Hostias políticamente correctas

En los comentarios de mi exitosa entrada sobre el motete isorrítmico, y a raíz de una entrada de Arcadi Espada en El Mundo por dentro, Jacobiano se pregunta si los agravantes en general al final no hacen sino sancionar “de manera proporcional al significado”. Y hace referencia a opiniones mías, críticas con la agravante por racismo; más concretamente, con ésta: Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo u orientación sexual, o la enfermedad o minusvalía que padezca.

No he leído el artículo que se comenta en la entrada de Arcadi Espada, porque no puedo acceder a Orbyt, así que me centraré en el párrafo que se extracta. Además, va en una línea que conozco bien. No he leído la sentencia del Tribunal Constitucional que se menciona en la entrada y que se comenta en esta noticia de El Mundo. Tampoco me llama mucho la atención: esa línea ya estaba iniciada en algunas sentencias de tribunales ordinarios.

No acierta Arcadi cuando afirma que los magistrados reniegan de su sentencia, pero, aunque parezca paradójico, va muy bien encaminado. Todo es muy bochornoso, pero lo cierto es que la desigualdad contenida en el Código penal se admitió porque se basaba en la idea de que la pena agravada para los hombres se justificaba por el desvalor de su conducta; ya saben, el rollete de que la conducta se enmarque en, como llamarlo, la cultura patriarcal y machista. Las sentencias que se venían dictando y que exoneraban a ciertos hombres cuando no se ajustaban a ese “rol” en sus hostiamientos y amenazas se fundamentaban precisamente en las patéticas explicaciones (más propias de la constitución de Stalin) de la sentencia. Es difícil afirmar que se reniegue de algo cuando ese algo es lo que justifica la escapatoria que se han buscado.

Como digo, es todo más triste. En realidad, los jueces han reformado el Código Penal por su cuenta. Los legisladores decidieron que el maltrato contra las mujeres era más grave que el maltrato contra los hombres y se pusieron a hacer discriminación positiva con el Código penal, utilizando argumentos tan idiotas como afirmar que hay más agresiones de hombres (si hay más, se les castigará más, manteniendo la misma pena, ¿no?). Luego, como la cosa era infumable, tuvieron que buscar una justificación. Había que hallar una mayor “desvalor” en el hecho. Por desgracia, el hecho es el mismo. Véase que la ley no exige que hosties a tu parienta para reafirmar un modelo patriarcal (cuando lo más seguro es que estés mamao y no sepas lo que signifique patriarcal). Intentaré explicarme: matar es malo y sabemos por qué. Matar a alguien alevosamente es peor. Decimos que es peor porque la conducta se basa en el aseguramiento de que a ti no te va a pasar nada, impidiendo al otro siquiera defenderse. Eso es fácil. Ahora resulta que pegar a una mujer que es o ha sido pareja de uno es peor que lo contrario. Decimos que es peor por eso del modelo machista. Vale; en tal caso, lo será con independencia de lo que piense el tipo y aunque no sepa leer ni escribir. ¡¡Mejor aún, si no sabe leer y escribir es mejor, porque será más cazurro todavía!! Sin embargo, en todos esos casos seguimos hablando de unos mismos hechos.

Bien, si es así, ¿por qué ahora salen con esto de si se reproduce o no el modelo este machista y tal? Es sencillo (y por eso digo que va bien encaminado). Imaginen un matrimonio de tipos cultos, preparados y tela modernos que no quieren reproducir ningún modelo patriarcal ni leches (esto se deduce del hecho de que son personas como los mismos tíos que les juzgan, no son sudacas, ni obreros de la construcción). Él, por ejemplo, es magistrado y ella, notario. Se hostian y van a juicio. Se han hostiado por una cosa de cuernos o por la custodia o por la pasta (vamos por las mismas razones básicamente que los sudacas o los obreros de la construcción). Entonces va el juez y se saca que esa conducta no es como la del obrero porque no tiene lugar dentro de las “coordenadas de desigualdad, dominación, sometimiento o subordinación”. Y el juego de prestidigitación es redondo, porque ni siquiera han entrado dentro de la conciencia del acusado. Deducen de los hechos concurrentes que no es un caso de violencia machista. O lo que es lo mismo: si el legislador hubiera dicho algo parecido a lo de la agravante de racismo y demás, habría que probar que concurre una motivación específica, pero no hace falta. Si la ley castigase al hombre que quiere imponer un sistema patriarcal o que agrede a su pareja por motivos machistas, habría que probarlo. Por desgracia eso es más jodido. No, con el sistema actual basta con probar la agresión por el hombre, y es el acusado el que tiene que explicar que no la pegó porque era suya, que él está viajado y leído, sino por alguna otra razón (como que le ponía los cuernos).

