EP & IHT

Sobre la mesa del bar encontré abandonado el cuadernillo que EP publica en inglés en colaboración con el International Herald Tribune, creo. Hacía tiempo que no lo leía y tenía que matar unos minutos, los que decidían si finalmente iba a aterrizar en el aeropuerto de Tegel el martes o no (luego fue que no, pero esa es otra historia). En dos minutos quedó claro que la propaganda nacional (perdón estatal) la reciclan para los supuestos lectores extranjeros. En cinco minutos las alabanzas al Químico Trapacero, a Fredo el Tergiversador, el experto en Derecho procesal penal, me hicieron arrugar una página par. En diez minutos la descripción idílica de la convivencia multicultural hispánica fundamentada en la tolerancia y la Alianza de Civilizaciones -aderezada con la peripecia vital de un senegalés agareno de sonrisa luminosa- me llevó, otra vez, a la melancolía. Miraba por el rabillo del ojo a dos bereberes, empleados en el local, a los que había visto una vez entorpecer el paso postrados hacia el meteorito negro, y pensé en que la única realidad es que la montaña acabará llegando.

Me había prometido no leer un periódico hasta el día 8 de noviembre, como dice que hace cierto personaje de predicamento por aquí. No ha sido posible, la estulticia nos persigue.

Anatomía impostada de la música clásica occidental moderna.

Einojuhani Rautavaara es un famoso compositor finlandés nacido en Estocolmo el 9 de octubre del 1928. O tal vez en Helsinki. Cuando nació era el menor de sus hermanos y siguió siéndolo hasta que nació el menor de sus hermanos aunque, a ciencia cierta, yo no sé si nació tal hermano. No voy a seguir visitando los almendros y me ceñiré a la cuestión: Eino es un compositor de ley: ocho sinfonías, otro tanto de óperas. También conciertos, música vocal, coral, música para piano, música de cámara, tonos de móvil y motetes… Inevitablemente de entre todas sus obras una es la más conocida. Al parecer tal honor recae en el Cantus Articus que a pesar de parecer que se trata de un nombre en lingua latina, se trata de una extraña variedad dialectal del finalndés hablada en algunas remotas tierras norteñas. En ese vernáculo boreal quiere decir, precisamente, Cantus Articus.

Cantus Articus es una composición a petición de la Universidad Ártica de Oulu, sita en una de las más famosas ciudades finesas que se conoce, también, como la Honolulu del norte. La UAO pidió una composición para la primera ceremonia de graduación de los egresados ouluuuenses y Rautavaara compuuusus su Cantus Articus.

La pieza es extraordinaria en su calidad composicional y su originalidad. Eino se fue al campo y grabó los sonidos de la naturaleza. Los cantos de los pajarillos, una pizca de orquestación y compusu su cantata para pájaros y orquesta, opus dei. Desarrollada en tres movimientos desde el primero al último no consta que la Sociedad General y Ornitológica de Pájaros haya reclamado nada.

Asuntos pendientes

Lavabos del Centro comercial “Diagonal Mar” de Barcelona. Maldito estilismo. Anda que no he visto entrar a personas al lugar equivocado.

Esto es más frecuente de lo que muchos creen: la gente en lugar de pasar la ITV,”pasa de la ITV”.

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Dentro de unos meses nadie recordará el orden de la polémica sobre la españolidad de Josep Guardiola. Si empezó el catalán con esta frase: “No entienden nada. Tenemos la oportunidad de ser un país maravilloso sumando. Coger de los gallegos, de los vascos, de los españoles y los catalanes, de las cuatro lenguas, para ser gente más rica y preparada”. ¿O si fue el presidente de la Federación Asturiana de Fútbol, Maximino Martínez cuando lo llamó extranjero? Yo apuesto porque prevalecerá que Guardiola fue el primero en hablar.

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Todavía no he sabido averiguar desde cuándo puede darse por válido un gol que se marca en un partido de fútbol, ¿desde que lo ha pitado árbitro?, ¿sólo hasta que termina la primera parte?, ¿hasta la mitad de la segunda? ¿sucede como en la formula 1 donde se investigan los incidentes durante la misma carrera? Perdonen pero me sigue desconcertando la frase de muchos periodistas, sí, la de “sigue valiendo el gol de Menganito”.

