Un simio, un voto

Hace dos días discutieron Mercutio, Gengis y Gatopardo sobre la fundamentación del buen trato a los animales. Defino así, y sin más extensión, el objeto de la discusión porque pueden ustedes leerlo y hacerse una idea mucho más cabal y porque luego el robot me acusa de verborrea. No tuve tiempo de intervenir en la discusión, y el asunto sustantivo no me atrae mucho. Sin embargo, la discusión sobre el contrato social, el derecho subjetivo, las obligaciones y los derechos pasivos (así los llamó Gatopardo), sí me interesa y éste es un buen campo para hablar de ellos. Seguro que hay ya muchos estudios y ensayos sobre el asunto de los “derechos” de los animales. No he leído gran cosa, así que abordaré el tema aplicando mi “sentido común”, ya que no puedo discutir sobre argumentos que no conozco.Yo creo que la especie humana es especial. Tengo una explicación simple para ese hecho: soy un ser humano. También tengo algunas explicaciones complejas, pero creo que no son tan buenas. Me explicaré: los seres humanos nos caracterizamos por nuestro dominio. Es cierto que ha habido civilizaciones o culturas que excluían a algunos seres humanos del propio concepto. Pero yo creo que eso era un abuso reconocible hasta para el que abusaba. En cualquier caso, la cuestión siempre se reducía a quién tenía el poder para definir y hasta qué punto su definición exigía más o menos fuerza para su aplicación. Cuanto menos común es una explicación y las reglas que derivan de la misma, mayor es la fuerza que hay que aplicar. Las buenas ideas en derecho dependen del número de personas que las compartan. En cierta forma, la democracia es una formalización de esto. Puede que a esto se le llame empatía. Yo creo que es algo más complejo.

Cuando se define qué es un derecho subjetivo de lo que se está hablando es de sus límites y de algo más. Se habla de sus límites porque un ser humano sin derecho puede hacer cualquier cosa, lo que quiera. No tiene más límites que los físicos y la resistencia de los otros, ya que somos animales gregarios. Siempre digo, ya lo saben, que la justificación fundamental del derecho es la paz social que permite el cálculo económico y vital. Es mejor saber hasta dónde puedes llegar que arriesgarte a que el de al lado decida aplastarte la cabeza. No les digo nada si tienes que invertir. Si el derecho subjetivo es ese círculo en el que se puede desarrollar la autonomía de la voluntad, está claro que su definición es básicamente la definición de sus límites. Cabría, pues, como dice Mercutio, definirlo por referencia a las obligaciones y prohibiciones de unos y de otros. Creo que el derecho nace precisamente del derecho penal que no es sino la forma de calcular por anticipado las consecuencias de la violencia. Sin embargo, ese ámbito es algo más. La capacidad de los seres humanos a la hora de inventar produce una consecuencia extraordinaria: al fijar de forma segura ese ámbito de autodeterminación se permite la creación “ex novo” de instituciones, de artefactos y de redes que no se podían ni siquiera atisbar. El contrato social es una pobre metáfora para esto, tan exclusivamente humano que no hay creación de cualquier otra especie que se le asemeje ni metafóricamente.

El derecho es una manifestación del poder. El poder no es sólo su fuente última; también es su cimiento. Naturalmente, la mejor forma de obligar a alguien a hacer algo es convencerle de que es bueno para él o para todos. No pretendo decir que existe una especie de conspiración o de sinarquía. Es algo más simple: el que está en el poder busca justificaciones. Cuando son flojas su poder se termina tambaleando. Las mejores justificaciones son las generales. Por desgracia para los que mandan, una vez abierto el camino de la generalización es difícil no ir más allá. Sin embargo, ese camino tiene un límite natural en el propio conjunto de los que quieren tener derechos más o menos iguales. Si el hombre blanco dice todos somos iguales, ha abierto el camino que lleva a la mujer negra. Al final es una cuestión de racionalización y de generalización. Decía Gatopardo que no es lo mismo el río que el simio. Yo creo que el salto del ser humano al simio tampoco está justificado en estos términos a los que me refiero. Básicamente porque somos los seres humanos los que hemos abierto esta discusión. En ningún debate veo a un orangután o a un chimpancé reclamando libertad, fraternidad e igualdad.

