Insinuaciones


He escrito tanto sobre los asuntos del magistrado Garzón que he llegado a temer dos cosas: la primera, que les aburra; la segunda, que se hayan perdido.

Del primer temor, poco puedo decir, salvo que me digan ustedes que deje el asunto. Para el segundo temor, sí tengo solución. Habrá, de ahora en adelante, que dejar constancia de los enlaces. Esto es lo que ya he escrito: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14.

El magistrado del Tribunal Supremo D. Alberto Jorge Barreiro, instructor de la causa de las escuchas ilegales en el asunto Gürtel, ha dictado auto de apertura del juicio oral. Es un auto irrecurrible, así que Baltasar Garzón va a ser juzgado por este asunto con seguridad. Hace mucho (ahí en alguna de esas entradas) que dije que el caso más grave era precisamente éste. Si leen el auto verán por qué. Verán hasta qué punto, si el asunto termina resultando impune, en este triste país nuestro podríamos afirmar que no existe una justicia y un derecho modernos, que no existen garantías para los detenidos e imputados y que el Estado es un Estado opresor y tiránico. Así de fuerte es el asunto, en mi opinión. Esa es la razón de que me alegre de un auto como el dictado ayer. No se puede consentir una agresión así, un comportamiento arbitrario de tal naturaleza. Ya veremos qué sucede, pero la narración de hechos y el acceso, no sólo del magistrado, sino de la propia policía a conversaciones sobre estrategias jurídicas con abogados ni indiciariamente responsables, es simple y llanamente repugnante.

Esta entrada no la escribo sólo para dejar constancia de lo anterior. Quiero también mencionar lo que está vomitando El País.

Dije en su momento que los tres casos contra Garzón son diferentes: el caso de los patrocinios para cursos me parece, al menos por lo que he visto hasta ahora, el más endeble (al margen de la valoración sobre las cartas y demás, que, por cierto, supongo que podrá extendrse a otros); el caso del “juicio al franquismo” me parece todo él un ejemplo de prevaricación, aunque todavía puedo comprender a los que (creo que sin conocer el asunto de verdad y sin haberse leído los autos enciclopédicos dictados por Garzón y sin conocer qué se le reprocha exactamente al magistrado, que ha conseguido desviar la atención) discutan que es un asunto susceptible de interpretación y que eso excluiría la prevaricación. Lo que resulta inexplicable totalmente es que cualquier persona con dos dedos de frente y que de verdad se considere un defensor de los derechos y garantías fundamentales, dé palmaditas al magistrado en el asunto de las escuchas. Creo que hay que ser o un perfecto imbécil o un sectario de tomo y lomo para no concluir que la actuación del magistrado es muy grave y que puede que, incluso, le haya dado la baza, a unos chorizo del carajo de la vela, de atacar toda la instrucción.

Un ejemplo de eso es la noticia que les enlazo. Comprendo que recoja la que dice Garzón (son paridas, no lo duden, ya que pretende precisamente basarse en el contenido de las conversaciones cuando se le juzga porque precisamente no podía obtenerlas: es como el torturador que quiere salvarse porque ha conseguido una confesión). Y también considero normal que recojan sus expresiones de “indignación”; ya sabemos lo que suelen indignarse los acusados, sobre todo si han sido poderosos. El propio Garzón ha conocido (y encausado) a más de uno que le puede servir de ejemplo.

Lo acojonante es considerar relevante que se juzgue antes a Garzón que a los de Gürtel sin mencionar la diferencia de complejidad entre uno y otro asunto. Lo acojonante es que se mencione que Camps puede usar, en campaña, el juicio contra Garzón, porque de eso, si sucede, ¿quién es culpable? Lo acojonante es que se critique al magistrado por ser exhaustivo, cuando por la naturaleza del delito de que se trata (y por el tribunal al que pertenece el magistrado que redacta el auto) no se le debe de exigir menos que eso. No lo duden, de no serlo, se diría que la acusación no ha quedado suficientemente concretada y que se está perjudicando el derecho de defensa de Garzón. Y lo acojonante es que se diga esto sin que el autor del bodrio sea capaz de discutir uno solo de esos hechos concretos que se recogen en el auto. Y es acojonante que se diga que se está dando una sentencia condenatoria prácticamente hecha. Lo siento por Garzón, pero eso pasa muchas veces, sobre todo cuando los datos objetivos que le acusan son así, objetivos, ya que están todos ellos documentados. Al menos puede Garzón consolarse sabiendo que las conversaciones que él mantiene con su letrado sólo las conocen ellos dos. Y es acojonante que se mencione que se “imputa a Garzón una modalidad agravada que ni siquiera contempla la querella inicial, al apreciar el delito de prevaricación continuado”. Lo es porque o el redactor de la noticia no tiene ni puta idea o el que le ha “informado” quiere engañar a sabiendas a los lectores. En la querella no es preciso ni siquiera calificar los hechos. La calificación (por cierto provisional) se hace en el escrito de acusación y el magistrado D. Alberto Jorge Barreiro califica conforme a la califiación que se contiene en el escrito de acusación de Francisco Correa en cuanto al carácter continuado del delito.

