Haya de 1907. Incluso, en el caso de la mujer embarazada quemada viva, lo remonta a las Instrucciones de Lieber de 1863. Y específicamente lo es la ejecución sumarísima incluso de presuntos criminales de guerra (lo eran los letones, según el señor Kononov y el Gobierno ruso).

Séptimo: ante la ausencia de normas sobre prescripción en el derecho internacional vigente en 1944, en materia de crímenes de guerra, el Tribunal considera que no puede admitirse la existencia de prescripción.

Octavo: hay, finalmente, una serie de argumentos sobre la previsibilidad de la condena que, sin dejar de ser interesantes, no importan a los efectos de si esto es lo que ha dicho Garzón.

Finalmente hay una serie de «votos particulares». Personalmente comparto el de los jueces Costa, Kalaydjieva y Poalelungi. Sin embargo, a los efectos de lo que dice el Tribunal hay que estar a lo que dice la mayoría.

Aquí se acaba el análisis de la sentencia.

¿Esto es lo que dice Garzón?

Ni de coña.

Garzón, de forma deliberadamente ambigua, hace un salto de los crímenes prohibidos por el derecho de guerra (de los que se olvida cagando hostias) a los crímenes de lesa humanidad. Y lo hace porque, a diferencia de los primeros, que sí tenían una tradición consuetudinaria y habían sido parcialmente codificados, los crímenes de lesa humanidad se codifican a partir de Núremberg.

¿Por qué se puede perseguir a Kononov y no a los dirigentes del PCUS: porque su crimen es crimen de guerra, y en 1944 sólo eran tales los que tenían lugar en el contexto de una guerra internacional, y no en el de una guerra civil.Por eso la insistencia de todo el mundo en hablar de si Letonia era o no independiente y si los asesinados eran o no civiles o combatientes. Y el TEDH lo que hace es dejar de lado la cuestión simplemente dejando constancia de que, al margen de la nacionalidad de los asesinados, sí se producen los asesinatos en el marco de una guerra internacional, como ya se ha dicho.

Miren en el auto de Garzón y pregúntense de qué crímenes de guerra se acusa a los franquistas. Específicamente se califica su crimen de insurrección militar. Dice el auto de Garzón:

Quienes se alzaron o rebelaron contra el Gobierno legítimo y cometieron, por tanto, un delito contra la Constitución entonces vigente y contra los Altos Organismos de la Nación, indujeron y ordenaron las previas, simultáneas y posteriores matanzas, torturas y detenciones ilegales sistemáticas y generalizadas de los opositores políticos, y provocaron el exilio forzoso de miles de personas.

Todo el Fundamento Jurídico 4º del Auto de Garzón nos demuestra que los delitos de que se acusa a los franquistas ignotos se califican de delitos de lesa Humanidad.

Vamos, que Garzón dice lo mismo, por los cojones.

Son las 12H28′. Tengo que hacer. No voy a leer lo que he escrito. Si hay alguna errata, discúlpenme.

Les quiero un huevo, tíos.