Naturalmente que cabe la posibilidad de restringir más el ámbito de los derechos subjetivos de los seres humanos, pero esa restricción obedecerá a una razón humana: a la idea de que la mayoría de los seres humanos creen que es malo (por la razón que sea) maltratar a un simio. Tampoco tiene derechos un recién nacido, no nos engañemos. Que eso es una ficción lo demuestra que necesita a otros no para manifestar su voluntad, sino para tenerla. El padre decide lo mejor para el recién nacido, sabiendo que la comunidad le impide sobrepasar ciertos límites (no puede maltratarlo); el recién nacido es un objeto de protección al que por su potencialidad se le atribuye algo que no tiene, pero que irá adquiriendo sin solución de continuidad, y por esa misma razón se fija artificiosamente la edad a la que se podrá testificar, o casarse o testar. Se fijan hitos porque todos los que tienen poder han sido previamente niños y se protege a los incapaces porque todos podemos perder nuestra capacidad.

Eso que denominamos derecho pasivo es un sinsentido, en esos términos. Los seres humanos pueden decidir restringir el ámbito de su libertad, utilizando procedimientos coercitivos. Y podemos vestir esos ámbitos usando ficciones. Sin embargo, a la postre, la analogía es inconsistente: el simio no ha demostrado poder hacer otra cosa que serlo. Cuando al ser humano se le permite crear, termina inventando el banco de San Giorgio.

Yo creo que esta evolución es la inversión de los excedentes de riqueza. Se trata de lujo. No creo que sea un resultado de la humanización salvo en ese sentido. Una prueba sería el de la reversibilidad de la medida: imaginemos que en un país se quisiera que los negros dejasen de ser ciudadanos. Seguro que protestarían. Ahora imaginen la misma situación referida a los grandes simios.

Anuncios

46 comentarios en “Un simio, un voto

  1. A ver, vayamos por moleculas como diría Protac.
    El que intente explicar el modelo subyacente a estas reclamaciones y los derechos “pasivos” no implica que quiera tratarlos como a iguales ni darles este o aquel trato.

    Dependerá de multitud de condiciones del cuerpo social como el grado de civilización, de aburrimiento reivindicativo, y de que la relación con ellos se incline en su mayoría hacia el placer en lugar de la utilidad como herramientas.

    Pero del mismo modo que se trataba, no ya sólo a los esclavos sin derechos, sino a los súbditos. Y eso es lo primero que hay que establecer en el modelo. Los animales están en nuestro protectorado. Hemos ocupado toda la superficie terrestre para nuestro beneficio por lo que a nosotros nos toca regular los límites que se les ponen y lo que se les exija de ellos. Y punto, y al que no le guste que intente amotinar a los orangutanes.

    Este planteamiento hecha por tierra todas las inanidades sobre si el toro disfruta embistiendo o el pony transportando al crio junto con el padre gordo cabrón de extra. Como la explotación de los recursos del protectorado, esta utilización se decide en esa compleja mezlca de utilitarismo y exquisiteces éticas y empáticas.
    Tampoco a los animales humanos se les pregunta si quieren adoctrinarse y trabajar para la sociedad dónde han nacido.

    Tampoco entra Tse en la evidencia de que no empatizaremos con el río y sí con el animal porque compartimos los mecanismos de dolor y tristeza. Por pura afinidad.

    También queda para el etiquetazo de sofisma lo de las quejas de los orangutanes. Hablaba del “derecho pasivo” siempre como artificio teórico que se implementa mediante el derecho coercitivo y restricciones. Decía que sí pueden disfrutarlo quienes no tienen el nivel cognitivo para entender el contrato social o ser responsables. También se da una protección a los infantes o a los discapacitados. Nota para los tertualianos: esto no significa que diga que deban tener el mismo nivel de protección.

