Antología de música clásica occidental (26)

Hablé en la entrada anterior de las chansons de Dufay y conté algo acerca de su vida. Dufay es uno de esos maestros, al estilo de Haydn, que viven tanto que termina pareciendo una especie de clásico al margen de las evoluciones de su tiempo. Es como si se les representase siempre al final de su carrera. Hablar de sus motetes, de sus misas y del resto de sus obras sacras, es hablar de medio siglo de evolución. Es el joven Dufay, seguramente, el que siguiendo la contenance angloise inventa eso que se llamará fauxbourdon, y es el mismo Dufay el que sigue componiendo usando la isorritmia en alguna de sus obras más perfectas, aun a sabiendas de que los jóvenes empiezan a ir por otro lado. Y eso está bien.

Esa larga evolución nos permite, además, hablar de la evolución de la misa como forma musical en el siglo XV, utilizando como ejemplo música del propio Dufay.

Las innovaciones más importantes se producen precisamente en la composición de la misa. Cuando hablé de la Misa de Notre Dame de Machaut (1 y 2), ya comenté que una de las razones que la hacen única es que es una obra unitaria. Antes y después se seguirán musicalizando partes de la misa, pero se hace aisladamente, sin la finalidad de que constituyan un todo coherente, de forma que son intercambiables entre sí, siguiendo criterios que, a menudo, ni siquiera son musicales.

Eso cambia a mediados del siglo XV. Dufay escribió música para partes del Ordinario de la misa e incluso algunos aparecen por parejas. También se le atribuyen musicalizaciones de partes del propio de la misa. Sin embargo, de Dufay ya conocemos ocho misas completas. Las tres primeras (dos de ellas sine nomine y una tercera Sancti Jacobi) son de composición termprana. La tercera de ellas incluye cuatro partes del propio, y en una de ellas, una comunión, se menciona por vez primera el fauxbourdon del que tanto he hablado. Inspirado en una forma improvisatoria de origen inglés, el fauxbourdon es una técnica conforme a la cual, de la melodía superior (la superius, cantus o discantus) se extrae una segunda voz (la contratenor) que se encuentra una cuarta por debajo, y una tercera voz inferior (el tenor de toda la vida) que armonizará con la primera formando sextas u octavas (salvo en las notas de paso y adorno). Y a diferencia del discanto inglés, en el fauxbourdon, el cantus prius factus (es decir la melodía que se toma en préstamo), se encuentra en la voz superior y no en la más grave. Por cierto, cuando a mediados del siglos XV, para ampliar la libertad del compositor se introduce una cuarta voz, por debajo del tenor, a esa voz se la llamará contratenor bassus, para diferenciarlo del contratenor altus. Y esa formación en cuatro voces, bajo, tenor, contralto y soprano, es la que sigue aún vigente. Esta técnica, la del fauxbourdon fue muy utilizada, pero, sobre todo, tendrá un efecto importantísimo en la extensión de una sonoridad mucho más consonante entre todos los compositores de la época.

He hablado de ocho misas (aunque hay otras anónimas que se le han atribuido). Las cinco seguras están construidas conforme a un plan que terminará siendo conocido como misa de cantus firmus o de tenor. Los compositores habían ido teniendo presente la necesidad de buscar un material que unificase las diferentes partes de la misa. Ensayaron diverso sistemas. Por ejemplo, buscando en el Gradual cantos llanos similares; sin embargo, la similitud solía descansar más en aspectos extramusicales, muchas veces tradicionales, por lo que la unidad era artificial y exigía conocimientos concretos en el oyente (a este tipo de misas se la llamará missa choralis). Otras se basarán simplemente en la repetición, al comienzo de cada parte, de un motivo musical: se trata de las misas de divisa. El método que triunfará, sin embargo, es más lógico musicalmente. En la misa de cantus firmus, el tema musical, preexistente unifica todas las partes de la obra, repitiéndose permanentemente, en diversas voces, combinándose y transformándose de maneras cada vez más sutiles.