Y todos sabemos lo fácil que es saber que alguien reproduce un modelo machista-patriarcal o no.

En fin, la ley es una mierda y la sentencia otra. Se basa en el derecho penal de autor y califica los hechos por la pertenencia a un grupo. Eso sí, los jueces ya han encontrado la manera de no aplicar los preceptos del Código Penal cuando parezca conveniente. Para no aplicarlos lo mejor es tener estudios, ir bien vestido y no decir cosas como “Yo desde que estoy en España no la pego”.

En cuanto a las agravantes, salvo las racistas y otras, ninguna tiene que ver con los motivos. Más aún, salvo el dolo (voluntariedad de la conducta, dicho de manera gruesa) general de los delitos, valga la redundancia, dolosos, y el dolo específico en ciertos delitos, todo lo demás (excepción hecha del racismo y otros) tiene que ver con la conducta en sí misma: cobrar dinero, asegurarte el resultado, disfrazarte, abusar de la confianza de alguien o de tu posición como cargo público, etc. Vamos, con los hechos. Y lo del dolo se justifica sencillamente: no es lo mismo hacer algo a sabiendas o porque eres descuidado. Así lo creemos desde siempre.

Por cierto, no deja de ser curioso que se castigue a alguien más gravemente por una razón que puede ser simplemente falsa. Me explicaré: si matas a alguien aposta te castigan por eso. Si lo matas porque es negro, aunque no esté de acuerdo (AÑADIDO: me refiero a que yo no esté de acuerdo con la agravante), y puede demostrarse (por ejemplo, el autor dice “lo maté porque era un puto negro” y lleva bigotito) te castigan más por eso. Sin embargo, ¿qué pasa si lo de pegar o matar a la parienta no tiene nada que ver con reproducir ningún modelo patriarcal? Ojo, no se trata de que se castigue porque se hace por una ideología machista; lo que se dice es que la perpetuación de ese modelo es la causa de las agresiones y lo que las hace más graves. ¿Qué pasa si eso es como las hadas de Conan Doyle y resulta que no existe? Si, por ejemplo, y siendo grueso, se descubre el gen de la violencia machista. ¿Qué hacemos con todos los que no hacían otra cosa que ser como son? ¿No sería más grave ser una hembra violenta, ya que ellas no tienen esos impulsos, y, habrá que concluir, son malas por afición?

Algo más: en España, antes de que los jueces se pusiesen a legislar, se ha condenado a muchos hombres por esto de la violencia de género y daba igual que reprodujesen o no nada. Al fin y al cabo, el artículo del Código Penal no lo exige.

Qué mala suerte, ¿verdad?

36 comentarios en “Hostias políticamente correctas

  1. Joder, le he puesto en bandeja otra entrada a la que auguro un éxito aún mayor.

    Voy a ver si lo he entendido, es más, intentando usar el género adecuado en cada caso para “agravante”, que por lo que se ve es el femenino.

    – Según el actual CP, por ser hombre te mereces una condena mayor si pegas a una mujer que en el caso contrario.

    – A diferencia de lo que sería la agravante por racismo (donde, para aplicarse, ha de demostrarse que el procesado ha hecho tal cosa porque sigue The Wire y no aguanta a los mothafucka niggaz) no hay que probar que el que zurra lo ha hecho por machista: es una *agravante automática*, por así decirlo.

    – Sin embargo, si uno es listo, puede convencer al juez de que él no ha zurrado a su churry para perpetuar nuestra sociedad patriarcal. Y el juez puede escucharle. Esto invalidaría la “agravante automática”, lo cual también es un modo de no aplicar la ley bastante cutre.