    Pruebe también a hacerles pasar putas a discapacitados o niños sin habla. Van a protestar igual que los orangutanes, llorando, sufriendo e intentando calzarnos una hostia si pueden. Esa afinidad es la que puede mover la empatía y la protección. Y esa protección ya se está produciendo y va más allá de la simple protección de la propiedad. Está penado el maltrato animal, mientras que no está penado apaleemos un barreño de agua de nuestra propiedad.

  2. El que existan hitos para los seres humanos y la potencialidad es irrelevante. Ahí están las personas de insuficiente nivel cognitivo también bajo protección sin necesidad de existir ninguna potencialidad, o los niños que se sabe que van a morir y no se los abandona.

  3. Debo afirmar, y afirmo, lo siguiente:

    (1) Claro que los murcianos son especiales; la murcianidad como categoría (incluso como metacategoría) óntica, ontológica y hasta odontológica, es una realidad experimentalmente constatable.
    (2) Todo ese asunto de los derechos extra-humanos es, como dice Tse, “la inversión de los excedentes de riqueza”. Yo diría lo mismo describiéndolo como la entropía generada en un sistema con demasiada diferencial (no exacta) del calor. Que es el nuestro. Claro que sí. Nuestra derrengada civilización occidental parece tener sólo dos metas: dedicarse a gilipolleces y morirse de cáncer. Si lo segundo pasa suficientemente pronto, el individuo se ve aliviado de lo primero. Pero sólo así.
    (3) En todo caso, los toros de lidia -por su delicado color , su extraordinaria cornamenta y sus no menos envidiables caracteres sexuales primarios- no son sujeto de derechos. ¡Viva la libertad!, que dijo hace unos días Morante justo antes de despenar a un Zalduendo en Barcelona. Tampoco lo es ningún gran simio, sobre todo si se parece a Jorge Bush (hijo). Podría ponerme a considerar la situación de los cohombros, los manatís (por solidaridad entre gordos, más que nada) y la rata moteada de Malaya. Pero el resto, al degolladero. Y sin remordimientos.

  4. Discutan y divaguen lo que quieran. Pero, al primero que se meta con Walt Disney, se le corta la cabeza, sin más.

  5. A ver, vayamos por moleculas como diría Protac.
    El que intente explicar el modelo subyacente a estas reclamaciones y los derechos “pasivos” no implica que quiera tratarlos como a iguales ni darles este o aquel trato.

    ——-

    Yo no pretendo que pretenda usted nada.

    ——-

    Dependerá de multitud de condiciones del cuerpo social como el grado de civilización, de aburrimiento reivindicativo, y de que la relación con ellos se incline en su mayoría hacia el placer en lugar de la utilidad como herramientas.

    ——–

    No comprendo esta parte.

    ——–

    Pero del mismo modo que se trataba, no ya sólo a los esclavos sin derechos, sino a los súbditos. Y eso es lo primero que hay que establecer en el modelo. Los animales están en nuestro protectorado. Hemos ocupado toda la superficie terrestre para nuestro beneficio por lo que a nosotros nos toca regular los límites que se les ponen y lo que se les exija de ellos. Y punto, y al que no le guste que intente amotinar a los orangutanes.

    ———

    Eso es una cuestión de hecho.

    ——–

    Este planteamiento echa por tierra todas las inanidades sobre si el toro disfruta embistiendo o el pony transportando al crio junto con el padre gordo cabrón de extra. Como la explotación de los recursos del protectorado, esta utilización se decide en esa compleja mezlca de utilitarismo y exquisiteces éticas y empáticas.
    Tampoco a los animales humanos se les pregunta si quieren adoctrinarse y trabajar para la sociedad dónde han nacido.

    ——–

    Esas inanidades, parece, están en el discurso de mucha gente. En cierto sentido resultan del concepto (aunque sea analógico) “derechos de los animales.

    ——–

    Tampoco entra Tse en la evidencia de que no empatizaremos con el río y sí con el animal porque compartimos los mecanismos de dolor y tristeza. Por pura afinidad.

