Francisco Vighi y algunas tonterías


Hoy, por un asunto profesional, me han terminado preguntando por el nombre de una calle: Francisco Vighi. Como no sabía, he buscado, y he hallado que era un poeta. A lo tonto he leído alguno de sus poemas.

¡Oh Nueva York, con tu ruido y tu humo negro!
¡Te falta todo! No hay en tus mañanas
humo de hogar, ni ruido de campanas.
No cambiaré mi andante por tu allegro.
Prefiero ir con mi Julia y con mi abulia
-del brazo de las dos- a la tertulia.

Me han gustado mucho, y además, algún verso venía al pelo del asunto de la entrada de ayer. Les dejo con este soneto y esta biografía:

Vuelvo a ti, soledad, arrepentido.
Firme en la contrición de mi pecado.
En ti, dentro de ti, más que a tu lado,
quiero hallar el consuelo en el olvido.

Ya no seré quien soy, ni quien he sido,
por tus tinieblas desiluminado.
La duda ya resuelta: ¿Puente o vado?
Tú serás campo y cielo, rama y nido.

Refugio y paz: te buscan las inquietas
almas -orates, místicos, poetas-.
Quien dijo «cárcel negra, estepa helada,

pozo de agua salobre, peña dura»,
no supo verte, compañía pura.
Milagro del silencio y de la nada.




Pongamos la carne en el fuego.





Nos cuenta El País que un bulo ha terminado en un blog del Finacial Times; la historia es muy graciosa. El autor ha enviado el “informe” con una cuenta de gmail inventada en el que denunciaba que el PIB de España había caído un 10 % más de lo que había reconocido el Gobierno. Les juro que no he sido yo.

Menos mal que nadie ha hecho caso.





Extraña manera de ejecutar un golpe de Estado la que tiene la oposición ecuatoriana. A lo mejor todo es producto de los gases.



Hoy, Sostres dio con la receta para salir de la crisis: trabajar. Podía aplicarse el cuento y currarse un poquito la entrada. O, mejor, no.





Eppur …

17 comentarios en “Francisco Vighi y algunas tonterías

  1. Sobre eso de la TV, no se crea; yo a Wyoming no le dejo entrar en mi casa ni por la puerta ni por la tele; en todo caso, por la ventana, si se lo curra.

    Vivo en un undécimo piso.

  2. Lo de Contador pinta mal. Sólo los ciclistas españoles del Astana comieron carne (la infectada con clembuterol) que fue cocinada en una furgoneta. Espero que todo se aclare… y que tengan factura de la carne.

  3. Trabajadores de las Españas plurales y diversas, dilatad el ano, porque lo vais a necesitar. Para embutiros las morcillas que nos van a soltar UGT, CCOO y PSOE.

  4. “Reconociendo ya con Platón y Aristóteles la imbricación del deseo y del campo social-político…” O sea, que a los griegos les gustaba mucho la política.

  5. Por lo poquísimo que he adivinado leyendo el escrito de la señorita Suárez creo que ella se apunta a una moda que viene de los años sesenta: el intento de fundar la acción revolucionaria en un materialismo diferente del marxista. Lo material del nuevo materialismo es el cuerpo, entendido ante todo como sede de deseos.

    Suárez se remonta a la concepción aristotélica del hombre como un animal político, esto es, un animal que vive con otros no tanto por necesidad como por gusto. El hombre desea, sin más, vivir en sociedad; como miembro activo, claro está. Pero la concepción platónica del deseo, que hereda Aristóteles, es espiritualista. Platón entendía que el deseo nace de la carencia de aquello que se desea. No se tiene lo que se desea. Si el cuerpo no tiene en la fase deseante contacto con lo deseado, no queda más remedio que suponer la existencia de algo que sí puede tener noticias de aquello que el cuerpo ignora. El alma, naturalmente.