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Creo que fue una carta a un diario pero no lo recuerdo con exactitud. Una persona viaja a Barcelona y entra en un Supermercado “Consum”.  Una oferta pone: “Compri 2 llaunes de tonyina i pagui sol 1″. Como no sabia qué era tonyina, preguntó al encargado:
-¿Perdona, que es tonyina, por favor?
-Atún, en catalán.
– ¿Y por qué no ponen atún, en la oferta?
-¡Porque estamos en Cataluña!
-¡Lo siento, pero no encuentro ni una lata que ponga tonyina, en todas pone ATUN!
-Claro, atún es castellano.
Tienes que aprender catalán para leer la oferta y saber castellano para encontrar el articulo.

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Milagro en el filo (V)


Parece que el “negro” se ha animado. Ya verán que su abuela no tiene ninguna influencia gravitacional. Bien está. No me deja hablarles, todavía, de cosas de ingenieros, de las máquinas y de la eficiencia. Por mi parte, sigo tomando notas. Puede parecer que nos estamos liando en la introducción, en vez de meterle el diente al asunto fascinante. No lo crean. En este blog presidido por el único ser que fue capaz de plantarle cara a la plaga entrópica, creemos en los buenos principios. El negro me dice que lea y que entienda, que no encontraré nada igual. Aplíquense el cuento.


Sigue desde …

Lo prometido es deuda que pago. Contaba que tenía que explicar cómo dar ese salto que permite hacer lo reversible irreversible. La respuesta es sorpredentemente simple: dándolo.

Permítame que recapitule. Tenemos a ese señor que ha estudiado un montón y le han explicado miles de fenómenos reales. Sabe cómo se mueve el sistema solar, cómo se mueve una partícula y dos y tres. Ha llegado hasta el femtosegundo anterior al inicio del todo y, si ha tenido la suerte de no liarse en una supercuerda, aún respira.

Todo cumplirá la simetría de inversión temporal: es incapaz de saber si el tiempo avanza o retrocede. Si graba uno de sus experimentos y reproduce el vídeo es incapaz de saber si lo están reproduciendo marcha adelante o marcha atrás …



Sin embargo sabe distinguir cuando, por ejemplo, se trata de un asunto de vida o muerte …



La simetría de inversión temporal está relacionada con la conservación de la energía y con el adagio universal de que la energía ni se crea ni se destruye, únicamente se transforma. Pero implica algo más. Si la única restricción fuera que la energía inicial y la energía final coincidan, las etiquetas ‘inicial’ y ‘final’ serían intercambiables. La pareja principio-fin funciona tan bien (obedece a la conservación de la energía tan bien) como la pareja fin-principio. Que es tanto como decir que ni hay principio ni fin.

Si desciendo a los accidentes de un ejemplo, la idea expresa que lo mismo me da hacer caer un objeto y aprovechar su energía gravitatoria para mover un dispositivo (energía cinética) adecuado que cargue una pila (energía eléctrica); que descargar la pila eléctrica para poder elevar un objeto hasta la misma altura. Así, todas las formas de trabajo (todas las formas de intercambiar energía) son equivalentes y, salvo aspectos accidentales, indistinguibles. Y las reconocemos como trabajo. Y un último punto: el problema del trabajo resulta ser meramente cuantitativo; de cuánto.

La única forma de romper esta simetría es rompiéndola. Qué pasaría si existiera una forma de intercambiar energía que no tuviese esa propiedad: que yo pudiera, por ejemplo, transformar el trabajo que quisiera en esa forma de energía, pero no al revés. Planteado como un gedankenexperiment, su importancia radica en las consecuencias de la hipótesis.

Lo primero es una cuestión de terminología. Esa forma de transmitir energía no podría llamarse trabajo, ya que no obedece a esa propiedad característica. Llamémosla calor. La hipótesis significa que si soy capaz de hacer descender un cuerpo y transformar su energía potencial gravitatoria en lo que hemos llamado calor (y que se almacenará en alguna parte), soy incapaz de hacer lo contrario. Es decir, si extraigo el calor de ese almacén no podré elevar el cuerpo hasta su altura original. Y, evidentemente, tampoco hasta un altura más alta (quien puede lo más, puede lo menos). Se quedará algo más bajo.