    ——–

    No entro porque no me interesan las razones por las que decidimos limitar el ámbito de la autonomía. Imagine que la mayoría decida que a la vaca no hay que maltratarla porque es un dios. Esa parte no me interesa. me interesa la que plantea la cuestión en términos de derechos subjetivos.

    ———

    También queda para el etiquetazo de sofisma lo de las quejas de los orangutanes. Hablaba del “derecho pasivo” siempre como artificio teórico que se implementa mediante el derecho coercitivo y restricciones. Decía que sí pueden disfrutarlo quienes no tienen el nivel cognitivo para entender el contrato social o ser responsables. También se da una protección a los infantes o a los discapacitados. Nota para los tertualianos: esto no significa que diga que deban tener el mismo nivel de protección.

    Pruebe también a hacerles pasar putas a discapacitados o niños sin habla. Van a protestar igual que los orangutanes, llorando, sufriendo e intentando calzarnos una hostia si pueden. Esa afinidad es la que puede mover la empatía y la protección. Y esa protección ya se está produciendo y va más allá de la simple protección de la propiedad. Está penado el maltrato animal, mientras que no está penado apaleemos un barreño de agua de nuestra propiedad.

    ———-

    No es un sofisma porque yo no tengo problema en discutir que es una ficción hablar de derechos de una persona en estado vegetativo.

    Esa parte es la que siempre se me discute cuando hablo de esto. La gente cree que los derechos del hombre se aplican a todos como derivado de la dignidad humana. Yo creo que lo que se llama derechos es una mezcla de auténticos derechos y prohibiciones. Sólo los seres humanos adultos y capaces tienen derechos subjetivos. Las sociedades y las personas en coma no, aunque todo el mundo le dirá otra cosa. Se trata de ficciones, casi siempre muy bien justificadas (como puede estar justificado prohibir maltratar a un animal); pero que se justifique no implica que eso suponga que un ser así tenga un ámbito de autoorganización. Al final los que pueden actuar y decidir son los que deciden proteger esto o aquello. Hay muy buenas explicaciones de por qué se protege a los discapacitados o a los bebés, pero la protección las deciden los que sí pueden decidir.

  6. [2] No es irrelevante, como no lo es el que alguien pueda recuperar su capacidad. No sólo no es irrelevante sino que es decisivo en todo ordenamiento jurídico. Su propio comentario, en cierto sentido lo demuestra, refiriéndose a otro ejemplo: ¿qué es insuficiente nivel cognitivo? También ahí puede haber niveles y se fijan hitos. Por eso la incapacidad varía dependiendo de cuál sea esa capacidad.

  7. “All animals are equal, but some animals are more equal than others.”
    O lo que es lo mismo, ¿por qué esos que se preocupan tanto por los animalitos se despreocupan tanto por la suerte que corren los humanos en las dictaduras?

  8. [3] Como se suele decir a los nacionalistas: en asuntos de sentimientos no entro.

    Pero, por si quiere replanteárselo, lo enunciaré de otra forma: los que fijamos normas somos todos seres humanos. No hay orangutanes legisladores ni parece que ningún orangután quiera reclamar ese privilegio (ése ha sido el modo normal de ampliación del conjunto). Nuestra especialidad radica precisamente en aquello que define al grupo. Para que nuestro grupo sea mayor, por ejemplo grandes simios, haría falta que un gran simio no humano dijera algo como: “Yo creo que los simios antorpomorfos somos especiales. Tengo una explicación simple para ese hecho: soy un simio antropomorfo”.

    De la misma forma, no tengo duda de que si por fin se deciden los klingons a visitarnos, no habrá problema alguno en ampliar el conjunto.

  9. Bueno entonces no hay mucho de lo que hablar, porque veo que usted gira principalmente hacia el asunto de los derechos.

    Hablaba de derecho con reticencias, pero entendiendo que pueda ser un objeto de discusión filosófica previo a que se acuerden las restricciones. Evidentemente se legisla penar el asesinato, pero inicialmente imagino que alguien pensaría en el “derecho” a vivir sin que te asesinen, como derecho, deseo divino o beneficio para el desarrollo social.