Los compositores, al optar por una melodía que se repetirá constantemente, buscarán temas neutros, que no sean fácilmente identificables con el carácter de cada parte de la misa (sobre todo del Ordinario), y se hará sonar básicamente en el tenor, la penúltima voz. Como ven, se trata de una técnica que recuerda a otra de la que ya hablé: la del tenor de los primeros motetes. Sin embargo, su uso, ahora, tiene un vuelo mucho mayor. Se puede decir que con él se crearon las primeras grandes obras unitarias de la música occidental. Y, por cierto, se trata de una técnica de origen también inglés, que encuentra sus primeros esbozos en Dunstable y Power, pero que alcanza su madurez con Dufay. Desde mediados del siglo XV, el cantus firmus aparece, casi siempre, en el tenor y la voz más baja (el contratenor bassus) adquiere una función armónica ya que es de libre invención. Los temas escogidos son fácilmente reconocibles y el tenor suele ser la última voz en entrar, aunque, a veces, se anticipa parcialmente, en imitación en otras voces. Además, los autores suelen desgajar del cantus firmus un motivo que sí aparece repetido en las otras voces, sobre todo en la superior, y que es transformado al modo de una variación. Así, el cantus firmus del tenor adquiere un carácter unificador de tipo estructural y el motivo cumple una función similar, pero de tipo melódico.

Ese cantus firmus podía ser de origen sacro o profano. Lo es sacro en la Missa Caput, en la Missa Ecce ancilla Domini, en la Missa Ave Regina coelerum, y lo es profano en la Missa Se la face ay pale, que utiliza una chanson del propio Dufay, y en la que voy a utilizar como ejemplo en esta entrada, en la Missa l’homme armé. Estas misas son obras cumbre de la música occidental. La caput y la se la face ay pale se producen en una época intermedia, con una polifonía muy marcada, en la que se utiliza a menudo el recurso de optar por pasajes contrastantes a dos voces, pero son obras extraordinarias, de una enorme complejidad. Las otras tres misas son obras de madurez, y en ellas predomina un equilibrio absolutamente logrado de las cuatro voces, en la que las dos voces inferiores exceden de la función de simple apoyo armónico.

L’homme armé fue uno de los grandes éxitos de los siglos XV y XVI en toda Europa. Utilizaron esta melodía compositores como Busnois, Obrecht, Ockeghem, Josquin, Morales y Palestrina para componer misas. Seguramente porque es una melodía sencilla y maleable, de sabor popular y con grandes posibilidades armónicas.

127: L´homme armé de autor desconocido.



En la misa de Dufay, el tema de la chanson aparece en el kirie cuatro veces, con alteraciones y cambios de metro y de valor de las notas al final; en el gloria aparece dos veces y tres en el credo completo, entre interrupciones por razones temáticas, pero de forma muy elaborada en todas ellas; en el sanctus acompaña la música hasta pleni sunt coeli, en el que desaparece, para regresar en los hosanna, auqnue no en el benedictus. El fin de fiesta se produce en el agnus dei, en el que aparece completo al principio, luego dividido entre las dos voces más bajas, después, en forma retrógrada y, al final, en notas de menor valor.

128: La misa L´homme armé de Guillaume Dufay:







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51 comentarios en “Antología de música clásica occidental (26)

  1. Qtyop, en mi comentario de ayer no mencioné ninguna estimación porque, como Tse, veo imposible el cálculo. Arriesgar una cifra es igual de difícil como cuando, un poner, el gobierno anuncia una medida x y asegura que creará 100 mil empleos. Un brindis al sol. Ahora bien, lo que sostengo es que la limitación logrará un ahorro notable con el menor impacto para el ciudadano (o súbdito). Dadas las circunstancias, la queja se me antoja tan infundada como cuando, haciendo un paralelismo doméstico, un adolescente protesta porque en una familia acosada por el euríbor se decide comprar yogures Hacendado en lugar de Danone. La casa bordeando la ruina, y el niño en babia. Ahora bien, quién es el responsable de la cosa ya es otra cuestión.

  2. [3]

    Sí bueno,

    – La medida ahorra energía. Eso es indudable. Y además un huevo de energía para quien circule por la autopista. Los análisis que se están publicando en este sentido son realmente miserables.

