El cerdito feo

Nada más nacer los cerditos se conectaron a los surtidores de leche de la madre para darse el primer banquete de sus vidas. Como no había pezones para todos, dos de ellos tuvieron que guardar turno para ejercer su derecho al chupeteo. Después de eructar a conciencia cayeron rendidos junto a la madre y se regalaron una siesta de campeonato.

Cuando llegó el padre cerdo se alegró de ver a sus retoños que ya empezaban a recuperarse del sueño con bostezos largos y placenteros.

– ¿Todo bien, cerdita mía?

–  Estupendo. Todos sanos y con gran apetito. Han salido a ti.

El gruñido del cerdo sobresaltó a su esposa.

– ¿Qué pasa?

–  ¡Ése no ha salido a mí, te lo aseguro!

Y le señaló un cerdito negro y con bastante más pelambrera que el resto del grupo.

– ¡Anda! –fue lo único que se le ocurrió decir a la sorprendida mientras reparaba en el pequeño y oscuro marranito.

– ¿Anda? Mira, guapa, ahora me voy a ver si pico algo por ahí, pero cuando vuelva no quiero ver a ese bicho al lado de los otros.

– ¿Y qué quieres que haga con él?

– No me cabe duda de que con las cabras hará juego. Prueba allí.

La cerda decidió esconder al negrito en la jaula de los conejos para que su marido no lo viera cuando regresase. Pero no pensaba abandonarlo en casa ajena. No era su estilo. Lo alimentaría como a los demás y luego ya vería cómo podía solucionar aquel problema.

– Gracias, señora coneja.

– De nada, amiga, donde caben diez caben once… apretados –le dijo el roedor.

El cerdito intentaba jugar a ensuciarse con sus hermanos, pero ellos no le dejaban.

– Tú no eres de los nuestros –le decían-vete con los conejos.

– Yo no soy un conejo, soy un cerdo –se quejaba el pobre animal.

También hablaba con su madre, pero la pobre era una cerda sin estudios y aquel problema la superaba:

– Mira, hijito negro y peludo, yo te quiero igual que a tus hermanos, pero debes entender que tu padre es el que manda y no quiere reconocerte.

– ¿Y  qué voy a hacer? No puedo vivir siempre en la jaula de los conejos.

–  No te quejarás, es un sitio bastante sucio también…

–  Eso sí.

– Bueno, ya pensaré en algo. Venga, ahora vete a jugar con tus hermanos.

– Sí, con mis hermanos… -se quejó por lo bajinis con un mohín de rabia bien entendida.

Pero pasaron los días. Y las semanas. Y meses enteros llenos de días y de semanas hasta los topes. Y las cosas seguían igual. A veces peor. Así que el cerdito se armó de valor y decidió escapar de un lugar en donde solo su madre aseguraba quererle… a escondidas.

Acostumbrado a corretear por la granja, el campo le pareció enorme, con hierba y árboles por todas partes, sin límite de kilometraje. Pero enseguida echó de menos la presencia de otros animales. Por mucho que miraba a su alrededor no veía ninguno. ¿Dónde se habían metido?  Durante un buen rato trotó cochineramente buscando desesperadamente una voz amiga. Nada. Alcanzó una loma y desde allí contempló un hermoso valle. Creyó distinguir su granja y empezó a sentir ganas de regresar. Desde un árbol, un pájaro de colores y piquito de piñón le dijo:

– ¿Te has perdido?

–  Pero bien.

–  Por aquí no se pierden muchos animales.

– Me he escapado de una granja.

–  Pero allí tendrías una familia…

– No, por eso me fui.

–  Qué raro. Yo creía que en las granjas vivían familias.

– Y viven. Pero no la mía.

– ¿Y has salido a buscar una?

–  Sí, y no soy muy exigente. Bastaría una pequeña. Pero que me quisieran.

–  Pues por allí he visto animales de tu especie –le señaló con un ala en dirección norte.

–  ¿En serio? –y al cerdito se le humedeció el morro de alegría.

–  Claro.

