Maldita gente, I did my job


Hoy Arcadi Espada ha confesado, pero la confesión la ha preparado su letrado. Algo sé de eso. Reconocer lo que no puedes negar, las partes peores como de puntillas, y ver si hay suerte con el resto. Es normal, quién no lo haría, pero no voy a entrar en sus omisiones, que ya he dado la lata con eso.

Tampoco quiero hablar demasiado del ratón. El ratón tiene que ver con un comentario de mi amigo Mercutio, que ahora acoge Espada, en cierto sentido. Ese es el ratón. Resulta que alabamos la construcción formal inatacable y hablamos de A y A’, pero cuando encuentras el agujero, la lógica se va a tomar por culo y hay que hablar del pasado y del discurso del otro y de la biografía. Y ahí nos perdemos los mortales, porque yo no conozco ni mi biografía, como para conocer la de Cercas o la de Espada. Y sigo a por el ratón, que no se escape. Decía que ya no bastaba la columna troceada, ahora había que hurgar. Hurga durante todo un día (él que sí sabe) y aparecen Millás, Rico y la halitosis. ¿Y Cercas? Tela.

Tampoco hablaré del asombro de Arcadi: “creen que he hablado de la vida privada de alguien”, cuando habla de la vida privada de alguien o algo peor. La alternativa es algo peor: es peor inventársela. Cómo es posible que piensen que la violé, cuando lo único que hice fue torturarla hasta su muerte. Así que el lector piensa bien de él (es mejor que use rastreramente un dato cierto que inventarse uno falso) y él se asombra.

Y ahora que ya he dicho las cosas que no quería decir, voy a la que sí. Arcadi Espada confiesa: me he comportado mal, como un troll, dije yo ayer. Bien. Cuando el reo confiesa todos nos sentimos mejor. Será la enseñanza católica. Lo malo es que termina como el coronel de esa película que casi no he citado en este blog, que tras admitir que ordenó el código rojo, se quiere ir a su base de Guantánamo a jugar al ajedrez o al dominó.

Ahora falta por ver si ha vuelto, como dice. Si ha vuelto del burdel, al limpio campo del honor. Yo, por si acaso, y para que vea que le quiero bien, recuerdo al tribunal que el testigo tiene derechos.


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