    – La queja es fundada porque te tratan como a un súbdito: sabemos qué es lo mejor para ti. Los argumentos de muchos quejosos son infantiles, pueriles, imbeciles (sic). Pero como decía last ayer el consumo no es la única variable. También está el tiempo. Le digo: proporcionalmente se ahorra más de lo que aumenta el tiempo de viaje. Aún así eso es algo que debería competirle al ciudadano. Como decía hace unos días Tse respecto de la ley antifumadores es una coña que cambiaran la ley (la antifumadores) sin ninguna causa objetiva nueva. Aquí ocurre lo mismo: la reducción de la velocidad no viene determinada por ningún dato objetivo tipo han-demostrado-que-circular-a-120-es-la-hostia-de-peligroso [y eso teniendo en cuenta que el límite de 120 tiene el mismo origen que el de 110]. O por un desabastecimiento de petróleo (¿o es esa la causa?). La justificación lisa y llana ha sido: tú no sabes lo que es bueno para ti, pero yo sí.

    – El ejemplo de la famila es el ejemplo arquetípico de qué no es un ejemplo. La familia decide comprar Hacendado porque cree que con ello llegará a fin de mes. Aquí se trata de que el vecino Sebastián te obliga a comprar Hacendado.

    [ironia on]- Ah, no que sí, que ahora me doy cuenta de que es el Ejemplo (con mayúsculas) [el Ejemplo de Sebastián]: los ciudadanos no somos padres libres; somos adeloscentes y los adolescentes deben obeceder a sus padres libres.[ironia off]

  3. Exposición de motivos

    “Los límites genéricos de velocidad se establecen en el Reglamento General de Circulación, aprobado por el Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, que aplica y desarrolla el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, aprobado por el Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo. Estos límites genéricos se fijan, en función del tipo de vía y del vehículo, atendiendo a las consecuencias que la superación de los mismos implicaría en la producción de accidentes de tráfico, por una parte, y en el agravamiento de las consecuencias para los lesionados, una vez producido el accidente. No obstante lo anterior, razones diferentes a las relacionadas con la siniestralidad pueden exigir el establecimiento de determinados límites de velocidad que permitan conseguir objetivos en otros ámbitos o áreas no relacionados con la seguridad vial.

    Es el caso de la reducción del consumo de energía. La coyuntura internacional y la evolución del precio del petróleo ponen de manifiesto la necesidad de adoptar medidas encaminadas a la reducción del consumo de combustible. En este sentido, el mayor porcentaje de consumo de petróleo se encuentra en el sector del transporte. Y es aquí donde diferentes estudios e investigaciones indican que la reducción de la velocidad de circulación de los vehículos en autopistas y autovías disminuye considerablemente el consumo de combustible.

    Por tanto, vistas las actuales circunstancias resulta aconsejable reducir el límite genérico de velocidad para turismos y motocicletas, en autopistas y autovías, de 120 km/h a 110 km/h. Con esta finalidad, se modifica el artículo 48 del Reglamento General de Circulación.

    Esta medida se aplicará transitoriamente en atención a los resultados obtenidos.

    Igualmente, en uso de la habilitación conferida al Gobierno en la disposición final primera del texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, resulta necesario modificar el anexo II del mismo para que la detracción de puntos por exceso de velocidad se mantenga, en este caso, en los límites actuales.

    Esta norma ha sido informada por el Consejo Superior de Seguridad Vial, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo e) del apartado tercero del artículo 5 del texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.

    En su virtud, a propuesta de los Ministros del Interior, de Defensa, de Fomento y de Industria, Turismo y Comercio, con la aprobación previa del Ministro de Política Territorial y Administración Pública, de acuerdo con el Consejo de Estado, previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 4 de marzo de 2011,”

  4. [11] Demuestra que los súbditos ponemos en manos de la autoridad el mantenimiento del orden y las cuentas de la comunidad. Pagamos la cuota y eso nos da derecho a la queja (justa o no) y luego a echar al presidente, periódicamente.

