La tribuna de Tse


He leído un artículo escrito por Enrique López, en La Razón, y movido por la envidia, me he preguntado si podría escribir algo parecido. Lo primero es encontrar un tema de candente actualidad, al que dar una óptica diferente, centrándome en algún aspecto de fondo y huyendo de un abordamiento fácil y superficial de su problemática.

He escogido la polémica, en la que no quiero entrar, frase del Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero que ha manifestado, en presencia del soberano alauí, que “lo importante es la foto”, refiriéndose al indudable impacto mediático de la imagen captada antes de la reunión al más alto nivel, como resumen de las cordiales relaciones entre ambos reinos.

Al margen de disquisiciones de índole partidista, que son fácilmente encuadrables dentro de la guerra política, y entiéndase este término en un sentido figurado y ambiguante, en paralelismo al uso histórico-cultural que se aprecia ya en la poesía amatoria que define al amor como guerra, lo cierto es que se viene realizando en los últimos tiempos un uso excesivamente mediático de estos eventos, de forma que resulta cada vez más complejo desbrozar los aspectos sustantivos, que sin duda los tienen, y los adjetivos, más volcados hacia los efectos de índole publicitaria. No es desdeñable por lo demás, la búsqueda consciente de elementos positivos de índole subjetiva; la forma es, como nos anticipó McLuhan, tan importante como el contenido o más precisamente, el contenido es la forma y la forma es el contenido. Los ciudadanos se comportan también gregariamente y el dirigente debe, aunque sólo sea para contrapesar los mensajes negativos de aquellos que quieren pervertir nuestra convivencia, hacer hincapié en aquello que nos une y que simboliza lo que queremos ser como pueblo volcado hacia el futuro. Debemos pensar en el mundo que dejamos a nuestros hijos y utilizar inteligentemente las armas de la moderna sociedad mediática.

Ello no empece al abuso, del que debe huirse, de la imagen hueca o vacía de contenido. Sólo con un trabajo firme y bien encaminado se construye un futuro. Cuándo se traspasa ese límite, ese espejo de Alicia, y nos introducimos en la pura propaganda, es una cuestión discutible. Creo que estaremos todos de acuerdo en la necesidad de vigilar, desapasionadamente, casi con pasión de entomólogo, las prácticas espúreas que degradan la democracia y la convierten en partitocracia, al servicio, no de la ciudadanía, sino de intereses poco transparentes. Y es evidente que la afirmación del nuestro Presidente, que objetivamente podría encuadrarse dentro de los comportamientos del primer tipo, da pábulo a los que creen que los políticos viven alejados de la realidad.

La realidad no es un lecho de Procusto. Es moldeable y es labor de todos dirigir nuestros esfuerzos hacia la meta de una sociedad moderna y avanzada. Pero moldear no debería ser manipular. Si nuestros políticos quieren ser estadistas y no simples demagogos, tienen que renunciar a eso que tan gráficamente expuso Alfonso Guerra en su irónica frase: quien se mueve no sale en la foto.

ACTUALIZACIÓN URGENTE:

Goslum me manda esta imagen de indudable interés informativo, con la siguiente leyenda: De críos, todos hubiéramos deseado ser anxanetas (nombre de los infantes trepadores). En este blog siempre estamos atentos a la actualidad informativa.