    Para terminar, entiendo entre líneas lo que ya entendía, que a usted lo de las agravantes por racismo y demás le parece un truño. Imagino que será por lo difícil que es probar cosas como “lo ha hecho porque no aguanta a los jodidos menonitas”. Me gustaría, empero, que se extendiera sobre esto.

    Ahora me voy a ver Origen antes de que escriba una entrada destrozándola..

  2. Eso pasa cuando se dejan entrar las ideologías utópicas en el terreno del derecho penal. Nunca habrá ningún problema para determinar unas coordenadas de dominio y opresión que sirvan de marco a un sistema que busque perpetuarse, sea este sistema el de dominio del hombre para la mujer, el del blanco hacia el negro o el del empresario frente al asalariado.

    No hay que quejarse de la implantación explícita en la ley de unas “coordenadas” de dominación que sirvan como agravante cuando, por ejemplo, en el derecho laboral, se falla sistemáticamente a favor del asalariado, haya hecho este lo que haya hecho. La ley no habla de las “históricas coordenadas de dominio y apropiación de plusvalías del capitalista respecto del proletario”, pero lo cierto es que esas coordenadas existen en la mente de la muchos de los jueces de lo social.

    Leyendo su entrada quedan claras muchas cosas. Desgraciadamente, sus razonamientos no sólo se basan en una potencia de fuego jurídica comparable a un cañón de artillería, sino que también se sirve de un inobjetable sentido común que, como vemos, es lo que utilizan los “ideologizados” para desarmar cualquier argumento contrario, pues ese sentido común es el que utilizan para acusar a alguien de “conservador” “tradicionalista” o vaya usted a saber qué.

  3. tengo otra pregunta si la parienta hostiada es negra y el cónyuge hostiador es, digamos, un obrero del barrio de Salamanca, ¿qué prevalece? ¿o es acumulativo?

  4. Abundando en la referencia que hace al derecho penal de autor, le diré que al hilo de una asistencia en asunto de tal materia que realizó un conocido suyo la semana pasada, llegamos a la conclusión de que genéricamente, stricto sensu, todos somos culpables y habría de solicitarse, por vía de urgencia y como medida cautelar, al Ministerio de Interior que se licite y contrate proveedor para diez millones de adminículos localizadores a fin de evitar cualquier aproximación de varón a hembra que no sea con la oportuna bendición de la Gurú Aído o la Vestal De la Vega. Sistema que conducirá ineludiblemente y en el par de generaciones que la patulea zapateril pretende gobernar aún, a la mejor solución del pertinaz desempleo.

  5. [8] Cierto. Nolan parece un productor de videojuegos. Sólo se salvan, y a duras penas, la persecución por Mombasa/Tánger, algunos gestos de Watanabe y la cadencia de algunos compases del repetitivo Hans Zimmer. Hasta Michel Caine parece aburrido en sus pocos minutos en pantalla.

  6. Hace tiempo que tengo la sensación de que España es un país de locos, gobernados por una banda de ignorantes, tampoco muy cuerdos, que sacó once millones largos de votos en las últimas elecciones.
    Pero esos votantes representan menos de la cuarta parte de la población. Es que a la mayor parte de los ciudadanos, todas estas cuestiones les importan un bledo. Total, si la violencia de “género” supone unas sesenta muertes al año, ¿a quién le importa? ¿No hay más de 4000 muertos en las carreteras? Pues el siniestro Rubalcaba no va por ahí haciendo leyes raras para meter en la carcel a los bestias que andan causando accidentes letales… Bueno está eso de los puntos, pero no es más que una chorrada más procedente de Europa. Eso resume más o menos lo que debe de pensar la gente corriente…
    Y mientras tanto, a los chicos (incluidas las chicas, claro) les enseñan (o les quieren enseñar) vaciedades ideológicas pretextando que se tienen que convertir en ciudadanos…
    Todo ello organizado por esa banda de ignorantes, que no tiene enfrent más que otra banda de ignorantes, esos un poco menos ideologizados, pero también bastante socialdemócratas, que se llevaron otros diez millones largos de votos. En total la mitad de la población, como mucho.
    ¿En qué diablos está pensando la otra mitad, que es incapaz de defenderse de tanta tontería malsana?
    Como dice alguien Chez Arcadi, ¡qué melancolía!