El pájaro le obligó a mirar a su derecha. Animales de mi especie, pensó, aquella sí que era una buena noticia.

–  ¿Y sabes cuánto tiempo tardaré en llegar?

–  Si pudieras volar llegarías en un plis plas, pero caminando te van a dar las tantas de la noche.

–  Muchas gracias, señor pájaro.

–  De nada. Y mucha suerte.

Contento como jamás antes lo había estado, el cerdito se puso en marcha con la intención de alcanzar su objetivo antes de que anocheciera. Caminó y caminó hasta que sus pezuñas no pudieron más. Afortunadamente, llegó a una granja cuando todavía el sol se dejaba ver en el cielo. Enseguida olió a los de su especie. Estaban allí. Seguro. Buscó una entrada para reunirse con ellos pero no la encontró. Aquella granja parecía enorme. Estuvo dando vueltas y más vueltas pero ni rastro de una puerta. Tan cansado estaba el cerdito que se quedó dormido al lado de una verja. Tuvo un sueño tan lindo que se paso toda la noche con una sonrisa en la cara.

Cuando se despertó no sabía dónde estaba. Tardó un rato en orientarse, pero cuando oyó el graznido de los gansos, más allá de la verja, recordó cómo había llegado hasta allí.

– ¡Eh, gansos! ¿cómo puedo entrar? –les gritó.

Uno de ellos se acercó, estiró el cuello y le dijo:

– ¿Entrar ya? Pero si acabas de salir.

– ¿Yo?

– Hace un rato toda tu familia ha partido hacia el monte. ¿Es que te has perdido?

El cerdito entendió la confusión del ganso y decidió seguirle el juego:

–  Sí, amigo ganso, ¿por dónde se fueron?

Y el ave voladora le indicó la ruta. El cerdito se puso en marcha con brío pendular y enseguida divisó un grupo de cerdos a lo lejos. Conforme se iba acercando algo le llamó la atención. Le llamó muchísimo la atención. Aquel color… ¡Sí, parecían tener todos el mismo color que él! ¿Y si fuera su verdadera familia? Apuró su trote y casi les dio alcance cuando tuvo que detenerse para coger aliento y escupir cien gramos de insectos que se le habían metido en la boca sin avisar. Reanudó la marcha y al cabo de unos minutos los tuvo delante. Todos se hallaban reunidos junto a unos árboles y comían del suelo unos frutos que más tarde supo que se llamaban bellotas. Todos tenían el pelaje oscuro como él.

– Vamos, hijo, tus hermanos te esperan para que juegues con ellos –le dijo un macho enorme-, están por ahí.

Señaló un lugar a su derecha, cerca del letrero del pueblo en el que vivían.  Se llamaba Jabugo.

23 comentarios en “El cerdito feo

  1. Animado por el debate boat/bote me adentro en las procelosas aguas de la política.

    Acusan a Pallin de llenar un mapa con dianas. Un mapa electoral para ser exactos. No hace falta que ponga enlaces porque ya sabemos lo mala que es.

    Resulta que hay otros mapas con dianas. Son también mapas electorales pero, al parecer, demócratas. Y por eso pongo el enlace.

    Estos mapas están encabezados por un Targeting strategy.

    Me pregunto cuántos en el ruido mediático patrio saben que diana y objetivo comparten palabra en inglés: target. Y me pregunto hasta qué punto este hecho triggers la analogía.

  2. Target también es una persona que es objeto de crítica, ataque verbal o ridiculización.
    Lo que tiene no saber inglés es que los significados cambian bastante al traducirlos: “Intruders in the dust” se tradujo como “Intrusos en el polvo”, en vez de “Intrusos en la pelea”.
    Pero todo esto me recuerda que hubo un manual de enseñanza del inglés que se llamaba “Target English”, de pastas azules, creo recordar. Pues parecer ser que o ese no lo usaron o aprendieron poco de él.

  3. [3]

    No, no. Claro que estudiaron con el ‘Target English’.
    El problema es que no saben cómo se dice ‘diana’.