    Planteando el debate en este estado primigenio, hablaba de derecho pasivo en el que es irrelevante la capacidad cognitiva o participativa del contrato social de quien es protegido. Evidentemente lo deciden quienes pueden decidir, nunca he dicho lo contrario, pero se protege por igual a quien lo entiende, a quien no puede entenderlo o incluso a quien está en contra de penalizar el asesinato.

    Si a los beneficios y justificaciones de estas prohibiciones quiere llamarlo ámbitos de seguridad y convivencia, protecciones o potencialidades por mí como quiera. Pero esa protección también la tiene el vegetativo.

    Lo de pasivo es por contraposición al derecho que se ejerce activamente y que implica la aceptación, la capacidad cognitiva y la organización. Pero ya digo que es una manera de hablar, tampoco me gusta hablar de derechos en muchas discusiones en las que se abusa del término.

    Y hace nada muchos no otorgaban protección al maltrato de otros seres humanos y no entiendo de dónde extrae usted que esto produjera desazón y problemas de conciencia a los esclavistas.

  10. De todas formas mi idea principal era la del protectorado. Igual que en muchas colonias, donde el imperio interesado en los recursos también tenía que lidiar y dedidir sobre los lugareños parte del paisaje, con sus engorrosos ataques o utilidad como porteadores.

    Nosotros tenemos completo control sobre el orbe terrestre y así decidimos sobre los animales. El que nosotros decidamos no significa que no reduzcamos derechos de humanos por proteger derechos animales impelidos por la empatía. Esto ya ocurre en algunas sociedades.

    Y ante el caso de otra vida inteligente, digamos que en un planeta goloso en recursos y con lugareños fácilmente sojuzgales. ¿Cree usted que estaríamos más cerca de la Directiva Primaria o de establecer el protectorado, salvando las apariencias cívilizadas pero decidiendo por ellos? Y esto por muchos derechos, y argumentados de la ostia, que tuvieran ellos previamente en su sociedad.

  11. Se me ocurre que estaba hablando de un planeta de vida superinteligente y que ha filosofado sobre todos los derechos hasta el infinito pero incapaz de sacarnos ni un mísero laser. ¿Un planeta de Gengis Kants?

  12. Según la Directiva Tsertiaria, la razón para no importunarles ni tocarles sus derechos un pelo sería su intelectualizada autoorganización y discusión sobre derechos hasta el amanecer.

    Ridículo.

    Pida perdón a toda la Galaxia.

  13. “Es cierto que ha habido civilizaciones o culturas que excluían a algunos seres humanos del propio concepto. Pero yo creo que eso era un abuso reconocible hasta para el que abusaba.”

    Como en mis lecturas no he salido, ni tengo pensado hacerlo, de Occidente, no sé de ninguna cultura que no haya concedido el título de hombre a algún ser humano. En Grecia los esclavos eran considerados hombres; supongo que en Roma también. Ahora, en el caso, como dice Tse, de que las haya habido, creo con mayor firmeza que él cree lo suyo que el abuso no podía ser reconocible por el que abusaba. No, si ahí había de verdad una cultura, a la que hay que suponer dotada de los necesarios mecanismos de legitimación de las instituciones que la constituyen. Tal creencia tiene que ver con otra aún más fuerte: no me parece que siempre haya sido tan obvia y natural como cree Tse la humanidad -pienso en eso que llamamos dignidad humana- de los actuales humanos. En la actualidad lo mejor es acatar la norma que manda ver esa dignidad en todos los hombres.

    La humanidad biológica es un dato que juega un papel muy importante, pero no suficiente, para definir la humanidad moral, pues a ese dato real se le puede oponer otro igual de real, como es la desigualdad, también corporal, entre los candidatos a humanos. La fuerza de esta oposición no se amortigua -menos aún se anula- sacando a relucir lo de la esencia y los accidentes, cosas que se sabe desde que hay empirismo en el mundo que cada uno puede poner donde le dé la gana.