  7. [1]

    En cuanto al asunto de la violencia: para empezar esta “línea” jurisprudencial (que aparece en la sentencia del TC, en algunas del Supremo y en sentencias de juzgados inferiores) no es totalmente pacífica. Hay sentencias del Supremo (relativamente recientes) que no admiten que sea necesaria esa voluntariedad de reproducir el modelo patriarcal (signifique eso lo que signifique, que yo no lo sé). En segundo lugar, si se impone, eso sería una especie de dolo específico del delito. Por desgracia, cuando los elementos externos del delito tienen lugar, para excluir que hay dolo específico (voluntariedad de realizar la conducta prohibida y atacar contra el bien jurídico protegido, que en este caso sería un truño como inception) habrás de realizar una actividad probatoria. Digamos que se va a presumir que si amenazas, o maltratas o pegas a la parienta lo haces por la razón que dicen los “expertos”. Y esto es así porque si no, se cae el chiringuito. ¿Para qué sirve una explicación general si no es general? Además, eso puede deducirse del comportamiento. No será necesaria una conciencia “intelectual” del tema, como sí lo sería (casi siempre) en casos de racismo o antisemitismo (que son agravantes ideológicas). Así que habrá que hacer una actividad probatoria para “demostrar” que eres un tío enrrollao y nada patriarcal. Sin embargo, si la perpetuación o voluntad de perpetuación se definieran como agravante (que además podría aplicarse a ambos sexos, aunque luego ninguna mujer zurrara a su marido por eso) yo estaría en contra, pero, al menos, sería la acusación la que tendría que probar que en la conducta del sujeto había un móvil específico. Lo malo es que el delito se ha definido como se ha definido y esto es un artilugio judicial para ir salvando la cara en los casos más escandalosos (casi siempre relacionados con gente que ha visto El séptimo sello).

    En cuanto a esas agravantes, no me gustan las agravantes derivadas de la motivación. Me convencen aquéllas que se refieren a elementos externos (por ejemplo el disfraz o el ensañamiento), porque el hecho en sí es más grave y es “sencillo” el juicio de hecho y de derecho sobre su concurrencia. Sin embargo, no sólo no creo que pegar a un negro por negro sea más grave que pegarlo por feo, sino que además el asunto de la prueba es siempre demasiado indirecto. Y no creo que sea más grave, penalmente hablando, porque:

    a) Si lo es se mezcla lo que es el autor y su conducta. Es decir, al autor se le castiga por lesionar a alguien y, a la vez y cumulativamente, por ser racista. Se diga lo que se quiera, ser racista se convierte en delito. Eso es derecho penal de autor, de nuevo.

    b) Desde un punto de vista ciudadano, se incide en las diferencias entre los seres humanos. Paradójicamente, al sobreproteger a unos seres humanos sobre otros, por razones de política criminal, se puede favorecer la ideología que se combate, puesto que se usa el criterio diferenciador que utiliza el propio criminal. Ya sé que la definición habla de motivos racistas y no de blancos que pegan a negros (y eso, por cierto la hace más aceptable que la cosa de la violencia de género), pero la razón sociológica es la que es y todo el mundo la percibe así.

    Lo de agravante viene de que, como atenuante, es adjetivo. Si elides el sustantivo (circunstancia) debes mantener el género del sustantivo, femenino. Un peso agravante sería un agravante, una circunstancia agravante es una agravante.

  8. [8]

    Iba a hacer una entrada elogiosa de la película, pero después de su comentario a ver quién se atreve. Solo diré que si usted quiere ver Misión Imposible 4 ¡ésta es su peli!

  9. [10]

    Le juro que no puedo … Lo he intentado, pero en cuanto empiezo a poner los dígitos de tarjeta de crédito, algún condicionamiento psicológico inducido por fuerzas desconocidas, me produce un brutal dolor de huevos.

  10. [11]

    Bueno, en esto discrepo. Llegó un momento en que hubo votaciones unánimes en el Congreso, en el que todo el mundo parecía de acuerdo en que había que hacer “algo” con esto del “terrorismo” doméstico, lo que fuera, y en el que sólo dos o tres nos ciscábamos en la ley. Ahora ya hay mucha gente crítica, pero al principio te miraban muy raro. Yo creo que la mayoría de los españoles que miraban el telediario sí estaban de acuerdo con la “mano dura”. Algo parecido pasa ahora con temas de menores (autores de crímenes) y pasa siempre con los delitos sexuales (sobre todo contra niños).

