Una entrada sobre antimateria (dicho con animus iocandi)


John Searle en ¿Por qué creerlo?, Revista de Libros, febrero 2011 (A propósito de El miedo al conocimiento. Contra el relativismo y el constructivismo de Paul A. Boghossian) nos dice lo aiguiente:

«Resulta mucho más fácil refutar un mal argumento que refutar un argumento verdaderamente terrible. Un mal argumento tiene suficiente estructura como para poder identificar su maldad. Pero con un argumento terrible tienes que intentar reconstruirlo de modo que resulte lo suficientemente claro como para poder formular una refutación.»

Copio la cita porque creo que se puede identificar, al menos, dos tipos de sujetos activos de argumentos terribles (seguro que hay más): el fundamentalista y el soberbio. El fundamentalista tiene una fe. El soberbio bebe de la creencia en su inteligencia superior. El soberbio (¡qué pecado tan común y yo, yo confieso!) sabe que su inteligencia poderosa le faculta para hablar de cualquier cosa, sin necesidad de pasar por el aprendizaje previo del artesano.

Veamos un ejemplo de soberbia:

Estos que piden a los terroristas y a sus cooperadores necesarios que sean buenos y sinceros, y hasta que den el pésame. Y que incluso esperen cinco años para alcanzar la virtud. Qué espectáculo. Qué oblicua, mas profunda, confianza en la regeneración del asesino. Qué espirituales. Como si de pronto hubiesen olvidado que lo único a hacer con esa calaña es aplicarles la ley. Dentro de un tiempo cuando, siguiendo con el ambiente, empiecen a arrepentirse en fila india para lograr salir de la cárcel me los veo en el confesionario examinando al genuflexo e inquiriendo: «¿Tú eres sincero, pecador?»

Aún no han comprendido lo que significa el magnífico imperativo legal. Y hasta qué punto separa a la democracia de los manoseos de confesionario. Sí, abandonan la violencia. Por imperativo legal.

Este comentario es resultado de una incomprensión profunda de los requerimientos de la ley en una sociedad moderna. Recuerda a las versiones más solemnes y periclitadas del derecho, ésas que se basaban en meras formalidades y que no investigaban nada más. La ley está repleta de referencias a la voluntad y la investigación de la auténtica voluntad es permanente. Por ejemplo, investiga si esa voluntad no existe, o esta afectada por un vicio; cosas que invalidan el consentimiento en los contratos, en el matrimonio, cuando otorgas un testamento. También convierte en fraudulento el uso de una institución jurídica cuando se hace para burlar la ley. A eso se le llama fraude de ley. Determina la consecuencia de nuestros actos, ya que no es lo mismo hacer algo queriendo, representándote que es posible o por negligencia.

El imperativo legal, en un sistema moderno, nos permite localizar a los tramposos. Como no tenemos un lector de pensamientos, usamos métodos indirectos: por ejemplo, qué dice o qué hace el sujeto. Cómo coinciden o se contradicen sus actos y sus palabras y declaraciones.

No hay nada ilegal en dejar constancia de la contradicción entre el cumplimiento de las formalidades jurídicas y la ignorancia real de los bienes que con ellas se persiguen que se manifiesta en los actos previos, coetáneos o posteriores. Más aún cuando se trata de las normas que determinan el acceso al poder en un Estado democrático. Hay cosas como la causa torpe, o la desviación de poder, o la buena fe como requisito del tráfico jurídico, que no se entienden si nos quedamos en eso de “abandonan la violencia” como algo que depende de una simple declaración.

También es ley que el funcionario diga: “no te arrepientes, aunque digas lo contrario, y lo sé porque te vigilo y veo lo que haces”. Mantener que basta con hacer algo, aunque ese algo contradiga tus otros actos es pensar como Hammurabi. Y no hablo del confesionario.

Pasa, claro está, que no es suficiente con leer un artículo para saber de leyes. A veces hay que conocer las instituciones, o preguntar a los que las conocen. Son incompletas, defectuosas y discutibles. Pero sobre ellas llevan hablando personas muy inteligentes hace mucho. Y algo hemos avanzado.

