Bibliotecas

La Diputación de Barcelona ha creado un sistema de bibliotecas bastante bueno aunque, según mi opinión, considerablemente mejorable. Creo que existe demasiada manga ancha para el usuario. Algo así como si uno tuviera la potestad de entrar en casa de un amigo, y en su ausencia, poder ponerlo todo patas arriba sin sufrir luego una reprimenda. Ya ni recuerdo la vez en que una bibliotecaria se levantara de su silla, se acercase sigilosa a un usuario parlanchín y le solicitara silencio. Sobre grupos de alborotadores en zona mejor no hablar. Son como algunos barrios conflictivos: por allí no aparece ni la policía.
La cantidad de documentos que uno puede llevarse a casa me parece un exceso, casi un saqueo: 30 documentos (15 libros o revistas y 15 dvd’s o cd’s). Hay gente que tiene menos material en su biblioteca casera. Y luego está el tiempo de retorno: un mes Poco me parece. No hay que meterle tanta prisa a la gente que por fin se decide a consumir cultura (y en esas proporciones) ¿qué tal un año?
Hablemos ahora de las devoluciones del material multimedia. Hace mucho tiempo saqué varios cd’s de música sin atreverme a introducirlos en mi aparato reproductor por temor a una Infección, tal era el estado del disco, rayado hasta la naúsea (incluso me pareció haber visto en uno de ellos un corazón dibujado con la dedicatoria “Pablo quiere a Rosi”). Cuando le mostré a la bibliotecaria el estado en que se hallaban ( más tarde descubrí que no sólo eran aquellos míos sino que se trataba de una exitosa epidemia) me contestó: “No podemos revisarlos todos.” En realidad quiso decir que no revisaban ninguno, pero le faltó coraje. Y es curioso, ya que por aquel entonces “La Caixa” tenía una especie de biblioteca multimedia de la que se podían sacar dvd’s. La empleada extraía el disco de la carcasa, te lo mostraba y te avisaba: debes traerlo tal y como está ahora. En caso contrario te hacían pagarlo. Nunca vi un disco rayado.
Existe un usuario tipo que me solía poner de los nervios hasta que descubrí la forma de combatirlos. Alguna vez (ya no recuerdo cuándo fue la última) me dirijo a ellos y les digo:
– Necesito el diario que usted está leyendo.
Algunos me preguntan si es para consultar algo concreto. No, no, les aclaro, es para leerlo tranquilamente como hace usted.
– Pues se espera a que termine. Coja otro.
– ¿Por ejemplo, este que tiene usted en la mesa y no está leyendo?
Cuando me lo ofrecen sin discutir ahí se termina la historia. Si activan el modo ”retención de material”, les sugiero un mediador en forma de bibliotecaria para que decida sobre el litigio. Suele funcionar. El caso más espeluznante fue el de un tipo que atesoraba (creo recordar) diez artículos entre diarios y revistas sobre su mesa. (Tal vez pensase hibernar allí).
Y ahora vayamos al implacable sistema punitvo que caerá sobre todo aquel que no respete las normas: el sistema informático aplicará un punto de penalización por día de retraso y por documento en préstamo y bloqueará el carnet automáticamente durante 15 días por cada bloque de 50 puntos. Pasado ese tiempo el carnet volverá a estar operativo. Básicamente: el terror.

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20 comentarios en “Bibliotecas

  1. Lacónico, yo creo que el Kindle empeoraría las cosas; el primero que llega al Biblioteca se pilla el Kindle, y los demás, ¡a esperar!

  2. Bibliotecas, ¡puaj, qué asco! Poner bibliotecas en España es como poner plazas de toros en Finlandia.

  3. Fallamos y condenamos al pueblo español a elegir entre A mayúscula y a minúscula o viceversa…

  4. en el abc, he visto una foto de zp en el mitin de murcia. se ve al fondo una pancarta que dice

    No al copago
    No al despilfarro

  5. [0] La rebelión de las masas. Hace poco, en un hospital, tuve que entrar en una habitación en la que se acumulaban más de veinte personas hablando a voces. No sé cómo salí vivo de ahí. Y todo, con enfermeras y celadores mirando de lejos, como contemplando una escena pintoresca.

    En fin…

  6. Hoy en el metro, a una viajera se le ha caído al suelo el libro que llevaba. Iba a recogérselo caballerosamente cuando he visto que se trataba de un Matilde Asensi; entonces, me he echado para atrás con un mohín despreciativo.

    Matilde Asensi. Bah! ¡Que la den por culo, hombre!
    A las dos.

  7. (19)

    No sé qué tal darás en tv. ¿Más Tony Curtis o más Jack Lemmon?
    A mí me gustaba más Curtis.
    Y efectivamente, no hay que votar, salvo fuerza mayor, como en mi pueblo.

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