  11. [12]

    Bien, nos acercamos al punto al que me interesaba llegar. Mire, le voy a poner el ejemplo que me hace dudar en todo este asunto, aunque le aviso que es una mera intuición (mi ignorancia histórica y por supuesto mi ausencia total de conocimientos jurídicos hace el resto, pero para eso está usted). Pienso por ejemplo en lo que sería asesinar a hostias a un negro en Alabama en un momento de tensiones raciales, pongamos poco después del Civil Rights Act de Johnson. Mi impresión es que, independientemente de la intención del asesino, el daño causado es mayor que en un asesinato “común”, pues me inclino a pensar que habría que incluir de algún modo el daño que supone el acojone adicional de una comunidad que está siendo pisoteada (los negros), y el obstáculo que una acción de este calibre supone para la normalización que está intentando lograrse desde el gobierno-prueba objetiva de que el Estado reconoce la existencia de dicho “pisoteamiento”. Si mi intuición es correcta, la analogía con la así llamada “violencia de género” me parecen evidente.

  12. [9] [14]

    Fue un comentario en caliente. Hoy diría simplemente que es una peli mala y que Nolan tiene una tendencia al batiburrillo argumental que va a acabar de estropear sus pelis. Ya se intuía algo en “El Caballero Oscuro”. Lo mejor, las escenas del pasillo giratorio, pero eso ya lo vimos en el tráiler…

  13. [18]

    El Código penal debe ser estable. Lo exige la seguridad jurídica y el hecho de que en esa norma se incluya la defensa última del ciudadano. Sus modificaciones deben de meditarse y efectuarse para cumplir fines “permanentes” no coyunturales. Para impulsar determinadas políticas hay otros instrumentos. Es un grave error hacer políticas “activas” con las normas penales. Un hecho no debería sancionarse y definirse más gravemente si esa definición no puede mantenerse en el tiempo. Yo estoy convencido de que los negros de Alabama sólo pedían ser tratados igual que los blancos, no mejor. Y si hay un problema de aplicación de la ley (jueces o jurados permisivos, policía parcial, etc.), eso es lo que se debe corregir, no castigar más gravemente unos hechos iguales a otros, por un posible significado coyuntural. Además, esa manera de verlo es peligrosa precisamente porque nos obliga a estar revisando las normas según la “percepción” de la gravedad de los hechos. Y por desgracia, como ya ha quedado demostrado, hasta las naciones con mejores tradiciones pueden caer en fiebres y paranoias. Su intuición justifica el macartismo, por ejemplo. Yo creo que la histeria de la gente es un peligro muy real. Es muy fácil que la gente exija soluciones inmediatas, rápidas, cuesten lo que cuesten. Yo prefiero que al tipo que mata al negro se le juzgue por homicidio sin más; lo del homicidio tiene unos cuantos miles de años de antigüedad y, en general, la gente tiene bastante asumido que matar es malo. Si asumimos que cosas como la política internacional, educativa, de infraestructuras, etc., deberían ser estables, no le digo nada cuando se trata de legislar sobre derechos fundamentales (y, en el fondo, de eso trata un código penal).

  14. Aunque en esta cuestión estoy bastante de acuerdo con usted –casi me convenció en una antigua discusión que seguí como lector-, debo señalarle que la cuestión de la violencia machista-patriarcal-doméstica-de ‘género’ no es coyuntural como el ejemplo concreto que trae Jacobiano. Desde hace muchos años mueren del orden de 70 mujeres al año a manos de sus parejas o ex-parejas. Es un mal permanente (en una docena de años, suman tantas víctimas como en toda la historia de Eta). No creo que jueces ni legisladores hayan pensando en atajar un problema puntual a base de ‘soluciones inmediatas’. Todo esto es muestra de un grave fracaso social, y de la impotencia para encontrar una solución. Por la vía penal, entiendo que no.

  15. [21]

    Su coherencia es indudable y su receta, a la larga, probablemente es la mejor. Imagino que por el mismo motivo usted opinará que debería dar lo mismo que uno queme un cajero en Barakaldo o en Orihuela; pero está claro que en estos tiempos los tiros van por otro lado (y para mal, seguramente).