Y es acojonante y mierdoso que se diga que Barreiro prejuzga cuando no le queda otro remedio que delimitar “indiciariamente” los hechos, ya que, si no, debe sobreseer u ordenar la práctica de más diligencias. Y lo es cuando se menciona como “prueba” de la animadversión a Garzón la mención a las “cumplidas referencias como abogados penalistas que los cabecillas tenían de los letrados Choclán y Rodríguez Mourullo, padre e hijo”, cuando es evidente que lo son y es hecho notorio. Y lo es (acojonante y vomitivo, digo) cuando se menciona que Barreiro “se indigna” porque ya en la primera visita a la cárcel, a estos letrados se les grabó “incluso los actos de saludo y presentación entre personas desconocidas”. Yo leo el párrafo concreto del auto y no veo la indignación por ningún lado, pero por si el redactor de El País busca a alguien indignado, que cuente conmigo. Sí, es indignante.

Y es acojonante y propio de una república bananera que se diga que el instructor “insiste” en que las conversaciones versaron sobre aspectos relacionados con la estrategia de defensa, diciendo que por “primera vez” se saca a la luz que en ellas “se trató del pen drive ocupado a José Luis Izquierdo [el contable de la trama], que constituía una poderosa prueba de cargo para la fiscalía y sobre el que habían versado los interrogatorios practicados en la causa” y que con ello, con su “novedosa mención al pen drive, Barreiro parece querer marcar el camino a seguir con dicha prueba de cargo”. Es acojonante no sólo porque se “insinúe” algo así como que el magistrado D. Alberto Jorge Barreiro quiera “ayudar” a los chorizos, sino porque no se indigne el articulista precisamente por lo contrario. Y es que ese es el meollo: ni los fiscales, ni los magistrados, ni los policías tenían por qué escuchar ni una palabra de esas conversaciones, hablasen del pen drive o de la última recopilación de canciones de ABBA; quizás al señor que redacta la noticia le parezca bien que los imputados no puedan tener un abogado con el que hablar en privado. Quizás sea de ésos que piensan que para qué el secreto de las comunciaciones o la inviolabilidad del domicilio, o el habeas corpus. Quizás le parezca que un buen par de hostias a tiempo (y entiéndase eso en sentido amplio) habría evitado el espectáculo de la policía en el asunto de Marta del Castillo. Ya sé que se me puede decir que hay que intentar no generalizar ni ponerse demagógico con estas cosas y que el hombre sólo se refiere a chorizos con traje y corbata y a sus abogados pastosos y que él no defiende que les metan astillas en las uñas. Hoy, sin embargo, y después de leer el artículo, mi respuesta será muy sensata y civilizada: que le den por culo.

38 comentarios en “Insinuaciones

  1. Estoy sobre de acuerdo en la inviabilidad del domicilio, dado el imparable crecimiento del EURIBOR. Bien visto Tsé.

  2. Je. Vd. se indigna con El País porque es sectario; es decir, porque opina desde una determinada postura política y al margen o hasta en contra de los hechos -en este caso legales. Qué gracioso es Vd., qué salao, qué ingenuo y qué naíf. Un abogado adorable cual osito de peluche recubierto de mazapán y relleno de gominola, eso es Vd.

  3. [5] No, hay algo más. El sectario (si es que ese es el caso y no es sólo un perfecto imbécil) opina contra sus propios intereses. Sólo que puede que no lo sepa.

  4. Estos que ahora defienden la actuación de Garzón, ¿no defendían también la Ley de Seguridad Ciudadana del ministro Corcuera?, ¿Y cuál fue su postura cuando los GAL?

