I’m a friki; what’s up with that

Como regalo de reyes y dado el interesantísimo debate suscitado, les condeno a una nueva entrega de mykindle

Vida de friki

Mi caso kindle es también una disertación sobre la importancia moderna del inglés. Desde pequeñito mis padres pusieron empeño en que aprendiera inglés. Hay varias cosas para las que, sin duda, tuvieron visión de futuro: inglés, mecanografía e informática (antes de que Bill Gates alquilara un garaje). Aunque sospecho que mis padres no sospechaban que las tres disciplinas iban a convertirse en mucho mucho más importante de lo que lo eran cuando decidieron masterizarme en ellas. Salvo la cuestión naciente de la informática, que justificaba la decisión. No sé muy bien porqué tenía que aprender mecanografía pero ha resultado lo más útil. El inglés obviamente ya era importante y todos los padres piensan en el currículo de los hijos y en su puesto de trabajo futuro. Si se dan cuenta las tres entran hoy aquí: la mecanografía porque sin ella la entrada habría sido leve; la informática porque sin ella no estaría aquí; el inglés porque es el asunto.

La gente aprende idiomas por su utilidad y si la utilidad pretérita del inglés era el currículo y el puesto de trabajo, la hodierna es mucho mucho más amplia e incluye aspectos comunes de la vida diaria. Recuerdo que mi padre era aficionado a las emisiones en onda corta del world service de la BBC. Aunque solo oía ruido. Hoy la tienes en el ordenador. Hoy seleccionas audio en el televisor. Hoy hay la misma distancia entre la prensa socialdemócrata y la prensa liberal. Hoy se puede acceder a información, entretenmiento, ciencia, arte, cultura o filosofía en inglés y mejor no darle la espalda al fenómeno.

Antaño se podía comprar libros en inglés incluso aquí, cerquita de África. Recuerdo que los primeros que compré fueron directamente a la John Wiley and Sons. Mandaron una factura proforma. Hubo que pagarla. Y mandaron los libros a vuelta de correo. El lapso de tiempo era la eternidad y la sensación de que no se fiaban inevitable. El precio fue veinte libras esterlinas; lo sé porque entonces anotaba el precio junto al ISBN. Hoy, por cierto, cuesta ciento diez libras; lo sé por amazon pero ignoro por qué. Ignoro también el cambio del tipo de cambio.

Aunque mis padres tengan algo de culpa yo debo echarme algunas flores: no solo haber aprendido (malamente) inglés sino haberlo usado. He recibido la formación en inglés que recibieron muchos españolitos de mi edad y eso es nada espectacular: el colegio (bachillerato; primaria fue para el francés) con todo lo que ello supone, y de clases particulares extraescolares, de estas de tres veces por semana en grupos varios y leer algún libro de cuarenta páginas. Nunca me enamoré de ninguna mujer que hablara inglés: no fue la llamada del amor. Nunca he vivido ni pasado un minuto de mi vida en un país cuya lengua oficial sea el inglés; y eso que mis padres se empeñaban, más o menos, todos los veranos en mandarme a Inglaterra o algo similar. Nunca he hecho un curso intensivo de inglés. No ha sido más que herramienta que pusieron en mis manos que la he usado por no haber huido de ella. Particularmente no haber huido de la lectura en inglés, la parte más sencilla del asunto ahora que la globalización lo ha puesto tan a güevo.

Después de la experiencia directa de la John Wiley vino amazon; internet. Al parecer compro en amazon desde el año 2002 pero creo que es solo la fecha desde la que guardan registros. No he tenido problemas, sólo el tiempo de tránsito; y me tratan exactamente igual que un americano de Nassau. Solía leer en verano, por vacaciones; organizaba una petición en julio, que a veces llegaba en agosto. Así he leído por ejemplo la saga de Harry Potter que es tan coñazo en castellano como en inglés pero que en inglés tiene el aliciente del esfuerzo y el aprendizaje. Aunque recuerdo haber comprado algún libro de HP en La Casa del Libro; en el rincón de lenguas ocultas. También asistí al lanzamiento de la versión original de los últimos HP. Desde la misma librería y desde El Corte Inglés.

Más complicado es el asunto de la televisión; porque como del tabaco, los no fumadores también se quejan. Y porque es condenamante más difícil dominar la compresión oral in albis, que la compresión escrita.

El libro que estoy leyendo ahora es de Robert Kaplan y se llama Hog Pilots, Blue Water Grunts: The American Military in the Air, at Sea, and on the Ground (el título parece escogido para resaltar las diferencias entre las preposiciones hispanas y las inglesas; en castellano se llama Por tierra, mar y aire). Está sacado de las listas listas de Cristian Campos: los amigos de internet son una gran fuente para elegir lectura. Cuando leí la lista me preocupé de buscar los libros; varios estaban en amazon y casi todos en formato electrónico. Podría haberme bajado una muestra de cada uno de ellos y empezar a leerlos con la misma facilidad con la que estaba leyendo la lista; no lo sabía entonces. Habría sido algo más friki que bajarse al VIPS a hojear y ver si están los libros; pero es cojonudamente cómodo.

