Vuelve el hombre


¡No oi-gan es-to!

Es mucho mejor escuchar a un ser humano. A un ser humano capaz de dar las gracias a todas incluyendo a ellos. A un ser humano que es capaz de dar las gracias porque una mujer ejerza de mujer. A un ser humano capaz de reconocer los méritos de las imprescindibles y decisivas mujeres mayores, a pesar de ser anónimas, invisibles y mudas. A esas mujeres mayores en edad y sabiduría, pero (sí, pero, ¡qué pasa!) mayores en tesón, fuerza y ejemplo. Mujeres dinámicas y protagonistas de una historia de las mujeres que quieren que el futuro se escriba de otro modo. Mujeres bajo palabra de mujer. Un ser humano que, a pesar de compartir que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer, y a pesar de ser hombre, es capaz de haber tomado nota hace tiempo, aspirando a que eso cambie, a que lo que “parece” demasiadas “veces” cada vez lo sea realmente menos, y miren que es grande ese empeño. Un ser humano capaz de reconocer que las mujeres hacen que este mundo sea más habitable. Un ser humano convencido de que esas hijas (y los hijos también, ¿eh?) sabrán reconocer todas estas realidades.

Un hombre que posa su mirada quijotesca sobre la quijotesca pastora Marcela, a la que Cervantes hace decir: “Yo nací libre y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos”, para destacar que, gracias sobre todo a las mujeres hemos (sí, hemos) conseguido que el camino de las que quieren decidir por sí mismas y vivir según sus convicciones no sea ya el de la soledad y la marginación.

Un hombre que puede decir “queridas amigas” sin rubor. Un ser humano que puede sentir satisfacción por lo conseguido. Capaz de convocar la memoria y mirarse en el pasado como espejo y como recordatorio sin que se le cierren los ojos impidiéndole ver el camino. Un hombre que puede orgulloso enumerar sus logros. Capaz de entonar, con tanto sentimiento, un recuerdo por las mujeres víctimas del machismo criminal, siempre demasiadas. Un hombre capaz de indignarse y rebelarse contra los rasgos de machismo, ese instinto inaceptable de superioridad y de dominio de los hombres hacia las mujeres.

Sí, un ser humano capaz de fortalecer la lucha por la igualdad, con paso enérgico. Un hombre que no duda en reclamar que no se detenga este combate ni este compromiso y reclamar que no se detenga este combate ni este compromiso, ni aquí ni allí. Un ser humano que avanza con paso enérgico y disposición vigilante a favor de la perspectiva de género, para romper los techos de cristal, para promover el distintivo de igualdad, para que haya mayor calidad y competitividad, y para acabar con la esclavitud de mujeres y niñas, desarticulando mafias y atendiendo a las víctimas.

Un visionario, sí, un ser moral que nos exige que el ritmo no se detenga, que el paso no se aminore y que nadie neutralice la voluntad de cambiar las cosas que aún deben cambiar, entre ellas la de que las mujeres se den homenajes, que los hombres ya se dan muchos.

Un hombre que felicita a todas las mujeres: a las de hoy, a las de ayer y a las de mañana; a las destacadas y a las anónimas; a las que han alcanzado en sus vidas buena parte de cuanto quieren y a las que aún no lo han conseguido, por ser la fuerza transformadora y de cambio más importante, porque el futuro que quiere sólo es posible si ellas son las ganadoras.

Un hombre.

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23 comentarios en “Vuelve el hombre

  1. Poco después de morirse el general Ísimo tuve ocasión de ver “El acorazado Potemkin”. Se proyectó en la sede del partido comunista del pueblo (del pueblo donde yo vivía, quiero decir). Huelga decir que mi interés era puramente cinéfilo.
    Después de obsequiarnos con un refresco no imperial, comenzó la proyección. Cuando los marineros se rebelan los espectadores empezaron a aplaudir y a dar vivas a la revolución, tal y como se hacía por aquella en las pelis del oeste. Fue algo insólito para mí.

    Hasta que años después, un 8 de marzo, estuve escuchando a unas feministas subvencionadas en el salón de plenos de un Ayuntamiento y lo del acorazado dejó de ser tan insólito.

  2. Amigos tunecinos: no sabéis cómo se puede disfrutar de la democracia. Cuando el presidente es un inútil se le puede echar en unas elecciones pacíficas. O, si os hace mucha gracia, se le vuelve a votar y nos seguimos riendo, como hicimos los españoles en las últimas.

  3. EVALUACIÓN OBJETIVA FRENTE A INDIGNACIONES FATUAS

    A propósito de vetos, administración de foros y joder las *tramas* del personal del tema anterior…

    Quiero agradecer sinceramente mi estricta expulsión del NJ y lo digo sin ironías porque hay dos maneras de enjuiciar los acontecimientos. Si nos dejamos llevar por la vanidad, una acción contra nosotros siempre será considerada como algo negativo, sin embargo hay otras perspectivas, por ejemplo evaluar objetivamente las situaciones, la anterior a la expulsión y la posterior a la misma. En mi caso hubo mejoría, me sentía mejor fuera que dentro, así que hay que ser agradecido.

  4. Señores, está claro: hoy por hoy, el que nunca haya escrito una carta que comience con un “Querido Emilio” no es nadie en este país.

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