    Ejercicio: Si cierta desigualdad entre los hombres no justifica ciertas discriminaciones entre ellos, cierta desigualdad entre los homínidos, distinta de la anterior, no debería justificar ciertas discriminaciones, no las mismas de antes, entre ellos; si cierta igualdad entre los homínidos no prohíbe ciertas discriminaciones entre ellos, cierta igualdad entre los hombres, no la misma, no debería prohibir…

    A mí las discusiones sobre lindes siempre me han entretenido, aunque eso no bastaría para hablar aquí de tales cuestiones sustantivas si no fuera porque lo que han puesto sobre la mesa los hominidistas es eso. Ellos no proponen que tratemos mejor a los animales para evitarnos a nosotros el espectáculo de nuestra propia crueldad, sino que a algunos animales se les reconozca la dignidad homínida, de la que deducen algunos derechos fundamentales, muy bien calificados por Gatopardo de pasivos.

  14. Bueno, entonces retiro lo de pacífico. Pero no el acuerdo. Sólo matizaría que me parece que más que derechos homínidos se trataría de la extensión de la protección en tanto que animales en los que identificamos unos mismos mecanismos biológicos de dolor, tristeza y sufrimiento.

    Por supuesto que llevar el argumento por la senda biológica nos abre también muchos interesantes escenarios, pero serán controversias que deberemos disfrutar en otra ocasión.

    Buenas noches.

  15. Programación musical para el 29-09-2010.

    Flamenco: Fandangos de Huelga, a cargo de Piquetete (a la guitarra, Curro el parao).

    Música coral de la Edad Media. por The Huelgas Ensemble. Dir.: P. V. Nevel.

    “Qué bonito ques Marbella” y otros éxitos, por The Malaya Social Club.

    Die Gürtel Lieder, de Chonberg y “la Bella Molinera” de Schubert. J. Kampsch, barítono y P. Jodorosky, piano.

  16. Tampoco tiene derechos un recién nacido, no nos engañemos. Que eso es una ficción lo demuestra que necesita a otros no para manifestar su voluntad, sino para tenerla. … el recién nacido es un objeto de protección …y se protege a los incapaces porque todos podemos perder nuestra capacidad.

    +++

    Si tener derechos dependiera del entendimiento, entonces un n% de la humanidad estaría fuera del ordenamiento jurídico.

  17. El hombre tiene el deber de tutelar a los animales que se dejen y sean pacíficos…entonces, ya hablaremos de derechos…qué asco, una rata…

  18. Ya sabía yo que era cuestión de tiempo que Tsevan malmetiera.

    Insisto en el argumento nº2: eficacia procedimental pura y dura. Así como es más sencillo -para un número suficientemente elevado de personas- hablar de lo que está bien o mal sin recurrir al concepto de ‘pecado’, sería más sencillo establecer un acuerdo universal -o con vocación universal, como la Declaración de los derechos del hombre- sobre el comportamiento debido entre personas y animales si nos limitásemos a dárnoslo a nosotros mismos, los humanos que podemos entenderlo, acatarlo e imponerlo, sin tirar de figuras retóricas.

    Los derechos de los grandes simios son el paso previo a los de la chova piquirroja, que va delante del ficus, que precede a los hidrocarburos fósiles (el derecho del subsuelo a permanecer en su ser geológico), y así hasta que el concepto mismo de derecho quede vaciado de sentido.

    Un tema muy guapo para discutir con unas cervezas en una terraza, joder.
    – – – – –
    ¡Penitenciagite!

  19. Discrepo con Tse en la misma parte que siempre se le discute: yo también creo que “los derechos del hombre se aplican a todos como derivado de la dignidad (o indignidad) humana”.

    Digamos que si el hombre ha llegado a la luna, todos los hombres han llegado a la luna.

  20. Y concuerdo con NO:

    “Los derechos de los grandes simios son el paso previo (…) para que el concepto mismo de derecho quede vaciado de sentido.”