El libro que leo es la continuación natural de otro: Imperial Grunts. Aquí traducido por Gruñidos imperiales donde grunt (gruñido) es también un nombre “familiar” para un soldado raso de infantería, que es a lo que se refiere el libro. Podría pasarme a los gruñidos sin gran penitencia: el precio es siete euros (un desayuno para dos, que diría Rubalcaba) y empezaría a leer al instante. Si estuviera con una copia en papel en castellano hablaría de diecinueve euros. Si hubiera comprado el libro en papel tendría que esperar un mes para tenerlo.

A modo de final, tres ideas enlazadas. Primero el libro electrónico es un buen invento. Evidentemente sólo sirve para un propósito: leer texto. A este respecto vale el kindle, el nook, el papyre o el que sea, con diferencias de calidad, prestaciones y precio. El (mult)iPad parece que no hace competencia. Yo personalmente prefiero un aparato específico para un fin específico que un multiaparato multitarea que multihaga muchas cosas medioque. Personalmente también encuentro más gratificante leer el libro electrónico que el libro en papel. Para los ojos es lo mismo. Para los brazos, no.

Segundo: saber inglés tiene cada vez más ventajas. No dejen de aprovechar la oportunidad de hacerlo su idioma. Si les pilla mayores, no le eviten esa oportunidad a sus vástagos. No será sólo una cuestión de más o de menos cursos. Se trata de no huir, de no darse por vencido la primera vez que uno no entiende una audición o una lectura. Y de hacerlo un idioma de la vida corriente de cada uno. No extrañarse de leer algo en inglés. No extrañarse de que de la televisión o del ordenador salgan ruidos en inglés. De dar por el culo diciendo: mis lenguas propias son el castellano y el inglés.

Tercero: el modelo de negocio de amazon es cojonudo para el cliente tipo americano es decir, para el cliente; y me aprovecho de ello. El aparato que venden no es una castaña y simplifica la vida al cliente, que ni siquiera tiene que estar atado a los libros de amazon. Tiene sus sombras como por ejemplo los asuntos de los borrados de 1984 o las censuras eróticas. El modelo tiene éxito por una cuestión de masa crítica: volumen de publicaciones en inglés y audiencia potencial de dichas publicaciones. En formato electrónico, además, se añade la inmediatez y la ausencia de transporte. Barnes&Noble y su nook le hace competencia. Es decir, tenemos la Coca-Cola y la Pepsi-Cola. En Europa no hay nada o hay babel.

Comprar un kindle en España

Sin ánimo de polemizar con el enlace que enlazaron describo:

  • ¿Hay que saber inglés para tener un kindle? Sí y no. Sí para comprarlo. No porque se compra por internet y existe el translate-google. Pero nadie va a comprar a un sitio que no entiende. Sí porque la pantalla y sus instrucciones están en inglés y no es customizable.
  • ¿Hay que comprar en amazon para amortizar un kindle? No. Las únicas personas que conozco que tengan un amazon no compran en amazon y están más que satisfechas. Esto incluye a la persona que me recomendó el kindle.
  • ¿Se puede comprar en España? Sí, por internet, en amazon. Se puede simular la compra. La compra solo se efectua cuando se le da al botón de comprar.
  • ¿Pero cuánto vale? Ahora mismo pone ciento treinta y nueve ($139) dólares. Versión 2, con wifi incorporado. El modelo 3G+Wifi vale ciento ochenta y cinco dólares (la conexión 3G, telefonía móvil, va incluida en el precio perpetuamente, pero sólo se puede usar para comprar en amazon). El modelo DX trecientos setenta y nueve dólares: es más grande, más útil para leer periódicos. Este modelo no trae WiFi.

    Compré el modelo WiFi de $139. Hay que añadirle la funda (cover). La básica son treinta dólares; el modelo en piel con luz sale por sesenta euros ($59.99), es muy recomendable y fue el que elegí. Después el transporte (veintiséis dólares y noventa y siete centavos, $26.97) y la aduana (cuarenta y tres dólares y veintiocho centavos, $43.28). El transporte obligatoriamente es por courier.

    Kindle 2, más importación, más transporte, más funda con luz sumó doscientos sesenta y nueve dólares y veinticuatro centavos ($269.24) que al cambio fueron doscientos cinco euros (205).

    Si estás en NYC puedes comprar uno. Supongo que mandándolo al hotel y asegurándote de que amazon sepa que estas en los States. No tardará mucho; el transporte será más barato y te dejarán pasa la aduana. Joder, pasan con ipades.

    Amazon permite comprar en euros en vez de en dólares. Da igual: amazon o su banco le harán un cambio leonino.