    Para evitar ese espiritualismo el nuevo materialismo se apuntó a una noción positiva del deseo. El deseo pasa a ser visto como fuerza, energía, potencia. Por eso habría dicho Spinoza que nadie sabe de qué es capaz un cuerpo. En vez de desmayados anhelos, de aspiraciones anémicas, ahora hay flujos energéticos, desbordamiento de fuerzas. Esto dicen que tendría en la cabeza Nietzsche cuando habló de la voluntad de poder, que no tendría el significado nazi de ganas de dominar sino, ¡sorpresa!, el de liberación del deseo.

    ¿Pero de quién es ese deseo, de quién ese cuerpo? De nadie. Si hablamos de mi, o de tu, cuerpo deseante, volvemos al espiritualismo, pues aparece ahí un yo distinto del cuerpo. El deseo lo es, si es que es de alguien, del ello, término que usó Nietzsche antes que Freud para referirse a una instancia psicofisiológica de la que el yo no es consciente. Lanzados ya, diremos que el deseo tampoco es del cuerpo, pues, como acabamos de ver, el cuerpo se nos presenta como cuerpo de alguien, como cuerpo de un yo, de un alma. Esto debió de querer decir Nietzsche cuando dijo que el cuerpo es el último episodio de la creencia en el alma.

    Para evitar que se cuele cualquier idea de un agente, de un actor, de alguien que tendría, como algo distinto de él, deseos, se habla en el “Antiedipo” de máquinas deseantes. Esas máquinas no coinciden con ningún cuerpo humano; son ensamblajes de trozos de cuerpos, flujos transpersonales de deseo. Piensen en una orgía donde nadie sabe de quién es la polla que tiene en una mano ni el coño que toca con la otra ni por donde andan sus pies. Pues eso.

    Ese deseo positivo, poiético, creador, es sobre todo un deseo político. Nos gusta -ya lo dijo Aristóteles- la vida común, y nos gusta de un modo espontáneo, natural. El antagonista de esa concepción hedonista de la política es el liberalismo, que sólo ve en el contrato social un remedio contra los males de la vida en estado de naturaleza, que es una vida aislada, apolítica. El liberalismo, por su propia naturaleza, desvincula deseo y política, retira de ésta su componente gozoso. Naturalmente, no lo anula, cosa imposible. El deseo pasa a ser atendido por el mercado.

    El nuevo materialismo ha puesto de este modo las bases teóricas de la creación, violenta si no hay más remedio, de un vínculo social que sea para los vinculados el principal objeto de placer. Porque se lo pide el cuerpo.

  6. “a] componente ética” suena a Física, lo que impresiona mucho a los intelectuales franceses; en España suena a exquisiteces de intelectual francés, lo que todavía impresiona más.

    Muy buenas noches.

  7. Creo que ya conté que una vez me preguntó un argentino por la calle Shorisha y no supe orientarle: era la calle Zorilla…

  8. REGIONALISMO

    Para que te exaltes, castellano,
    hombre seco, hombre de tierra.
    Para que me odies, catalán,
    más fenicio que de Grecia;
    y tú, manchego retardado,
    cazurro de alma plebeya;
    isleño cursi y rastacuero,
    balear ladrón, hijo de chueta;
    leonés rencoroso y zafio;
    montañes vano, hombre de cera;
    y tú, aragonés que llamas
    a la bestialidad franqueza;
    para que me mates, levantino,
    simulador de arte y de belleza;
    vasco hipocrita y ambicioso,
    insultame con tu pobre lengua;
    asturiano traidor y falso;
    gallego llorón, y sin vertebras;
    murciano sucio, feo y torpe;
    extremeño de las cavernas;
    madrileño que de Real orden
    eres tonto por dentro y por fuera.
    Yo os desprecio, os maldigo y os odio,
    gentes cobardes de mi tierra.
    Y para ti, andaluz idiota,
    ¡culebra!, ¡culebra!, ¡culebra!

    Francisco Vighi, 1920

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