    Es lo que tienen los pictogramas. Uno ve el pictograma y zas, blanco: “una diana; esto no tengo ni que traducirlo”.

  4. Gracias, qtyop.

    Hablaba de una función muy cómoda que te bajas de la web de la Academia para consultar el diccionario sin necesidad de abrir la página oficial. Una vez arrastrado el icono a la barra de favoritos de tu navegador, seleccionas el término y tras hacer un solo click en el favorito obtienes rápidamente la definición.

    Aquí (ir a ‘Acceso rápido al Diccionario desde el navegador’)

    http://buscon.rae.es/draeI/

  5. [5]

    Ah sí. Lo usé alguna vez. A lo mejor lo vuelvo a poner.

    Es que uso tantos navegadores y ordenadores y de vez en cuando toca actualizar, reinstalar etc. etc. que se me pasan cosas.

  6. Ya que estamos con la word of the day

    tar·get
    [tahr-git] Show IPA
    –noun
    1.
    an object, usually marked with concentric circles, to be aimed at in shooting practice or contests.
    2.
    any object used for this purpose.
    3.
    anything fired at.
    4.
    a goal to be reached.
    5.
    an object of abuse, scorn, derision, etc.; butt.
    6.
    Fencing . the portion of a fencer’s body where a touch can be scored.
    7.
    a disk-shaped signal, as at a railroad switch, indicating the position of a switch.
    8.
    Surveying .
    a.
    the sliding sight on a leveling rod.
    b.
    any marker on which sights are taken.
    9.
    a small shield, usually round, carried by a foot soldier; buckler.
    –adjective
    10.
    that is or may be a target or goal: The target group consisted of college graduates who earned more than $50,000 a year.
    –verb (used with object)
    11.
    to use, set up, or designate as a target or goal.
    12.
    to direct toward a target: The new warheads can be targeted with great precision.
    13.
    to make a target of (an object, person, city, etc.) for attack or bombardment.
    —Verb phrase
    14.
    target (in) on, to establish or use as a target or goal: The club is targeting on September for the move to larger quarters.
    —Idiom
    15.
    on target,
    a.
    properly aimed or on the right course toward a target.
    b.
    accurate, correct, or valid: Their description of the event was on target.
    c.
    filling or meeting a requirement or expectations: The amount of supplies we took was right on target.

  7. Ese cerdito será feo ahora, pero… ¡ay cuando alcance el peso necesario, qué guapo que va a ser, con su patita negra, sus vetas de grasa, gronf, gronf!

  8. Acojonante la corresponsala del TD-1 en Tucson AZ

    “momentos de duelo por la congresista americana y también por las otras seis personas fallecidas”

  9. El cerdo es, sin duda, el mejor amigo del hombre. Dicen del perro, pero qué va, qué va. Yo, hasta la fecha, no he tenido deseo alguno de comerme a mi perrilla Davis. De pasearla y eso, sí. Pero nada más. Es, digamos, una conocida. ¡Pero amigo como el cerdo, ninguno! ¡¡Llegar a hacerte uno con él, a digerirlo literalmente!! ¡¡¡Fundiros los dos no ya en un abrazo: en un bocado eterno y bien masticado!!! El colmo, señores.

  10. Con ese nombre (Davis) a mí tampoco me entran ganas de comerme a su perrilla, Protac, todo lo más a jugar un partido de tenis.

  11. [15] Si me oye, mejor para él. No puede caber orgullo mayor que dar buenos jamones, lomos, pruebas, secretos, y no sigo, que bajo ahora mismo al OpenCor a por cuarto y mitad de lo que sea.

  12. La industria del copyright movió un dedo y se enviaron cartas advirtiendo de acciones legales. Cuando las cartas se ignoraron, la industria movió un dedo y se interpusieron las acciones judiciales. Cuando los jueces resolvieron en favor de denunciados y demandados, la industria movió un dedo y se recurrieron las resoluciones. Cuando volvieron a perder en los juzgados, la industria movió un dedo y desaparecieron los jueces.

    http://www.filmica.com/david_bravo/archivos/010952.html

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