Lost day

Hoy es el L-day.

No sé si habrá escrituración en directo. Estoy tentado pero hay algunos incovenientes:

  • La plataforma wordpress es bastante inútil a la hora de twittear.
  • Vivo lo suficientemente al sur como para que no haiga lunes de pentecostés. El Rocío es (era), además, una fiesta sevillana que se celebra en Huelva. O era (es) al revés; que nunca me acuerdo
  • Es decir, tendré también que desayunarme y enfrentarme a la realidad real
  • Además, ya se sabe: blabbermouths

Podría tratar el caso como si una SuperBowl se tratara. Blackout completo y escriturar en diferido por la tarde. Pero, subiendo las escaleras podría topar con mi vecina y joderse el invento.

Además quiero participar del acontecimiento planetario. Es extraño, leyendo el NYtimes me parece entender (como en el Imdb) que el final será antes en la Costa Oriental que en la Occidental. Está bien. Es extraño, digo, que coordinemos entonces con la Occidental. Tiene algo de justicia poética, como señaló Jacob: se trata de una serie PT, basada en LA y rodada en HI.

Coincide este final con una reflexión vital sobre el inglés y sus circunstancias. La verdad es que ha llovido mucho desde que empece a decir «I am Francis Matthews» y ha cambiado todo para que todo siga igual. Recuerdo mis años mozos la insistencia de mis padres en que dominara la lengua común. Recuerdo que había poca exposición al inglés: alguna exótica parabólica, una radio de onda corta para pillar la BBC o bajarse a la Campana a encontrar algún periódico de dos días antes. En la costa mediterránea la cosa mejora algo. Recuerdo también que cuando estudiaba no temía coger, y comprar, algún libro técnico escrito en inglés. Recuero que mucho antes de que llegara internet y su amazona ya hube comprado libros de referencia directamente a editorial. Fue una pequeña aventura de juventud, con giro postal y esas distancias espaciales y temporales que hoy acortan la web, el correo electrónico y la mensajería.

El escenario es hoy incomparablemente diferente. Los periódicos ingleses a las siete de la mañana por debajo de la puerta. La mayoría de los audios de las televisiones locales puedan pillarse en inglés. Hoy los DVD puedan verse en versión original, con o sin subtítulos. Hoy la wikipedia inglesa es una obra de referencia en el ámbito académico y científico accesible hasta para vagos; mientras que la wikipedia vernácula es un esfuerzo melancólico. Hoy puede echar mano de youtube o de academicearth y vivir un curso de topología algebraica, física moderna, o química analítica en inglés por un nob(t)able o por un ableble de Standord, Harvard, UCLA, Yale and the like. Y la evidencia de que nada, o casi nada de eso, estará nunca vernáculo (salvo en catalán, claro). En fin, hoy volar es incomparablemente más difícil e incomparablemente más barato.

Hay dos hitillos reveladores. Primero fue la distribución y venta de los dos últimos libros de la saguilla de Harry Potter en inglés, simultáneamente a su release mundial. Desconozco la audiencia del caso pero supongo que si Pergamon, Salamandra, El Corte Inglés y La Casa del Libro se jugaron sus cuartos (no intuyo a ver ninguna posibilidad de subvención en el caso) algo habría detrás. Timidamente. quizá, pero algo hemos cambiado en este aspecto en las últimas décadas.

Y está, claro, lo de hoy. Mucho más que la presencia, ya habitual, de series VOSE semanas después de su estreño useño, hoy es la emisión en directo y a palo seco sin la mera posibilidad de un comentarista castellano. Hay alguna referencia pretérita. Digital+, por ejemplo, conecta también todas las semanas de otoño con el SundayNightFootball y emite, íntegra, la versión americana del evento: sin comentarista desplazado o trasnochador.

No dudo que parte del entuerto se deba a la necesidad de atajar los rumores. A la necesidad de no saber el indeseado final de antemano. Ante lo cual sólo cabe el blackout total (imposible en una socidad globalizada; vaya he escrito el sintagma) o la emisión simultánea. Pero también observo esperanzado que el inglés se va abriendo paso a paso.

Cuento esto por una experiencia personal hodierna relacionada con el inglés, que me provoca esfuerzo y melancolía.

Yendo al grano diré que desprecio el final de Lost. Ya he escrito que Lost es una gran serie salvo que pretendas que te explique el sentido de la vida(17). Digo ahora que la última temporada es muy diferente. Alocada. Como precipitándose hacia el final. En un foresight bias de campeonato.

Todas las temporadas se han deslizado maravillosamente hacia su cliffhanger. Especialmente la primera temporada cuando, quizá, el espectador no sabe si habrá show al año siguiente o no. Esta vez no hay solución y, como toda a sentencia a muerte, la espera es algo ridícula. Hace unos días veía Across the Sea y tenía la sensación de dead serie walking. Habría preferido que la historia muriera de aburrimiento. O que todo fuera marketing.

Digresión

Hablando de Lost, de los flashbacks, flashforwards y los flashsideways… me pregunto hoy cómo se encuentra Zlatan Ibrahimovic.