  5. [16] Ahí me ha pillao. Lo admito, es el riesgo de entrar en comparaciones. Pero de ahí a admitir a que “La justificación lisa y llana ha sido: tú no sabes lo que es bueno para ti, pero yo sí”… pues no.

  6. Joder cómo están los periodistas. Me he bajado de un taxi en la puerta de entrada al Supremo y se han echado encima de mí como si fuera una celeeebriiityyyy preguntándome por no sé qué papeles de la fiscalía. He estado a punto de dar una rueda de prensa.

  7. Iba a cerrar la página con el RD de los 110 y he observado esta acojonante frase:

    “Y es aquí donde diferentes estudios e investigaciones indican que la reducción de la velocidad de circulación de los vehículos en autopistas y autovías disminuye considerablemente el consumo de combustible”

    “Diferentes estudios e investigaciones”

    Hé ahí la metáfora de estos días. Uno piensa que hay que hacer un “estudio” y una “investigación” para probar algo que es de cajón.

    Y ahí tenemos la exposición de motivos llamando a los brujos de la tribu (diferentes estudios e investigaciones) como pátina de seriedad y cautelosa (“indican”). Y ahí tenemos a los periodistas incapaces de hacer una medida válida y establecer una conclusión clara.

    Y, claro. Estoy yo. Y tse. Más chulos que dos ochos. Yo que reseteo el medidor de consumo por la calle Torneo un domingo por la mañana y me la circulo entera a 50km/h con un gasto de 4.2L/100km (gasolina, eh). O Tse que viaja a Albacete y aprovecha para otro tanto.

    Eso se llama ahora “estudio e investigación”.

  8. Para respetar la distancia de seguridad, anuncios por la tele y no podemos conducir por ti.

    Para respetar el límite de 110, pegatinas y pedimos su colaboración.

    Cuando haya otra huelga de multas, unas cestas grandes en los arcenes y la voluntad, gracias.

  9. Mi coche (tecnología alemana), si no te pones el cinturón de seguridad, pita. Pita y pita hasta que te lo pongas.

    In (¿By?) the other hand, si llevas una puerta abierta, se enciende una luz en el cuadro. No pita, hagas los kilómetros que hagas con la puerta abierta.

    Absurdo.

  10. “El contacto del preservativo con zonas de vello rasurado o en presencia de “piercings” aumenta el riesgo de rotura. En estos casos extreme las precauciones.”

    ¿Por qué?

    ¡Encarguemos un estudio al Faro de Vigo!

  11. Sincerelly,
    ni suena un piiing, Borodín,
    ni un tuiiii, CesarCui.

    Así que, que te den por saco,
    Rimsky-Korsákov.

    (Te habrás fijado, ¡pardiez!
    que con Mussorgsky y Balakirev
    ya tenemos a Los Cinco…)

    Pues ¡¡por el culo te la hinco!!

  12. Lastima week pude comprobar que en 50 km., una diferencia de altitud de 350 míseros metros puede provocar una variación de medio litro cada cien según sesuda o se baje.
    (Donde dice lástima léase last (¡ese churrero!), donde dice sesuda léase se suba).
    Se recomienda por tanto procurar conducir cuesta abajo.

  13. ayer recomendaban en timomadrid ir a trabajar en monopatín, con un video en el que unas muchachas iban muuuuy rápido. digo yo que será también cuesta abajo. hay que decirlo más.

  14. [43]

    hombre, manipulación, manipulación… es costumbrista, un vodevil y poco más.

    los comentarios son la mar de graciosos: un billete de cien pesetas dice uno. Arcadi llevaba razón.

  15. 44 hombre hombre

    del titular ‘vuelve la peseta’
    al sobretitulo ‘para reactivar el comercio’

    conho, parece una cosa seria

    y te encuentras después con UN lugarenho, uno!

  16. [46]

    ja, ja, pero si es un titular/noticia/ojos/de/Guadiana/serpiente/de/muchos/años.

    Aproximadamente cada medio año un pueblo o comercio de España publicita el slogan: “se admiten pesetas”.

    Y os media siempre la misma martingala: “chorrocientos millones de pesetas no se convirtieron a euros ahora tiene su oportunidad y bla, bla, bla…”

    Asómbrese

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