  5. Es que es un asunto chusco de narices. Para remate, lo que dice Tse en [8] es algo que se le escapa a toda la caterva de mamporreros. A ver , hermosos, si tú eres acusado y el juez te hace lo mismo que a los señoritos del Gurtel, ¿piarías o no piarías? Claro, pero la percepción cuasi animal del asunto es que es molón, pero que muy molón, ser arbitrario y sin límite cuando se trata de acusar y condenar pero no tanto cuando se trata de que lo acusen a uno. Aparte de que existe una ignorancia feroz acerca de qué es la justicia moderna. Yo sé poco, pero comparado con lo que sabe el común, soy el mismísimo Salomón.

    Ayer mismo me sucedió lo que comenta acerca de lo rápido o lo lento que se juzgan una cosa u otra. El dueño de un restaurante cercano a mi casa, tipo normal y nada sospechoso de zapaterismo -se caga en él todos los días que lo veo-, sin embargo había comprado la mercancía averiada de cómo era posible que se juzgase tan pronto a Garzón mientras que lo del Gurtel sigue sin juzgar. No sé si hay otras razones, pero le expliqué que, lógicamente, una causa con muchos implicados y miles de conexiones de todo tipo, sin todas las pruebas en la mano, requiere mucho más tiempo y trabajo que una en que sólo hay un implicado, el dominio del asunto está acotado y las pruebas existen sin duda. Bueno, visto así… me dijo. Al menos, este hombre es razonable. Váyanle ustedes a un mamporrero zapateril con el argumento y ya verán. Sin ir más lejos, si no recuerdo mal, la portada de la revista adolescente Público traía en la portada de hace un par de días precisamente una frase que señalaba eso: que a Garzón se le va a juzgar antes que a los gurtelianos. La guinda: que era la trama gurteliana la que sentaba en el banquillo a Garzón. Y ésta es otra cosa absurda, porque no es la trama la que sienta a Garzón, sino un tribunal, como quien sienta a la gurteliana es otro tribunal. Más aún, ¿qué cojones tiene que ver que los gurtelianos sean unos chorizos de tomo y lomo para que no puedan acusar a un juez de ser un delincuente? ¿Hay alguna incompatibilidad que se me escapa? Si, para colmo, la nulidad de las actuaciones de Garzón -que no sé si se ha dado- lleva al sobreseimiento de la causa gurteliana o a que puedan esquivar, siquiera en parte, sus responsabilidades, habremos hecho un fantástico negocio.

    Esto es un país de ceporros sectarios. En el fondo, a mucha gente le parece bien la justicia stalinista: busca a alguien que pueda acusar a Bujarin y vete llamando a Vichinski para que le dicte la acusación y se la pase también al juez. El pelotón listo antes de que caiga la noche. Eso es eficacia, ¡coño!

  6. Cuando se confía más en la posibilidad de acertar los seis números de la primitiva que en la justicia, así nos va…

  7. Veo en EP que Gabilondo tiene un videoblog en el que viene hablando de Garzón. No he tenido valor para escuchar a Don Iñaki, a quien ha largo tiempo que no soporto, concretamente desde un pograma televisivo sobre familias o algo así que me provocaba una vergüenza ajena insuperable, una cosa de un meapilismo infumable.
    Así que me voy directamente a los comentarios. Son magníficos y provocan un irrefrenable deseo de autoexilio.
    Dejo un par de joyas:

    “Seguimos teniendo dos Españas, el PP es el lado oscuro, y el resto de los partidos es la multiculturalidad, la luz y la democracia”,

    “Las leyes penales y procesales estan hechas para castigar delitos, no para castigar o denunciar a quienes ayudan a resolverlos a pesar de que se empleen a veces irregularidades que no pasan de ser meros tramites absolutamente necesarios para resolver los mismos.”

    Quedamos en la frontera más cercana.

  8. Yo creo que hay que cambiar el término delito, que parece un diminutivo y la gente no se lo toma en serio…

  9. “En el espacio no hay aire y por lo tanto las naves no hacen ruido; tampoco explotan porque no hay oxígeno, ni pueden virar con tal velocidad y precisión porque es imposible“,

    Ah bueno… si es imposible… nada, nada… ya está todo dicho.

  10. Redundantemente, Veo Veo7 y hablan del afiliado de IU que ha deseado la muerte de Esperanza Aguirre. Nacho Escolar dice que eso es igual a las palabras del alcalde de Valladolid cuando habló de los morritos de la sra. Ministra.

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