  16. [18]

    Sí, pero la analogía que usted hace falla por el lado de la intención. El racista que hostia y quema a un negro en Alabama lo hace más por enviar un mensaje al resto de la comunidad negra que porque tenga algo contra ese individuo más allá del hecho de que sea negro. Cualquier negro les valdría. Dudo mucho que el maltratador intente lanzar ningún mensaje al colectivo femenino de la sociedad, más allá de afianzar su señorío en el interior de su propia casa. No olvidemos, además, que el maltrato a las mujeres, aunque tolerado, siempre ha estado mal visto, y los maltratadores siempre han tenido una mala consideración social (a no ser que uno forme parte de ciertas “etnias”), cosa que no ocurre con el racista americano.

    ¿Realmente es el mismo delito capturar, torturar, crucificar y quemar a un negro cometido por un grupo de gente que se reúnen y se visten de blanco, con capuchas, como diciendo “esto es lo que os pasará si no os portáis bien”, que el marido rijoso que mata a la mujer en una bronca?

  17. [26] Eso ya lo explicó Espada muy clarito: en el terrorismo, la víctima es lo de menos. Es intercambiable (obviamente, desde el punto de vista del asesino, no de la víctima ni de sus deudos). Eso NO sucede en los ‘crímenes de género’ ni por el forro. La frase no es ‘la maté porque era tía’.

  18. Oía conversación ajena mientras andaba. Ella le había llamado; llorando. Un gorilla le había amenazado por no haber pagado el impuesto revolucionario. Él le preguntó cuál. Los gorrillas se identifican por detalles: el alto, el bajo, el cojo, el limpio, el de la esquina, el borracho, el amable… El bajo, aclaró. Él salió de su trabajo un poco antes de lo normal y se acercó a buscarlo. No entablaron una gran conversación: «Recuerdas el coche azul pequeñito. El que conduce una bajita morena». «Sí». Pumba, le atizó. «Y como vuelvas a decirle algo». Pumba, le atizó otra vez. «Te mato». Estaba arrepentido, no debió haberlo hecho porque se podía haber buscado una ruina, aclara. Pero reaccionó así porque la llorosa llamada le hubo compungido. Supongo que se hubiera tratado, si acaso, de un caso de violencia de género políticamente correcta: para eso sirve un varón y su puta violencia.

    Claro que se podría haber buscado una ruina. El gorrilla pudo haber sido «el negro de la esquina» y él haber dado los pumba gritado «negro de mierda». Creo que hasta cuando se da pumba hay que mantener las formas y cuidar el lenguaje. Como el chiste de los albañiles en el andiamo; cayó sobre la espalda de uno de los albañiles una barrica de plomo fundente. Y el juez lo juzgaba por injurias y blasfemias. El albañil se defendía y sostenía que sólo dijo «compañero de arriba ten un poquito más de cuidado, por favor, que se te está derramando el plomo fundente sobre mi espalda».

  19. [22]

    Veamos; cuando daba ese argumento me refería al dado por Jacobiano respecto a mis críticas sobre la agravante por racismo. Mis argumentos en el asunto de la violencia doméstica no son esos tal cual, y de serlo no son los más importantes.

    No obstante, no tengo inconveniente en analizar su pero. para empezar, hay algo sorprendente que, a menudo, por todos los que discuten (a favor y en contra) se olvida: la discriminación a los hombres no es general en el Código Penal en esta materia. Sólo se aplica al delito más leve: el caso del artículo 153 (maltrato psicológico o lesión que no sea delito), no a las lesiones, homicidio, asesinato, etc. Es muy llamativo que todo el mundo lo olvide. En mi opinión, se olvida por lo siguiente:

    a) Los enemigos de la reforma lo olvidan porque prefieren decir que hay una discriminación muy grave en el Código Penal y piensan que la gente no estaría de acuerdo si supiera que se trata de una diferencia de “sólo” tres meses de prisión. A mí eso me da igual: me parece grave por lo que supone de quiebra de ciertos principios.

    b) Los amigos de la reforma no suelen hacer hincapié porque desmonta que esto sirva para atajar los casos que salen en los periódicos. Si una mujer le saca un ojo a un hombre (que sea o haya sido su pareja) o le mata, será castigada igual que si fuera un hombre que se lo hiciera a su mujer. Es decir, la diferencia sólo se aplica a los casos más leves, aquellos en los que además no hay habitualidad.

