Paisajes de por aquí

La cara cuarteada rota por una sonrisa falsa llena de dientes de oro. La cabeza cubierta por una pañolón gastado y el cuerpo cual cebolla, capa sobre capa de batas y envoltorios imposibles, para ajustarse unas sobre otras hasta la última, albornoz grueso azul celeste. Recuerda, a quien haya visto viejos documentales de avances de ejércitos invencibles por el este de Europa, a mil y una como ella. Sucede que aquellas películas las veíamos en blanco y negro y se escapaban los matices, aunque el efecto era más dramático. Porque los transeuntes que reparan en su presencia, en una esquina, con la mano levantada y recitando una salmodia en pidgin rumano-italo-español, o la miran indiferentes o con abierto desagrado. Quizás temen verse en las mismas. No es la única. Ha dado el relevo -porque deben estar organizados- al vendedor de kleenex del semáforo de al lado. Las fronteras son permeables para lo bueno y lo otro, y el descontrol inevitable, más en unos sitios que otros. Y naturalmente se suscitan comentarios, no siempre tan caústicos como el del sujeto que el otro día farfullaba, molesto con la insistencia de uno de aquella especie: “mal hicieron los alemanes su trabajo”. No le aclaré que en Rumanía no les hizo falta, que el Conducator se bastaba. De todo hay, pero es cierto que algunos parecen sacados del “Mundo en Guerra”. Paisaje urbano inevitable en competencia sorda con el pordiosero nativo, discreto, casi avergonzado, fuera de los encanallados por la derrota de la dependencia, ya pocos, que se han ido muriendo los que antes llamaban la atención, ¿o es que siguen allí y ya no lo hacen? “Cundas” les dicen a los sucios coches lanzadera que les llevan a los albañales de la droga, por el barrio de Embajadores en Madrid podrán verlos. Pero salvo allí, fugazmente, luego van a arrastrar su miserias lejos del común de los votantes. Carnaza para legión de carroñeros de la televisión, sacudidores de conciencias salteados de Gillete-Danone y Seat-Exeo-la-berlina-que-debe-probar. Mejor ¿mejor? en cualquier caso que las jaurías de moritos merodeadores de cajeros, con pase de pernocta permanente cortesía de leyes curiosas. Luego un municipal detiene a uno y a las porteras vocifereantes se les funde un cable y patean al guardia (Callao no hace mucho). Pedirán la horca si son presa de la cuadrilla otro día. Y los latinos (señor, que asco de neolengua, latinos del Altiplano o de la Sierra o de la Selva, si Eneas levantara la cabeza) que alquilan parques municipales. Lo mismo. Donde desaparece un orden aparecen otros. Ya sabrán los afectados a que atenerse. Pero no hay preocupación, que entre subvención y trabajos subterráneos hay para todos, fauna (¡racista!) nómada y transatlántica incluida. Mientras dure, porque luego, a veces ya, servirán de metralla para disparar al contendiente, sin mirar al fondo, a la integración más allá de modelos fracasados de gueto multicultural anglosajón o banlieue francesa. Así que aparecerá un día Marina-la-hija-del-legionario-de-Argel y quizás, quizás, cuente con las bendiciones del Químico o cualquiera de su cuerda para que le quite votos al Registrador Vacante. Se tienen que dar prisa, ya solo queda un año y los de Intereconomía esperan el pistoletazo de salida. Eso ya sucedió en algún lugar.

