Vaya década escogimos para dejar de esnifar pegamento

Hemos entrado en una época de inflación de opiniones. Y todo el mundo se ha apuntado. Ya no hay voces autorizadas: las que había se quemaron al cometer su quinto error predictivo. Hoy cualquiera puede decir un “ya lo dije” y que nadie se dé cuenta de la mentira. Si no tenemos tiempo para leer (menos para comprender) la ingente masa de explicaciones sobre lo que nos pasa, menos aún para revisar lo que éste o aquél dijeron tiempo atrás. La prensa “seria” ha adoptado el modelo MARCA: entrevista a un brujo sudafricano, “en exclusiva”, prediciendo la victoria de la selección española de fútbol. Y así, ves a tanto espantajo dando consejos, que terminas convencido de que la clave es que entre la pelotita o no, incluso en estos asuntos tan serios. Mal asunto cuando una metáfora sobre el fútbol termina convertida en una metáfora sobre el PIB.

Todo esto es producto del pánico y del pertinaz milenarismo que invade al personal en épocas como éstas. Ésa debería ser la primera enseñanza: recordar que, aunque le estén diciendo otra cosa, esto no es nuevo. No lo es, y ya conocemos los errores que se cometieron; y no deberíamos repetirlos, claro. Por desgracia, esa enseñanza es opuesta a la segunda: la enseñanza del “sálvese quien pueda”, que tan útil es en momentos así. Los que explican las crisis del pasado nos enumeran primero las cosas que se hicieron mal, y luego ratifican que, por hacerlas mal, fueron los egoístas los que salieron mejor parados. Si viene el león y todos estamos unidos, a lo mejor el león se queda sin cenar; sin embargo, lo normal es que se salven los que primero salen corriendo. Y de aquí deriva una tercera enseñanza, que ni es ni deja de ser contradictoria con las anteriores (simplemente es una putada): es muy fácil no darse cuenta de que ya hay muchos que han salido corriendo aunque parezca que están a tu lado. Ya que hablaba antes de metáforas, esta enseñanza se resume en la falacia del “mismo barco”. Nuestro gregarismo, esa atestada nave central de la catedral un uno de enero del año mil, nos impide darnos cuenta de que alguien, a nuestro lado, nos puede estar robando la bolsa. Y será ese mismo gregarismo el que termine encontrando afrancesados. Es lo que tiene los péndulos: los que hoy nos venden las recetas impuestas por otros que se supone van en nuestro mismo barco, serán despedazados cuando se compruebe que no, que su barco era otro. Por cierto, esto de los barcos, es además como las muñecas rusas: ¿de verdad cree usted que los alemanes y los españoles están en el mismo barco y que los unos miran por los otros? ¿de verdad cree usted que los catalanes y los canarios están en el mismo barco, etc? ¿de verdad cree usted, parado de cincuenta años, que está en el mismo barco que el director general de una de esas famosas “multinacionales españolas”? Lo fácil es hablar del puto barco; lo difícil es definir lealmente, a la manera del buen padre de familia, en qué coinciden mis intereses con los suyos, y a partir de qué cantidad de egoísmo empezamos a salir peor parados. Se trata, básicamente, de una mezcla de contabilidad y mus. Y hay partidas en cada una de esas muñecas rusas.Buena suerte a todos y tengan cuidado ahí fuera.

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22 comentarios en “Vaya década escogimos para dejar de esnifar pegamento

  1. Vamos a deshojar margaritas: ¿me salvará? ¿No me salvará? ¿Te salvará o no te salvará? ¿Nos salvará o no nos salvará? ¿Les salvará?

    Ya sabemos que tiene una nueva misión: salvar no al soldado Ryan, sino a este país. Antes tenía otra, pero así es la política: uno va cambiando de misión con las circunstancias. La cosa es tener siempre una misión, no hay más remedio si uno quiere ser imprescindible.

  2. Desengáñese. El problema no es el salvador, sino los millones de “salviturus” que volverán a votarlo en las próximas elecciones. Y así siempre. Tenemos una milenaria afición a exculparnos hasta de lo que nosotros mismos nos provocamos. Vean cómo todo el mundo habla de “los mercados”, “los banqueros”, etc, pero nadie dice nada del gustirrinín que les entraba cuando en la tele decían que el piso que les regaló Franco ahora valía 80 millones de leuros.

    Y es que llevamos 6 años comprobando que España sí se merece un gobierno que le mienta.

  3. Jaja, pero me parece que ahora diría otra cosa:

    sónsoles, no te imaginas la cantidad de países que podría salvar este español (José Luis himself, of course)

  4. No me queda más remedio que rendirme a su sentido común, lehningen. Eso es lo peor de todo, que nos merecemos que él nos salve.

    Voy a por el pegamento

  5. PEQUEÑAS DIFERENCIAS

    En la Complutense, la semana pasada, el comentario de texto en Lengua Castellana (sic) se debía hacer sobre unos párrafos de “Juan de Mairena”. En mi universidad (también sic), hoy, el ibidem era un artículo de… (tachán, tachán) ¡¡Marius Serra!! en La Vanguardia. Mi hija, al salir, me ha preguntado: Papá, ¿conoces a un tal Marius Serra? Sí, hija: es un periodista catalán y catalanista. O sea, que es un hombre… ¡Menos mal que lo he puesto bien! Es que no me sonaba de nada. Ahora: la generación del 50 la he clavao… ¡Me ha caído Ángel González, el de la canción de Sabina que tú me hiciste leer! Menos mal.

  6. Aquí es frecuente que conozcamos los poetas por los cantantes: Machado y Serrat, Sabina y González, Ibáñez y Alberti, etc.
    En España cantas y poetas van en K-2, por lo que se ve.

  7. Buenas, que venimos a poner el hormigón armao para el búnker del señor Tse…

    Acero Mañas.
    c/ de la Roja, 28, Madriz.

  8. “Si viene el león y todos estamos unidos, a lo mejor el león se queda sin cenar”…

    Creo que ha querido usted decir: “Si viene el de León”…

  9. Muchas metáforas para tan pocos poetas. Como quiera que este blog da poca importancia a la poesía, me he permitido, señor Tse, dar a conocer mi Antología de poetas eróticos españoles. Les dejo un poemila de poetisa anónima de principios del siglo XV:

    Qiísome Don Diego
    e diome su fuego.

    Quísome Don Sancho
    como es largo y ancho.

    Quísome Don Nuño
    cuyo goce acuño.

    Quísome Don Lope
    con dulçe galope.

    Quísome Don Luis
    gentil Amadis.

    Pero fue mejor
    dellos en amor,

    Don Juan Caballero,
    por quien vivo e muero.

  10. Aunque supongo que no con tanta frecuencia como aquí, debe ser normal lo de poner música a los poemas.
    A uno de W. Szymborska “Nada sucede dos veces”, le puso música un tal A. Kurylewicz, lo cantó otro tal Lucja Prus y luego lo incorporó a su repertorio una cantante popular, Kora, que confesó que el día en que se concedió el Premio Nobel a la poetisa polaca ella estaba en una tienda cuando y empezó a sonar su canción. “Enseguida lo relacioné” dijo.

    ¿Cómo sonará ésto en esa canción polaca, ya popular?

    Nada sucede dos veces
    ni sucederá, y por eso
    sin experiencia nacemos
    sin rutina moriremos

    […]

    Medio abrazados, sonrientes,
    buscaremos la cordura,
    aun siendo tan diferentes
    cual dos gotas de agua pura.

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