La pregunta es natural. ¿Qué pasa con ese defecto de energía? Dónde fue. La respuesta es que sólo pudo almacenarse en otro almacén en forma de calor. La razón es sencilla: si hubiera quedado como un trabajo, ese trabajo se podría haber utilizado en seguir subiendo el cuerpo y dejarlo en su altura original.

Necesitamos pues dos almacenes… y todo para no conseguir lo que queremos. Lo importante del asunto es que los almacenes se relacionan de nuevo por una condición ‘puedo esto pero no lo contrario’. Se trata de lo siguiente: hemos sacado calor (llamemos a esto enfriar) de un primer almacén para meter calor (llamemos a esto calentar) en un segundo almacén y elevar un cuerpo. Siempre que ocurriera eso, no podría ocurrir nunca lo siguiente: enfriar el segundo almacén para calentar el primero y elevar un cuerpo. Nunca. Ambas acciones descritas, ocurriendo simultáneamente, destruirían la hipótesis de partida.

Esta imposibilidad (insisto de nuevo: yo puedo hacer algo pero no puedo hacer lo contrario) permite ordenar los almacenes ya que obdecen a las mismas reglas de la relación “mayor que”: si A es mayor que B entonces B no es mayor que A. Y al observable físico que determina el orden lo llamamos temperatura.

Aquí se ha introducido ya otro aspecto nuevo que ha pasado inadvertido. El problema del calor no puede ser meramente cuantitativo; es cuantitativo y cualitativo. De cuánto calor estamos hablando y de con qué almacén lo estamos intercambiando (a qué temperatura).

Relea el texto y entiéndalo, ya que no encontrará algo igual. Y comprendan también por qué dicen que el segundo principio ocupa una posición preminente en la filosofía natural. Si se violara, sus consecuencias se desvanecerían como los fotogramas de Regreso al Futuro. Así, por de pronto, no habría nada parecido a calor o temperatura. Por eso estamos muy seguros de que funciona. Así en la muerte como en la vida.

¿Es suficiente por hoy? Hay otra ordenación subyacente. Se refiere a los sistemas aislados pero se pospone para otro día.

I+D+i


Ya sé que dije que escribiría poco, pero hay un asunto de candente actualidad y algo hay que decir al respecto. El economista estadounidense, Jeremy Rifkin, es uno de los analistas más influyentes de la nueva economía global y acaba de estar en España para presentar su último libro La civilización empática. En la presentación de la obra, Rifkin ha situado la Ley de Economía Sostenible en el camino idóneo para superar la crisis económica y, al mismo tiempo, situar a España a la cabeza de la tercera revolución industrial.

¿Cuales son las respuestas que ofrece este proyecto del Gobierno socialista ante la situación actual? En primer lugar, estimula las condiciones para una actividad económica más dinámica y productiva; en segundo lugar, propone soluciones para ganar en competitividad mediante la eliminación de burocracia y cargas administrativas, y, por último, enumera medidas para que el crecimiento de la economía sea medioambientalmente sostenible.

Y pese a la dureza de la situación actual, se trata de una propuesta que no cae en barbecho. Durante la pasada legislatura, el Gobierno ya corrigió los aspectos más negativos de la Ley del Suelo elaborada por el PP que abrió la puerta de par en par a toda suerte de desmanes urbanísticos y alimentó sin límite la burbuja inmobiliaria. Además, en la legislatura ahora en curso habrá una nueva Ley de Ciencia una iniciativa en consonancia con el apoyo que el Ejecutivo socialista ha concedido al I+D+i, un esfuerzo ascendente en cada ejercicio presupuestario que ha visto como esta partida ha crecido el 173,6% respecto a las últimas cuentas del PP.