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43 comentarios en “Una entrada sobre antimateria (dicho con animus iocandi)

  1. Entiendo que Espada va por otro lado: yo me pongo el saat balt, no fumo en los bares, pago mis impuestos y tú eres mi enfermera de noche por imperativo legal.

  2. [2] Yo leo lo que pone y he escuchado sus opiniones en dos ocasiones en Onda cero, que van en el sentido de la entrada. Y puestos a elucubrar, creo que vio los discursos, pensó que era bastante, se formó un juicio y si quieres arroz Catalina; no cambiará de opinión. Y de paso nos llama a los demás meapilas. Puede que en el grupo de los que exigen condenas y tal haya más de un meapilas. Sin embargo, los hay que pensamos que la diferencia entre el confesionario y la plaza pública es que en la plaza pública hay que hacer las cosas a la vista de todos, pero que no hay nada que me impida exigir a los etarras una coherencia patológica con “nuestro” sistema, antes de abrirles la puerta.

  3. Este tema me da una pereza insoportable.
    Piensas cien veces en escribir algo y hasta lo haces pero lo terminas borrando, no quieres aburrir, piensas que no va a interesar demasiado, que es un asunto a la vez técnico y local, o sea, lo peor de lo peor.
    Afirmar que el juez no debe intentar concoce la voluntad interna del justiciable es desconocer el derecho, ni más ni menos.
    Evidentemente si estos estatutos los presentaran jose garcia y fernando martinez no tendrían problema ninguno, pero los presentan Rufino e Iñigo Iruin. Y sin embargo al registro van unos señores parece que anónimos, ¿por qué?, ¿por qué no va Rufino?, ¿quiénes aparecen en el acto fundacional del nuevo partido?, ¿por qué no son ellos los que se presentan ante la prensa (admitiendo preguntas, quiero decir)?
    Aparte de todas las consideraciones que ya se han oído hay una que me parece importantísima: la constante invocación al concepto “izquierda abertzale” como algo concreto, no como el conjunto de abertzales de izquierdas, sino como un cuerpo orgánico determinado, que a la vista de una situación ha decidido hacer algo.
    A mi modo de ver, ahí es donde se condenan ellos solos, porque esa manifestación refleja con toda evidencia que hay continuidad, que son los mismos. Y si son los mismos, son ellos los que tendrán que demostrar que han cambiado. Y es exigible que esa prueba se cimente en contenidos y no sólo en formas.
    Hay, en todo caso, una prueba del nueve que es la que yo espero: el comunicado de ETA acusando a Rufino de revisionista y declarándole objetivo. Pero ya ha dicho que no tiene miedo, lo cual con el precedente de Yoyes no sé si indica temeridad o confianza.

  4. [3]

    Ayer ya lo dijo en la entrevista digital, y en realidad lo sabemos todos: cuando escribe la pieza (cualquiera) lo hace lavado.

    (cuando funda periódicos, no)

  5. No he leído la entrada, no tengo tiempo ahora, pero gracias a iKindleHandle 3.6 r2.0 me la enviado a mi libro de bolsillo y la leeré en el metro. Lo malo, es que esa aplicación la traduce por defecto al inglés. (Cabrones)

    Pero sí leí esto de ayer.

    De Lacónico a Trueba:
    ” Ojo con la derecha…”
    (Lacónico, qué cabrón. Jajaja.)

    Y esto otro, del mismo al mismo:
    “Lo que hay que oir de estos cineastas…y peor, lo que hay que ver…”
    (Lacónico, genio)

  6. Los Yankees le mandan una carta a Mickey Mantle (y a otros jugadores), en 1972: van a celebrar el 50 aniversario del estadio y le piden que cuente alguna gran experiencia que haya tenido en el estadio.

    Y va el tío y contesta:

    I consider the following my outstanding experience at Yankee Stadium:

    — I got a blow-job under the right field Bleachers, by the Yankee Bull pen.

    This event occurred on or about: (Give as much detail as you can)

    — It was about the third or fourth inning. I had a pulled groin and couldn’t fuck at the time. She was a very nice girl and asked me what to do with the cum after I came in her mouth. I said don’t ask me, I’m no cock-sucker.

