Advertidos errores …


Ya está el populacho poniendo a caer de un burro a Celia Villalobos. Sin embargo, ¿cómo quedaríamos cualquiera de nosotros si nos pusieran una cámara oculta o un micro y nos siguieran a todas partes? Yo sólo digo que el que no haya gritado a su chófer y a su guardaespaldas en plena calle, diciendo que no no son más tontos porque no se entrenan, que tire la primera piedra.





¿Todavía no ha dimitido la ministra que dijo ayer que una no-errata era una errata?

¡Ah, espera! ¿A ver si va a resultar que es la menos torpe del Gobierno?



Lo de menos torpe lo digo por lo siguiente: ¿se ha reunido de nuevo el Consejo de Ministros para aprobar una modificación del Real Decreto Ley 8/2010 de 20 de mayo?

Me explico: el artículo 86 de la Constitución Española dice:

1. En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título Primero, al régimen de las Comunidades Autónomas, ni al derecho electoral general.

2. Los Decretos-Leyes deberán ser inmediatamente sometidos a debate y votación de totalidad al Congreso de los Diputados, convocado al efecto si no estuviere reunido, en el plazo de los treinta días siguientes a su promulgación. El Congreso habrá de pronunciarse expresamente dentro de dicho plazo sobre su convalidación o derogación, para lo cual el Reglamento establecerá un procedimiento especial y sumario.

3. Durante el plazo establecido en el apartado anterior las Cortes podrán tramitarlos como proyectos de Ley por el procedimiento de urgencia.

Como no podía ser de otra manera, el artículo 5 de la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, dice que:

Del Consejo de Ministros.

1. Al Consejo de Ministros, como órgano colegiado del Gobierno, le corresponde: (…)

c. Aprobar los Reales Decretos-Leyes y los Reales Decretos Legislativos.

En la misma ley se dice:

Artículo 9. Del Secretariado del Gobierno.

1. El Secretariado del Gobierno, como órgano de apoyo del Consejo de Ministros, de las Comisiones Delegadas del Gobierno y de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios, ejercerá las siguientes funciones: (…)

e. Velar por la correcta y fiel publicación de las disposiciones y normas emanadas del Gobierno que deban insertarse en el Boletín Oficial del Estado.

¿Ven por dónde voy? Se aprueba el Real Decreto-Ley por el Consejo de Ministros (reunido al efecto, claro). Éste es el jodío decreto-ley.

Vale. Si la publicación contiene errores, y se da cuenta uno de esos que debe vigilar por que no los tenga, le mandan al BOE una corrección de errores. Voilà!

Ahora viene lo gracioso. Si es un error está todo bien. No hay ley que se publique sin erratas.

Sin embargo, si no es un error, si se ha rectificado, y el Consejo de Ministros no se ha reunido, y parece que no desde el 20 de mayo, un montón de gente ha cometido irregularidades. Por ejemplo:

a) El Presidente del Gobierno y los ministros que consienten que se publique una rectificación como si se hubiera tratado de una errata.

b) Los señores que tienen que vigilar, que han mandado una rectificación como si fuese una corrección.

Porque, aunque presumo que los miembros del Gobierno -pobrecitos- no lo saben, lo cierto es que cuando un Real Decreto-Ley ha sido aprobado, sancionado y publicado, sólo se puede «rectificar» utilizando el mismo procedimiento.

Yo diría, por cierto, que alguien podría animarse a plantear la nulidad de pleno derecho de la rectificación (porque no se ha adoptado por el Consejo de Ministros) y, a lo mejor, presentar alguna querella contra los animosos señores que nos gobiernan. Supongo que no irá a ningún lado -ya sabemos cómo nos tomamos en España lo de la ley-, pero ¿y lo bien que nos lo íbamos a pasar escuchando como se han pasado el Ordenamiento Jurídico y la Constitución por el forro de los huevos?

En fin, son tan torpes que acaban de confesar que han dictado un Real Decreto-Ley (un pedacito, ya lo sé), sin reunirse, sin votar, y sin derogar el cachito que ya estaba vigente y publicado.

Un notario que conocí hace años, una auténtica lumbrera, por cierto, me dijo, en una ocasión, que las fuentes del derecho eran la ley, la costumbre, los principios generales del derecho y la corrección de errores del BOE.

Acabamos de confirmarlo.