Complementariamente, el Gobierno ya ha aprobado la creación de dos fondos que ya están funcionando y que abren el camino para la ejecución de la ley. Se trata de los 5.000 millones de euros para el Fondo para el Empleo y la Sostenibilidad Local destinado a proyectos presentados por ayuntamientos para el impulso a parques científicos y tecnológicos e implantación de redes de telecomunicaciones; los proyectos de ahorro y eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables, y los proyectos de movilidad urbana sostenible en centros de servicios sociales o sanitarios.

Asimismo, está el Fondo para la Economía Sostenible, con una previsión de 20.000 millones de euros para 2010 y 2011, que tiene cuatro líneas específicas: capital en infraestructuras, capital riesgo, préstamos o avales a empresas y una línea para la rehabilitación de viviendas a particulares. Se trata, en suma, de respaldar económicamente proyectos de inversión de empresas privadas en actividades prioritarias para sostenibilidad, la gestión de este fondo corresponde al ICO y está cofinanciado al 50% por las entidades financieras.

Algunos ejemplos ayudan a explicar el alcance del proyecto del Gobierno. Entre los estímulos para el mayor dinamismo de la actividad hay que enumerar la supervisión sobre el sistema financiero con la promoción de una gestión con riesgos razonables, la reforma de los organismos reguladores para que sean más eficaces y el estímulo a la colaboración público-privada en inversiones productivas.

Para la eliminación de burocracia la propuesta incluye, entre otras cuestiones, la posibilidad de crear una empresa de responsabilidad limitada en un solo día, la supresión de licencias municipales en actividades sin riesgo, el respaldo a la creación de empresas innovadoras de base tecnológica por universidades, el acceso universal a la banda ancha antes de 2011, la facilidades para la explotación comercial de patentes, el apoyo a la internacionalización de las empresas y la mejora del capital humano con reformas en educación y en formación profesional.

En el capítulo de medidas para lograr un crecimiento económico que sea sostenible desde el punto de vista medioambiental se incluye el impulso a la inversión para el transporte de mercancías por ferrocarril, el impulso a la implantación del vehículo eléctrico, la adquisición por las administraciones de vehículos no contaminantes y situar la vida útil de las centrales nucleares en 40 años, al tiempo que fomenta las energías renovables para llegar a una reducción del 20% de CO2 en 2020 y que ese año el 20% de la energía que se utilice sea limpia.

Para concluir, volvamos a Rifkin, autor, por otra parte, de la estrategia de la Unión Europea en materia de energía y nuevas tecnologías. El economista norteamericano dice que España “ya perdió el tren de la primera y segunda revolución industrial. Zapatero sabe que no se puede perder la tercera” y anima las ambiciones del presidente del Gobierno de ganar el futuro con el impulso a esta ley, aunque el presente, en ocasiones, nos parezca aterrador.

Curso rápido de escritura rápida

Acabo de leer por internet, no me acuerdo dónde, algo relativo a la vanidad o insustancialidad (¿se dice así?) de los comentarios hodiernos, no lo sé bien porque no lo he entendido bien. No hablemos ya de los twiteos o similar.

El caso es que esta mañana pensé escribir esta entrada. Resulta que agonizaba el gran premio de Fórmula 1 de Corea del Desierto Mojado y apareció un banner típico que decía que Alonso era «el único de los cinco que podía ganar el Mundial».

Tamaño sin sentido se refiere a que era el único de los cinco que podía proclamarse (matemáticamente, como se dice en estos casos) campeón en la próxima carrera.

Pero mi mente discurría por dos bifurcaciones diferentes. La primera se refiere a un típico retorcimiento. Tratando de prestigiar a Alonso del resto de la troupe encontraba una más rebuscada y cierta ya en la actualidad de hoy: Alonso es el único de los cinco (¿o eran cuatro?) que ya sabe que disputará la última carrera con posibilidades (que varían de certeza a remoteza) de ser campeón del mundo al final de ella. No se preocupen, si no han pensado en ello no son memos ni ignorantes. Pero tampoco todo lo contrario.