    Signed: Mickey Mantle, The All-American Boy

    Qué fiera.

    http://www.lettersofnote.com/2011/02/mickey-mantles-outstanding-experience.html

  7. Anoche circulaba por la circunvalaciín antes conocida como M30. Eran las 4:45 de hoy, en realidad.

    Por ese tramo, tanto en los 3 carriles de un sentido como en los 3 del sentido contrario, sólo circulaba, en ese momento, mi automóvil. Lo compre nuevo (el buga) en oct 2009, porque uno es patriota y, si hay que reactivar la economía, se reactiva, hostias. No creo, por tanto, queel velocímetro mintiera: marcaba 85 km/h.

    Y entonces diviso un puto cartel luminoso que me conmina a reducir la velocidad, blinking, recordando que el límite en ese tramo es de ¡¡90 km/h!! ¡A cascarla, hombre, a cascarla!

  8. [10] Qtyop, excuse me, he vuelto a meter el cuezo, hay un enlace en donde dice “El PP, o sea. ”

    ¿Podría vuesa merced…?

  9. Por cierto, el Pacto “Zapatero – Mas” no es reversible, ¿no?

    O sea, no es un Pacto “más Zapatero”, no?

  10. ¡Ja. ja! Después del mitin que solté sobre dictaduras y eso, descubro que el partido de Mubarak ha sido expulsado de la Internacional Socialista hace poco.

    Ay, Trueba, Trueba.

  11. Mi vecina de arriba, la otra, ha puesto un anuncio en el portal. Se ofrece para cuidar niños.

    Lo malo es que ha puesto a lo que se dedica: estudiante de quinto de biotecnología.

    Mmmm, no sé si con esas credenciales los padres estaríamos tranquilos.

  12. Tengo yo una vecina arriba (se introduce el “yo” para que se note bien el cabreo) que desde que ha tenido un bebé, me ha dejado clarísimo que:

    – no tiene que ir a trabajar, porque está todo el día en casa
    – no tiene zapatillas, porque anda todo el puto día en tacones (de un lado a otro, de un lado a otro, de un lado a otro, de un lado a otro, de un lado a otro) (no sé si ha quedado claro que: de un lado a otro y de un lado a otro)
    – no tiene ni puta idea de cómo calmar a un bebé, ni de cómo dormirlo, ni de cómo hacer para que no llore durante todo el día, a cualquier hora, durante larrrrrgos intervalos de tiempo
    – no tiene ni idea de que abajo viven otras personas
    – y tampoco tiene ni idea de que cualquier día subo, le cojo al mendrugo ese de hijo que tiene, le digo “coño, esto se hace así, así y así, hostias”, después la mato clavándole una de sus zapatillas en la frente y me bajo, pero como si no hubiera Dios.

  13. [24]

    Yo tengo una vecina que estudia quinto de biotecnología. Usa tacones de composite de algas y esencia de agua de coco. Ultrasilenciosos.

  14. [26] Ultrasilenciosos, ¿el qué? ¿Los cocos?

    La cambio a ciegas, aunque haya que alojar ahí arriba a uno de esos presos liberados de Guantánamo.

    (Acabará saliéndose al balcón, a lo King Kong, agarrando la edificio, y agitándolo entero para que el bebé se le duerma.)

    ((Al tiempo.))

  15. Faustine, eso le pasa por estar demasiado tiempo en casa… como yo, que toseoye y tosesabe. La entiendo asaz que me da usted hasta miedo.

    Más que “Cisne Negro”, cisne plomizo. Y lo siento por la Portman que me cae bien.
    ——–
    Esta mañana me he cruzado con Andrés Jiménez por Badalona. Se conserva bien. No me ha reconocido.

  16. No sé si lo comenté alguna vez, pero soy partidario de instalar un nuevo contador. Al igual que existen los que miden el consumo de luz y de gas, haya otro que compute el ruido. Si ello fuere, aseguro que pareciere que en España no viviere naide de la calma chicha que hubiere.

  17. [28] Sí, creo acertado que se me tenga miedo en este estado.

