Ofertas de fin de semana

  • Roscón de Reyes a nueve euros y noventa y cinco céntimos. Humm, no hay tortas por coger ninguno de la pila que aún queda en el refrigerdor. ¿Cuál es la semivida de un roscón de reyes el primer día de rebajas? ¿Por qué no una oferta dos euros y noventa y cinco céntimos? ¿Habría una montonera entorno a los roscones cual la hay entorno a la ropa interior?
  • Turrones y dulces de Navidad pague dos y llévese tres. ¿Y por qué no cinco?
  • Esta no es de fin de semana. Es de las de entre semana para animar a ir en días laborables. Haces una compra pagas y el dependiente te da un ticket. «Mire, esto es para la merienda»: Oferta Especial. Visite nuestra cafetería de 1700 a 1930 y tome una tosta (sic) de jamón con tomate + cocacola 40 cl o caña de cerveza / o tarta de queso con frambuesas + café con leche POR SOLO cinco euros y noventa y nuevo céntimos.

    Menos mal que contra la virtud de pedir está el vicio de no dar.

  • El día de nochevieja asistí a una compra de cigalas mientras esperaba mi turno para hacerme con un cartuchito de gambas arroceras. Las cigalas que veía eran más grandes que el ego los njalistas y quedaban seis en la bandeja. Que quedan seis es fácil de deducir: teniendo en cuenta que uno cuenta cuatro de golpe, llegar a seis no supone un esfuerzo grande. Como oferta del día, estaban a ciento veinte euros el kilo. El señor que me antecede pide, exactamente, cinco cigalas. La dependienta coge cinco cigalas y las pesa. Y ya pienso en arrastrar. La dependiente, viendo la cigala viuda, la añade al paquete y se la regala. Cigalas; oferta especial de nochevieja: pague cinco y llévese seis.

3 comentarios en “Ofertas de fin de semana

  1. La problemática del post-roscón para el roscón, solo es comparable a la problemática que se plantea al contemplarlos posando —con to y su lustre, ya desde el día de antes—, junto a las humildes fogasetas. Treinta euros unos, apenas dos euros ellas. La misma masa. El mismo peso. ¿Alguna diferencia? Sí, varias. La forma, las figuritas interiores, la engañifa…

    (Yo lo dejo caer aquí y el que quiera, que la coja. No conozco ninguna mujer renuente a que le regalen lencería. No estaría mal, vamos digo yo, pasarse de camino a cualquier lado por Oysho, que no hay colas y está todo ordenadísimo, coger un conjunto para la parienta y ponérselo (para poder quitárselo) hoy mismo.)

    ((¿Que no saben la talla? Pues coño, como el inglés, a bulto.))

    Y me voy silbando.

  2. Parece bastante cerca de donde cae Zokora. Y probablemente, no se ve, bastante cerca de donde la señala el árbitro.

    Blame the ref.

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