La segunda bifurcación es algo sobre lo que ya he escrito otras veces. La abrumadora sensación de que mucho de lo que se hace o publica en los medios no tiene una calidad mayor que un post que escribe un anónimo cualquiera en medio minuto. Lo que llevado al caso me hace preguntarme si no sería digno de incluirse en el currículum la facilidad para escribir rápido y sin equivocarse. Ni faltas de ortografías ni lapsus argumentales fatales. Megano Zutano, capaz de escribir cien posts por hora, menos de dos frase, sin faltas. Algunas televisiones en directo o redacciones de internete lo agradecerían.

Un par de aclaraciones


La anterior entrada es simplemente una broma sobre la importancia que nos damos, en la que mezclaba referencias a George Lucas y a los auténticos autores del Quijote y las obras de Shakespeare, los fracasados auténticos genios de la segunda fila, y a esta época en la que no se puede reparar nada porque todo está copiado mil veces. No estaba hecha con ninguna otra intención.

Estoy muy ocupado y noto cierta mala leche en mis entradas y comentarios (una soberbia ochentera quizás justificada; o no); y va creciendo. Para que no me acusen de oscuro, me pasa que empiezo a pensar -de nuevo- que estoy rodeado de memos ignorantes. La recurrente patología de la adolescente huida interior es algo que sé cómo tratar. La reeducación pasa por no leer periódicos ni blogs, por hablar lo menos posible de cualquier cosa relacionada con asuntos sobre los que crea saber algo, y dedicar mi tiempo libre a materias en las que no tenga duda de que el memo ignorante soy yo.

Así que voy a escribir menos entradas, y prácticamente todas serán o de mi Antología o sobre los misterios de la termodinámica. Hacer la Antología me gusta; hacía mucho tiempo que no releía algunos libros y me sirve para escuchar mucha buena música. Además, es inocua; de eso estoy seguro. En cuanto a los misterios, no sólo es un asunto interesante, sino que es un claro ejemplo de material reeducativo.

Supongo que se ciscarán en mis consejos o peticiones, ahora que pensarán que les he llamado memos ignorantes (no lo he hecho, pero imagino que eso da igual). Pero, en fin: les veo para charlar sobre máquinas en unos días, si quieren.

Presumiendo, presumiendo


Es enternecedor, en ocasiones, ver a la gente inclinar la cerviz, dando por bueno pulpo como vegetal de compañía.

Hoy El País, que no puede callar en el caso de las escuchas, publica un editorial corto (normal, para que no se note demasiado), que debería sonrojar a todos los que participan en ese ente informal al que atribuimos su autoría.

Es corto, pero sobre casi todo. Tengan en cuenta que lo que se refiere a las escuchas es menos de la mitad del texto. Pues bien, solamente consideren dos cosas, objetivamente falsas:

La primera es ésta:

En un destello de luminosidad jurídica y de sentido común el magistrado Joaquín Giménez, uno de los componentes de la Sala del Supremo supervisora de la instrucción, negó que la actuación asesora del instructor tuviera “apoyo legal”, pero la mayoría de la Sala la dio por buena, siguiendo adelante con una acusación que parte de una querella temeraria

Se olvidan de un detalle. El magistrado Giménez sólo dice que se anulen las resoluciones de Varela, pero no para dar carpetazo a las acusaciones, sino para que Varela decida si abre o no con los escritos originales. Lo previsible es que Varela, de darse tal situación, decidiera abrir juicio, ya que el defecto de esos escritos era por exceso, no por defecto.

La segunda es la más graciosa, ya que tiene que ver, ésta sí, con el asunto en cuestión:

Si un juez de Instrucción siempre parte de indicios, hay que presumir que Garzón los tenía para ampliar las escuchas tras comprobarse la implicación de algún abogado en los manejos delictivos de su cliente. Que esos indicios no se confirmaran después, o solo en parte, no autoriza a suponer que Garzón actuó con el propósito de vulnerar el derecho de defensa, como deduce el juez Barreiro, y no con el de impedir la comisión de nuevos delitos.

Joder, joder, joder. Los de El País se atreven a desdecir a Garzón. Garzón, en su declaración afirmó que no tenía un solo indicio contra los abogados. Claro, tuvo que decir esto, porque no basta con que tenga supuestos indicios subjetivos (vamos, sospechas), sino que es preciso que existan indicios objetivos, y hay que decir cuáles. El problema es que Garzón ni siquiera fue capaz de decir (¡¡o de inventar!!) en su declaración uno de esos indicios.