    En realidad, la reforma es un experimento sociológico. Los que la defendieron pretenden que atacando así las formas más leves de violencia podrán acabar con ese supuesto modelo patriarcal. Esto se compadece muy poco con su llamada al número de muertas, salvo que sea cierto. Yo lo decía en la entrada: ¿es cierto? ¿está tan probado que justifica hacer algo tan grave como atentar al principio de igualdad?

    Se me ocurren muchas razones para no aplicar el principio de igualdad. Por ejemplo, ¿deberían valer lo mismo mi voto y el suyo, Errabundo? Llevado el asunto al extremo, deberíamos incluso discriminar si mi voto y el suyo deben valer lo mismo según de qué asunto se trate. Sin embargo, es muy razonable que valgan lo mismo. Seguro que está de acuerdo y no es preciso que lo razone.

    Más aún, le diré qué pienso sobre el tema. Creo que las relaciones humanas son muy complejas. Creo que si se trata de relaciones afectivas, más aún, y que si han dado lugar a una red, a una comunidad de intereses, a menudo patrimoniales, más todavía. Creo que los hombres quieren dominar a las mujeres y las mujeres a los hombres, y que seguramente sus tácticas son en general diferentes, pero que, en muchos casos, se harán daño los unos a los otros si creen que peligra su situación (y el daño puede ser de diferente tipo). Creo que la versión de que la violencia dentro de la pareja o en la familia es resultado de un modelo patriarcal o machista (por cierto ¿por qué este ha predominado tanto?) es simplista hasta el punto de ser, casi siempre falsa.

    Creo que los casos más graves no tienen solución. No tengo nada en contra de que se enfatice lo que sea preciso la igualdad de hombres y mujeres. Me parece estupendo que se entrulle a los hombres violentos. Como serán más numerosos que las mujeres el resultado será evidente. Pese a que parezca contradictorio, no soy muy partidario de criminalizar el llamado maltrato psicológico, salvo que la víctima por sus características sea especialmente vulnerable. Me parece muy difícil de probar y además se autoalimenta: a veces es difícil de distinguir entre el auténtico sufrimiento y el victimismo, mientras que un ojo colgando se ve fácilmente. Creo que hay una “industria ideológica” alrededor de estos temas, un lysenkismo que sólo sirve para equivocar el diagnóstico.

    De los cientos de miles de asuntos que llegan a los juzgados, muchos sólo deberían castigarse como faltas. Ayer fui a una declaración, sustituyendo a un compañero: en esencia la acusación era que él ponía la música muy alta (y luego, ya como añadido que ella le tenía miedo, pero una cosa genérica). Se va a archivar, pero ¿por qué ha llegado a un juzgado? Y lo que es urgentísimo es un sistema rápido y eficaz de resolución de los procesos matrimoniales. Y una persecución penal muy exigente de las madres que incumplen el régimen de visitas y de los padres que no pagan sus pensiones (porque no tienen nóminas). Verá que hablo de madres y padres: aquí aplico la estadística.

    Más aún, uno de los problemas es que las situaciones más graves no tienen solución. Pero se trata de una minoría. Si gastamos recursos distraídos en crear el nuevo hombre no maltratador, no los podremos aplicar a los casos más graves. Y aún así, muchos serán inevitables.

  20. [23]

    No me convence mucho la legislación antiterrorista y las definciones contenidas en el Código Penal, en estas materias. Ahora bien, lo del terrorismo doméstico (ya sé que usted no lo ha usado, pero sirve para contestar su comentario) es absurdo, porque no existe una asociación de machistas que pretendan implantar nada. El aspecto fundamental de cualquier organización criminal es que crean un método de facilitación y aseguramiento del crimen y que, cuando es político, pretende alterar el ordenamiento. El que pega a su mujer, seguro que querrá matar al cuñado que zurra a la hermana.

  21. [28]

    se le ha olvidado la opción

    c) ignorancia. gente que no se ha leído la reforma y opina de ella.

    esa me aplica a mí las veces que hablo del tema.

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