  21. [12] No hablaba de desazón. Hablaba de simple reconocimiento del abuso. En cualquier caso, es una apreciación muy difícilmente demostrable o rebatible y no se trata de una cuestión muy importante. Admito que puede parecer nominalismo; lo que pienso es que la cuestión sí es importante y que es mejor evitar hablar de derechos. En ese sentido critico el uso del término derechos pasivos. Como ya advertía en la entrada, el asunto de fondo me interesa menos.

  22. Como en mis lecturas no he salido, ni tengo pensado hacerlo, de Occidente, no sé de ninguna cultura que no haya concedido el título de hombre a algún ser humano. En Grecia los esclavos eran considerados hombres; supongo que en Roma también. Ahora, en el caso, como dice Tse, de que las haya habido, creo con mayor firmeza que él cree lo suyo que el abuso no podía ser reconocible por el que abusaba. No, si ahí había de verdad una cultura, a la que hay que suponer dotada de los necesarios mecanismos de legitimación de las instituciones que la constituyen.

    ———

    Cuando se abusa de otro de forma institucionalizada, es muy humano (casi inevitable) caer en la tentación de legitimar el abuso. Creo que el problema de la legitimación es que al ser “a posteriori” y, casi siempre, tener contradicciones, se ve sometida a la imparable duda incluso del que resulta beneficiado por ellas (a pesar de interesarle mucho que sean eternas).

    ———

    Tal creencia tiene que ver con otra aún más fuerte: no me parece que siempre haya sido tan obvia y natural como cree Tse la humanidad -pienso en eso que llamamos dignidad humana- de los actuales humanos.

    ———

    Yo no hablaba de dignidad. Me refería al hecho de pertenecer a la misma especie. La razón por la que, por ejemplo, un conquistador español rápidamente se agenciaba una india con la que fornicar.

    ———-

    En la actualidad lo mejor es acatar la norma que manda ver esa dignidad en todos los hombres.

    ———

    Estoy totalmente de acuerdo.

    ——–

    La humanidad biológica es un dato que juega un papel muy importante, pero no suficiente, para definir la humanidad moral, pues a ese dato real se le puede oponer otro igual de real, como es la desigualdad, también corporal, entre los candidatos a humanos. La fuerza de esta oposición no se amortigua -menos aún se anula- sacando a relucir lo de la esencia y los accidentes, cosas que se sabe desde que hay empirismo en el mundo que cada uno puede poner donde le dé la gana.

    ——–

    Efectivamente. Ahora, sigo defendiendo que el grupo que nos delimita es el de seres humanos por una cuestión de hecho: no hace falta ampliarlo porque no hay otro gran simio que no sea un ser humano, discutiendo sobre el tema.

    ———

    Ejercicio: Si cierta desigualdad entre los hombres no justifica ciertas discriminaciones entre ellos, cierta desigualdad entre los homínidos, distinta de la anterior, no debería justificar ciertas discriminaciones, no las mismas de antes, entre ellos; si cierta igualdad entre los homínidos no prohíbe ciertas discriminaciones entre ellos, cierta igualdad entre los hombres, no la misma, no debería prohibir…

    ——–

    Discrepo por las razones expuestas. Creo que estamos hablando de cosas diferentes. Yo no discuto sobre la razón para proteger o no a los grandes simios, por ejemplo. Hablo de si tienen o no derechos. Hablo de que los hombres sí hemos fijado límites a nosotros mismos y, por tanto, hemos definido (por conveniencia) nuestro ámbito de autoorganización.

    ——

    A mí las discusiones sobre lindes siempre me han entretenido, aunque eso no bastaría para hablar aquí de tales cuestiones sustantivas si no fuera porque lo que han puesto sobre la mesa los hominidistas es eso. Ellos no proponen que tratemos mejor a los animales para evitarnos a nosotros el espectáculo de nuestra propia crueldad, sino que a algunos animales se les reconozca la dignidad homínida, de la que deducen algunos derechos fundamentales, muy bien calificados por Gatopardo de pasivos.