16 comentarios en “Paisajes de por aquí

  1. [0] “La cabeza cubierta por una pañolón gastado y el cuerpo cual cebolla, capa sobre capa de batas y envoltorios imposibles”

    Creí que estaba hablando de Gadafi

  2. Veo que en periódicos y blogs hay quien se ha puesto a hacer comparativas para comprobar la reducción de consumo que supondrá la implantación de la nueva limitación de velocidad, con el previsible resultado de hallar una diferencia no muy significativa. Así se demostraría lo inútil de la medida gubernamental. Pero me parece una equivocación que se hayan basado en hacer el mismo trayecto a 120 y a 110, es decir, con las velocidades máximas permitidas hasta hoy y a partir de mañana. No es una comparativa realista porque la mayoría de los conductores -salvo mi suegro- no conducen por autovía o autopista a la velocidad máxima permitida, sino 10, 15 o 20 kilómetros por hora por encima de la limitación. Yo mismo suelo ir a 130, y aun así hay quien me pasa por la izquierda bastante rápido (¿a 150?). Si admitimos esto como la práctica habitual, a partir de mañana pueden ocurrir dos cosas:

    a) Que la gente se limite a reducir sensiblemente su grado habitual de incumplimiento en unos 10 km hora para aproximar moderadamente su velocidad a la nueva limitación. O sea, el que suele ir a 140 irá a 130 (y recordemos que a velocidades altas el consumo crece exponencialmente).

    b) Que todo el mundo se ponga de repente a cumplir, por miedo inusitado al celo de las autoridades, la nueva adormilante limitación.

    En ambos casos, presumo que la reducción del consumo de combustible sería sensiblemente mayor al que arroja comparar el consumo entre la nueva y la antigua velocidad máxima.

  3. – “Veo que en periódicos y blogs hay quien se ha puesto a hacer comparativas para comprobar la reducción de consumo que supondrá la implantación de la nueva limitación de velocidad, con el previsible resultado de hallar una diferencia no muy significativa.”

    Ve mal o concluye mal. Las diferencias son significativas. Incluso con estudios tan parciales y tan mal diseñados.

    – “Pero me parece una equivocación que se hayan basado en hacer el mismo trayecto a 120 y a 110, es decir, con las velocidades máximas permitidas hasta hoy y a partir de mañana. No es una comparativa realista porque la mayoría de los conductores -salvo mi suegro- no conducen por autovía o autopista a la velocidad máxima permitida, sino 10, 15 o 20 kilómetros por hora por encima de la limitación. Yo mismo suelo ir a 130, y aun así hay quien me pasa por la izquierda bastante rápido (¿a 150?).”

    No sé si es una equivocación o no pero sí es, desde luego, razonable: teniendo en cuenta de que de lo que se habla es de la conducción dentro de los límites legales. Por otra parte la polémica se inicia con “el número de Rubalcaba” que, como no puede ser de otra forma, se refiere a límites legales.

    Ya he escrito que la única utilidad de toda la discusión es que la “gente” entienda no sólo que reducir la velocidad reduce el consumo del coche, si no en cuánto. Y cualquiera con dos dedos de frente puede extrapolar que si de 110km/h a 120km/h pasa X, que no pasará a 140km/h.

    Usted mismo que “suele” ir a 130km/h ya puede preguntarse en qué se beneficiaría si hubiera ido a 120km/h. Yo le digo que se habría beneficiado en un 10% minímo. Y no hace falta que le cuente lo que le habría ocurrido si “soliera” circular a 140km/h o 150km/h.

    ” Si admitimos esto como la práctica habitual, a partir de mañana pueden ocurrir dos cosas:

    a) Que la gente se limite a reducir sensiblemente su grado habitual de incumplimiento en unos 10 km hora para aproximar moderadamente su velocidad a la nueva limitación. O sea, el que suele ir a 140 irá a 130 (y recordemos que a velocidades altas el consumo crece exponencialmente).

    b) Que todo el mundo se ponga de repente a cumplir, por miedo inusitado al celo de las autoridades, la nueva adormilante limitación.”

    c) Alguien quite las pegatinas a las señales.

    d) Que la gente siga circulando como le sale de los cataplines.

    – “En ambos casos, presumo que la reducción del consumo de combustible sería sensiblemente mayor al que arroja comparar el consumo entre la nueva y la antigua velocidad máxima.”