  • ¿Cuánto tardan? Lo pedí un lunes, lo tuve un viernes. El transporte es muy rápido y tiene tracking. Puedes saber dónde está tu kindle.
  • ¿Me lo pueden retener en aduanas? Supongo que si compras tres millones de kindles sí. Si no, pigs may fly.
  • ¿Los enchufes europeos sirven? No hace falta. Basta el ordenador. El kindle viene con un puerto microUSB y un cable microUSB-USB. Si se quiere se puede disponer de un adapator toma de corriente/USB para cargar el dispositivo que se puede comprar en cualquier tienda y que sirve para cualquier dispositivo USB (un mp3, por ejemplo) y no solo para el kindle. El kindle se sirve con un adaptador americano que aquí no sirve. Y los veinte dólares que cuesta en amazon un adaptador de red europeo gástenlos en cervezas.
  • ¿El 3G? Si lo compras con versión 3G lo pagas. Y pagas con la compra todas las conexiones 3G que hagas en cualquier lugar del mundo que las tenga. Eso sí, las conexiones 3G solo serán para comprar o bucear en amazon. Es otra forma de hacer negocio; piensen, no sé, en algún ejemplo similar patrio.
  • ¿Formatos? Texto plano, pdf y azw, mobi, prc. Los últimos son formato “de” amazon para kindle. No lee los más típicos epub, doc o rtf pero… es relativamente fácil convertirlos. Por ejemplo, calibre. Habrá problemas si el fichero tiene DRM. Obviamente es el asunto más sensible. Los libros electrónicos patrios no se editan en azw y no sé cómo funcionarán tras la conversión. Sospecho que los libros comprados pueden tener problemas en kindle, los gratuitos no deberían tenerlos. Las dos únicas personas que sé que tienen un kindle no trabajan con amazon y no quita que estén la mar de contentas con su kindle.

    Hay también una incertidumbre de futuro: amazon piensa ganar la batalla de formato por su peso en la red. Otros piensan de que no. En este caso no hay mejores o peores como en el VHS y Beta. Es solo una batalla de fuerza: los formatos tienen características y cualidades muy similares: texto marcado, estructurado, empaquetado y comprimido; más o menos lo que ven todos los días en su navegador.

  • ¿Cómo meto un libro no amazon en mi kindle? Por el mismísimo microUSB conectado por USB a un ordenador. Lo pinchas, lo detecta, copias, pegas y a leer. También se puede usar calibre para gestionar la conversión de documentos y mandarlos al kindle.

    Alternativamente el kindle viene con una dirección de correo gratuita a la que se puede mandar un documento. Amazon lo convierte y lo transfiere via Wifi gratuitamente. Si tienes versión 3G y eliges transferencia 3G entonces pagarás conexión. Small fee dice amazon.

    Además se puede dar de altas a cuantas direcciones de correo se deseen como emisores de documentos. Esto significa que si doy de alta a FdM, entonces FdM podría mandar un correo a mi dirección kindle con un documento adjunto que amazon convertirá a formato de kindle y lo transferirá a mi kindle cuanto tuviera conexión WiFi.

  • ¿En la tienda de amazon hay libros en castellano? El castellano es el segundo idioma de Estados Unidos. Sí, sí hay. En ediciones iberamericanas probablemente. Y, también probablemente, no en versión electrónica.

    Además en kindle se puede estar suscrito a casi todos los periódicos de España incluido La Verdad de Murcia. Pero si leen los comentarios todos hablan pestes de las versiones kindle de los periódicos. Con razón. Un periódico no es un libro. El precio es barato ma non troppo. La comodidad garantizada, el periódico todas las mañanas servido wifi en tu mesilla de noche.

    Pero además hay que tener en cuenta que el modelo de negocio de amazon es peculiar: cualquiera puede vender libros en amazon. Y cualquiera es cualquiera: usted, yo. Bueno, probablemente para que usted o yo podamos vender un libro en amazon tendríamos que escribir primero uno. Al grano: cualquier editorial puede decidir subir libros en formato azw a amazon y venderlos allí. Por ejemplo: el caso de Paolo Coelho y Gold Editora. Otra cosa es que lo hagan.

  • ¿Qué precios tiene los libros? Los clásicos son gratuitos. No derechos de autor. Los más nuevos a un precio similar al de papel. Pero te ahorras el transporte (ocho dólares mínimo).
  • ¿Puedo prestar un e-libro que haya comprado? Es decir puedo prestar The Battle for Spain a algún jacobiano que pasara por aquí. Si estuviera en los States . Pero como no, va a ser que no. Cosas de los derechos.
  • Disclaimer La información aportada se corresponde con una experiencia vital concreta. Cualquier parecido con la realidad es, quizá, porque fue la realidad en un momento. La información se aporta sin ánimo de lucro. Experiencias pasadas no presuponen experiencias futuras. Si mete un kindle en el microondas, no lo encienda… el microondas. No trate de leer comiqués en un kindle. No vierta ácido sulfúrico ni otros líquidos sobre kindle. No arroje el kindle desde lo alto del Empire State Building o desde una altura superior o inferior. No use kindle mientras vea The Wire en versión original. No vierta líquidos sobre la funda de cuero de kindle. No regale kindle a un futbolista.
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