    ——-

    A mí también me entretienen; pero, sin excluir que el asunto pueda ser muy interesante, básicamente discrepo en el sentido de que los animales tengan más papel aquí que el de la protección del río a la que se refería Mercutio. Hablo de papel, insisto, no de las razones (relacionadas con el parentesco y la capacidad de sufrimiento) que puedan llevar a los hombres a protegerlos.

  23. [25] Tener derechos depende de la presunción de entendimiento. Una razón de ello es que se trata de un sistema sencillo. Si se diera un coeficiente de voto a cada votante basándonos en su inteligencia, formación, sentido común, o cualquier otro parámetro, muchos dirían que es un buen sistema. No lo es, claro. Por antieconómico y porque no hay manera de ponerse de acuerdo. Lo de la dictadura de los sabios es una de esas cosas que sólo se le ocurre a un sabio. Así que simplificamos. Se presume que todo adulto de más de 18 años es capaz de regir su vida. Si se demuestra que no se le incapacita (en mayor o menor grado, a lo mejor sólo se le impide vender sus joyas).

    Y luego hay ficciones por razones varias.

  24. Yo no hablaría de ‘dignidad’; lo tomé de su post, por eso añadí ‘o indignidad’.

    ¿Valdría ‘seres racionales’? ¿Está excluido un subnormal de esa clasificación? ¿Un recién nacido, un enfermo?

  25. Jajajajaja

    http://www.libertaddigital.com/economia/ccoo-de-madrid-compra-pegamento-y-masilla-para-la-huelga-general-1276402946/

    “Solicitaron su factura de compra, y aunque el dependiente comprendió perfectamente el uso probablemente ilícito que se daría a ese material optó por permitir la venta, como por otra parte es nuestra obligación, pues el comerciante no puede rechazar una venta de un producto que tiene expuesto sus precios debidamente marcados”

    No es El Mundo Today

  26. [37] Yo no excluyo a nadie. Sólo discuto que la extensión se base en la existencia de una supuesta dignidad humana. Al menos hasta ahora, no he encontrado una definición de esa dignidad que me convenza. Tampoco la racionalidad sirve, precisamente porque puede dejar fuera a un niño de un año, que parece tener menos capacidad cognitiva que un chimpancé adulto. Yo creo que es un producto arbitrario basado en el hecho de que la mayoría compartimos ciertas características. Y por convenio se incluye a los que no las tienen todavía o las han perdido o simplemente son humanos. Aunque ni siquiera así se evitan los casos mínimos: por ejemplo, ¿cuando un ser humano deja de estar vivo y pasa a estar muerto y pierde su condición de sujeto de derechos?

    Y creo que la idea de la dignidad humana se construye para darle mayor solemnidad al asunto y que parezca que es inmanente al hombre y por eso no se puede cambiar, ya que si es una convención, siempre podría acordarse otra cosa.

  27. “¿cuando un ser humano deja de estar vivo y pasa a estar muerto y pierde su condición de sujeto de derechos?”

    O la viceversa: ¿cuando un ser humano empieza a estar vivo y gana su condición de sujeto de derechos?

    La convención ahora dice que a partir de la nosecuantas semanas de embarazo

  28. Tampoco la racionalidad sirve, precisamente porque puede dejar fuera a un niño de un año

    No sé, creo que se ponen demasiado tiquismi

  29. ..quis.

    Seres racionales y seres irracionales.
    Humanos y no humanos.

    A mí me basta; ‘ventajas’ de no haber leido a ¿Signer? ¿Sinner? ¿Skiner?

  30. [39] ‘Y creo que la idea de la dignidad humana se construye para darle mayor solemnidad al asunto y que parezca que es inmanente al hombre y por eso no se puede cambiar, ya que si es una convención, siempre podría acordarse otra cosa.’

    Estoy de acuerdo. Y, además, pienso que desde un punto de vista jurídico es innecesaria. No dice más que ‘los hombres son iguales por que tienen idéntica dignidad’ a que ‘los hombres son iguales por que lo dicen los hombres, y lo que dicen los hombres va a misa’.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s