    No hay cojones de saber ni de computar cómo va a afectar la medida globalmente al consumo de combustible. Por eso sólo se puede hacer: (1) estimaciones globales, que se basan, en el mejor de los casos, en arrojar un dado y que van desde 0.5% al 5% lo cual es como no acabar estimando nada. (2) cálculos más o menos reales y más o menos aproximados de cuánto supone el cambio de pasar de 120km/h a 110km/h en un vehiculo: turismo, SUV, furgoneta, motocicleta. Lo cual, en modo aproximadamente, no es difícil de hacer y que rondará un 10%-15%. La gente se cabrea mucho cuando le sube el precio de la luz un 10%; supongo que se alegraría de saber de cómo reducir un 10% el precio de un viaje en coche. Aunque después no lo haga.

    El debate está viciado de origen: el gobierno “prohíbe” … y tengo una listas de porqueses (1) por desviar la atención de otros problemas, (2) porque tiene que hacer algo [ese sentimiento tan gubernativo de tener que hacer algo] y opta por eso en vez de, por ejemplo, subir los impuestos de la gasolina, (3) porque desconfia [como todo buen gobierno] de los ciudadanos sus súbditos (Sebastían dixit, tenemos que prohibirlo porque la gente, motu proprio, no lo haría) pero él (el gobierno) sabe verdaderamente qué es lo bueno para los ciudadanos. A partir de ahí surge toda esta chirigota de carnavalesca que incluye los sesudos análisis que estiman “cuánto” va a suponer el ahorro.

    La chirigota termina con los anuncios luminosos de la DGT: “A partir del 7 de marzo nuevo límite 110km/h. Pedimos su colaboración.” Los cojones de la colaboración: tú prohíbes, yo colaboro.

  4. habría que discutir cuál es la cantidad a optimizar. es sólo el consumo de combustible o habría que tener también en cuenta el tiempo de viaje. como en principio no hay una respuesta clara, pues depende del usuario, el límite de velocidad debería venir dado por consideraciones de seguridad y no de ahorro, a no ser que haya dificultad en el suministro de combustible, en cuyo caso haría falta una cartilla de racionamiento.

  5. Ustedes hablan de posible ahorro. Yo les pondré un ejemplo de gasto, gasto superfluo. La clasificación de España en su eliminatoria contra Bélgica le sale por un ojo de halcón de la cara: 50.000 euros que costó instalar la tecnología necesaria para que los belgas no nos engañaran. A algunos el dinero les sale por las orejas.

  6. Yo pensé lo mismo de Errabundo el otro día. Me pregunté: ¿qué hago ahora, bajo de 130 a 120 o conduzco a 110?

    El caso es que da igual, porque no se puede medir. Puede que, al principio, la gente reduzca a 110 (también los que vamos a 130). Sin embargo, hay una razón por la que hay que pensar que la gente seguirá en gran medida haciendo lo que le salga del nabo: la sanción es una multa y no pérdida de puntos.

    En cuanto a lo del tiempo (el consumo de tiempo), una de las razones que se da es la de “promover” 🙂 el uso del transporte público. Cuanto más se tarde en coche, más rentable puede resultar coger un AVE o un avión. Más aún cuando las pérdidas sensibles de tiempo se producen en trayectos más largos (en los que se gasta más combustible). Se ahorraría combustible (el que no gasta el coche menos el que gasta el tren o el avión per cápita) y esas amables compañías ganarían pasta (en el caso del tren es una amable ente público).

    Lo que no termino de entender es el empeño en discutir que se ahorre combustible. Incluso en decir que un 2 % de ahorro es “poco” ahorro. Hoy he escuchado a un catedrático de algo hablar de un ahorro global de entre un 1,5 y un 2,5 %. Luego se ha puesto a decir que se puede ahorrar mucho más (hasta un 6 %) con otras medidas. Ya he leído algo al respecto. No tengo nada en contra, pero los cálculos se basan en una permanente conducción “responsable”, que exige que permanentemente conduzcamos en velocidades largas, que no se acelere mucho al salir del semáforo, que se controle la presión de los neumáticos, que no se frene y acelere mucho … Es acojonante que crean que realmente se puede conseguir que eso se haga globalmente y a todas horas. Frente a eso lo de los 110 km/h está chupado.