Sin embargo, ya ven, El País presume que Garzón presumía cuando él no presume nada porque no le da el magín ni para el recuerdo autoimpuesto. Y así, presumiendo, presumiendo, lo escuchaba todo, todo, todo.

Acojonan estos de El país, capaces de meterse en la mente de la gente, tan dentro, tan dentro, que recuerdan cosas que el propio interesado ignoraba hubiera pensado.

Menos mal que se compensa con las protestas de ignorancia de sus colaboradores, que hay que ver de qué cosas se entera uno en llegando a la senectud.

Civilización y cultura


Escribe Mercutio:

No hay culturas. Hay cultura. Una cultura humana, universal. Si Stendhal ya se escandalizaba de que pudiera hablarse de una “música italiana o francesa”, es fácil imaginar hasta qué punto ha llegado, dos siglos después, el escándalo. No hay culturas, como no hay ciencias

dice hoy Espada.

Hombre, hay dos acepciones inmediatas de la palabra cultura que casi todos manejamos: el conjunto de cosas que se pueden saber, por un lado, y las características típicas de un determinado grupo social frente a otros grupos distintos, por otro. El primer concepto equivale a conocimiento, incluye reglas gramaticales, ecuaciones, tonos de voz, lecturas, experiencias y lo que se nos ocurra. Y es, efectivamente, uno: en ese sentido, puedo comparar mi cultura con la de una rusa de cuarenta años, un senegalés de cincuenta, mi vecino, Arcadi Espada o Publio Cornelio Escipión Africano. Y puedo compararlas porque, tratándose de conocimientos, más es mejor, más profundo es mejor, más detallado es mejor. En cualquier caso, la cultura humana, además de única, es medible.

El segundo sentido de la palabra cultura, sin embargo, es plural. Tanto que cambia con el tiempo -aun considerando exactamente el mismo grupo social que observemos. Por poner un ejemplo chorra e intrascendente, muchos de los chistes que me sé y que hicieron de mí un tío celebrado en las fiestas juveniles de los ochenta me supondrían ahora silencios incómodos, miradas de reproche y hasta el ostracismo si los largase a las mismas personas que se descojonaban con ellos hace treinta años. Eso son dos culturas distintas, y no hay motivo alguno fuera del cambio cultural que explique por qué no puedo contar determinados chistes hoy. Quiero decir que los gangosos se molestaban ya entonces igual que ahora.

Apela Espada, también como ejemplo, a la higiene como causa de la desaparición del pañuelo femenino en la cabeza. Acepto pulpo como animal de compañía: la higiene también es cultural, en la segunda acepción que he señalado. Es decir, hay distintas consideraciones culturales de la higiene; y en aquellas que no existe la obligación -casi moral- de ducharse cada día, existe la muy recomendable posibilidad -ídem- de taparse el pelo largo y sucio.

Luego entra a discutir si existen o no distintas civilizaciones y llega a la misma conclusión que con la cultura. Eso, que lo rebata Tsevanrabtan (hablando de los chinos, por ejemplo), pero me da que estamos con lo mismo, sólo que más eurocéntrico: ¿el Egipto en el que las mujeres no podían enseñar la nuca más que a sus maridos no era una civilización diferente a la occidental hodierna? ¿Era civilizado Tales el milesio, dando latigazos a sus aceituneros? ¿Menos civilizado que Fidel Castro, que no tiene esclavos?

Ahorcar un perro que ya no caza no sólo es cultural, sino que en determinadas sociedades es un valor cultural positivo: el animal que no aporta más recursos de los que consume es una carga para el grupo, y lo va a cuidar su puta madre, que yo estoy muy ocupado sacando adelante a trece hijos -y, si lo dejo suelto, es un predador rival.

En fin, terreno pantanoso.

ACTUALIZACIÓN:

Leo la entrada y comprendo que no queda claro: todo lo anterior lo ha escrito Mercutio. Salvo la cita, claro.