    El otro día me la crucé en el rellano, ella entrando y yo mirando el correo, y (ja ja ja, diabólicamente riendo), ¡no miré dentro del carrito! ¡La jodí viva porque no le dije “ay, ¿ya?”, “qué pronto nacen los hijos de los demás”, “qué cosa más cuca”, “cómo se llama este bombón”… y esa fantasía de gilipolleces que se dicen pero que no se sienten cuando no es tuyo, o de tus hermanas, o no te toca ná.

    Eso la ha matado, seguro.

    Seguro.

  18. No confíe en el efecto de las indirectas, eso, al contrario, los fortalece. Una indirecta muchas veces se convierte en bucle… creo.

  19. [0] Lo irónico del caso es que lo que Espada parecía incapaz de entender del artículo de Cercas regresa ahora como idea original suya: que no cabe esperar ni exigir una transformación espiritual a mejor de los que fueron asesinos o cómplices de asesinos, sólo que dejen de matar y de ayudar a matar, que es lo que importa. Que en privado sigan sintiéndose orgullosísimos de sus crímenes o, por el contrario, les cueste dormir, abrumados por la culpa, viene a dar igual.

  20. Por fin ha llegado el día. Hasta ahora, siempre que salía alguna discusión sobre educación, niños, padres, etc, siempre acababa con el argumento: “claro, como tú no tienes hijos”. Eso ha cambiado la pasada semana (gracias, gracias).

    Así que diré tres cosas:

    – Un niño es como un nacionalista catalán o vasco. Es imposible aplacar a quien no quiere aplacarse. Por tanto, doña Faustine, si usted sabe cómo callar a quien no quiere callarse, no sé a qué espera para convertirse en el bombazo editorial del año.

    – Los hospitales públicos de este país son un tesoro incalculable… que no nos merecemos. He visto habitaciones con hasta 20 personas en visita, con niños dentro y todo, que iban a visitar… ¡a una de las dos madres recientes! Imagínense la otra.

    – Cuando he ido a inscribirla en el registro, he tenido que rellenar un impreso que, al final, en la línea correspondiente a fecha y lugar, decía:

    En ………………………………. a ……. de ……. de 19…..

    He comprendido muchas cosas de este país en ese momento.

  21. [36] Enhorabuena. Ahora sólo tiene que pensar en una cosa: ¿si usted fuera un bebé, estaría en la gloria, O NO ESTARÍA EN LA GLORIA, con lo que le están haciendo?

    (Deténgase a pensar en eso, porque es lo básico, lo único, lo definitivo.)

    Si la respuesta es negativa, entonces su hija llorará. Como es normal, llorará. Los bebés no lloran porque sean unos puñeteros cabrones que gustan de jorobar. Llorar porque les pasa algo. Y generalmente ese algo tiene bastante que ver, más con la incapacidad de los padres, que con ellos mismos.

    Si la respuesta es afirmativa y está cómoda, la niña SEGURO, y me juego todas mis muelas y las de Mercurio y las de Goslum y las tuercas del robot, se portará como lo que es, un pedacito de gloria que sólo quiere estar seca, con la tripa llena y sin apreturas, lanas y tejidos picajosos, chupetes enormes que le darían angustia y ganas de vomitar hasta a Carmen de Mairena, gomas en la cintura que la estrangulen y un lugar cómodo (cómodo no es con medio trillón de mantas, ni obligándola a dormir boca abajo porque han dicho, ni…; cómoda es, cómoda) donde no haga ni demasiado frío, ni demasiado calor, desde el que ir lanzándole pestañeos y sonrisas reflejas a sus padres.

    Después, para ligar con la primera frase, hay que olvidarse de “no hay que cogerlo”, “no puedo correr si llora”, “es mejor que duerma ahora tres y luego dos”, “se tiene que tomar 250”, “no le puedo dar más porque me han dicho que”. Olvidarse. Verla a ella, a lo que le gusta. Y dárselo. Y disfrutar a la criatura, y darle cariño, y darle un montón de sobos y dormirla en brazos que es uno de los mayores placeres que hay en el mundo. Y así.

    ¡Son 1.000 euros!

  22. (Y ojo, que si hace falta voy en persona y se la cuido yo, ¿eh?)

    ((Que esa es otra. El placer cuando no se quiere aprender a disfrutar, !se lo lleva otro! Y hasta ahí podíamos llegar…))

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