  7. En la mayoría de las ocasiones, las pruebas de consumo se han hecho para probar que se ahorraba poco. Está más claro que el agua. Solo en este blog somos serios.

  8. [8]

    Xactametne una de las cosas en las que no inciden esos sesudos análisis en es eso. Los sesudos análisis de nuestros expertos analizan que la conducción en autopista a 120km/h representa sólo un pequeña fracción respecto de los kilómetros recorridos por el conductor medio.

    Pero olvida que para un gobernante la medida tiene un atractivo letal: es la hostia de fácil limitar a 110km/h y la hostia de imposible controlar acelerones, presiones de neumáticos etc. etc.

    Así que desde la erótica del poder prohibicionista y tengo-que-hacer-algo eso del 110 es de lo más lógico.

    Y además la menor es cierta, si vas conduciendo en carretera pasar de 120km/h a 110km/h ahorra significativamente.

    Y además aumenta significativamente el tiempo de viaje (en economía de transporte está archiestudiado: más rápido, más caro) con el consiguiente efecto para el tren o el avión que señala.

    Precisamente esta tarde pensaba que Fomento podia hacer… bueno Fomento, tendría que ponerme a hacerlo yo pero no me da la gana.. pensaba decía poner un mapa de España (con perdón) y las distancias temporales entre capitales. Esas tablas triangulares que venían en todas la agendas. Hoy, por ejemplo Sevilla y Madrid están separadas por 4h25m. Mañana su separación es de 4h54m.

    Me acordaba del reciente anuncio del inauguración del AVE Madríd-Valencia. Esa publicidad del tipo Madrid-Valencia unidas en 1h30m. Ministerio de Fomento, acercamos personas, meamos colonia y blablabla.

    Pues eso, pero al revés.

  9. [8]

    Ah, Se puede mejorar la conducción globalmente. La maquinita esa del consumo medio ayuda un huevo; lo digo como experiencia personal. Se trata de conducir batiendo cada día record de consumo. Puede hacerse, no es tan difícil.

    Las reglas urbanas son simples: no acelerar bruscamente, no subir de velocidad innecesariamente. Lo de usar marchas largas es más peliagudo (en un coche manual) por la pérdida de capacidad de respuesta ante un imprevisto.

    El estilo de conducción medio es normalmente contrario a esos principios.

  10. [11] Sí, yo la miro mucho. La mayor parte del tiempo conduzco en ciudad. De la media que me aparecía al principio a la de los últimos tiempos calculo una reducción de un 25 % más o menos. Y eso que soy un nervios conduciendo.

  11. En este blog las pruebas han sido sistemáticamente manipulabalcabadas. Yo he hecho la mía, la fetén. A 90, yo solo, con el maletero vacío, las ventanillas subidas y cuesta abajo, o a 140, descapotao, con el aire acondicionado a todo soplar, con cuatro pasajeros a bordo, las ruedas bajas de presión y el maletero repleto de piedracas así de gordas, mi coche consume exactamente lo mismo: todo. Todo lo que le echo en el depósito se lo gasta, el muy cabrón.

  12. Al igual que uno manipula su reloj despertador y lo adelanta 10 minutos para levantarse antes, se debería poder manipular también el velocímetro del coche: te marca 120 pero vas a 110.
    Lo malo es la hostia que te pegas cuando bajas del coche parado a 10 km/h.

  13. [0] Sí, Mr. Blakeway, que la gente suele mirar con ojos revirados por la abundancia o la carestía hacia lo que pasa. Es que ser guay resulta jodido cuando el bocado mengua. Y lo que nos vamos a divertir, y a sufrir.

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