Una explicación evolutiva de lo que oímos estos días


He de hablarles de un asunto capital. Los animales pluricelulares más simples se alimentan mediante digestión intracelular: todas las células comen, atrapando el alimento mediante unas bolsas creadas ad hoc, las vacuolas digestivas. Bah, no nos interesan, son como comunas hippies.
A diferencia de los anteriores, los restantes animales comen mediante un saco extracelular, que llenan de enzimas. El alimento entra en esa cavidad a través de un agujero. Todo el mundo lo llama boca, pero ¿es correcto?

Los animales que solo tienen un agujero lo usan para ingerir comida y para expulsar los desechos. Usan el mismo agujero. El proceso es poco eficiente: hasta que no han digerido el alimento y han expulsado los desechos, no pueden volver a comer. Este es el plan vital de, por ejemplo, los cnidarios (así, las medusas).

Como ese plan vital es un poco asqueroso, la mayoría de los animales decidieron que era más práctico contar con dos agujeros. Es más limpio y, además, puede usted seguir comiendo y comiendo, mientras digiere. Así que evolucionaron hacia la urbanidad.

La pregunta del millón, la única ineludible, es: cuando se desarrolló un agujero extra, ¿se desarrolló una boca o un agujero del culo?

Para resolver esa cuestión capital, nos tenemos que ir a hace unos seiscientos millones de años. En aquel momento, los animales quedaron divididos en dos grupos (ahora los llaman superfilos): los deuteróstomos y los protóstomos.

Para distinguirlos hay que partir de lo que sucede tras el desarrollo celular por segmentación (las primeras divisiones del óvulo fecundado). A esa masa compacta de células se la llama mórula. Luego se forma un hueco interior, y la masa compacta se convierte en una pelota, a la que se llama blástula. A continuación, la cubierta se introduce hacia el interior, invaginándose, a través de un ¡¡agujero!! llamado blastoporo.

Pues bien, en los protóstomos, el blastoporo se convertirá en la boca del animal.

En los deuteróstomos, sin embargo, el blastoporo se convertirá en el ano.

Usted, estimado lector, es todo esto:

Superreino: (Dominio): Eukaryota
Reino: Animalia
Subreino: Eumetazoa
(sin clasif.) Bilateria
Superfilo: Deuterostomia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Infrafilo: Gnathostomata
Superclase: Tetrapoda
Clase: Mammalia
Subclase: Theria
Infraclase: Placentalia
Superorden: Euarchontoglires
Orden: Primates
Suborden: Haplorrhini
Infraorden: Simiiformes
Parvorden: Catarrhini
(sin clasif.): Euarchonta
Superfamilia: Hominoidea
Familia: Hominidae
Subfamilia: Homininae
Tribu: Hominini
Subtribu: Hominina
Género: Homo
Especie: H. sapiens

En estos momentos de duda y aflicción, hay que recordar lo que somos: la naturaleza no engaña.

Creo que los datos que acabo de dar, aunque duros, tendrán la virtud de situarnos a ras de suelo, de explicarnos por qué, aunque nos creemos dioses, el bajo vientre demuestra que no lo somos.

No, no se dejen engañar. Básicamente somos lo que rodea al agujero del culo.

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12 comentarios en “Una explicación evolutiva de lo que oímos estos días

  1. Pues es muy interesante el problema de qué agujero fue antes…es como lo del huevo y la gallina…yo creo que en el hombre, el primer agujero surgió en la cabeza…

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